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sábado, 25 de abril de 2015

Culpa de una Fujoshi. Cap 21

Capitulo 21

DongWoo persistió ante el repentino viento frio que se había alzado en contra de la ciudad, preguntándose si ese año haría más frio de lo habitual. Hasta ayer se sentía el clima otoñal, hoy parecía adentrarse a esas heladas de Diciembre o enero, donde apenas se pueden ver los ojos a causa de las ropas y capuchas que suelen ponerse para proteger el rostro del frio seco y abrazador de esa época. La tarde estaba encima de él y de a poco se iba despidiendo por ese día hasta el siguiente. Suspiro y el vaho escabullido de sus labios no lo tomaron por sorpresa, sin embargo fue notorio el espesor que cobraba ese aire gélido que había emanado. Faltaba que nevara para dar por sentado que, además de un clima loco, tenían el invierno dominando a los pocos días que quedaban del verano.

Sus cabellos se arremolinaban encima de su cabeza, jugando con las bofetadas de esa ventisca. ¿Qué diablos hacia sentado, solo, en una banca en mitad de una plaza, con el frio de acompañante y teniendo al alcance de sus ojos su vehículo? Quería algo de aire, que irónico, pensó sonriendo mientras se encogía de hombros en un intento de mermar la huida del calor de su cuerpo. En pocas palabras no esperaba encontrarse con tan abrupto cambio de clima al salir de la casa de HoWon y él necesitaba un respiro.

Muy seguramente estaba siendo terriblemente dramático. Si SungKyu o Stefania lo viesen le dirían que era ridículo y anormal ser tan ¿mártir?… Pues él jamás se consideró alguien que estuviese dentro de sus cabales, pero tampoco para hacer lo que estaba haciendo en ese momento. Mas ridículo parecería si sus amigos supiesen el porqué. Talvez era mejor regresar a su coche, resguardarse de la baja temperatura, y clamar por tranquilizar sus emociones mientras estuviese envuelto en calidez.

Ciertamente no tenía sentido lo que hacía, de hecho, estaba convencido de que así lo era, así que decidió ponerse de pie y marcharse de esa plaza antes de seguir pareciendo un viejo con demencia senil a la vista de algunos conductores que pasaban por las calles que rodeaban aquel lugar público y tranquilo que seguramente se preguntaban  ¿Y ese viejo loco?

Ocupo su lugar, detrás del volante, e inmediatamente su cuerpo comenzó a entregarse al calor del interior. Relajo su espalada en el respaldo del asiento, y mientras cerraba sus ojos los pensamientos sobrevolaron su cabeza.

-Tanta inseguridad…

Demasiada para su gusto, y era mutuo. La noche perfecta había desaparecido con el despertar de esa mañana. Una conversación llevo a la otra. Los miedos y culpabilidad de HoWon por haberlo hecho sufrir, por, según él, comportarse como un reverendo idiota y no ser capaz de darse cuenta del dolor que había estado causando en él...

 -¿Y así me considero tu mejor amigo?

En ese momento su voz parecía querer quebrarse sin embargo DongWoo sabía de ese orgullo del menor y que tragaría toda lagrima, pero el perpetuo rostro de haber cometido un error no se disimulaba. Intento calmarlo, abrazarlo, y de momento a otro Lee era arisco a sus caricias. No se dejaba tocar y repetía, hasta que se levantó de la cama, que no merecía que él lo amara de esa manera, no luego de tanto daño. Aun así, como había persistido horas en el frio de afuera,  peleando contra el viento, hizo de igual manera.

-No tenías por qué darte cuenta. Yo no quería que lo supieras.

Hoya en la cocina intentando servirse un vaso de agua, solo con el bóxer gris cubriendo su intimidad, había volteado y lo observado tremendamente hostil.

-¿Por qué?

-Porque… Temía perderte. Prefería que las cosas quedaran en amistad y…

-Siento que lo hare de nuevo.

Él, a pocos pasos de HoWon, se estremeció con esa interrupción. Nada terminaría bien. La mano del menor acaricio su rostro con el dorso, y DongWoo quería perderse en el calor del cuerpo ajeno y sentir todas esas sensaciones de la madrugada. Totalmente entregados y sin miedos de por medio.

-Aléjate de mí, te hare sufrir de nuevo.

-No lo harás.

-Si lo hare.

HoWon parecía estar tan seguro que Jang concibió una hipótesis cruel y dura para él, tras unos minutos de silencio en que solo eran capaces de mirarse.

-Tú quieres seguir con tu vida tal cual la vienes llevando.

No había quedado en una hipótesis, la había transformado en una conclusión sin derecho a debatir. Hoya había abierto sus ojos como platos, perplejo ante aquella acusación pero reacciono tan lentamente que cuando miro una vez más a DongWoo, este ya se dirigía a la habitación en busca de su ropa.

-No quiere cambiar.- Repitió para sí mismo en la calidez del interior de Audi

...
...

Los policías continuaron hablando con cada uno en el conservatorio por más de dos horas. Sobre todo con los damnificados y el guarda de seguridad como único testigo. Se había preguntado demasiadas veces sí, tanto como SungYeol o Stefania conocían  a alguien quien pudiese querer hacerle daño. El primero había negado rotundamente, mientras que la directora había enmudecido por unos segundos pensando. Primero en la lista diría que Lee JongHyun pero era demasiado inteligente como barajar una manera tan poco golpista como lo que habían hecho, y para variar solo había querido pensarlo así, aunque si tenía alguien en mente con ganas de hacer aquello, pero para hablar necesitaba que Yadira ayudara comentando algunas cosas.

La menor seguía reclinada contra la pared del Hall, en silencio, dispersa en su mundo, nerviosa y tal vez más asustada. Stefania no quería molestarla pero esto podría, por lo menos, poner a Gerard en calidad de sospechoso. Era el único que tenía en mente, aunque no había una relación directa con SungYeol y eso es lo que no se entendía demasiado, aun así La directora del conservatorio llamo a la joven.

-¡Yadira!- Había alzado la voz y utilizado su mano para llamarla- ¡Ven por favor!

Sorprendida, la menor avanzo hacia donde se encontraba su jefa con el uniformado, su respiración no había dado tregua en ningún momento, y la tensión en cada extremidad de su cuerpo jugaban a estallar en cualquier momento y jalarse de los cabellos. Todo aquello la desesperaba porque ya no sabía que esperar. No se estaba metiendo solo con ella, estaba ocupándose, también, de quienes la rodeaban. Yadira se prendió del brazo de su amiga, con fuerza, ejerciendo presión y la mayor se removió un poco.

-Tranquila. Solo habla de él. Sabemos que solo puede haberse tratado de aquel tipo y esto puede ayudar para que acabe tu situación.

La joven asintió, sin embargo no dejo que Stefania se marchara.

- Por favor quédate.

La directora permaneció atenta escuchando el relato de Yadira,  por momentos aportaba algún detalle que  a la menor se le podía haber pasado, y en otros guardaba silencio y observaba a los demás. Quedo atenta, durante ese viaje de mirar detalladamente el lugar, en los dos sujetos que se encontraban arrimados a un pilar. SungKyu apoyado contra el pilar y WooHyun delante del mayor. Había estado tan ocupada últimamente que se le había pasado ese acercamiento entre sus amigos por alto. Sabía que se llevaban bien, lo cual era muy bueno, pero ahora, desde su perspectiva, se veían mucho muy íntimos. ¿Habían comenzado una relación entre ambos y no estaba enterada? Frunció el entre cejo. Eso no podría ser así, algo tan grande no podía haberlo ignorado de tal manera ¿o sí? Los observo una vez más y esta vez WooHyun lo noto y volteo a sonreírle. Stefania no quito la mirada sin embargo realizo algún gesto que incomodo al joven. Solo había movido su cabeza en dirección al locutor y con una diminuta sonrisa lanzo un par de besos, lo suficientemente poco notable, a SungKyu. Con la respuesta corporal de Nam ya había obtenido la respuesta, esos dos seguían sin avanzar y esperaban una patada de parte de ella para que cayeran a remolones.

Stefania sintió la necesidad de ir al baño. Desde que había ocurrido todo aquello que estaba ignorando su llamado a la naturaleza.

-Disculpen- Interrumpió la mitad de una pregunta del oficial, el cual la miro duramente y ella se sintió un poco intimidada por el sujeto-. Necesito ir al b-b-b... tocador.

Yadira la dejo ir. Parecía un poco menos tensa que hace un momento y más resuelta a cooperar. Para la directora fue un alivio. Quizás fuese porque al fin alguien la estaba escuchando y estaba por tomar cartas en ese asunto. Se dirigió al pasillo, pasando por el lado del otro grupo de compañeros.  SungYeol, MyungSoo y SungJong, los tres contra la mesa de entrada. El mayor  aun pensaba y le daba vuelta a aquello buscando la explicación, unión, algo que le aclarara las dudas de porque él. Ella tampoco lo entendía, y no podía generar ni una sospecha que pudiera esclarecer el motivo del ataque en contra del abogado. Los otros dos estaban sumidos en el silencio. Stefania no percibió el par de ojos que la seguían, y continuo hasta ingresar al baño. Hizo lo suyo, lavo sus manos y al salir casi se llevó puesto al menor de los Lee.

-Oh, Jongie. Disculpa, no te había visto.- Dijo la mayor, sonriente, sin embargo al ver el rostro del muchacho, su gesto cambio a preocupación-. ¿Qué sucede, SungJong? ¿Por qué tienes esa cara?

-¿No te parece suficiente lo que está sucediendo como para tener esta cara?

Stefania hizo su cabeza hacia atrás, sorprendida por la hostilidad del joven.

-¿Qué demonios ocultan Yadira y tú?

-¿A qué te refieres con eso?- espeto la directora, no tan perpleja y un poco más solvente.

SungJong rebusco en los bolsillos de su jogging, y saco un papel de uno de ello. Se lo extendió a Stefania y la joven observo la mano temblorosa del menor. Estaba alterado y se estaba conteniendo. Pero todo eso lo dejo atrás una vez que leyó el contenido de aquella hoja. Los ojos de la mujer se clavaron en el muchacho.

-¿De dónde sacaste esto?- Pregunto con el ceño fruncido, perturbada y sacudiendo el papel mientras preguntaba-. SungJong dime de donde...

-Lo dejaron en el parabrisas de mi coche hace una semana, a la salida de la universidad.- Respondió sin abandonar el tono a discordia en su voz.

Alguien más se acercó hasta donde se encontraban ellos, y Stefania arrugo el papel en sus manos y lo escondió en el bolsillo de su campera. SungKyu venia seguido por un policía.

-Oigan, los oficiales ya se están por retirar.-Dijo el mayor, sintiendo el ambiente tenso entre los dos que estaban delante de la puerta del baño de mujeres.

-Sí, señorita. Pero esto queda en manos de un detective. Uno de los oficiales quedara haciendo guardia en la escena de los hechos hasta que él llegue. Necesitaremos que...

- Si lo sé, que alguien se quede. No se preocupe yo esperare hasta que llegue y haga lo que tenga que hacer.

La directora acompaño al oficial hasta la salida. Los patrulleros se marcharon, quedando solo uno delante del ingreso al conservatorio. Sus compañeros parecían un poco más aliviados luego de toda aquella marcha y ya querían retirarse, pero ella debía retener algunos de ellos.

-SungJong, Yadira, por favor esperen en mi oficina.- La menor se sorprendió ante aquel pedido, pero no lo replico, solo obedeció, de igual manera SungJong, que seguía sin cambiar su carácter combativo contra ambas mujeres- SungKyu, puedes retirarte. WooHyun necesito que te quedes, por favor, no tengo con que movilizarme ahora, y si me haces el favor...

-No te preocupes. Te esperare.

 La directora asintió agradecida.

-Yo tengo más trabajo para hacer. Debo retirarme- Aviso SungYeol, un poco despeinado de tanto sacudir su cabellos durante horas atrás. Afligido por su vehículo y porque debía conseguir un taxi al salir-. Avisa a mi hermano que me fui, ¿sí?

-Nosotros lo alcanzamos hasta tu casa. Ve con cuidado-. Respondió WooHyun palmeando la espalda de Lee.

-Yo también me voy, Stefania. Llama si surge algo o si lo necesitas.-MyungSoo parecía querer decir algo más, pero lo estaba acallando. La directora supuso de qué podía tratar así que decidió dar una mano al joven.

-Oye, Myung, ¿podrías alcanzar a SungYeol hasta su casa?

El cuerpo de los mencionados se puso rígido, aquello dio cierta gracia a los presentes pero no acotaron nada. Sin embargo SungYeol abandono rápido su postura y observo al primo de SungKyu.

-¿Puedes?- Pregunto Lee, sin mostrar expresión.

MyungSoo se limitó a asentir y a despedirse, SungYeol hizo lo mismo y luego desaparecieron por las escaleras que llevaban hacia la cochera.

-Eso era muy necesario.- Comento el único Kim quedaba, cruzado de brazos y sonriente por ver en los ojos de su primo un poco de ilusión luego de ese empujón.

-Sí que lo era. A ver si alguien avanza algo.

-¿A qué te refieres con eso, Stefania?

La joven sacudió su mano a un lado de su cabeza, como ignorando su propio comentario.

- A nada. Me iré con Yadira y SungJong que me están esperando.

-Yo acompañare a Hyung hasta su vehículo y luego paso por tu oficina.

-Vale.

La directora observo como sus amigos se iban por el mismo lado que SungYeol y MyungSoo, pero diferente a aquellos, estos dos, Nam y Kim, iban demasiados enfrascados en una plática amena. Al menos podía ver algo bueno, antes de la tormenta que le esperaba.

...
...

La incomodidad y la tensión eran dueños de esas cuatros paredes y de los jóvenes que se encontraban en ella. El único sonido provenía de un reloj pequeño, de plástico plateado, sobre el escritorio. La manecilla de los segundo avanzaba con un click y parecía poseer un poder para que el aire que se respirase en esa oficina fuese hasta desesperante.

Yadira atisbaba a abrir su boca cada cierto tiempo. Quería platicar con SungJong, preguntar cómo se encontraba, si algo le sucedía, o solo pedir perdón por lo de noches atrás, pero la gélida mirada que mantenía el joven, observando hacia la ventana de la oficina, le hacía dar marcha atrás. Era cruel verlo así, y ella no tenía la mera idea que podía ser peor.

La puerta detrás de los muchachos se abrió con un pequeño chirrido, y ambos voltearon a ver. Stefania ingreso, con paso decidido y un rostro calculador como pocas veces adoptaba.

-Gracias por esperar y disculpen la demora.- Dijo y ocupo su asiento detrás del escritorio.

-¿Mi hermano?-Pregunto SungJong, secamente.

-Se fue. Dijo que tenía trabajo por hacer aun. Con WooHyun te alcanzaremos luego hasta tu casa.- Stefania saco el papel que tenía guardado en su campera y observo a la menor-. A ti también te llevaremos al departamento.

-¿Por qué estamos aquí?- Yadira decidió ignorar el favor que le haría la directora, solo para prestar atención al bollo blanco en la manos de esta.

-Toma.

SungJong, aunque no fuese capaz de demostrarlo en ese momento, sintió la incertidumbre por ver el rostro de la muchacha, por ver la expresión que asaltaría a esos ojos al leer ese mensaje. Yadira tomo con cuidado el papel. No había mucho por leer, apenas unas cuantas palabras pero lo escrito era bastante claro y amenazante. Suficiente para saber quién era el emisor de la nota. La joven alzo la vista, temerosa, con la piel erizándose por debajo de la ropa y la sensación de ahogo en su garganta. ¿Había sido para Stefania esa nota? Sus dudas se disiparon rápido cuando la mayor negó con la cabeza y luego esta observo a SungJong.

-¿Qué...?

-Aparentemente, Gerard tiene  más de uno en la mira para molestar.- agrego Stefania antes de suspirar profundamente.

-Es muy buen momento para que me expliquen ¿qué diablos está sucediendo? ¿Quién es Gerard?

Podía notarse la paciencia que Lee intentaba imponer a su enojo antes de dejarse llevar y alzar la voz contra ambas mujeres. Sus manos apretaban los caños de los posas brazos de la silla, y se removía en ella inquieto, queriendo tomar esa lentitud y suspenso en la conversación con calma.

-Yadira, debes contarle. Esto ya no te involucra solo a ti, sino a nosotros también y se expande.

La menor mantuvo la cabeza gacha, su rostro no se dejaba ver en completo y mantenía sus piernas juntas, con sus manos entre medio. Pánico es lo que estaba sintiendo. No era paranoia, le faltaba el aire por sentirse acorralada, esclava de un miedo a causa de un sujeto que ella misma había metido en su vida hace años atrás  y que a pesar de sus intentos por deshacerse de él, aun seguía detrás de ella. Y ahora jugaba con la vida de quienes la rodeaban. ¿Qué decir? ¿Cómo comenzar? Ir con la verdad a Stefania había sido de alguna manera sencillo, en ese entonces no había más partes involucradas que ella misma, pero ahora... SungJong aguardaba por una respuesta y aunque Yadira no pudiese y tampoco quiere verle el rostro, pudo sentir la furia y escarmiento en esos ojos que en algún momento le profesaban amabilidad y no ira.

-Yo... Lo siento mucho...No esperaba que esto...

Las frases no se completaban, y algunas palabras quedaba atascadas a medias pronunciar. El llanto comenzó a surgir. De igual manera hizo un gran esfuerzo para terminar con el relato, aunque no experimentaba alivio alguno por ir con la verdad, todo lo contrario, estaba temiendo cada vez más. Su rostro humedecido por las lágrimas, seguía oculto ante los presentes, la vergüenza podía más con ella en ese momento.

-Tranquila, por favor, Yadira.-Stefania comenzaba a levantarse para ir a consolar a su amiga, preocupada por esa postura y estado que la menor estaba adoptando, pero sus intenciones se truncaron cuando SungJong se levantó brutalmente de la silla y exploto.

-¡¿Me están queriendo decir que todo esto tiene que ver con un ex novio?!

-Tranquilo, SungJong. Guarda la calma.

-¿Que guarde la calma? ¿Te estas escuchando? Hoy destrozaron el coche de mi hermano porque la niña no supo escoger un hombre hace años atrás. ¡No seas hipócrita, mujer!

-SungJong, tranquilízate.

-¿Cómo demonios pretendes que me tranquilice cuando estamos pagando los platos rotos de alguien más? Hay un sujeto que encima de acosador parece un desvariado mental y pretende meterse con cuanta persona esté cerca de ella. Hace una semana me dejo un nota, resultado que también me sigue, y hoy fueron los vehículos, él de mi hermano y el tuyo. Burlo la seguridad del conservatorio como si fuese cosa de nada. No pretendas que me tranquilice cuando al parecer este tipo es capaz de más y nuestras vidas podrían correr peligro todo por culpa de ella.

Stefania se vio envuelta entre los gritos de uno y el llanto de la menor que tenía entre brazos, aunque solo se tratase de parte de su cabeza. No conocía ese lado del joven, pero podría presentir que tanta escandalo venia por la preocupación de que a SungYeol le pudiese haber pasado algo más o con solo haber visto la aflicción del hermano mayor.

-¿Se puede saber que suce-de?

WooHyun ingreso de imprevisto a la oficina, con rostro de preocupación porque al parecer los gritos de SungJong ya se escapaban de esas cuatros paredes. Stefania le dedico una mirada de "ayuda" al moreno y este sin entender absolutamente nada del porqué de tanto alboroto, solo atino a sacar a SungJong de adentro de la oficina que a pesar de removerse con violencia decidió irse por su propia cuenta bastante indignado.

-Luego te explico-apuro Stefania en un murmullo mientras hacía intentos de calmar el llanto de la menor.

-Perfecto.-dijo WooHyun y agrego-. Llego el detective.

La Directora solo rodo los ojos. Su paciencia estaba al límite.

...
...


MyungSoo no podía mas que pensar que el trayecto había resultado relativamente corto para él, ya que el conservatorio quedaba bastante tras manos de la casa de los Lee. Pudo sentir como el joven detrás de él comenzaba a bajarse de la moto, sintiendo el frio en su espalda al quedar descubierta, las manos que habían sujetado su cintura, sin fuerza, apenas tomando por seguridad, ya no estaban y comenzaba a anhelaras por un segundo más. Si, a pesar de tener su mente revuelta en cuestiones familiares, seguía extrañando a ese sujeto frívolo de pie al lado de su motocicleta.

-Gracias por alcanzarme.-Dijo SungYeol al sacarse el casco y sacudir su cabeza para acomodar un poco su cabello que resulto en vano por el fuerte viento que soplaba. El alto estaba por entregar el casco a MyungSoo, pero bajo su mano de repente y con ella el objeto que sostenía-. Creo que sería mejor si aguardaras un poco hasta que el viento se calme.

Kim se estremeció y sus ojos se abrieron como platos.

-Abriré la cochera para que dejes a moto ahí.

Paso saliva por su garganta, sorprendido por el ofrecimiento. ¿Cuáles habían sido sus últimas palabras de su última conversación? Oh! si, ya lo recordaba y nada grato sinceramente. Y ahora esto. Esa contrariedad en Lee, aunque podría no significar nada, solo una muestra de devolver el favor por alcanzarlo hasta su casa, aun así genero un buen sentimiento dentro suyo.

Dejo la motocicleta dentro de la cochera y, guiado por SungYeol, ingreso al interior de la casa. Había un fina cubierta de polvo sobre los muebles de la sala. La mesa de baja estatura y pequeña en dimensiones dispuesta en el centro de la sala, podría ser la excepción a la falta de limpieza por estar ocupada con varios papeles y carpetas.

-Es trabajo.-Comento SungYeol secamente-.Toma asiento en alguno de los sofás.

MyungSoo así lo hizo, pero no podía dejar de sentirse inquieto y nervioso. Estaba bien poder tener otro tipo de acercamiento con el mayor que no fuese solo sexo, pero persistía esa brecha entre ambos y él no podía ignorarla, mucho menos sus ganas de poder tener, aunque fuese, un bajo de guardia por parte de Lee. Quería mostrar otro lado que no fuese el que ya conocía SungYeol.

El joven alto se dirigió hasta la cocina y sin consultar al invitado, preparo dos tazas de café. No sabía los gustos del menor, tampoco estaba seguro si había hecho bien en dejarlo entrar, o porque realmente ofreció a se quedara. Dejo ir un suspiro para relajar la tensión en su cuerpo antes de regresar a la sala con una bandeja plateada y las tazas que contenían el líquido caliente dentro. Hizo a un lado un grupo de carpetas y asentó la bandeja sobre la mesa.

-Bebe-Ordeno

-N-no, no graci...

-Ya los prepare, así que toma por favor.

SungYeol tomo asiento en el sofá más amplio, con su taza de café en mano, y observo de soslayo a MyungSoo levantarse y recoger su taza. Todo de una manera tan tímida y en la mirada de Kim era visible lo inquieto que se encontraba. Él también lo estaba pero no iba a demostrarlo así que se relajó en el respaldo del sofá, moviendo su cabeza de un lado a otro para que sus músculos del cuello abandonaran la rigidez.

-Lamento lo sucedido con tu vehículo.- Se animó a decir MyungSoo, aunque no abandonaba esa postura de cachorro en casa ajena.

-Ahhh... Ni lo recuerdes.-Respondió con cansancio SungYeol y de un solo aventón tomo poco más de media taza de café.

MyungSoo se asombró.

- Perdón por el comentario entonces.

"Perdóname a mi" pensó Lee, al venirle en mente las últimas palabras que le había dicho al joven. No podía decir que estaba totalmente arrepentido, pero sin dudas le pesaba bastante haberlo juzgado de tal manera, más aun, teniendo que ver esa actitud de benevolencia y discreción del menor en ese momento, y que luego de que se hubiese calmado, tenía en cuenta, que no solo era MyungSoo, también se trataba de él y de cómo le atraía el profesor de guitarra. Su mente quiso indagar un poco más en ese encontronazo de hace tiempo. El último beso que no correspondió y lo necesitada que estaba su boca justo ahora por los labios ajenos.

SungYeol observo al menor beber de la taza. Tenía una mirada salvaje y al mismo tiempo apacible, siniestro y distante. MyungSoo percibió los ojos sobre él, y antes de tensarse más de lo que estaba prefirió romper el silencio.

-¿En que trabajas?-Pregunto y Lee reacciono de su letargo.

- Este  desastre de aquí es de la empresa donde trabajo con WooHyun. Pero esta prácticamente en la bolsa. Luego, en el despacho de mi padre, estoy trabajando en uno ajeno a la empresa. Un caso de divorcio y esos asuntos.

MyungSoo asintió vagamente recordando que aún no solucionaba las cosas con su madre, padrastro, la empresa perdida, y sinceramente nada de lo que decía su progenitora le parecía ciertamente real. Por momentos creía que la mujer había estructurado una mentira muy bien elaborada, pero no la creía de tanto y a su padrastro tampoco.

-¿En qué piensas?

Kim levanto la cabeza para responder a aquella pregunta pero sus palabras se truncaron al ver al mayor de pie. "Esa mirada..." y detrás de esos llamativos ojos cafés, MyungSoo supo lo que podía significar. El asunto era si permitirlo o no cuando pretendía cambiar las cosas.

-En... cosas. Asuntos personales.-Respondió pero su pecho quedo sin aire cuando SungYeol avanzo hacía él, con firmeza.

Y él solo pudo morder su labio inferior.

...
...

SungKyu arrojo la chaqueta sobre el sofá en cuanto llego. Paso al baño, preparo la tina con agua caliente mientras se deshacía de su ropa y dejaba su cuerpo desnudo a la vista de ese cuarto. Le urgía un poco de agua para limpiarse del sudor y relajar esas tensiones acumuladas durante el día. Muchas cosas en poco tiempo. ¿Quién iba creer que alguien fuese capaz de violar la seguridad del conservatorio y hacer tanto daño? Al menos agradecía que todos ellos estuvieran en perfecto estado.

-Gracias a Dios.- Resoplo mientras se hundía en el agua.

Estaba cálida, buen complemento para el frio que azotaba fuera. Se dijo a si mismo que una vez terminado con el baño se iría a por un almuerzo o simplemente comprar algo que le sirviese de cena al mismo tiempo. Estaba sin comer, con unas cuantas galletas del  desayuno ligero que hizo esa mañana, y su estómago, a esa hora de la tarde, comenzaba a clamar por un poco de alimento. Permaneció en quietud dentro de la tina, dejando que su cuerpo se aislara del cansancio, y concentro su mente en pensamientos rutinarios.

WooHyun aparecía en ellos, no porque le resultara rutina, más bien, porque se estaba incorporando rápido a su vida. De tener un cierto desprecio al comienzo, ahora eran inseparables, lo cual le parecía magnifico sino fuese porque le gustaba y no estaba tan seguro si a Nam le sucedía lo mismo para con él, aunque la noche anterior había sentido demasiado el sentimiento de correspondencia por parte del menor. Lástima que todo acabase tan pronto, o que la hora tuviese que transcurrir tan rápido cuando estaba a su lado. Incluso había apartado de su mente la aparición, nuevamente, de Erika.

"Esa mujer..." aun lograba desestabilizarlo, y hacerlo sentir que camina sobre un fino hilo, cruzando un precipicio. ¿Por qué tenía que regresar? Le dolía un poco el orgullo de ver que la joven no sé le había movido un cabello por toparse con él, aunque realmente creía que ni lo había notado. Sumergió su cabeza dentro de la tina, y luego dio por finalizado el baño. Tomo la toalla que había dejado sobre la tapa del retrete, envolvió su cintura y fue hasta su cuarto a por una muda limpia de ropa. Era mejor dejarla en el pasado y ver que proponía el destino para su presente y futuro.

Recogió un bóxer de entre el cajón de la ropa interior, luego extrajo una camiseta y un jean limpios de los estantes del closet. "Closet" sonrió para sus adentro. Era un chiste, pero si todo seguía como pensaba, tendría que decir "salí del closet... me gusta un hombre." Carajo, eso era de no esperarse de él. ¿Que diría su familia? Y ahora meditaba mejor esa pregunta ¡¿Que diría la familia entera de enterarse que había dos gay o bisexuales en ella?! No podía olvidar a MyungSoo y su peculiar relación con el amigo de WooHyun. No iba a ser bien recibida la noticia, pero supuso que tendría que tomar la actitud de su primo de No me importa una mierda lo que piense el resto...

Se retiró de su cuarto y se dirigió hasta la cocina. Tenía que haber algo en la nevera para calmar su hambre hasta que fuese por su pedido. Encontró una lata de cerveza, la única que quedaba y anoto mentalmente que debía ir a por un pack más. Gaseosas no quedaban, y solo encontró un poco de yogurt. El resto eran verduras y carnes, y todo para cocinar, cosa que no le apetecía en ese momento.

-Tendrá que alcanzar con esto.- Se dijo antes de beber el yogurt servido en el vaso.

Limpio sus labios con una servilleta y justo cuando planeaba ir a acomodar sus cabellos antes de salir, el timbre se escuchó en todo el departamento. No esperaba visitas

...
...

-¿Cómo puedes ser tan loca de guardar semejante cosa?

WooHyun había estacionado el Audí junto a una Ford Ranger gris, mientras cuestionaba la actitud de la Directora respecto al asunto de Yadira.

-¡Estás loca mujer!

Ha Stefania le tembló una ceja por esas constantes acusaciones y preguntas por parte de Nam. Tenía todo el camino, luego de dejar a Yadira en su edificio y a SungJong en su casa, escuchando un sermón tras otro. No recordaba que su padre le hubiese dado tantos en su vida. Y espera que ahora que habían llegado hasta el edificio donde vivía SungKyu, se callara unos minutos. Pero al bajarse del vehículo recibió la mirada desaprobatoria del mayor que esperaba por activar la alarma del rodado.

-Ya te dije. No me correspondía hacerlo. Es algo que le incumbe a ella. Además en mi puta vida pensé que ese tipo tuviera una actitud tan psicótica.

Avanzaron hasta el ascensor de la cochera del edificio, Stefania con un par de carpetas debajo de su brazo, trabajo que correspondía a la programación del día siguiente en la radio y que debía entregar a su compañero de locución. Últimamente se le pasaba todo por alto. Y WooHyun por su parte caminaba con los brazos cruzados delante de su pecho, con el entrecejo fruncido y gruñendo cada cierto tiempo.

-¿Que no lo esperaban? Dios, si la acosaba. ¿Eso les parecía normal a ustedes?

-¡Claro que no!

-Y ¿entonces?

-Y ¿entonces?-reparo la joven, enojada-. ¿Qué carajo no entiendes de que Yadira intento denunciarlo, y nadie hizo caso?

WooHyun presiono el botón del piso en el que vivía SungKyu y las puertas del ascensor se cerraron delante de ellos.

-Pues me hubieses contado antes y luego arreglaba con SungYeol para mover cielo y tierra para terminar con este asunto antes de que llegara a tan lejos.

No lo había pensado. Sinceramente no había tenido en cuenta el detalle de que ellos podían tener más contactos con otro tipo de personas, y que algo se pudiese hacer de manera más rápida y dar solución pronto.

-No pensaste eso ¿eh?

-¡Vale! ¡No lo pensé! ¿Pero qué quieres que hiciera? Apenas si tengo tiempo de pensar si como o no.

Nam negó con su cabeza, indignado por esa respuesta, y la Directora contuvo las ganas de insultarlo de pies a cabeza, solo porque ya estaba sobrepasada de problemas y el planteo de WooHyun, aunque tuviese razón, estaban hostigando a su cero paciencia. Tenía ganas dejar todo y esfumarse a casa de sus hermanas, en otro país.

-Tendrás que contarle al resto para que entiendan cual es el epicentro de todo esto.

Lo que le faltaba, mas miradas desaprobatorias, cuestionarios de preguntas y acusaciones. Perfecto, ya estaba lista para tomar un avión e irse a donde fuese. Las puertas del ascensor se abrieron. Ambos jóvenes salieron sin decir ni una palabra, pero no dieron más de dos pasos por ese pasillo y se detuvieron.

Delante de la puerta del departamento de SungKyu, una mujer de esbeltas piernas cubiertas con unos jean apretados, votas de caña larga, negras, tapado rojo y una melena dorada radiante esperaba por ser atendida. La puerta se abrió y la mujer ingreso con una sonrisa bailarina en sus labios finos y rojizos. Con tanta confianza, como si ese departamento fuese suyo también.

-¿Y esta que hace acá?- Gruño Stefania entre dientes.

Y WooHyun le aclaro las dudas.

-Es la ex novia de SungKyu Hyung.-Respondió con amargura y decepción.

La Directora abrió los ojos sorprendida.

-¡¿Qué?! Pero si yo...


"Yo la vi con Lee JongHyun. Tomados de la mano como una pareja." 



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Bien desde ya pido disculpa por no actualizar. Realmente la facultad a ajustado mi tiempo y mis ganas de escribir. Espero que sepan perdonar y puedan disfrutar de este cap que me llevo tiempo escribirlo pero al fin lo termine. 

Gracias por seguir leyendo a los que continuan leyendo y a los que comentan tambien.

Espero nos estemos leyendo pronto en una nueva actu, o, si logro otro tiempo, terminar el one shot que tengo estancado desde enero de este año mas o menos. Lo que se de primero.

Adios...

P/D: mi amor por Infinite sigue intacto a pesar de estar desaparecida. 


viernes, 16 de enero de 2015

El Trébol de la Luna. Cap 10 (Final)

Capítulo 10 (FINAL)

E visto este final, este trágico desencadenamiento de emociones al sentir en sueño que todo había acabado, que el último punto de esta historia se marcaba por si solo en el último renglón escrito. Mis parpados se abrieron entre la penumbra de la noche. Iluminado por los rayos de una luna que triste, sola, permanecía en ese infinito manto oscuro cubierto de estrellas que resaltaban inquietas de atención, pero alejadas de la luna.

La redondez plateada de está quizás creaba los celos de aquellas que se vislumbraban poco desde la tierra. Era la única manera, a mi entender, que veían en aquel satélite natural sin vida alguna, algo singular que lo diferenciaba de todas esas perlas grandes pero pequeñas al ojo humano... Quizás fuese diferente y única, quizás tenía algo especial que las demás no, posiblemente esa belleza que todos quieren explorar, pero que está al alcance de pocos... Quizás el misterio que guarda en su interior, los desconocido que oculta...

Secretos, infinidades de secretos enterrados tras millones de años en que nadie podía decir que de que se trataba aquella cosa que se encarga de dar a luz a las tinieblas de la noche.

¿Entiendes a lo que voy? ¿Comprendes a lo que me refiero?

La luna es como tú. Vaga sola, con las estrellas alejadas de ella quizás porque es diferente. Quizás porque es pequeña, carente de luz propia, golpeada por esos proyectiles espaciales que dejan las evidentes marcas sobre ese suelo rocoso... Quizás las estrellas no comprenden como es que aún perdura, resistente ante cada cataclismo, y a ojos de nosotros, aún más bella.

Nosotros, las personas, gran parte de la sociedad tenemos esta reacción ante lo desconocido, ante lo diferente e incomprensible. Tememos de aquello que por lógica no tiene sentido. Esto sucede contigo. Eres un ser magnifico, alguien distinto del resto, con tus secretos y verdades y esto asusta a muchos... ¿Quieres cambiar y acoplarte a lo "normal"? ¿Quieres pertenecer a ese lado donde la "moral" reyna en todos? o ¿Prefieres ser tú en toda tu escénica?

¿Comprendes ahora?

Sin embargo esta noche, apenas unas horas antes de que mi vuelo despegue desde Irlanda con destino a Corea del Sur, tengo este desasosiego en mi pecho de que tú no elegirás ni por una ni por la otra... Ninguna de las opciones válidas para quien que está demasiado lejos pueda poner un alto a cualquier locura que tu mente engañosa pudiese interpretar como correcta, como lo más acertado. Como el mejor escape al caos...

Espérame un poco más, espérame...

...
...

Tengo un gran agotamiento físico y mental. De vez en cuando siento que mis piernas se doblegaran y se rendirán ante este mundo insensato, porque es lo único que puedo pensar en este instante mientras veo tu pálido cuerpo en esa cama de hospital, siendo asistido por médicos que intentan con esfuerzo que salgas adelante y retomes una nueva vida.

Los días transcurren rápido y yo quisiera con fervor poder atascarlos, que nada avance, solo tu recuperación. Pero me estoy sintiendo inservible, un pobre diablo como dirían mucho, rebasado por esta situación en la cual nada está en mis manos solo seguir pidiendo a algún Dios que escuche mis plegarias y ruego de que te pueda dar una nueva oportunidad. Sin embargo, sentado en esta silla, mientras las lágrimas escapan aprovechando la desolación de este cuarto, en que tu duermes, y el silencio apenas opacado por algún murmullo proveniente desde afuera, me hundo ante a ti viendo que ante tanto ruego nada sucede...

¿Es que nadie puede aceptarte cómo eres? ¿Nadie puede ver lo precioso que eres, tanto por fuera, como por dentro?

Se podría decir que estoy envuelto en ira, dolor y decepción... Puedo afirmar que me siento tan culpable como el resto que intento humillarte y te sucumbió a este estado. No te tendría que haber dejado ir, no tendría que haberme separado de ti... No tendría que haberme demora en llegar. No tendría que haber sido tan ingenuo de que esto no llegaría pasar.

Lo siento...

...
...

Nada ha cambiado, continúas en la misma postura, con sábanas blancas cubriendo tú desnudes, tus parpados cerrados y tu deseo inmenso de permanecer en ese sueño interminable. Me pregunto seguidamente que habrá de interesante en esa irrealidad que prefieres estar ahí, a regresar aquí. Luego sonrió cínicamente, porque posiblemente encuentres en ese mundo lo que aquí no hay... Amor.

Tal vez estén tus padres recibiéndote con una cena recién preparada, luego de que llegues de un arduo día de trabajo. Una plática banal mientras comes, compartiendo sonrisas, frases que demuestren cariño por parte de tu madre, y alguna muestra de afecto por parte de tu padre. Ya sabes, por ser el hombre de la casa no suelen ser abiertos con sus sentimientos. Pero es perfecto para ti. Te aceptan y te sientes bien. Es lo ideal.

Por el contrario en esta realidad, donde estoy viviendo, y deseo que sea una pesadilla más, somos tres desconocidos los que velan por tu recuperación. Mi madre que es la que tu más conoces, donde creo que el destino obra de maneras inentendibles... El mundo es un pañuelo, ciertamente. No hubiese esperado que tú fueses un colaborador en esa  fundación para niños huérfanos. Poco hablaste de ti, en tu viaje por Irlanda, pero tus ojos resultaban ser una gran puerta a tu alma. Negar que percibía demasiada agonía en tu mirar, no tenía sentido. La tristeza y la inseguridad se palpaban en todo tu ser. Aun así, fue irremediable para mí, verte en esa disco, bebiendo en solitario algún trago recién preparado, y no sentirme atraído por ti.

Es un recuerdo que me hace sonreír, porque actué como un acosador, persiguiéndote por donde ibas, ¿Que pensaras de mi cuando sepas esto? No tenía nada que hacer en Doolin, solo fue un viaje inesperado, persiguiendo a alguien que, lo diré aunque sea cursi y cliché, flecho mi corazón en un primer vistazo. No creo en el amor a primera vista, ya lo he dicho antes... Todo lo he dicho en las primeras páginas de este cuaderno, pero, vuelvo a repetirlo, movilizaste algo en mí.

¿Cuándo despertaras?

 A veces hago esa pregunta en voz alta, cuando estamos solos en este cuarto. Si hubiese llegado antes, si hubiese podido detener lo que querías hacer... WooHyun no quiero regresar a Irlanda, pero me encuentro en una encrucijada. Es necesario que este de nuevo allí. No tengo otra opción por el momento. No te diré el motivo, no por aquí... Tal vez cuando despiertes y al fin pueda ver vida en tus ojos te diré el por qué.

Mi vuelo salé en una hora y media. No quiero irme. Mi cuerpo se ira pero mi alma y todo mi ser estará en estas cuatros paredes, en cada rincón, esperando todo lo que haya que esperar. Ansiando lo que ansió. Quisiera que leyeras mis pensamientos, quisiera que compartiéramos mente. Sabrías de ante mano que hay quienes te esperan, incluso quien no te conoce. Seguro conocerás a Eun Ji en cuanto regreses. Eres especial WooHyun, incluso alguien que no ha llegado a entablar una conversación contigo te ha tomado cariño...

Tengo que irme. Lo hare en contra de mi voluntad, con lagrimas obstruidas y sensación de ahogo. No te abandono, no lo estoy haciendo. Eso estoy mentalizando a cada segundo. Es mi engaño. Perdón WooHyun, perdón porque no puedo brindar algo mejor para ti. Perdón porque no estuve para ti a pesar de conocernos prácticamente nada, y yo profeso amor por ti sin poder hacer mucho porque tu mundo cambie.

Mis últimas palabras, mas allá de repetir perdón, es que supera tus miedos, no temas y lucha y sin rendirte

...
...

No temas y lucha...

La frase resonó en su cabeza. Un eco con indicios de ser un consejo, una ayuda, una frase que lo apretaba tan fuerte como un abrazo, que lo reconfortaba. Brindaba calidez en tan solo escazas palabras escritas. Las subrayo como un notorio recuerdo, algo esencial para su vida. Lo repetía como un mantra, una oración, como si fuese el hilo de lo que pendía su vida.

Tenía efecto. Sonreía, sintiendo sus labios curvarse, sintiendo que plasmaba alivio, tranquilidad, y sosiego. Pero ser consciente de que tan reales era aquello, le había valido pasar por miles de cosas, superarse con mucho dolor de por medio, pero esta vez dejándose ayudar.

Las eternas cicatrices en sus muñecas serían su estigma, donde ese pasado no muy lejano quería representar el presente una vez más, pero esta vez sin efecto alguno sobre él. Los recuerdos venían de noche como también de día, de esa inseguridad, de ese miedo continuo, donde la desesperación, la soledad y dolor lo dominaron hasta carcomerlo casi completamente. El frio de la soledad lo había manipulado, perdiendo el sentido del camino que en ese momento, aparentaba retomar. En ocasiones la ansiedad lo invadía cuando su mente remontaba hacía un año atrás. El hecho que sucediera cuando iba a su cuarto, apagaba las luces, e intentaba conciliar el sueño, hacían que forzosamente tuviese que hurgar en el cajón de la mesita de noche, para retirar el frasco con pastillas que el médico le había recetado. Un modo de ayuda para dormir. Al menos podía decir, que de a poco las iba dejando, haciendo de su consumo menos necesario. Era un avance. Aun asistía a las sesiones con el psicoanalista y de vez en cuando se presentaba en el grupo de autoayuda para compartir, con varios más su situación.

Cerro la pequeña libreta y la guardo dentro del bolsillo de su chaqueta negra, tanteo el dije de una media luna, que colgaba de la cadena en su cuello. Un obsequio de Eun Ji. No sabía cómo llamarla, podría decirse que era lo más cercano a una abuela que él había llegado a tener. Servicial, amable, sobreprotectora. WooHyun lamentaba hacerla preocupar, haber hecho que viera una situación horrible, y que sin que lo conociese hubiese estado cuidándolo. Supo por parte de Min Ji que la mujer había sufrido una crisis de nervios cuando él logro despertar.

Esa noche en que, quizás tuvo el coraje, decidió despedirse de ese mundo que parecía estar poblado de nieve, y frio, arboles sin hojas y agua con tintes rojizos, lo poco que recordaba mientras había estado en coma, un pequeño movimiento de su cuerpo causo que algunos de los parches del electrocardiograma que estaban adheridos a su cuerpo se salieran, y otros comenzaron a recibir alteraciones por el brusco movimiento. Para él había sido como despertar de una pesadilla en la que estaba perdido. Eun Ji demasiado perturbada por el sonido que emitió el aparato, salió corriendo de la habitación sin tomar en cuenta que él había abandonado el coma, y regresaba a la vida real. Eun Ji siempre lo recuerda, diciendo que había estado muy metida en el libro que leía como en sus pensamientos, que al escuchar el electrocardiograma con su pitido, su cuerpo se puso en alerta prácticamente sin notar nada de lo que realmente sucedía. Aún más recuerda a Min Ji cuando llegaba al hospital, y ella afligida, con solo su mirar, había contagiado ese sentimiento a la mujer menor.

Por su parte, WooHyun lo lamentaba por las dos, el tenerlas que hacer preocupar y temer de lo que podía pasar en aquel entonces. Sin embargo el día en que despertó, confundido y agobiado, queriendo que ciertamente los médicos que ingresaban a la habitación le explicaran que ocurría y porque se encontraba ahí, debido a un corto lapso en que había perdido la memoria, su pecho se agitaba y su mente se veía envuelta en una laguna con la inefable sensación de abandono. Por un par de días ignoro todo a su alrededor y se sumergió en su burbuja. El personal de salud mental iba a ver su progreso cada mañana, realizaban preguntas, explicaban sin querer opinar, permanecían varios minutos sentados en la silla al lado de su cama, mientras que él no habría la boca más que para pedir que lo dejaran solo y no lo molestaran, luego de eso se retiraban. La situación se repetía igual para Min Ji y Eun Ji. Aun así nadie desistió, solo él. Una de esa noches Min Ji había ido a verlo como normalmente lo hacía, pero su visita apenas había durado unos 5 minutos. Ingreso, él permanecía acostado dando la espalda a la mujer. Sintió la caricia de Min Ji sobre sus cabellos, rostro, y su brazo izquierdo.

-Hoy no puedo quedarme mucho tiempo...- Le había dicho-. Solo venía a dejarte algo.

Él no volteo a ver a la mujer cuando se retiraba, si quiera había balbuceado algo, solo cuando escucho el clic al cerrarse la puerta, decidió levantarse de la cama, ir hasta el baño, lavarse la cara, preguntándose como se vería, no tenía espejo para saber en qué condiciones se encontraba, por motivos de seguridad. No le otorgarían el alta hasta que él no comenzara a responder positivamente delante de los psiquiatras. A veces comenzaba a dudar que lo suyo fuese solo depresión, tendía a reírse cuando se encontraba solo, pensando en la ironía de no salir jamás de ese hospital y terminar en un neuropsiquiatrico por esquizofrenia. Había regresado a su cama, las sábanas blancas siempre presentes; las enfermeras venían cada día a cambiarlas, en lo que él se ponía a un lado de la ventana y observaba hacia la calle. Había tomado asiento en la cama, recostando su espalda en la pared, con la almohada detrás. Sus piernas estiradas y sin querer taparse con la sabana. Observo la mesita a su lado. Un vaso de plástico con agua, un libro que leía regularmente durante la madrugada y esta vez había algo nuevo, una libreta.

Era bastante pequeña en cuanto al largo, pero abundante en hojas que a simple vista se podía saber que estaban escritas y muy usadas. Pensó que solo se trataba de algo más para ver si sus sentidos regresaban, algún método por parte de los psiquiatras utilizando la cercanía de Min Ji que tenía con él. Lo había tomado, y comenzado a leer mientras que por su mente solo pasaba la idea que las dos primeras páginas eran completa cursilería por parte de quien escribía en primera persona. No fue sino hasta que llego a la cuarta que todo el relato le parecía demasiado conocido, tal vez fuese un dejavu, sin embargo mencionaban Irlanda, Dublín, The Dragon el pub al que él había asistido, Phoenix Park durante el amanecer, el viaje hasta Doolin, Los acantilados de Moher, y un trébol de cuatro hojas que el escritor había obsequiado a otro muchacho.

Aquella noche no durmió, se desveló leyendo con su mundo nuevamente alborotado por preguntas y preguntas que surgían mientras más avanzaba. Hasta donde había leído no había nombre de quien había escrito aquello y proseguía con la lectura a esperas de que fuese develado en alguna página, sin embargo el amanecer llego, una hora después los médicos comenzaron a hacer la visita de control de cada mañana las enfermeras entraban y salían al igual que el personal de limpieza, se vio interrumpido constantemente y el bullicio de fuera incluso lo molestaba. Su psicoanalista apenas lo había regañado por no dormir, pero este recibió una sorpresa.

-Quiero ver a Min Ji, por favor.

WooHyun estaba pidiendo por alguien, abandonando su actitud hostil de todos esos días, y mostrando una pequeña llama de vivacidad en sus ojos enrojecidos por el cansancio.

- Hoy estas de muy buen humor, por lo visto- había dicho el hombre con bata blanca, cabellos canosos y unos lentes que le daban el aspecto de ser un sujeto serio, aun así, le devolvía cada palabra con una sonrisa al menor-. No sé quién vendrá a verte dentro de un momento, WooHyun. Tal vez sea Eun Ji, o tienes suerte, y venga Min Ji, por lo pronto te aconsejo que duermas un poco.

WooHyun no había tenido suerte. Esa mañana quien había llegado fue Eun Ji. La recibió como siempre, solo la interrogo en un solo momento mientras la mujer abría la ventana de la habitación para que entrara algo de aire.

-¿Por qué no viene Min Ji?

Eun Ji tuvo una reacción similar al médico. Lo observo con ojos bastante abiertos, una pequeña sonrisa que afloraba, y sorprendida.

-Vendrá mas tarde. Probablemente a la noche.

- ¿Y por qué no ahora?

Podía percibir el gran interés del muchacho por la madre de SungKyu, y esa pequeña actitud que había adoptado de un pequeño niño exigente. Podría jurar que estaba próximo a una rabieta si Min Ji no aparecía en ese momento, podía verlo en ese mohín en los labios de Nam. Eun Ji se acercó hasta la cama, la rodeo, y tomo asiento en la silla. Sabía que WooHyun no cambiaría tan pronto de actitud para con ella, pero tendría paciencia.

-Está ocupada con la fundación. A pesar de no estar en Seúl, tiene que hacer algunos trabajos.

WooHyun la miro con el entrecejo fruncido e hizo su última pregunta.

-¿Sabes quién escribió esto?-Dijo alzando la libreta hasta la altura de su cabeza.

-Se podría decir que sí. Pero las explicaciones te las dará Min Ji.

El joven prácticamente la asesino con la mirada, sin embargo Eun Ji solo sonrió complacida por ver otras reacciones en el menor. Curiosidad, enfado, emoción. Un tinte de vida en ese rostro a causa de los puchero que hacía y, por lo visto, Nam no percibía.

El resto de la tarde WooHyun la había ignorado, intentando leer la libreta, pero en un momento, y por más que luchara, el sueño lo venció. Sus parpados se habían cerrado, y permanecía solo con la ropa de cama. Eun Ji se dispuso a cubrirlo con una frazada y pudo ver que el joven apretaba fuertemente ese cuaderno entre sus brazos. No se lo retiro. La Luna comenzó a aparecer, cerro las ventanas y encendió la lámpara de noche que se encontraba a un lado de la cama. Era bueno verlo así, aunque ella no sabía decir cómo fue anteriormente aquel muchacho, pero podía percibir que era una persona agradable, Min Ji se lo había dicho, y SungKyu... y SungKyu no hablaba, demostraba. Con sus largas horas permaneciendo en el hospital, pese a que se retiraba bien entrada a la noche. El joven de pequeños ojos, como usualmente lo llamaba, ya estaba enterado de que WooHyun había recobrado el conocimiento, así mismo las preocupaciones de Kim no cedieron, aun temía por el estado depresivo del menor. Las llamadas desde Irlanda eran constantes en el departamento de Nam, donde se quedaba Min Ji, y ella generalmente se encontraba.

La puerta de la habitación se abrió lentamente, haciendo el menor ruido posible. Eun Ji volteo su cabeza.

-Permiso-Dijo la madre de SungKyu quitándose la campera que llevaba puesta y cerrando la puerta-. ¿Cómo está todo por acá?

-Tranquilo.-Dijo la mayor mientras se ponía de pie, saludaba y buscaba su saco antes de salir al frio de Buzan- Hoy pidió hablar contigo. Eso es un avance... Está durmiendo con la libreta entre brazos.

Platicaron unos cuantos minutos entre susurros, hasta que Eun Ji decidió que era tarde. Tenía que estar en casa, a pesar de vivir sola, sus nietos llegarían esa noche a cenar para hacerle algo de compañía.  Las mujeres se despidieron. Min Ji, luego de un momento, salió de la habitación para poder hablar con el médico de cabecera de WooHyun y al regresar, Nam estaba sentado al borde de la cama, con los cabellos hechos un revuelo, aun perezoso por el sueño.

-WooHyun...-Murmuro al entrar.

El joven levanto la vista de sus piernas al escucharla y por primera vez desde que había despertado del coma, la observaba con detenimiento. Se la notaba cansada, con unas cuantas canas de más, y los gestos de expresión mucho más marcados.

-¿Cómo te sientes?-Min Ji preguntaba al ver que Nam solo la miraba, pero el joven reacciono segundos después, sacudiendo su cabeza, y sacando la libreta debajo de la manta.

-¿Tu sabes a quien le pertenece esto?- Pregunto con seriedad y a la vez bastante inquieto.

-Si...

-Dime...  por favor.- Y para entonces WooHyun había desecho todas sus barreras, a la espera de escuchar la respuesta de Min Ji, rogando internamente a los cielos que se tratase de quien él creía.

-Es de mi hijo... SungKyu.

No es que no supusiera de quien se trataba, pero necesitaba la confirmación. Aquella revelación supuso el nuevo comienzo para WooHyun. Era regresar a vivir, no de la manera física porque estaba vivo, sino espiritualmente. La curiosidad en el menor se acrecentó en ese día y en los siguientes. No queriendo recordar el día en que casi pone fin a todo, sus preguntas giraban en torno a SungKyu. Desde su nacimiento, pasatiempos, e incluso, saber si el mayor seguía interesado en él.

Min Ji, Eun Ji y el grupo de psicoanalista que seguía el caso de Nam, se vieron emocionadamente sorprendidos. El avance, luego de esa libreta que el protegía como su mayor tesoro, había resultado imparable. Dos meses después WooHyun fue dado de alta, con la condición de asistir a las sesiones de psicoanálisis.

Quedo a cuidados de Eun Ji, cuando semanas después Min Ji creyó que podía retirarse y regresar a Seúl. La anciana, e incluso los nietos de esta, lo aceptaron abiertamente al grupo familiar. De sus padres no volvió .a saber más nada. En varia ocasiones tomo el teléfono con la necesidad de escuchar la voz de su madre por el otro lado de la línea, y al momento de marcar un solo número se arrepentía Esa parte de su vida requería de más tiempo, y por lo pronto dejaría que transcurrieran los meses o años… O lo que fuese necesario.

WooHyun se acomodó mejor en su asiento, palpo nuevamente la libreta en el bolsillo de su chaqueta y mientras continuaba su viaje en avión hasta llegar a destino, pensó:

“Regreso a tus brazos”

...

Sus dedos jugaron con el trébol en su mano, un trébol de cuatro hojas que había visto a simple vista al llegar al lugar. Suerte, esto significa suerte… Supuestamente, pensó con ironía en lo que continuaba esperando. Su ojos viajaron por todo ese manto de agua que permanecía sosegate e hipnotizaste… Hasta que su tranquilidad y letargo fueron interrumpidos.

-Hyung…-Fue un suave susurro que llego a sus oídos, mientras él observaba el sin fin de ese océano.

Su cuerpo sufrió una extraña tensión. Su corazón acelero su andar y su respiración le hizo pasar una pésima jugada, estaba sin aliento. No estaba ahí esperando por él, estaba ahí por su madre y la ocurrente idea de que llegaría durante la tarde a la ciudad de Doolin y pasaría por los acantilados y él debía esperarla…

No existió mundo en ese instante, no existió realidad ni tiempo… Solo el eco de tu voz acariciando mi cuerpo, mis pensamientos, mi ser…

La luna venia asomando desde el horizonte, como fuego, encendida en su anaranjado envolvente por la luz de sol, inmensa marcando presencia, sublime y rebosante de energía y vitalidad.

-Hyung…

Llamo de nuevo por él. Una brisa se alzó, agitando sus cabellos y el corto césped verde que abundaba en esa inmensa extensión de tierra. Las aguas del océano comenzaron con una inesperada danza y podía escucharse el choque de ellas contra el inmenso paredón rocoso.

-Hyung…

Todo a su alrededor cobraba vida y reaccionaba inesperadamente… Todo parecía tan predispuesto… Cosas del destino…

Sus pies tomaron la decisión de dar el primer paso, de girar lentamente sobre esa porción de espacio que ocupaba, y todo su cuerpo término por darle la espalda al espectacular paisaje que se despertaba ante ambos sujetos. SungKyu perdió el aliento una vez más, y algo dentro de él se acrecentó hasta lograr que sus pequeños ojos se pusieran acuosos, sin embargo no fue él en soltar la primera lágrima. El rostro del moreno, a pocos metros de distancia, se vio siendo ocupado por una tímida sonrisa y una cristalina gota de agua descendiendo por su mejilla.

-WooHyun…

Su cuerpo, su mente y la emoción se sincronizaron en un solo acto, correr hasta donde se encontraba aquel joven y envolverlo entre sus brazos. Lo tomo por la cintura, atrayéndolo, mientras que él menor hundía su rostro en el hueco del cuello del mayor, aferrándose a él como si la vida se le fuera en ello. Un abrazo eterno y fuertes sentimientos que salían a la luz luego de mucho tiempo.

Como si ese momento fuese acabar en algún momento y no volviera a suceder nunca más, SungKyu se aferró aún más, al cuerpo delgado de WooHyun, apretando entre sus manos la tela de la chaqueta de Nam, e intentando respirar a pesar de la dificultad que le creaban los sollozos que escapaban.

-Perdón… Perdón por causarte tanto…- La palabras del menor se encontraban apagadas y obstruidas por el llanto que no lograba cesar.

-No… No tienes que pedir perdón… Estas aquí y estas bien… Es lo único que me importa.

Es una grata sorpresa. Una liberadora sorpresa y tal vez gracias a mi madre pensó SungKyu. Ciertamente no esperaba encontrarse con WooHyun, al menos no hasta dentro de un año o más cuando el menor estuviese completamente seguro o preparado como le había comunicado su madre que el psicoanalista de WooHyun había creído correcto. Sin embargo Nam se adelantó a todo aquello, revelándose una vez más. No podía dejar pasar el tiempo y Min Ji lo había ayudado a planear ese encuentro sorpresivo.

SungKyu deshizo el abrazo solo para tomar el rostro de WooHyun  entre sus manos y observar esas mejillas empapadas  por las lágrimas, y ese par de ojos cafés desbordantes de fuerza, fortaleza y vigor.

-Te amo

Dos palabras mencionadas por ambas  bocas que al final fueron selladas por un beso. No hacía falta una eterna declaración de amor. Bastaba con el mirar de cada uno para conocer la sinceridad de aquel sentimiento. 

Te he visto sucumbir ante el supuesto final, te he visto lejos de este mundo, te he visto de mil maneras en pocas veces, he visto tus lágrimas, tu angustia, tu rostro rozando el color de la muerte. Te he visto entregado a mí…

Y hoy te he visto sonreírle a la vida por primera vez…




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Final de esta historia!!!!!!!!!!! y que mal que me quedo, por cierto. Lo siento intente hacer lo mejor que pude. Estoy muy complicada con los tiempos. Tengo mucho para estudiar y una tonelada de examenes que no me daran vida dentro de poco. Hice un tiempo e intente escribir el final de este fic. Realmente sabía que intente lo que intente no me iba a salir algo decente. No sirvo para dar fin... ahhhh... bueno.

Gracias a todas las que me acompañaron hasta aquí. Las que comentaron y leyeron. 

Nos vemos pronto...


p/d: Estoy abierta a las criticas, sea cuales sean... y a hacer algo mas para que esto no quede tan... así. Si quieren...