lunes, 4 de agosto de 2014

El Idioma Del Amor: Cap 5

CAPITULO 5

Bendito despertador que no me deja descansar ni un segundo me dije a mi mismo. Su sonido me había cansado, provocando que me despabile, dejándome mirando el techo de mi habitación por varios minutos. Luego de estar un rato acostado procedí por levantarme a hacer el desayuno. Mientras comenzaba a hacerlo escuche su voz causando que me asustase un poco.

-¿Qué haces?-pregunto Rachel adormilada                                                                                   
-el desayuno-conteste, al mismo tiempo hacia el café para ambos
-oh... está bien-comento mientas iba saliendo de la cocina

Su melena despeinada, sus labios levemente hinchados, su cara sin una pizca de maquillaje y su atuendo desaliñado en la mañana hacia que me gustara aún más.
<<Cuando te le vas a declarar ya es tiempo de que se lo digas>> me decía en un tono alto la voz de mi conciencia, mientras la miraba alejarse  hacia si habitación para cambiarse de ropa.
Pasaron alrededor de quince minutos cuando Rachel volvió a aparecer en la cocina donde la mesa ya estaba servida para desayunar, ambos no sentamos y procedimos a comer lo que se encontraba frente a nosotros.

-delicioso-comento mientras tomaba un poco de arroz con los palillos
-gracias-dije haciendo una sonrisa
-¿a qué hora tienes que ir a trabajar?-
-a las tres de la tarde tengo que estar allí- respondí ante su pregunta

Al pasar unos diez minutos ella se levantó de la mesa recogiendo su tazón el cual se encontraba vacío para llevarlo a la pileta y comenzar a lavarlo.

-si terminaste, recoge los platos así los lavo-dijo en un tono seco
.
Me le quede mirado por unos segundos admirando sus curvas tan finas muy bien delineadas <<es una mujer muy hermosa>> logro recitar mi mente era imposible que ningún ser humano no se fijara en ella.
Después  de media hora ya estábamos listos para irnos a la universidad como era de costumbre.

***


Sentí el frio recorrer por mi espalda provocando que me levantara solo para taparme nuevamente cuando de repente vi a Seung Ho  sentado a mi lado mirándome de pies a cabeza.
<< ¿Qué está pasando? ¿Por qué esta el aquí? ¿Me eh levantado tan tarde como para que el ya haya llegado?>> mi mente no dejaba de hacerse preguntas, de repente el levanta y me toma por los hombros y comienza a sacudirme de un lado a otro gritando a mas no poder – Reiko ya por favor-en un tono desesperado, mientras yo solo lo miraba sin entender nada de lo que estaba pasando.
 -ya basta-le grite pero el parecía no escucharme
Luego de cinco minutos el Seguía sacudiéndome y yo solo seguía preguntándome que pasaba
-vamos Reiko ya despierta-dijo entre gritos desesperantes
Su comentario exasperado me tomo por sorpresa ocasionando que me sintiera más perdida de lo estaba.
Que estaba pasando, <<si ya estoy despierta ¿Por qué me dice que me despierte?>> esas palabras resonaron en mi cabeza provocándome hacerme un sinfín de preguntas que en este momento no le encontraba una respuesta.
Abrí mis ojos y en cuestión de segundos me senté en la cama, me encontraba agitada y transpirada. Mire para todos lados, tratando de hallar una respuesta al sueño que había tenido recientemente.
Tome el celular este marcaba las once y veinticinco de la mañana << ¿cómo puede dormir de esta manera?>> me pregunte a mí misma y en cuestión de segundos encontré una respuesta.
Me levante de la cama y fui en busca de algo de tomar, tenía una sed insaciable.
Estando en la cocina aun con el pijama puesto abrí el refrigerador y saque un bidón con jugo de naranja, accedí a servirme en un vaso y beber un poco de él.

-ya te levantaste-dijeron desde la entrada de la cocina
-si-

Deje el vaso a un lado y sin darle mucha importancia deje a Katherine atrás y volví a mi Habitación a cambiarme la ropa ya que dentro de poco iba a ser hora de que Seung Ho llegara. Solo me vasto con pensar que él iba estar nuevamente en mi casa para que se me formara una enorme sonrisa <<todo esto es a causa de él y solamente del>> todavía no atendía el porque me llamaba tanto la atención.
***
15:00 pm

El timbre sonó como era de esperarse ya era su hora de llegada.
Me mire en el espejo y procedí por acomodarme un poco el cabello y me dirijo a abrir la puerta.

-adelante-
-con permiso- dijo esbozando una sonrisa

Ambos estábamos ya en mi habitación arrodillados alrededor de la pequeña mesa de color marrón oscuro. Dejo su bolso a su lado y me miro sonriente, no sabía el porque me miraba de esa forma, pero su sonrisa era tan brillante que me hacía sentir estúpida y que mi mente comenzara a volar girando en torno a él.
-te traje un cuaderno- dejo el cuaderno y un bolígrafo sobre la mesa
-gracias- dije y mi mete no podía dejar decir <<no puede ser más tierno me regalo un cuaderno <<es señal de que le gustas>> me sentía en la nubes, o algo así como drogada por su regalo.

-comencemos-

Tomo el cuaderno y comenzó a escribir una serie de garabatos, que al menos para mí no tenían sentido, obviamente eran letras coreanas, a un lado estaba traducidas y escrita su pronunciación.
Mi mente vagaba por su sonrisa tan hermosa y brillante, me sentía en el cielo de tenerlo en mi casa y sonriendo de esa forma.
Giro el cuaderno y estiro los brazos de manera en que yo pueda ver bien lo que acababa de hacer.

-aquí tienes-esbozo una sonrisa- el abecedario su traducción y su pronunciación-
-gracias-hice una pequeña reverencia y luego tome el cuaderno
-con esto vamos a empezar – comento

Comenzó a explicarme como se ubicaban las vocales consonantes mientras yo tomaba nota de cada una de las cosas que él decía.

Tres horas pasaron y el horario de su partida había llegado y nuestra primer clase había concretado, aunque lo vería nuevamente mañana me sentía triste por el hecho de que ya se retirase.

lunes, 14 de julio de 2014

I Remember. Cap 2

Capitulo 2


Sábado por la tarde, podía sentir la brisa gélida recorrer cada centímetro de mi cuerpo, desde mi cabeza hasta los pies.
Nos encontrábamos circulando por las calles de Seúl sin nada que hacer, solo disfrutar del fin de semana invernal. Aun no nevaba, pero suponía, que estaría cerca. La temperatura en los últimos días había descendido considerablemente, tornándose así los días más fríos y cortos. Algo lindo, que por más que a muchos no le agradara, yo disfrutaba.

-Dime Myung… ¿En qué piensas tanto?

La voz de SungYeol logro traerme a la realidad, levante mi mirada del pavimento y observe aquel rostro lleno de intriga, que me observaba esperando una respuesta.

-En... nada- Respondí con una sonrisa en mis labios.

Me sentía feliz de poder pasar tiempo junto a Yeol, era algo único. Hacía ya demasiado tiempo que comencé a sentirme de una forma extraña al estar junto a él, cabe recalcar que casi todo el día lo tenía a mi lado. Era un sentimiento extraño el que me acompañaba día a día,  pero no era malo, al menos no lo sentía de esa forma, sino más bien como un sentimiento cálido, algo que llenaba mi ser, esa parte de mí que se encontraba vacía.
Siempre que aquel muchacho se encontraba juntó a mí, sentía que desbordaba de alegría y mi corazón parecía querer perforar mi pecho, con sus latidos desenfrenados. Que más podía decir de aquello... Claro que padecía de gran curiosidad por saber que significaba aquel sentimiento. Un sentimiento, del que estaba seguro, jamás había sentido.


-OK...-SungYeol quito su mirada sobre mí y siguió caminando.

Continúe caminando detrás de Yeol, observando mí alrededor. Dejándome llevar por los decorativos en las calles, tiendas o en los cafés. Se podía apreciar el espíritu navideño por toda la ciudad.
No era realmente aficionado a este tipo de festividades, pero admito que ver las calles llenas de color y vida me alegraba y agradaba. Era único.
Sé que al hablar de esta forma lo único que puede parecer, es que soy un amante a la navidad, pero en realidad no. Tan solo que lo veía, de alguna forma, especial. Este momento lo hacía especial, de una manera única.
<<Que extraño. Cuantas veces no eh concurrido por la ciudad en época navideña y jamás lo eh visto del mismo modo. >>

Mire a Yeol, quien estaba a unos cuantos pasos delante de mí, caminando con suma tranquilidad.
<< ¿Sera por él?>> Era una buena opción, digamos que este era nuestro primer recorrido por las calles de Seúl en una cercana navidad, y también era mi primera vez sintiéndome así...
Deje de fastidiarme con esa estupidez, y apresure mis pasos, porque SungYeol había avanzado demasiado, tanto que ya estaba por cruzar la avenida.

-Espera Yeol- Grité.

Creo haber corrido, porque en tan poco tiempo ya me encontraba detrás de SungYeol, intentando tranquilizar mi respiración y tomando su mano.
Fue un acto impulsivo, no estaba planeado ni aun menos había pensado en hacerlo, pero así sucedió. Tampoco es que fuera lo más extraño del mundo. Dos hombres tomados de la mano no era lo más extraño que existiera, es más hoy en día es algo que se ve muy seguido, pero aun así no pude evitar tratar de darme aunque sea un corta explicación del porque lo hice.
<<Fue solo un impulso>>

SungYeol apretó con fuerza mi mano, provocando que un pequeño quejido escapara de mis labios. Levanté mi rostro observándolo. Yeol mantenía su mirada fija en mí.
Sonrío. Hice lo mismo.

Atravesamos la avenida con tranquilad, hasta llegar a la acera. 
Suponía una vez cruzáramos la calle Yeol soltaría mi mano, pero no lo hizo. Al contrario seguimos avanzando y él aún tenía mi mano sujeta a la suya, solo que ahora con delicadeza.
Me preguntaba si Yeol recordaba que nuestras manos seguían entrelazadas o bien lo olvido. No logre saber la respuesta, hasta unos segundos más tarde que sentí una leve caricia sobre ella.
Eso llego a incomodarme un poco, pero no tanto como el cierto nivel de agrado que me invadió.
Su tacto volvió a hacerse presente, ahora sus carisias siendo más continuas. Observe nuestras manos entrelazadas, su pulgar mimando el dorso de mi mano, casi rozando mis dedos. Miré su rostro llegándome a preguntar qué tipo de sentimientos se expresaban en él, en aquella singular sonrisa.
Me intrigaba el saber que era lo que él sentía en este momento. Si tal vez se sentía igual que yo, o le daba muy por igual. También quería saber porque lo hacía, que surcaba en su cabeza, que era lo que lo llevaba a hacer algo así.

-Myung entremos aquí.-Señalo la cafetería delante de nosotros.

"Coffine Gurunaru", citaba en grandes letras blancas.
La cafetería como todo lo que nos rodeaba desprendía calidez, calidez navideña.
 Dentro del lugar se podía apreciar como todo estaba adornado de artículos navideños, guirnaldas verdes con algunas esferas moradas y algunos pinos navideños, decorados con esferas moradas y guirnaldas del mismo color. Hay que tener en cuenta que el color principal de la cafetería es el morado, por ese motivo la mayoría del decorativo era de ese color. La decoración no era demasiado extravagante, pero embellecía el sitio.

Tomamos asiento en una mesa algo alejada de la entrada, y solo en el momento en que debimos ubicarnos en nuestros respectivos taburetes SungYeol, soltó mi mano, sintiéndome de alguna forma incompleto, como si algo faltara en mí. 
A pesar de que no fue mucho el tiempo en que nos mantuvimos separados, solo unos escasos segundos en lo que Yeol tomaba asiento delante de mí, tuve la necesidad de buscar nuevamente su mano y entrelazarla con la mía. Pero como si de leer mi mente se tratara, Yeol reacciono pidiendo mi mano, con una cálida sonrisa en su rostro. Sin dudar, ni tardar en hacerlo las entrelace, sintiéndome nuevamente completo. 
Apreciaba con cierto disimulo y entusiasmo nuestras extremidades unidas, nuevamente, sobre el mueble. Que bien se sentía estar así.

SungYeol mantenía su mirada sobre mí, y por más que yo mantuviera mi vista en el listado de menú, buscando algo para beber, podía sentir como su mirada se intensifica más sobre mi cuerpo. Muchas sensaciones y sentimientos me recorrieron en ese momento, navegando por mi interior.
Sé que estaba demorando más de lo que debería, en escoger mi orden, aún más cuando ya sabía que pedir. Pero no quería levantar mi vista y encontrarme con Yeol. Ya se sentía lo suficiente incomodo, como para que lo fuera aún más.  Así que por ese simple motivo seguí releyendo la lista.

-Myung-Hablo casi cantando-¿Que vas a pedir?

Fingí no oírlo y continúe mirando el menú. Ante mí repuesta nula volvió a insistir.
Si respondía significaba que ya no tenía por qué seguir viendo la carta y tendría que ver a Yeol. Pero no podía permanecer toda la tarde observando ese listado que sabía de memoria.

Preguntó una vez más- ¿Que vas a pedir?
-Un Latte Macchiato- Respondí aun sin quitar mí vista del papel.
-¿Algo más?-Negué levemente.- Bien.

Su mano se soltó de la mía, quedando así, posada sola sobre la mesa.
Quito con discreción el menú, que sostenía en mi mano izquierda, llevándolo a su lugar.
En el corto periodo de tiempo, en el cual SungYeol buscaba en el menú que pedir, me digne a mirarlo a la cara y pensar en lo que sucedía.
¿Estar así que significaba? Podría ser solo por amistad, pero mis sentidos me alertaban, haciendo que pensara que algo más sucedía entre nosotros. No quería pensar y aún menos creer que algo más ocurría, que otro tipo de sentimientos muy alejados a la amistad estaba tratando de hacerse presentes.
Volví a mis sentidos cuando vi a Lee, levantarse de su asiento e ir a pedir nuestra orden. Minutos más tarde regresaba con el pedido.
Dejo mi Latte Macciato delante de mí, su café delante de él y una pequeña bandejita con pastelitos para acompañar las bebidas, en el centro de la mesa.
...
...
La tarde paso rápido y pronto anocheció.
Al salir de la cafetería, continuamos circulando por la ciudad, hasta que la noche llego y decidimos regresar.
SungYeol me acompaño hasta mi hogar. El regreso fue tranquilo, en realidad las horas que le siguieron a la salida de Coffine Gurunaru, fueron tranquilas y normales tanto que deje mis locas ideas en el olvido, al menos por ese momento.
Dejamos de caminar cuando llegamos a la entrada de mi casa. Invite a Yeol a entrar, pero se negó, diciendo que debía de regresar a su casa porque era tarde, pero aun así no se marchó.
Su mirada denotaba nerviosismo y su cuerpo parecía algo tenso.

-Myung, necesito decirte algo.

En ese preciso momento en el que mis oídos oyeron sus palabras, algo en mi interior se puso en alerta, llenándome de nervios sin motivo alguno.
Sin previo aviso o sin esperar alguna respuesta de mi parte, prosiguió.

-Se trata de algo... que hace tiempo comencé... a sentir.-Y con esas simples palabras creí encontrar la respuesta a mis preguntas.- Yo no sé... como decirlo.- Dubitativo se acercó más a mí. No retrocedí, tampoco me acerque a él, solo me mantuve quieto, paralizado, esperando la palabras que continuaban. Tomo mis manos delicadamente- Tú me gustas.

...
...


Recuerdo que luego de aquella noche nuestra amistad cambio, al menos por el tiempo en que logre asimilarlo y darme cuenta que no era tan grave como creía o como en un principio pareció ser.
SungYeol en ese tiempo se alejó de mí, en un principio supuse que era porque él creía que no lo hablaría más luego de su confesión, después de un tiempo logre darme cuenta que en realidad tomo distancia, para que así yo pudiera pensar y tomar una decisión.
Mi decisión fue más que obvia. Continúe siendo su amigo, tan solo no quería ni podía alejarme de él. Era mi único amigo y a pesar de que era poco el tiempo que llevábamos conociéndonos, lo quería y llego a ser alguien especial para mí e indispensable para mi vida.

Días después de mi decisión descubrí que mis sentimiento por él eran más fuertes de lo que creía y que aquellos que tanto sentí cuando estaba junto a Yeol se llamaba AMOR.


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Que tal?

No diré mucho, solo que e publicado este cap desde mi cuenta XD, pero no soy la autora. Los reconocimientos son para mi hermana.

Muchas gracias por leer y comenten. Mi hermana se los agradece...

Adios...




lunes, 30 de junio de 2014

Cap 1. I Remember

Capitulo 1



¿Porque costaba tanto el poder olvidarte? ¿Porque aun creía verte y sentirte a mi lado? ¿Porque aún estaba esperando tu llegada? 
Día a día me quedaba bajo aquel viejo umbral, esperando que llegaras por mí. Esperando tú regreso.
Ya habían pasado dos largos meses de tu partida, de aquel día en el que te fuiste sin decir adiós. Aun lo recuerdo como si hubiera sido ayer.
A pesar del tiempo aun siento ese dolor, aquel dolor que acabo conmigo. Fue extraño, confuso. Todo sucedió tan rápido que no me dio tiempo de analizar la situación en la que nos encontrábamos y aún menos de detenerte.
¿Cómo es que acabamos así? No mentía cuando decía, que al recordarte lloraba desenfrenadamente. Y es que no podía estar sin ti, no podía dejar ir tu recuerdo.
Desde que te conocí tu ser me invadió por completo... No sabes lo mucho que significaste para mí, para mi vida.
Recuerdo cuando te conocí aun éramos unos adolescentes. Tú tenías dieciocho años, yo tenía diecisiete. En aquel entonces estábamos cursando nuestro último año de secundaria. Era nuevo en el instituto y para mi suerte no tenía amigos, ni conocidos, en aquel lugar, además de que yo era alguien sin vida social, más bien un solitario. Ya me había acostumbrado a estar solo, pero llegaste tú y transformaste mi vida, haciendo que diera un giro de ciento ochenta grados.
Tu forma de acercarte a mí, tu presentación, tan peculiar, me cautivo aunque fingí no tomarte importancia.... Pero en mi interior sonreí y no sabía cuál era el motivo, hasta que un tiempo más tarde encontré la razón "Era por ti".
Era tu forma de ser, tu alegría, felicidad, locura y tu seguridad ante todo lo que me enamoro. ¿Cómo se supone que te olvidaría?
Y pensar que todo comenzó gracias a ti.

Aquel encuentro ocurrió hace cuatro años atrás.

...
...

Aún era otoño, aquel día hacia demasiado frio. Llegue temprano al instituto, era costumbre en mí, además de que debía de hablar con el rector de la institución.
El lugar estaba desolado, por así decir, creo haber contado al menos a unos diez o quince somnolientos alumnos que hacían presencia en aquella temprana hora de la mañana.
Entre con tranquilidad al instituto y camine en busca de la oficina del rector.
En cuanto la encontré golpee levemente la puerta y espere a que alguien me atendiera....
Calculaba haber esperado allí fuera unos quince minutos, a que el rector se dignara a atenderme.
Mientras esperaba pude notar como iban llegando, tanto los estudiantes como los docentes. Cada grupo de alumnos que cruzaba por delante de mí, me observaba de pies a cabeza.
Creía saber la razón. <<Eres el chico nuevo>> Es más había algunos que tenían el descaro de señalarme y gritar a los cuatro vientos  “¿Quién es él?”, “¿Él es nuevo?”, “Tiene un aspecto sombrío” .Bueno. Creo que con lo de sombrío se pasaron. Ósea no por el hecho de que estoy solo, significa que sea una persona sombría. Además acaso no se dan cuenta soy nuevo. << ¿Que carajos sucede con estos niños?>> Disimule no oír ninguno de sus comentarios e ignore a cada uno de ellos. <<Que mierda me importa>>
Luego de otro corto, largo pero menos que el anterior, tiempo de espera, llego el rector. Calculaba que el mayor debía de tener alrededor de unos cuarenta o cuarenta y cinco años...  Aparentaba ser una persona amable.

Ingresamos a su oficina y antes de tomar asiento dije:

-Buenos días, mi nombre es Kim MyungSoo. Soy nuevo en el instituto.-Hice una reverencia y procedí  a tomar asiento.

-Un gusto Kim MyungSoo.-Sonrío. El hombre tenía una sonrisa amigable.- Mi nombre es Lee Jong Soo, el director.

Se produjo un corto silencio, que fue roto por aquel, que se situaba delante de mí.

-Y dime Kim, ¿Te agrada?-Ladee mi cabeza sin entender en lo más mínimo su pregunta. Creo que la confusión se notó en mi mirada, porque al instante agrego:- El instituto, ¿te agrada?

Pensé un momento antes de responder.-No llevo mucho tiempo aquí, de hecho en cuanto llegue, me encamine hasta aquí. Pero por lo poco que logre ver me pareció un lugar agradable…-Sonreí.

...
...

Me encontraba caminando por un largo pasillo, en la segunda planta del instituto, en busca de mi primera clase del día.
El amable Jong Soo, se tomó la molestia de entregarme un gráfico de la escuela, el cual indicaba cada sector del establecimiento, como la oficina del conserje, sala de profesores, la cafetería, mi salón, el cual aún no localizaba, entre otros. Pero digamos que el grafico no me estaba haciendo la tarea más fácil, por lo contrarío parecía que cada vez me perdía más.

<<Es muy complicado de entender>> Claro que el grafico no era complicado, era muy fácil de comprender, pero yo era el inútil con ese tipo de cosas.
Mire hacia arriba, llevando mi vista a los pequeños carteles que se situaban arriba de cada puerta. <<Salón de arte, salón de música, salón de química…>> Se suponía estaba cerca de mi objetivo, pero aun así no lograba encontrarlo.
Seguí caminando, hasta que por fin pude divisar las clases... <<Clase...>>
Mis pensamientos fueron interrumpidos gracias a un muchacho que obstruyo mi camino.
El joven me observaba fijamente. Su mirada no era tan incómoda, ni agresiva como el parecía creer. Por lo contrarío sus ojos en momentos denotaban alegría, al igual que sus labios que parecían mantenerse a la fuerza en línea recta.
Traté de esquivarlo, caminando de un costado a otro. Derecha, izquierda; izquierda, derecha. Detuve aquella secuencia cuando note que aquel niño no me dejaría cruzar. << ¿Que carajos le sucede?>>
Lo observe, mordiendo mi labio inferior, impaciente. Hacía ya unos cinco minutos que había tocado la campana de ingreso a clases y, yo llevaba alrededor de tres o cuatro minutos buscando el salón que se me había asignado.

-Permiso.-Dije en un susurró poco audible.

El joven de cabellos castaños, y de unos cuantos centímetros más altos que yo, sonrío. No sabría decir si de una manera picara o maliciosa.

-No.- Respondió seguro.

<< ¿Pero qué demonios...?>> Era increíble el pensar que ya tenía enemigos, por así decirlo, en mi primer día de clases. <<Y eso que aún no llevas ni una hora aquí MyungSoo>>

-¿Por favor, podrías dejarme pasar?-Pregunté amable. No era que no estuviera molesto, claro que lo estaba, pero nada se logra al enojarse. -Necesito llegar a clases.

El joven río a carcajadas y de repente dejo de hacerlo, tornando su rostro serio.
Mi subconsciente gritaba con pánico... “Aléjate MyungSoo, debe ser un psicópata. Aléjate de él”. Y sí que tenía razón. <<Por Dios que loco se ve>>

-No es mi problema-Dejo escapar de sus labios, sonriendo nuevamente, pero en esta ocasión de manera... ¿amigable?

Bien soy sincero y admito no entendía en lo más mínimo aquel comportamiento, tan peculiar y bipolar.
Quien diría que la primera persona que querría hablarme fuera un completo loco, que ni el mismo comprendía su comportamiento.
<<Wooo... quien lo iba a decir... un loco>> En mi interior reía a carcajadas por el comportamiento de aquel sujeto, aunque también algo de pánico me invadía.

-... ¿A qué clase te diriges?...- Su voz volvió a sonar amigable, con cierta simpatía.

Lo mire confundido, la situación me sobrepasaba. No llegaba a entender que ocurría, como de un momento a otro cambiaba de tal manera sus actitudes. <<De niño busca pleitos, a un niñito simpático>>

Admito haber dudado al dar mi respuesta, porque él podía ser de ayuda, pero aun así fue negativa-... No... Te interesa.

El joven sonrío- Debes pensar que estoy loco.-Río a carcajadas. << ¿Acaso no lo estás? >> - Pero es la única forma que encontré para acercarme a ti...

Un silencio incomodo se produjo. Eso había sido extraño.
 Él, al igual que yo, tenía sus mejillas de un color carmesí. Nos miramos por unos segundos más, hasta que decidí llevar mi mirada a otro lugar.
Si antes no entendía lo que estaba sucediendo, en este momento menos. Quería más que nada irme de allí, seguir mi recorrido.

-... Bien... eso fue embarazoso...-Rompió el silencio, producido por sus palabras, mofándose de su propia equivocación. Volví mi vista a él, sonriendo levemente. - Mi nombre es Lee SungYeol -Sonrío.

Puedo asegurar que sonriendo con normalidad, sin aires de psicópata, se veía lindo.

- MyungSoo... Me llamo Kim MyungSoo.


...
...

Así fue como nos conocimos, como iniciamos nuestro camino.
Ese día aún permanece fresco en mis recuerdos, lo guardo en lo más profundo de mí ser, recordando cada palabra y cada gesto. Y aunque muchas veces trato de quitarme de encima ese recuerdo, ese momento, jamás lo logro. Siempre reaparece, juntó a lo que en algún momento fuimos.


I Remember.





Por más esfuerzo que hiciera, por más que tratara, siempre te mostrabas, siempre estabas presente.
Los esfuerzos no valen la pena, por más empeño que le pusiera, no lo lograba...
Parece ser el reto más grande que la vida me ha dado, como si se tratara de una roca delante de mi camino...
Difícil, complicado y doloroso era dejar ir tu recuerdo...


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Protagonistas: Kim MyungSoo, Lee SungYeol  (Infinite)
Temática: Yaoi, Romance, Angust.


Lista de Capitulos:





lunes, 12 de mayo de 2014

El Trébol de la Luna. Cap 7

Capítulo 7

Hay veces en que uno se cansa de ser fuerte. Se cansa de mostrar sonrisas falsas, sin sentimientos alguno que las provoquen. Se cansan de ser pura apariencia. Uno puede llegar al punto en que pensar seguir de tal manera, ya no le encuentra sentido. Que tal vez no es vida responder con un “Bien” como si esa fuese la verdad. Pero qué más da si no hay quien te escuche… Cuando cada quien vive en su propio mundo, padeciendo o, disfrutando…  Sin embargo el hecho de que todo sea acallado, no lleva a uno a ningún lado. No hace que te sientas mejor… Muy por el contrario, si aguardas demasiado tiempo en soltar esos sentimientos, estos buscaran la manera de ser liberados sin importar que.

La noche y la madrugada pasaron sin ser perceptibles. No había sido consiente de en qué momento las horas transcurrieron a una velocidad en las que no fue capaz de sentirlas… La mañana se daba a conocer por encima de la ciudad. Un sol vivas emergiendo de entre medio de los edificios, con rayos de luz rozagantes atravesando los cristales de las ventanas del apartamento.

WooHyun ha recorrido el apartamento desde un rincón a otro. Tomando asiento sobre una silla en la cocina, observando en un perpetuo silencio las manecillas del reloj sobre la puerta, moverse; marcando el transcurso del tiempo, mientras que para él, el tiempo se ha deteriorado hasta detenerse. Luego caminando, sin sentido de hasta dónde quiere ir realmente, solo para quedarse de pie ante el desorden que hay en la sala. El día anterior no había terminado de organizar el desastre que el mismo causo moviendo de lugar a los muebles. La biblioteca atravesada a mitad del cuarto, los sofás cerca de la entrada a la cocina, cuadros descolgados de la pared, dejados sobre el escritorio que estaba delante de la ventana. Todo a medio acomodar.

 Regresando sobre sus pasos, para perderse por el pasillo, hasta ingresar a su habitación, contemplo con un vacío en su pecho las manchas de sangre sobre el edredón de la cama y el suelo. Ver esa escena le hacía devolver algo de sensibilidad, al menos física, de sentir el escozor en la palma de su mano izquierda, pero solo eso, apenas una pequeña picazón y ardor sobre la piel lastimada.

¿Ha colapsado? No cree que sea así. No ha experimentado un repentino ataque de ira por destruir todo lo que le rodease, no ha gritado, mucho menos a llorado, simplemente ha pasado una noche entera sin poder conciliar el sueño, pese a da vueltas y vueltas sobre su cama, sin taparse, queriendo que el frio aplacase su dolor. El insomnio atormentando su intento de tranquilidad, agobiándolo hasta la locura de poner a trabajar su mente durante las horas nocturnas, donde la cordura dejo de existir para él, y en la que una inquietante pregunta se aferró a la oscuridad de su pensamiento ¿Alguien notaria que ya no está más?

Y él, en medio del silencio penumbroso, respondió en un murmullo: -No…

WooHyun ha entrado al baño que está en su cuarto. El espejo sobre él lava manos le muestra una clara imagen del despojo de ser humano que es, o al menos así se considera. Una vez mas no es capaz de  permitirse tomar un momento, y pensar lo que está por hacer. Ha bastado solo un día para trastabillar y caer de nuevo. Un par de horas para derrumbarlo, olvidando y dejando atrás todo lo que había conseguido con demasiado esfuerzo.

Había hecho promesas a Min Ji con volverse a encontrar, en no cortar lazos pero… Las fuerzas aunadas para seguir soportando tanta soledad en su vida se han esfumado cobardemente; con el miedo nacido o resucitado, de pasar una vez más por lo mismo. El rechazo. Quizás su sub consiente lo había engañado, haciéndole creer que estaba listo para comenzar de cero, en un lugar desconocido para él, con gente que tampoco eran si quiera cercanas, simplemente para llevar a cabo un acto…

Ha abierto el grifo, dando el paso libre para que el agua caiga con violenta libertad en el interior de la tina. El tapón esta puesto. WooHyun observa, sentado en el suelo y con sus pupilas dilatas, el fondo blanco de la tina cubriéndose por un manto transparente. Su mano acaricia con serenidad el cristal líquido, y este le devuelve esa muestra de cariño, carente de sentimientos, envolviendo a sus dedos en una templada calma. Se extravió por unos segundos en un recuerdo… Faltaría a la promesa que le había hecho a alguien más.

<<Estaré bien>>

Eso había dicho al despedirse de SungKyu luego de pasar casi todo un día en la habitación de hotel donde se hospedaba el mayor, allí en Doolin. Un beso y dos palabras. Después buscar sus bolsos, ir a Dublin y regresar a Corea del Sur. Ese muchacho fue su bálsamo, fue la calma, fue su complemento… Pero no estaba cerca, y no había manera de contactarse con él. Y aunque lo hubiese, eso no significaría que Kim estuviese interesado en un sujeto como él, no más allá de algo solo como una noche. Sin embargo tiene muy presentes las palabras de Kim mientras sus cuerpos se volvían uno solo…

<<Vuelve WooHyun… >>

Era como un dulce susurro en medio de ese caos, pero… WooHyun se siente demasiado perdido, muerto en espíritu, y sin fortaleza para continuar.

-Si estuvieras aquí-La voz de WooHyun escapo, vagamente, de sus labios, enderezándose y hundiendo dentro del agua, un pie descalzo. Hurgo dentro del bolsillo de su jogging negro, y extrajo con lentitud la hoja de afeitar, manchada con apenas unas gotas de su propia sangre.-Juro que no lo haría…

<<Pero no lo está>>

<<Estas solo…>>

Su cuerpo se acomodó en el interior de la tina, tomando asiento, y dejando que sus brazos se recargasen en los bordes del cerámico. El agua llegando hasta su pecho, y sus músculos relajándose al sentir la calidez envolvente sobre la piel. Su respiración se descompagino, se agito impetuosa, y algo se creó en su garganta. Las lágrimas irrumpieron en sus ojos, humedeciendo el rostro cansado de WooHyun, descendiendo hasta llegar al mentón, y luego colgando hasta caer sobre el agua. Muy pocas, demasiado escasas como para poder ser consideradas un pequeño desahogo…

Sus ojos observaron, hipnotizados, el grifo aun abierto al final de sus pies.

<<Llego el momento…>>


Hace más de diez minutos que ha dejado atrás el aeropuerto de Busan. Se siente un poco perezoso y cansado a causa de tener que haberse levantado más temprano de lo que acostumbra, pero el café que bebió, antes de salir de la casa de su madre, más la ansiedad de encontrar al menor, están logrando mantenerlo despierto, aunque no despabilado. A su lado se encuentra una mochila con algunas prendas de ropa en el interior, y otra con su laptop, y material de trabajo.

SungKyu observa al chofer del vehículo, sentado delante de él, conduciendo sin dar mucha importancia a su presencia. Apenas si han cruzado unas cuantas palabras solo para dar la dirección de su destino. La mejor opción es pasar primero por el lugar donde se tiene que hospedar por esos días, pero ha amanecido con cierta turbulencia en su ser… un desasosiego en el centro de su pecho, como faltándole el aire.

Quizás se deba a los nervios de encontrar al menor, de no saber cómo plantear sus sentimientos en cuanto lo vea, pero es algo más  lo que lo tiene en ese estado. ¿Un mal presentimiento? Respiro con profundidad, y cerro sus manos en un puño. Impaciente. El primer lugar a donde ir era el edificio donde, supone, vive WooHyun. Su madre, aun pasmada ante la sorpresa de que él y Nam ya se conocieran, le había cedido la dirección del menor

<< El destino es caprichoso… Cuando quiere. >> Le había dicho Min Ji con un semblante de incredulidad, una vez hubiese acabado de relatar su experiencia vivida con Nam WooHyun en Irlanda.


Él aun no puede creer al cien por ciento, que realmente las cosas se le estén dando demasiado fáciles. Que esta tan cerca de encontrarlo, cuando todo parecía que sus caminos no se volverían a cruzar nuevamente, o al menos, no lo harían por un buen tiempo… Pero las posibilidades también implicaban el que nunca volviesen a verse. SungKyu observo a un buen cumulo de nubes acercarse, con lentitud, hacia la ciudad. <<Posiblemente llueva>> Pensó. Ahora esas tres posibilidades se erradicaban de raíz. 

Él vehículo se estaciono delante de un edificio bastante grande, en cuanto a la altura, y demasiado elegante.

-Llegamos.-Aviso el chofer, con sequedad.

SungKyu saco un par de billetes de su cartera, y se lo extendió al sujeto. Se apeó del taxi, con una mochila colgada de su hombro y la otra sujeta en su mano. Las puertas de entrada al edificio se encontraban abiertas. SungKyu ingreso, inmerso en un mundo aparte. Atado a la ansiedad, caminando sin sentir nada debajo de sus pies, y su pecho subiendo y bajando con una fuerza desmesurada difícil de controlar. No había persona alguna caminando por la planta baja. Las grises puertas del ascensor se cerraron delante de sus ojos, y comenzó a ascender por los distintos niveles, hasta llegar al cuarto.

Un escalofrío atizo sobre su cuerpo, y aunque lo ignoro porque tenía puesto su abrigo, Kim dirigió miradas de un lado a otro por el pasillo, casi con desesperación. <<No>> Esa falta constante de aire que ahora lo estremecía, ese mareo tan repentino que jugaba con sus piernas a que cayeran de rodillas, las palmas de sus manos transpirando un sudor frio… <<¿Por qué?>>  Una sola pregunta ¿Por qué estaba sintiendo aquello? No eran los nervios por enfrentar a WooHyun. No. Era algo más, y le asustaba saber a qué se debía.

Encontró la puerta de lo que supuso, es la que pertenecía al departamento del menor, según indico su madre en la hoja de papel que guardo dentro del bolsillo de su pantalón. El timbre a un lado de la puerta. Toco tres veces, espero y no sucedió nada. Tres veces más y continuo sin salir nadie de dentro. Una y otra, y otra vez llamo a quien sea que este en el interior de ese lugar, pero no obtuvo respuesta. Hasta donde sabe, WooHyun no comenzaba a trabajar hasta la semana entrante, y es demasiado temprano como para que saliese. << ¿Pero qué dices? Si apenas lo conoces>> Muy cierto. Él no podría afirmar un gusto acerca de ese joven. Pero su percepción no lo engaña… Algo estaba sucediendo.

Su oreja se pegó a la madera blanca de la puerta, agudizando su sentido de la audición, y preparando su puño para comenzar a golpear. Apenas pudo percibir un débil sonido provenir del interior… <<Agua>> Y se quedó unos segundos más, escuchando.

-¡WooHyun!- Grito y la puerta recibió un sin fin de golpes, de su parte.- ¡WooHyun!

Era demasiada agua cayendo de un grifo; Y puede no significar nada, puede que el menor solo se esté bañando y por eso no sale a su encuentro. Puede ser, si, puede ser… Pero no para él, no cuando ya experimento, poco tiempo atrás, todo ese sofoco, ahogamiento y angustia vapulear todo su ser, y mucho menos al tratarse de, una vez más, de la misma persona. Cuando había seguido a WooHyun hasta los acantilados Moher, y dedujo en un vistazo, que el muchacho no estaba por hacer nada bueno con su vida.

-¡WooHyun!

Sus gritos se escucharon por todo el pasillo, y una mujer anciana salió del departamento junto al que él estaba llamando con urgencia.

-Muchacho ¿Qué le sucede? ¿Por qué grita de esa manera?

La anciana de pelos canosos, con una pollera marrón, larga, por debajo de sus rodilla, y un poleron beige cubriéndola de la cintura para arriba, no recibió una contestación, solo se quedó observando, turbada, como el joven de pequeños ojos, a pocos metros de ella, comienza a dejar su bolsos sobre el suelo, y hace uno pasos atrás tomando impulso, para luego propinar un golpe a la puerta, con todo el peso de su masculino cuerpo.

-¡WooHyun-ah!...

La puerta no cedió ante el primer intento, pero si lo hizo en el tercero, abriéndose  y azotando a la pared ante la fuerza con la que había sido violentada. SungKyu desapareció ante la vista de la mujer.  Segundos después, a pesar de tratar de procesar aquel espectáculo, el corazón de la anciana se empequeñeció y sufrió un intenso desasosiego al escuchar un grito desgarrador, que la acompañaría por lo que le quedara de vida. Sus pies se encaminaron, presurosos, pero aun así asustada, al interior del departamento vecino.

-Muchacho…-Llamo, temerosa.

Y la consternación oprimió todos sus sentidos al entrar al baño. El mundo, para ella, quedo sumido en un silencio indescriptible, perpetuo y sepulcral ante la imagen de un joven, el mismo que hace un momento parecía decidido en derribar la puerta, arrodillado sobre el charco de agua del suelo, imponiendo fuerza con ambas manos sobre el pecho de un empapado, tieso, y empalidecido muchacho que permanecía recostado delante de él.

-¡Noooo…! WooHyun no…

Una tina repleta de agua teñida de carmín, su voz perdiéndose por algún infierno maldito, y el llanto adueñándose de él y de sus pocas fuerzas. Y otra vez  esa pregunta que lo rondara por siempre...


¿Por qué?



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Hiii!!! Como estan???


Aquí nuevo cap... Y presiento el odio sobrenatural hacía a mi XD jajaja ok No... Culpen a Nell... Ya dicen que culpar a alguien mas es mas facil jajaja perdon...

Lamento todo lo que esta sucediendo... Pero esta historia aun no termina, quedan tres capitulos mas... Todo puede pasar en esos tres, como una invasión de ponys o...  Que super man se declare gay XD jajaja 

Un poco de alegria para el día jejeje...


De verdad, esto me sucedio por escuchar a Nell, y se me ocurrio escribir eso de arriba... Y como que me gusta este cap, como que no... Quedo mas o menos presentable, pero no tanto como tenia en mente. No sabia como expresarme... Pero bue, ustedes diran...


Si quieren criticar, pues no duden en hacerlo jajaja

Bueno, Gracia por leer... y comentar.


Bye...


Se cuidan...


P/D: Tambien estoy sufriendo una crisis de WooGyu shipper, asi que, deban este capitulo a ese motivo realmente...



martes, 29 de abril de 2014

El Idioma Del Amor: Cap 4

CAPITULO 4


-Él es tu profesor de coreano-dijo mi padre  con una sonrisa
Mientras que él se  levantó de su asiento y prosiguió por hacer una leve reverencia ante mí

-hola es un gusto conocerte soy Yang Seung Ho desde hoy en adelante voy a ser tu profesor de coreano-dijo mientas yo mordía mi  uñas
-es un gusto-dije haciendo una reverencia-soy Reiko-dije volviéndome a sentar

Mire mi casa como si no la conociera ya que me sentía más nerviosa que nunca debido a su presencia y tenerlo justo en frente de mí. Así que después de levantarme de mi respectivo asiento, ice una reverencia en  forma de despedida y  me dirigí a mi habitación para cambiarme y salir a  conocer un poco de la nueva ciudad  donde me iba a quedar a vivir por un tiempo.
Había terminado de cambiarme y me encontraba lista. Estaba a punto de salir cuando mi padre  abrió la puerta con Seung Ho a su lado.

-¿estabas por hacer algo?- dijo mi padre
-estaba por salir – respondí.  
-ah está bien, bueno entonces antes de que te vayas lo traje a él para que se conozcan un poco y tengas idea de cómo van a ser tus clases -
- ha está bien-
Mi padre no desaprovecho ni un segundo  ante mis palabras  y lo hiso entrar en cuestión de segundos y luego se retiró dejándome  sola con aquel muchacho. Cerré la puerta y proseguí por ir y sentarme en mi cama  y  el llego e imito mi acción  pero en vez de sentarse en mi cama se sentó en la silla de mi escritorio y comenzó a mirarme de la cabeza a los pies
-es un gusto volver a vernos.- comento esbozando una sonrisa
-si eso creo-dije mirando al piso un poco avergonzada
-no esperaba encontrarme contigo y menos de esta manera-comento mirando a los alrededores de mi habitación
-yo tampoco- lo observe
 Se quedó callado por un momento y después de un rato comenzó a hablar con seriedad, sobre como seria nuestras  clases en los próximos días, pero yo casi ni le prestaba atención ya que me perdía en sus labios que se movían al compás de cada palabra que el decía.
En mi cabeza retumbaban las palabras <<eres un tonta >> ya que él nunca se dignaría de ver a una chica como yo más allá de lo laboral por el hecho de que había mucha diferencia de edad de unos seis años , para mi sería imposible tener oportunidad con él. Pase unos treinta minutos de estando distraída que cuando volví en si me di cuenta de que él me estaba hablando.
-si te distraes de esa manera nuestra clases no van a dar frutos-dijo sonriendo
-lo siento-  iba a morir de la vergüenza
-está bien-se levantó de su asiento-ya es hora de que me vaya
Lo acompañe hasta la salida y me despedí de él.
Camine rumbo  al garaje y tome la llave de mi auto y entre en él. Me dio curiosidad, Seúl. Así que fui a conocer.
.
Estaba en el punto más alto de la ciudad
Las hojas se desprendían de a poco de su agarre comenzando a caer, algunas pasando por frente mío, otras posándose en mí, todas buscando su lugar para aterrizar. El frio invadía mi cuerpo por el temporal cuasando que mis mejillas comenzaran a tornarse de un color rojizo, camine un poco dejando atrás mi auto estacionado. Era hermoso ver los arboles de color anaranjado  y amarillo perdiendo sus hojas dejando que el suelo que una pisaba se tiñera del mismo tono.
-¿es hermoso no te parece?-
Su vos provoco que me sobresaltara un poco, gire sobre mi propio eje para saber quién  era la persona que me había hablado en ese instante. Después de saber que era Seung Ho volví a girarme para seguir mirando el lugar .
-si es hermoso.
-este lugar es uno de los que más me gusta porque desde aquí se puede ver toda la ciudad - esbozo una gran sonrisa
 -es un lugar muy lindo-respondí


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Luego de un rato ella se giró y comenzó a caminar en dirección contraria y comencé a imitarla hasta que llegue hacia donde había dejado mi motocicleta la cual era una YAMAHA R1 color negro me monte sobre ella y Reiko se me quedo mirando un momento antes de subirse a su auto, se veía como sorprendida y luego se subió a su respectivo vehículo y sin decir adiós se fue, hice lo mismo. Iba por detrás de ella hasta que llego el momento en que nos separamos debido a que ambos tomábamos diferentes caminos.
 Luego de manejar por las calles de Seúl, llegue al edificio donde se encontraba mi vivienda. Camine por los pasillos del mismo hasta llegar a mí de departamento. Entre observe el living, me senté en uno de los sofás blanco que se encontraba en medio de la sala y comenzó a despojarme de mi bolso que llevaba  puesto depositándolo en un costado
-ya has llegado- dijo esa voz femenina que tanto me cautivaba y siempre hacia que estuviera  feliz de solo escucharla
-si-esboce sonriendo al verla - llegaste temprano hoy-
-si solo por hoy-comento ella caminando hacia la cocina
-¿qué estás haciendo?-pregunte dando un grito desde mi asiento
-estoy haciendo la cena-respondió mientras picaba los vegetales-¿cómo te fue hoy?-interrogo gritando sin percatarse de que yo estaba a su lado
-Bien creo
-lo siento- musitaron sus labios y yo hice una leve sonrisa ante ello-¿a qué se debe ese creo? ¿Acaso la joven es difícil de tratar?
-no solo que es un poco distante y parece que no le agrado
-no te preocupes debe de ser así porque recién se conocen entonces ha de sentir un poco de desconfianza pero ya se le va a pasar, será hasta que te conozca bien-me observo-ya verás le agradaras sonrió ante su comentario
Verla sonreír me encantaba me volvía loco así que me digne a caminar hacia donde ella estaba y envolverla con mi brazos ya que me gustaba poder sentirla. Podría decir que ella era hermosa en todo sentido, me gustaba que ella me diera aliento   para poder seguir adelante en mis cosas
-gracias-dije en su oído en un tono bajo
-yaa.... no seas así de meloso-dijo tomando mis brazos para soltarse de mi agarre
No me importaba lo que ella me dijera no iba a dejar de abrazarla ya que para mí era como estar pegado a su cuerpo
Si solo era así ante la presencia de esa muchacha entonces podría decir que estaba enamorado como ningún otro chico de veintitrés años.