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sábado, 25 de abril de 2015

Culpa de una Fujoshi. Cap 21

Capitulo 21

DongWoo persistió ante el repentino viento frio que se había alzado en contra de la ciudad, preguntándose si ese año haría más frio de lo habitual. Hasta ayer se sentía el clima otoñal, hoy parecía adentrarse a esas heladas de Diciembre o enero, donde apenas se pueden ver los ojos a causa de las ropas y capuchas que suelen ponerse para proteger el rostro del frio seco y abrazador de esa época. La tarde estaba encima de él y de a poco se iba despidiendo por ese día hasta el siguiente. Suspiro y el vaho escabullido de sus labios no lo tomaron por sorpresa, sin embargo fue notorio el espesor que cobraba ese aire gélido que había emanado. Faltaba que nevara para dar por sentado que, además de un clima loco, tenían el invierno dominando a los pocos días que quedaban del verano.

Sus cabellos se arremolinaban encima de su cabeza, jugando con las bofetadas de esa ventisca. ¿Qué diablos hacia sentado, solo, en una banca en mitad de una plaza, con el frio de acompañante y teniendo al alcance de sus ojos su vehículo? Quería algo de aire, que irónico, pensó sonriendo mientras se encogía de hombros en un intento de mermar la huida del calor de su cuerpo. En pocas palabras no esperaba encontrarse con tan abrupto cambio de clima al salir de la casa de HoWon y él necesitaba un respiro.

Muy seguramente estaba siendo terriblemente dramático. Si SungKyu o Stefania lo viesen le dirían que era ridículo y anormal ser tan ¿mártir?… Pues él jamás se consideró alguien que estuviese dentro de sus cabales, pero tampoco para hacer lo que estaba haciendo en ese momento. Mas ridículo parecería si sus amigos supiesen el porqué. Talvez era mejor regresar a su coche, resguardarse de la baja temperatura, y clamar por tranquilizar sus emociones mientras estuviese envuelto en calidez.

Ciertamente no tenía sentido lo que hacía, de hecho, estaba convencido de que así lo era, así que decidió ponerse de pie y marcharse de esa plaza antes de seguir pareciendo un viejo con demencia senil a la vista de algunos conductores que pasaban por las calles que rodeaban aquel lugar público y tranquilo que seguramente se preguntaban  ¿Y ese viejo loco?

Ocupo su lugar, detrás del volante, e inmediatamente su cuerpo comenzó a entregarse al calor del interior. Relajo su espalada en el respaldo del asiento, y mientras cerraba sus ojos los pensamientos sobrevolaron su cabeza.

-Tanta inseguridad…

Demasiada para su gusto, y era mutuo. La noche perfecta había desaparecido con el despertar de esa mañana. Una conversación llevo a la otra. Los miedos y culpabilidad de HoWon por haberlo hecho sufrir, por, según él, comportarse como un reverendo idiota y no ser capaz de darse cuenta del dolor que había estado causando en él...

 -¿Y así me considero tu mejor amigo?

En ese momento su voz parecía querer quebrarse sin embargo DongWoo sabía de ese orgullo del menor y que tragaría toda lagrima, pero el perpetuo rostro de haber cometido un error no se disimulaba. Intento calmarlo, abrazarlo, y de momento a otro Lee era arisco a sus caricias. No se dejaba tocar y repetía, hasta que se levantó de la cama, que no merecía que él lo amara de esa manera, no luego de tanto daño. Aun así, como había persistido horas en el frio de afuera,  peleando contra el viento, hizo de igual manera.

-No tenías por qué darte cuenta. Yo no quería que lo supieras.

Hoya en la cocina intentando servirse un vaso de agua, solo con el bóxer gris cubriendo su intimidad, había volteado y lo observado tremendamente hostil.

-¿Por qué?

-Porque… Temía perderte. Prefería que las cosas quedaran en amistad y…

-Siento que lo hare de nuevo.

Él, a pocos pasos de HoWon, se estremeció con esa interrupción. Nada terminaría bien. La mano del menor acaricio su rostro con el dorso, y DongWoo quería perderse en el calor del cuerpo ajeno y sentir todas esas sensaciones de la madrugada. Totalmente entregados y sin miedos de por medio.

-Aléjate de mí, te hare sufrir de nuevo.

-No lo harás.

-Si lo hare.

HoWon parecía estar tan seguro que Jang concibió una hipótesis cruel y dura para él, tras unos minutos de silencio en que solo eran capaces de mirarse.

-Tú quieres seguir con tu vida tal cual la vienes llevando.

No había quedado en una hipótesis, la había transformado en una conclusión sin derecho a debatir. Hoya había abierto sus ojos como platos, perplejo ante aquella acusación pero reacciono tan lentamente que cuando miro una vez más a DongWoo, este ya se dirigía a la habitación en busca de su ropa.

-No quiere cambiar.- Repitió para sí mismo en la calidez del interior de Audi

...
...

Los policías continuaron hablando con cada uno en el conservatorio por más de dos horas. Sobre todo con los damnificados y el guarda de seguridad como único testigo. Se había preguntado demasiadas veces sí, tanto como SungYeol o Stefania conocían  a alguien quien pudiese querer hacerle daño. El primero había negado rotundamente, mientras que la directora había enmudecido por unos segundos pensando. Primero en la lista diría que Lee JongHyun pero era demasiado inteligente como barajar una manera tan poco golpista como lo que habían hecho, y para variar solo había querido pensarlo así, aunque si tenía alguien en mente con ganas de hacer aquello, pero para hablar necesitaba que Yadira ayudara comentando algunas cosas.

La menor seguía reclinada contra la pared del Hall, en silencio, dispersa en su mundo, nerviosa y tal vez más asustada. Stefania no quería molestarla pero esto podría, por lo menos, poner a Gerard en calidad de sospechoso. Era el único que tenía en mente, aunque no había una relación directa con SungYeol y eso es lo que no se entendía demasiado, aun así La directora del conservatorio llamo a la joven.

-¡Yadira!- Había alzado la voz y utilizado su mano para llamarla- ¡Ven por favor!

Sorprendida, la menor avanzo hacia donde se encontraba su jefa con el uniformado, su respiración no había dado tregua en ningún momento, y la tensión en cada extremidad de su cuerpo jugaban a estallar en cualquier momento y jalarse de los cabellos. Todo aquello la desesperaba porque ya no sabía que esperar. No se estaba metiendo solo con ella, estaba ocupándose, también, de quienes la rodeaban. Yadira se prendió del brazo de su amiga, con fuerza, ejerciendo presión y la mayor se removió un poco.

-Tranquila. Solo habla de él. Sabemos que solo puede haberse tratado de aquel tipo y esto puede ayudar para que acabe tu situación.

La joven asintió, sin embargo no dejo que Stefania se marchara.

- Por favor quédate.

La directora permaneció atenta escuchando el relato de Yadira,  por momentos aportaba algún detalle que  a la menor se le podía haber pasado, y en otros guardaba silencio y observaba a los demás. Quedo atenta, durante ese viaje de mirar detalladamente el lugar, en los dos sujetos que se encontraban arrimados a un pilar. SungKyu apoyado contra el pilar y WooHyun delante del mayor. Había estado tan ocupada últimamente que se le había pasado ese acercamiento entre sus amigos por alto. Sabía que se llevaban bien, lo cual era muy bueno, pero ahora, desde su perspectiva, se veían mucho muy íntimos. ¿Habían comenzado una relación entre ambos y no estaba enterada? Frunció el entre cejo. Eso no podría ser así, algo tan grande no podía haberlo ignorado de tal manera ¿o sí? Los observo una vez más y esta vez WooHyun lo noto y volteo a sonreírle. Stefania no quito la mirada sin embargo realizo algún gesto que incomodo al joven. Solo había movido su cabeza en dirección al locutor y con una diminuta sonrisa lanzo un par de besos, lo suficientemente poco notable, a SungKyu. Con la respuesta corporal de Nam ya había obtenido la respuesta, esos dos seguían sin avanzar y esperaban una patada de parte de ella para que cayeran a remolones.

Stefania sintió la necesidad de ir al baño. Desde que había ocurrido todo aquello que estaba ignorando su llamado a la naturaleza.

-Disculpen- Interrumpió la mitad de una pregunta del oficial, el cual la miro duramente y ella se sintió un poco intimidada por el sujeto-. Necesito ir al b-b-b... tocador.

Yadira la dejo ir. Parecía un poco menos tensa que hace un momento y más resuelta a cooperar. Para la directora fue un alivio. Quizás fuese porque al fin alguien la estaba escuchando y estaba por tomar cartas en ese asunto. Se dirigió al pasillo, pasando por el lado del otro grupo de compañeros.  SungYeol, MyungSoo y SungJong, los tres contra la mesa de entrada. El mayor  aun pensaba y le daba vuelta a aquello buscando la explicación, unión, algo que le aclarara las dudas de porque él. Ella tampoco lo entendía, y no podía generar ni una sospecha que pudiera esclarecer el motivo del ataque en contra del abogado. Los otros dos estaban sumidos en el silencio. Stefania no percibió el par de ojos que la seguían, y continuo hasta ingresar al baño. Hizo lo suyo, lavo sus manos y al salir casi se llevó puesto al menor de los Lee.

-Oh, Jongie. Disculpa, no te había visto.- Dijo la mayor, sonriente, sin embargo al ver el rostro del muchacho, su gesto cambio a preocupación-. ¿Qué sucede, SungJong? ¿Por qué tienes esa cara?

-¿No te parece suficiente lo que está sucediendo como para tener esta cara?

Stefania hizo su cabeza hacia atrás, sorprendida por la hostilidad del joven.

-¿Qué demonios ocultan Yadira y tú?

-¿A qué te refieres con eso?- espeto la directora, no tan perpleja y un poco más solvente.

SungJong rebusco en los bolsillos de su jogging, y saco un papel de uno de ello. Se lo extendió a Stefania y la joven observo la mano temblorosa del menor. Estaba alterado y se estaba conteniendo. Pero todo eso lo dejo atrás una vez que leyó el contenido de aquella hoja. Los ojos de la mujer se clavaron en el muchacho.

-¿De dónde sacaste esto?- Pregunto con el ceño fruncido, perturbada y sacudiendo el papel mientras preguntaba-. SungJong dime de donde...

-Lo dejaron en el parabrisas de mi coche hace una semana, a la salida de la universidad.- Respondió sin abandonar el tono a discordia en su voz.

Alguien más se acercó hasta donde se encontraban ellos, y Stefania arrugo el papel en sus manos y lo escondió en el bolsillo de su campera. SungKyu venia seguido por un policía.

-Oigan, los oficiales ya se están por retirar.-Dijo el mayor, sintiendo el ambiente tenso entre los dos que estaban delante de la puerta del baño de mujeres.

-Sí, señorita. Pero esto queda en manos de un detective. Uno de los oficiales quedara haciendo guardia en la escena de los hechos hasta que él llegue. Necesitaremos que...

- Si lo sé, que alguien se quede. No se preocupe yo esperare hasta que llegue y haga lo que tenga que hacer.

La directora acompaño al oficial hasta la salida. Los patrulleros se marcharon, quedando solo uno delante del ingreso al conservatorio. Sus compañeros parecían un poco más aliviados luego de toda aquella marcha y ya querían retirarse, pero ella debía retener algunos de ellos.

-SungJong, Yadira, por favor esperen en mi oficina.- La menor se sorprendió ante aquel pedido, pero no lo replico, solo obedeció, de igual manera SungJong, que seguía sin cambiar su carácter combativo contra ambas mujeres- SungKyu, puedes retirarte. WooHyun necesito que te quedes, por favor, no tengo con que movilizarme ahora, y si me haces el favor...

-No te preocupes. Te esperare.

 La directora asintió agradecida.

-Yo tengo más trabajo para hacer. Debo retirarme- Aviso SungYeol, un poco despeinado de tanto sacudir su cabellos durante horas atrás. Afligido por su vehículo y porque debía conseguir un taxi al salir-. Avisa a mi hermano que me fui, ¿sí?

-Nosotros lo alcanzamos hasta tu casa. Ve con cuidado-. Respondió WooHyun palmeando la espalda de Lee.

-Yo también me voy, Stefania. Llama si surge algo o si lo necesitas.-MyungSoo parecía querer decir algo más, pero lo estaba acallando. La directora supuso de qué podía tratar así que decidió dar una mano al joven.

-Oye, Myung, ¿podrías alcanzar a SungYeol hasta su casa?

El cuerpo de los mencionados se puso rígido, aquello dio cierta gracia a los presentes pero no acotaron nada. Sin embargo SungYeol abandono rápido su postura y observo al primo de SungKyu.

-¿Puedes?- Pregunto Lee, sin mostrar expresión.

MyungSoo se limitó a asentir y a despedirse, SungYeol hizo lo mismo y luego desaparecieron por las escaleras que llevaban hacia la cochera.

-Eso era muy necesario.- Comento el único Kim quedaba, cruzado de brazos y sonriente por ver en los ojos de su primo un poco de ilusión luego de ese empujón.

-Sí que lo era. A ver si alguien avanza algo.

-¿A qué te refieres con eso, Stefania?

La joven sacudió su mano a un lado de su cabeza, como ignorando su propio comentario.

- A nada. Me iré con Yadira y SungJong que me están esperando.

-Yo acompañare a Hyung hasta su vehículo y luego paso por tu oficina.

-Vale.

La directora observo como sus amigos se iban por el mismo lado que SungYeol y MyungSoo, pero diferente a aquellos, estos dos, Nam y Kim, iban demasiados enfrascados en una plática amena. Al menos podía ver algo bueno, antes de la tormenta que le esperaba.

...
...

La incomodidad y la tensión eran dueños de esas cuatros paredes y de los jóvenes que se encontraban en ella. El único sonido provenía de un reloj pequeño, de plástico plateado, sobre el escritorio. La manecilla de los segundo avanzaba con un click y parecía poseer un poder para que el aire que se respirase en esa oficina fuese hasta desesperante.

Yadira atisbaba a abrir su boca cada cierto tiempo. Quería platicar con SungJong, preguntar cómo se encontraba, si algo le sucedía, o solo pedir perdón por lo de noches atrás, pero la gélida mirada que mantenía el joven, observando hacia la ventana de la oficina, le hacía dar marcha atrás. Era cruel verlo así, y ella no tenía la mera idea que podía ser peor.

La puerta detrás de los muchachos se abrió con un pequeño chirrido, y ambos voltearon a ver. Stefania ingreso, con paso decidido y un rostro calculador como pocas veces adoptaba.

-Gracias por esperar y disculpen la demora.- Dijo y ocupo su asiento detrás del escritorio.

-¿Mi hermano?-Pregunto SungJong, secamente.

-Se fue. Dijo que tenía trabajo por hacer aun. Con WooHyun te alcanzaremos luego hasta tu casa.- Stefania saco el papel que tenía guardado en su campera y observo a la menor-. A ti también te llevaremos al departamento.

-¿Por qué estamos aquí?- Yadira decidió ignorar el favor que le haría la directora, solo para prestar atención al bollo blanco en la manos de esta.

-Toma.

SungJong, aunque no fuese capaz de demostrarlo en ese momento, sintió la incertidumbre por ver el rostro de la muchacha, por ver la expresión que asaltaría a esos ojos al leer ese mensaje. Yadira tomo con cuidado el papel. No había mucho por leer, apenas unas cuantas palabras pero lo escrito era bastante claro y amenazante. Suficiente para saber quién era el emisor de la nota. La joven alzo la vista, temerosa, con la piel erizándose por debajo de la ropa y la sensación de ahogo en su garganta. ¿Había sido para Stefania esa nota? Sus dudas se disiparon rápido cuando la mayor negó con la cabeza y luego esta observo a SungJong.

-¿Qué...?

-Aparentemente, Gerard tiene  más de uno en la mira para molestar.- agrego Stefania antes de suspirar profundamente.

-Es muy buen momento para que me expliquen ¿qué diablos está sucediendo? ¿Quién es Gerard?

Podía notarse la paciencia que Lee intentaba imponer a su enojo antes de dejarse llevar y alzar la voz contra ambas mujeres. Sus manos apretaban los caños de los posas brazos de la silla, y se removía en ella inquieto, queriendo tomar esa lentitud y suspenso en la conversación con calma.

-Yadira, debes contarle. Esto ya no te involucra solo a ti, sino a nosotros también y se expande.

La menor mantuvo la cabeza gacha, su rostro no se dejaba ver en completo y mantenía sus piernas juntas, con sus manos entre medio. Pánico es lo que estaba sintiendo. No era paranoia, le faltaba el aire por sentirse acorralada, esclava de un miedo a causa de un sujeto que ella misma había metido en su vida hace años atrás  y que a pesar de sus intentos por deshacerse de él, aun seguía detrás de ella. Y ahora jugaba con la vida de quienes la rodeaban. ¿Qué decir? ¿Cómo comenzar? Ir con la verdad a Stefania había sido de alguna manera sencillo, en ese entonces no había más partes involucradas que ella misma, pero ahora... SungJong aguardaba por una respuesta y aunque Yadira no pudiese y tampoco quiere verle el rostro, pudo sentir la furia y escarmiento en esos ojos que en algún momento le profesaban amabilidad y no ira.

-Yo... Lo siento mucho...No esperaba que esto...

Las frases no se completaban, y algunas palabras quedaba atascadas a medias pronunciar. El llanto comenzó a surgir. De igual manera hizo un gran esfuerzo para terminar con el relato, aunque no experimentaba alivio alguno por ir con la verdad, todo lo contrario, estaba temiendo cada vez más. Su rostro humedecido por las lágrimas, seguía oculto ante los presentes, la vergüenza podía más con ella en ese momento.

-Tranquila, por favor, Yadira.-Stefania comenzaba a levantarse para ir a consolar a su amiga, preocupada por esa postura y estado que la menor estaba adoptando, pero sus intenciones se truncaron cuando SungJong se levantó brutalmente de la silla y exploto.

-¡¿Me están queriendo decir que todo esto tiene que ver con un ex novio?!

-Tranquilo, SungJong. Guarda la calma.

-¿Que guarde la calma? ¿Te estas escuchando? Hoy destrozaron el coche de mi hermano porque la niña no supo escoger un hombre hace años atrás. ¡No seas hipócrita, mujer!

-SungJong, tranquilízate.

-¿Cómo demonios pretendes que me tranquilice cuando estamos pagando los platos rotos de alguien más? Hay un sujeto que encima de acosador parece un desvariado mental y pretende meterse con cuanta persona esté cerca de ella. Hace una semana me dejo un nota, resultado que también me sigue, y hoy fueron los vehículos, él de mi hermano y el tuyo. Burlo la seguridad del conservatorio como si fuese cosa de nada. No pretendas que me tranquilice cuando al parecer este tipo es capaz de más y nuestras vidas podrían correr peligro todo por culpa de ella.

Stefania se vio envuelta entre los gritos de uno y el llanto de la menor que tenía entre brazos, aunque solo se tratase de parte de su cabeza. No conocía ese lado del joven, pero podría presentir que tanta escandalo venia por la preocupación de que a SungYeol le pudiese haber pasado algo más o con solo haber visto la aflicción del hermano mayor.

-¿Se puede saber que suce-de?

WooHyun ingreso de imprevisto a la oficina, con rostro de preocupación porque al parecer los gritos de SungJong ya se escapaban de esas cuatros paredes. Stefania le dedico una mirada de "ayuda" al moreno y este sin entender absolutamente nada del porqué de tanto alboroto, solo atino a sacar a SungJong de adentro de la oficina que a pesar de removerse con violencia decidió irse por su propia cuenta bastante indignado.

-Luego te explico-apuro Stefania en un murmullo mientras hacía intentos de calmar el llanto de la menor.

-Perfecto.-dijo WooHyun y agrego-. Llego el detective.

La Directora solo rodo los ojos. Su paciencia estaba al límite.

...
...


MyungSoo no podía mas que pensar que el trayecto había resultado relativamente corto para él, ya que el conservatorio quedaba bastante tras manos de la casa de los Lee. Pudo sentir como el joven detrás de él comenzaba a bajarse de la moto, sintiendo el frio en su espalda al quedar descubierta, las manos que habían sujetado su cintura, sin fuerza, apenas tomando por seguridad, ya no estaban y comenzaba a anhelaras por un segundo más. Si, a pesar de tener su mente revuelta en cuestiones familiares, seguía extrañando a ese sujeto frívolo de pie al lado de su motocicleta.

-Gracias por alcanzarme.-Dijo SungYeol al sacarse el casco y sacudir su cabeza para acomodar un poco su cabello que resulto en vano por el fuerte viento que soplaba. El alto estaba por entregar el casco a MyungSoo, pero bajo su mano de repente y con ella el objeto que sostenía-. Creo que sería mejor si aguardaras un poco hasta que el viento se calme.

Kim se estremeció y sus ojos se abrieron como platos.

-Abriré la cochera para que dejes a moto ahí.

Paso saliva por su garganta, sorprendido por el ofrecimiento. ¿Cuáles habían sido sus últimas palabras de su última conversación? Oh! si, ya lo recordaba y nada grato sinceramente. Y ahora esto. Esa contrariedad en Lee, aunque podría no significar nada, solo una muestra de devolver el favor por alcanzarlo hasta su casa, aun así genero un buen sentimiento dentro suyo.

Dejo la motocicleta dentro de la cochera y, guiado por SungYeol, ingreso al interior de la casa. Había un fina cubierta de polvo sobre los muebles de la sala. La mesa de baja estatura y pequeña en dimensiones dispuesta en el centro de la sala, podría ser la excepción a la falta de limpieza por estar ocupada con varios papeles y carpetas.

-Es trabajo.-Comento SungYeol secamente-.Toma asiento en alguno de los sofás.

MyungSoo así lo hizo, pero no podía dejar de sentirse inquieto y nervioso. Estaba bien poder tener otro tipo de acercamiento con el mayor que no fuese solo sexo, pero persistía esa brecha entre ambos y él no podía ignorarla, mucho menos sus ganas de poder tener, aunque fuese, un bajo de guardia por parte de Lee. Quería mostrar otro lado que no fuese el que ya conocía SungYeol.

El joven alto se dirigió hasta la cocina y sin consultar al invitado, preparo dos tazas de café. No sabía los gustos del menor, tampoco estaba seguro si había hecho bien en dejarlo entrar, o porque realmente ofreció a se quedara. Dejo ir un suspiro para relajar la tensión en su cuerpo antes de regresar a la sala con una bandeja plateada y las tazas que contenían el líquido caliente dentro. Hizo a un lado un grupo de carpetas y asentó la bandeja sobre la mesa.

-Bebe-Ordeno

-N-no, no graci...

-Ya los prepare, así que toma por favor.

SungYeol tomo asiento en el sofá más amplio, con su taza de café en mano, y observo de soslayo a MyungSoo levantarse y recoger su taza. Todo de una manera tan tímida y en la mirada de Kim era visible lo inquieto que se encontraba. Él también lo estaba pero no iba a demostrarlo así que se relajó en el respaldo del sofá, moviendo su cabeza de un lado a otro para que sus músculos del cuello abandonaran la rigidez.

-Lamento lo sucedido con tu vehículo.- Se animó a decir MyungSoo, aunque no abandonaba esa postura de cachorro en casa ajena.

-Ahhh... Ni lo recuerdes.-Respondió con cansancio SungYeol y de un solo aventón tomo poco más de media taza de café.

MyungSoo se asombró.

- Perdón por el comentario entonces.

"Perdóname a mi" pensó Lee, al venirle en mente las últimas palabras que le había dicho al joven. No podía decir que estaba totalmente arrepentido, pero sin dudas le pesaba bastante haberlo juzgado de tal manera, más aun, teniendo que ver esa actitud de benevolencia y discreción del menor en ese momento, y que luego de que se hubiese calmado, tenía en cuenta, que no solo era MyungSoo, también se trataba de él y de cómo le atraía el profesor de guitarra. Su mente quiso indagar un poco más en ese encontronazo de hace tiempo. El último beso que no correspondió y lo necesitada que estaba su boca justo ahora por los labios ajenos.

SungYeol observo al menor beber de la taza. Tenía una mirada salvaje y al mismo tiempo apacible, siniestro y distante. MyungSoo percibió los ojos sobre él, y antes de tensarse más de lo que estaba prefirió romper el silencio.

-¿En que trabajas?-Pregunto y Lee reacciono de su letargo.

- Este  desastre de aquí es de la empresa donde trabajo con WooHyun. Pero esta prácticamente en la bolsa. Luego, en el despacho de mi padre, estoy trabajando en uno ajeno a la empresa. Un caso de divorcio y esos asuntos.

MyungSoo asintió vagamente recordando que aún no solucionaba las cosas con su madre, padrastro, la empresa perdida, y sinceramente nada de lo que decía su progenitora le parecía ciertamente real. Por momentos creía que la mujer había estructurado una mentira muy bien elaborada, pero no la creía de tanto y a su padrastro tampoco.

-¿En qué piensas?

Kim levanto la cabeza para responder a aquella pregunta pero sus palabras se truncaron al ver al mayor de pie. "Esa mirada..." y detrás de esos llamativos ojos cafés, MyungSoo supo lo que podía significar. El asunto era si permitirlo o no cuando pretendía cambiar las cosas.

-En... cosas. Asuntos personales.-Respondió pero su pecho quedo sin aire cuando SungYeol avanzo hacía él, con firmeza.

Y él solo pudo morder su labio inferior.

...
...

SungKyu arrojo la chaqueta sobre el sofá en cuanto llego. Paso al baño, preparo la tina con agua caliente mientras se deshacía de su ropa y dejaba su cuerpo desnudo a la vista de ese cuarto. Le urgía un poco de agua para limpiarse del sudor y relajar esas tensiones acumuladas durante el día. Muchas cosas en poco tiempo. ¿Quién iba creer que alguien fuese capaz de violar la seguridad del conservatorio y hacer tanto daño? Al menos agradecía que todos ellos estuvieran en perfecto estado.

-Gracias a Dios.- Resoplo mientras se hundía en el agua.

Estaba cálida, buen complemento para el frio que azotaba fuera. Se dijo a si mismo que una vez terminado con el baño se iría a por un almuerzo o simplemente comprar algo que le sirviese de cena al mismo tiempo. Estaba sin comer, con unas cuantas galletas del  desayuno ligero que hizo esa mañana, y su estómago, a esa hora de la tarde, comenzaba a clamar por un poco de alimento. Permaneció en quietud dentro de la tina, dejando que su cuerpo se aislara del cansancio, y concentro su mente en pensamientos rutinarios.

WooHyun aparecía en ellos, no porque le resultara rutina, más bien, porque se estaba incorporando rápido a su vida. De tener un cierto desprecio al comienzo, ahora eran inseparables, lo cual le parecía magnifico sino fuese porque le gustaba y no estaba tan seguro si a Nam le sucedía lo mismo para con él, aunque la noche anterior había sentido demasiado el sentimiento de correspondencia por parte del menor. Lástima que todo acabase tan pronto, o que la hora tuviese que transcurrir tan rápido cuando estaba a su lado. Incluso había apartado de su mente la aparición, nuevamente, de Erika.

"Esa mujer..." aun lograba desestabilizarlo, y hacerlo sentir que camina sobre un fino hilo, cruzando un precipicio. ¿Por qué tenía que regresar? Le dolía un poco el orgullo de ver que la joven no sé le había movido un cabello por toparse con él, aunque realmente creía que ni lo había notado. Sumergió su cabeza dentro de la tina, y luego dio por finalizado el baño. Tomo la toalla que había dejado sobre la tapa del retrete, envolvió su cintura y fue hasta su cuarto a por una muda limpia de ropa. Era mejor dejarla en el pasado y ver que proponía el destino para su presente y futuro.

Recogió un bóxer de entre el cajón de la ropa interior, luego extrajo una camiseta y un jean limpios de los estantes del closet. "Closet" sonrió para sus adentro. Era un chiste, pero si todo seguía como pensaba, tendría que decir "salí del closet... me gusta un hombre." Carajo, eso era de no esperarse de él. ¿Que diría su familia? Y ahora meditaba mejor esa pregunta ¡¿Que diría la familia entera de enterarse que había dos gay o bisexuales en ella?! No podía olvidar a MyungSoo y su peculiar relación con el amigo de WooHyun. No iba a ser bien recibida la noticia, pero supuso que tendría que tomar la actitud de su primo de No me importa una mierda lo que piense el resto...

Se retiró de su cuarto y se dirigió hasta la cocina. Tenía que haber algo en la nevera para calmar su hambre hasta que fuese por su pedido. Encontró una lata de cerveza, la única que quedaba y anoto mentalmente que debía ir a por un pack más. Gaseosas no quedaban, y solo encontró un poco de yogurt. El resto eran verduras y carnes, y todo para cocinar, cosa que no le apetecía en ese momento.

-Tendrá que alcanzar con esto.- Se dijo antes de beber el yogurt servido en el vaso.

Limpio sus labios con una servilleta y justo cuando planeaba ir a acomodar sus cabellos antes de salir, el timbre se escuchó en todo el departamento. No esperaba visitas

...
...

-¿Cómo puedes ser tan loca de guardar semejante cosa?

WooHyun había estacionado el Audí junto a una Ford Ranger gris, mientras cuestionaba la actitud de la Directora respecto al asunto de Yadira.

-¡Estás loca mujer!

Ha Stefania le tembló una ceja por esas constantes acusaciones y preguntas por parte de Nam. Tenía todo el camino, luego de dejar a Yadira en su edificio y a SungJong en su casa, escuchando un sermón tras otro. No recordaba que su padre le hubiese dado tantos en su vida. Y espera que ahora que habían llegado hasta el edificio donde vivía SungKyu, se callara unos minutos. Pero al bajarse del vehículo recibió la mirada desaprobatoria del mayor que esperaba por activar la alarma del rodado.

-Ya te dije. No me correspondía hacerlo. Es algo que le incumbe a ella. Además en mi puta vida pensé que ese tipo tuviera una actitud tan psicótica.

Avanzaron hasta el ascensor de la cochera del edificio, Stefania con un par de carpetas debajo de su brazo, trabajo que correspondía a la programación del día siguiente en la radio y que debía entregar a su compañero de locución. Últimamente se le pasaba todo por alto. Y WooHyun por su parte caminaba con los brazos cruzados delante de su pecho, con el entrecejo fruncido y gruñendo cada cierto tiempo.

-¿Que no lo esperaban? Dios, si la acosaba. ¿Eso les parecía normal a ustedes?

-¡Claro que no!

-Y ¿entonces?

-Y ¿entonces?-reparo la joven, enojada-. ¿Qué carajo no entiendes de que Yadira intento denunciarlo, y nadie hizo caso?

WooHyun presiono el botón del piso en el que vivía SungKyu y las puertas del ascensor se cerraron delante de ellos.

-Pues me hubieses contado antes y luego arreglaba con SungYeol para mover cielo y tierra para terminar con este asunto antes de que llegara a tan lejos.

No lo había pensado. Sinceramente no había tenido en cuenta el detalle de que ellos podían tener más contactos con otro tipo de personas, y que algo se pudiese hacer de manera más rápida y dar solución pronto.

-No pensaste eso ¿eh?

-¡Vale! ¡No lo pensé! ¿Pero qué quieres que hiciera? Apenas si tengo tiempo de pensar si como o no.

Nam negó con su cabeza, indignado por esa respuesta, y la Directora contuvo las ganas de insultarlo de pies a cabeza, solo porque ya estaba sobrepasada de problemas y el planteo de WooHyun, aunque tuviese razón, estaban hostigando a su cero paciencia. Tenía ganas dejar todo y esfumarse a casa de sus hermanas, en otro país.

-Tendrás que contarle al resto para que entiendan cual es el epicentro de todo esto.

Lo que le faltaba, mas miradas desaprobatorias, cuestionarios de preguntas y acusaciones. Perfecto, ya estaba lista para tomar un avión e irse a donde fuese. Las puertas del ascensor se abrieron. Ambos jóvenes salieron sin decir ni una palabra, pero no dieron más de dos pasos por ese pasillo y se detuvieron.

Delante de la puerta del departamento de SungKyu, una mujer de esbeltas piernas cubiertas con unos jean apretados, votas de caña larga, negras, tapado rojo y una melena dorada radiante esperaba por ser atendida. La puerta se abrió y la mujer ingreso con una sonrisa bailarina en sus labios finos y rojizos. Con tanta confianza, como si ese departamento fuese suyo también.

-¿Y esta que hace acá?- Gruño Stefania entre dientes.

Y WooHyun le aclaro las dudas.

-Es la ex novia de SungKyu Hyung.-Respondió con amargura y decepción.

La Directora abrió los ojos sorprendida.

-¡¿Qué?! Pero si yo...


"Yo la vi con Lee JongHyun. Tomados de la mano como una pareja." 



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Bien desde ya pido disculpa por no actualizar. Realmente la facultad a ajustado mi tiempo y mis ganas de escribir. Espero que sepan perdonar y puedan disfrutar de este cap que me llevo tiempo escribirlo pero al fin lo termine. 

Gracias por seguir leyendo a los que continuan leyendo y a los que comentan tambien.

Espero nos estemos leyendo pronto en una nueva actu, o, si logro otro tiempo, terminar el one shot que tengo estancado desde enero de este año mas o menos. Lo que se de primero.

Adios...

P/D: mi amor por Infinite sigue intacto a pesar de estar desaparecida. 


domingo, 14 de diciembre de 2014

Culpa de una Fujoshi, Cap 20

Capítulo 20 

- Y ¿me dices que durante toda la semana no hubo mensaje de parte de él?

Stefania descanso su espalda sobre el respaldo de su silla, cruzada de piernas y observando hacia el techo blanco de su oficina. Yadira desde el otro lado asintió con un gemido demasiado bajo, mientras jugaba con un bolígrafo a golpear el escritorio.

-Pero tengo un mal presentimiento ¿sabes? El que no me escriba no hace que me libere de la preocupación.-Añadió la menor, clavando sus amarronados ojos en su amiga.

Y la Directora del conservatorio le daba la razón en ello.  No daba buena espina el que desapareciera de un momento a otro y apenas dejando un mensaje, en el que continuaba decidido a atormentar a Yadira. Temía o, mejor dicho, sentía que se avecinaba algo jodido para la menor, pero no sabía que, ni hasta donde podía llegar aquel sujeto.

-Lamentablemente no podemos hacer mucho.-Dijo Stefania, suspirando-. De verdad que con los policías  a veces, no puedes contar.

-Me indignan.- Espeto Yadira, lanzando con violencia el bolígrafo que tenía hace un momento. El objeto cayó sobre las piernas de la mayor, pero esta no dijo nada, apenas si se movilizo un poco para dejar el proyectil a un lado del ordenador y regresar a su antigua posición.

El hecho que al ir a denunciar a la policía el acoso de Gerard hacia ella, y le diesen vuelta la cara, metafóricamente hablando, dejaban sus esperanzas desparramadas en el suelo para ser luego pisoteadas. En pocas palabras Gerard había cesado de repente con los mensajes, por ende los oficiales de la central de policía prefirieron decantarse por la opción de que el tipo se había cansado de seguirle los pasos a la joven, más allá de agregar que unos cuantos mensajes que enviara no alcanzaba para ser motivo de acoso. Mucho menos para asentar una denuncia y arrestarlo. Yadira había salido de ese lugar, con el estómago revuelto, no solo por el hecho de que el lugar tenía un olor rancio, debido a una limpieza poco atenta y superficial donde no se había utilizado desinfectante, sino también, porque se sentía nerviosa y ansiosa al mismo tiempo.

Stefania por su lado permanecía preocupada. Había insistido porque la menor denunciara a Gerard, pensando que llegarían a alguna solución, y sin embargo nada había cambiado.

-Lo siento-Murmuro la mayor, con un gesto poco pronunciado en su rostro, de preocupación. Yadira la miro con desconcierto-.Siento no poder ser de mucha ayuda. Pensé que con ir a la policía alcanzaba, pero aparentemente, tiene que pasarte algo a ti, físicamente, para que alguien te tome en serio.

-No es tu culpa, mujer. Aquí, la que debió parar con todo esto, sin llegar a empezar, tendría que haber sido yo.- La joven se inclinó hacia delante, anclando con brusquedad los codos en el escritorio, y dejando que sus manos tomaran su frente, frustrada-¿Como pude ser tan estúpida, Dios?

-¡Oye, oye!-Stefania tomo de las muñecas de la menor, y la sacudió un poco para que esta la observara-. Esto no ha sido tu culpa. Comencemos con que no eres la primera que pasa por esto, y  hay quienes prefieren vivir sujetas a este tipo de situaciones sin hacer nada. Tú te alejaste de él, preferiste poner un alto a todo aquello. No esperabas que este tipo tuviera serios problemas mentales, aparte que nadie te los menciono. No te llames estúpida.

-Pero lo soy. Mira como están las cosas ahora, y no sé qué hacer.

-Basta. Tal vez si se cansó, o algo le sucedió, y no aparezca más a molestarte.

Stefania no podía sentirse más inservible en ese momento, sabiendo que lo último que había dicho era claramente una mentira, solo para suavizar un poco las cosas, para tratar de que su amiga se relajase un poco. Y no lo consiguió. Yadira soltó sus muñecas de las manos de la directora, sin ser irrespetuosa y brusca, y poniéndose de pie corrió la silla en la que estaba sentada.

-Mejor me voy a casa. Mañana hay que regresar así que...

-¿Necesitas que vaya hasta tu casa? Busco algo de ropa en el departamento y luego voy...

-Me harías un gran favor. No tengo ganas de estar sola.

La mayor comenzó a alzar sus cosas. Busco un par de carpetas, su bolso, y las llaves de su vehículo. Yadira ya estaba lista con la campera puesta, y su mochila colgada en uno de sus hombros. Stefania alzo su vista, antes de salir por la puerta de la oficina y observo el rostro preocupado de la menor que le devolvía la mirada de una manera ausente.

-Yadira, todo se va a mejorar.

Y la Directora del conservatorio esperaba tener razón.

...
...

El ambiente del café era demasiado acogedor, simple. Las paredes cubiertas por esos papeles que se adhieren de un color rustico, amarronado con pequeñas hojas como dibujos, y otros cuadros que colgaban de la pared, daban la sensación de haber ingresado al otoño hace varias semanas atrás. SungKyu lo percibía así, aunque estaba más que claro que resultaba se una bienvenida a la nueva época del año.

Ambos tomaron asiento en una de las mesas frente a la ventana que daba a la calle. Dos cartas esperaban reposadas por ser leídas. SungKyu escruto con la mirada a WooHyun, mientras este observaba con demasiada dedicación aquel folleto plastificado.

-Miras a ese papel, como si la humanidad dependiera de la decisión de que café vas a tomar. Es solo un café.

Nam levanto la mirada, sonrió, mostrando sus dientes demasiados blancos, y dejando la carta a un lado.

-Hyung, por si no te has dado cuenta, hay una gran variedad de tipos de café.

-Si lo sé. Pero yo hablo de cómo te tomas un buen tiempo, para elegirlo.

-Es porque quiero beber algo que me guste. No solo un simple Cafe amargo.

 -Aun así es solo un Cafe.-Murmuro SungKyu, y detuvo su mirar en los transeúntes que pasaban por la acera del Cafe-Bar.

WooHyun Hizo lo mismo, pero termino por contemplar cada detalle del rostro de su acompañante. Se perdió en los pequeños ojos del mayor, observando que apenas se lograban visualizar el color del iris; las pestañas cortas, las cejas poco pobladas. Pulió cada detalle del rostro del mayor, desde la nariz, hasta los finos labios rosados que a esa distancia a él le parecían de textura suave. Descendió por la barbilla y el cuello, deteniéndose ahí, en esa piel nívea no muy descubierta pero que no dejaba de ser llamativa. Lo hizo tan a inconsciencia estudiar cada área de su Hyung, lo que se permitía apreciar, que pudo percibir que Kim había estado observando lo que hacía desde el comienzo, al ver sus reflejos en el vidrio del ventanal.

SungKyu miro de soslayo, incómodo y sus mejillas tentaban por ponerse de un rojo vivo.

-Disculpen ¿qué van a pedir?

La camarera llego en el momento indicado, al menos así lo pensó Kim, que sentía desfallecer por los nervios que causaba ser el centro de atención del menor. De poder contemplar que WooHyun no  lo miraba como si fuese alguien más. El brillo de aquellos ojos, que ya no estaban encima de él sino de la camarera que estaba de pie a un lado de la mesa, esperando por el pedido... SungKyu se estremeció ¿Era posible?

-Hyung, ¿Ya has decidido que vas a consumir?

El mayor se relajó un poco, aun con la pregunta suspendida en su cabeza. Por el momento necesitaba evadir sus interrogantes con respecto a Nam, e intentar que la noche avanzara "casual"... ¿Casual?

...
...

Se estaba juntando demasiado con MyungSoo, sin duda era eso. HoWon no había esperado, más allá de que el repartidor llegase con su pedido, cerrara la puerta, lanzar la comida sobre la mesa de la cocina, para asaltar la boca de un DongWoo que había ganado por segundos al repartidos, y esperaba, en silencio perpetuo y de pie, aun lado del sofá  en lo que HoWon se deshacía del joven no mayor de 19 años, con el uniforme del local de comida rápida.

Y quizás DongWoo estaba demasiado ido mentalmente, como para detener esa lengua que se movía intranquila dentro de su boca y esas manos que inquietas viajaban por su cuerpo, sobre la ropa que llevaba puesta.

La espalda del mayor quedo pegada a la pared del pasillo que llevaba al único cuarto dentro de ese departamento. HoWon intensifico la fuerza de ese encontronazo de labios e intercambios de saliva, mientras comenzaba a bajar la cremallera de la campera que su amigo tenia encima. Lanzo el abrigo lejos y dejo que sus manos se escabulleran debajo de la camiseta oscura de DongWoo. Acaricio la piel del muchacho con demasiada sensualidad, explorando la suavidad de esa textura morena, pellizcando sin fuerza los pezones que se alzaban entre sus dedos ante su tacto. HoWon estaba encantado y en ningún momento se le había escapado de la mente que se trataba de su mejor amigo, y que este lo estaba aceptando abiertamente, no como aquella vez en que su idiotez le gano y robo un beso de esos labios gruesos y tentadores, y la situación no había concluido de la mejor manera.

DongWoo abandono los labios del menor para inhalar algo de oxígeno. Sentía la presión en su pecho de la falta de aire, y su conciencia queriendo regresar para decirle que él no había ido a ese departamento para terminar de aquella manera.

-Yo… Hoya…- Articular palabra se volvían un problema al sentir la lengua del menor degustando  parte de su cuello y mandíbula-. Yo no venía a esto… Quería hablar contigo….

Los besos se detuvieron al llegar a la oreja del mayor. HoWon dejó escapar una bocanada de aire caliente que hizo estremecer al contrario, y susurro:

-¿Quieres que hablemos?

DongWoo percibió el tono socarrón en esa pregunta, en la manera de hacerla, y lo que quería causar el menor en él. Las manos del joven se habían quedado quietas en su cintura, manteniendo el suspenso de saber cuál era la respuesta. Jang intento divagar en esa contestación que resultaba obvia para su uso de razón, pero su cuerpo, a esas alturas, exigía atención.

-A la mierda con todo…

HoWon lo atrajo más hacía él, pegando sus cuerpos, devorando sin suavidad el cuello del mayor, mientras su miembro comenzaba a despertar por debajo del pantalón y la tela de la ropa interior, al escuchar los suspiros que descargaba DongWoo. Las camisetas de ambos fueron jaladas con rapidez, abandonadas en alguna parte del pasillo. Intentaron avanzar hacia la entrada de la habitación pero ensimismados en un nuevo beso que no daba lugar a una respiración armoniosa, los pies del mayor se enredaron con alguna  prenda que estaba en el suelo y, tanto como el profesor de baile, y el Director de producción de un programa radial, fueron a parar sobre un suelo poco pulido.

DongWoo despotrico algunos insultos por ser quien tuvo contacto directo con el frio piso, y HoWon por su parte, apenas sonrió por la torpeza con que manejaban la situación.

-¿Te encuentras bien?-pregunto Lee, quien se encontraba sobre el mayor, intentando levantarse un poco con sus brazos, para quitar el peso de su cuerpo del cuerpo de su amigo.

-Si-Respondió DongWoo.

Ambos sujetos intercambiaron miradas por unos segundos, cada quien perdido en el rostro ajeno. Un torbellino de pensamientos se alzaron en sus mentes, donde las palabras y frases se amontonaban juntas, y todas pujaban por salir al mismo tiempo por la boca de HoWon y DongWoo; y fue el menor quien decidió dar el primer paso para quebrar con ese trance hipnótico.

-Te quiero, DongWoo- Dijo Hoya,  invadiendo nuevamente la cavidad bucal del mayor sin esperar respuesta por parte de este.

Y si bien DongWoo no respondió en ese instante, mientras sus manos tomaban del rostro de Lee, y continuaba con ese beso para llevarlo a un nivel más intenso, y a actos más placenteros, su corazón se aceleraba aún más por esa declaración que hacía tiempo esperaba escuchar.


El despertador sobre la mesita de noche, a un lado de su cama, continuaba sonando. El aparato hacía más de 10 minutos que permanecía emitiendo un sonido estrepitoso y molesto, sin embargo parecía no causar efecto en quien dormía en ese cuarto.

-¡Apaga esa bendita cosa!

La puerta del dormitorio se abrió con brusquedad, como si la hubiesen querido tirar abajo, y el grito de SungYeol, que apenas venia cubierto con el pantalón del pijama, los cabellos salvajemente despeinados y un rostro que ameritaba la falta de sueño, se acoplo al timbre del despertador.

-¡No me puedes decir que no escuchas esta maldita cosa! ¡¿Hace cuánto que no te lavas las orejas?! ¡¿Desde que se fue mamá?!

SungJong, a quien no se le veía ni una mota de pelo por estar hasta la coronilla con el edredón de la cama, apenas se movió y balbuceo alguna palabra que a oídos del mayor no tenían coherencia.

-¡Eishhh!-SungYeol se acercó a la cama y, luego de apagar el despertador con un manotazo, comenzó a sacudir al menor que se quejaba debajo del cobertor-. ¡Vamos! ¡Levanta!

-Noooo… Es temprano…

-Son las nueve de la mañana y tenemos que estar a las 10 en el conservatorio o Stefania nos colgara.

SungYeol continuo sacudiendo al cuerpo perezoso de su hermano, y este último se quejaba entre murmullos. Ciertamente el menor no había logrado descansar bien, perseguido por esa nota de papel que había recibido hacía una semana atrás. Pensando qué demonios podría estar ocultado Yadira, y si la muchacha podría estar corriendo algún tipo de peligro que él desconocía. La madrugada se consumió rápido en lo que él divagaba en sus ideas y finalmente consiguió el sueño cerca de las 5 a.m.

-Vamos, Jongie. Se nos va a hacer tarde, incluso el desayuno está listo.

-Diciéndome eso, no lograras que me levante de la cama. Lo sabias ¿No?- Dijo SungJong, con voz ronca y apagada por seguir oculto debajo del edredón.

El mayor frunció el entre cejo, y una de sus manos comenzó a cernirse en un puño. Con lo que le había costado levantarse más temprano de lo que acostumbra un día domingo, y hacer un desayuno de los que él rara vez come, solo por su hermano menor… SungYeol tiro del edredón azul, con la misma fuerza en que abrió la puerta hace unos minutos, y jalo de los pies de su hermano.

-Suéltame, ¡imbécil!

-No te suelto nada. ¡Te levantas!

-¡Que me sueltes!

-¡Que no!

Un último tirón de los pies de SungJong y este cayo sentado en el suelo. SungYeol se sacudió las manos y sonrió satisfecho.

-Imbécil… Claro, como no tienes a MyungSoo para divertirte, me jodes la existencia a mí.

Y partiendo desde ese comentario poco inocente por parte de SungJong, la recién comenzada jornada de los hermanos Lee se torna complicada por convertir esa mañana en una batalla campal.



-¡¿Dónde mierda esta HoWon y DongWoo, que aún no han llegado?!

Stefania cruzo el pasillo de la planta baja del conservatorio, dejando una estela de polvo por su paso, y el estallido de las puertas de cada aula siendo abiertas por tercera vez por la joven Directora. 

-Tengo una seria duda en este momento. Si ya revisaste el aula una vez, y luego una segunda vez… ¿Cuál es la necesidad de una tercera?

WooHyun tres pasos detrás de la mujer, con su vestimenta totalmente sport, listo para comenzar un “arduo” día de ensayos, se permitía los comentarios sarcásticos hacía la directora, dado a que no  había tenido oportunidad durante la noche anterior para molestarla abiertamente, sin embargo no había sido del todo mala por no llevar un poco de su rutina a cabo. Lejos estaba de ello de ser malo, si quiera aburrida, luego de haber permanecido en la casa de SungKyu hasta las dos de la madrugada, hora en que fueron conscientes, ambos, de que ya era demasiado tarde. Para disgustos de Nam no había sucedió ningún acontecimiento importante, más allá de una extensa platica, risas, unos cruces de miradas y algunos accidentales roces de sus manos, en lo que compartían el sofá de dos cuerpos en la sala del departamento del mayor. Pero para él no había sido una perdida tiempo, en lo más mínimo, la compañía de SungKyu le agradaba y se lo había hecho saber.

-Guarda silencio, Nam.-Dijo Stefania, regresando al Hall del conservatorio, solo para ver alguna señal de sus compañeros-. ¿Dónde están?- Chillo entre dientes como una pequeña niña a la que no le daban con los gustos.

-¿Intentaste llamarlos?-Preguntas MyungSoo, que apoyado en uno de los pilares del salón, permanecía cruzado de brazos  con la capucha del buzo negro puesta, y una diligente mirada sombría. O había dormido poco, o había dormido de más, pensó la directora en lo que respondía a esa inteligente pregunta.

-¡¿Sabes qué no?! No se me había ocurrido.-  Dijo con un notable gesto de preocupación que, tanto como WooHyun, Yadira que estaba al lado del futuro regañado, el futuro regañado, y el guardia de seguridad detrás de la mesa de entrada, se encogieron de hombros y cerraron sus ojos con fuerza, anticipando el estruendo-. ¡Por supuesto que sí, Hombre!

WooHyun con la mejor intención de hacer que su amiga se tranquilizara, comenzó acariciar la espalda de esta de manera lenta y parsimoniosa, sin embargo la joven volteo a verlo con una mirada de pocos ánimos, y fulminante, suficiente para que Nam decidiera cesar con esa terapia y escondiera su mano dentro de la campera mientras se alejaba hacía donde se encontrar MyungSoo y Yadira.

-¿Acaso durmió mal anoche?- pregunto en un susurro WooHyun a la menor.

-Mmmm... Tal vez, no lo sé realmente. Ella durmió en la sala.

Y con eso Nam llego a la conclusión que su amiga durmió en un sofá pequeño en el cual apenas entraba, y acostumbrada a una cama de dos plazas, ciertamente le debía haber sido una tortura.

-Claro, lo tengo muy claro. Es mi culpa que...

-¡Tus tostadas estaban más negras que el carbón! ¿Pretendías matarme o qué?

-¡Pues te hubieses levantado a hacerlas tú, en vez de quedarte en cama, fantaseando con tu compañera de trabajo!

Los presentes observaron a los dos sujetos que ingresaban al Hall del conservatorio, entre curiosos y sorprendidos, a excepción de Yadira que la tonalidad de su rostro variaba entre un rojo intenso a un futuro violeta.

-¡Mendigo, imbécil! ¡Cállate!

SungJong intento lanzarse sobre su hermano, hasta que, mágicamente, se interpuso SungKyu. Nadie lo había visto llegar.

-Ya cálmense los dos. Están dando todo un espectáculo desde que salieron del estacionamiento.

-¡Hyung!-Grito WooHyun con una cierta alegría que asustaba incluso a Stefania, que continuaba ceñuda mirando a todos.

-¡Que Hyung, ni que nada!- Se quejó la directora y apunto con un dedo a SungKyu-Tu, dime ya mismo ¿dónde está DongWoo?

-¿Que me has visto cara de GPS?-Ironizo, sin dar mucha importancia a su compañera de locución nocturna-. ¿Acaso no llego aun?

-Ni él, ni Howon.- Contribuyo MyungSoo, que seguía oculto debajo de la capucha de la campera.

-Pues ahí tienes tu respuesta. Están juntos.-Respondió SungJong, caminando hasta donde se encontraba  su amigo el siniestro, y dejando atrás a su hermano y a SungKyu.

-Comencemos sin ellos.- Finalizo Yadira, entre suspiros quejosos y avanzando por el pasillo seguida por Stefania.

Los hombres que continuaban en el Hall se observaron entre sí, incluyendo al guardia de seguridad, y WooHyun, que parecía rebozar de alegría, decidió comentar:

-Estas chicas están en sus días.

...
...

Los rayos del sol no lograron atravesar la cortina oscura y gruesa que colgaba desde la vara de metal sobre  el ventanal de su habitación. El lugar, alumbrado por la bombilla del velador sobre la mesita de luz, a un lado de la cama de dos plazas ocupadas por un par de muchachos, gozaba de un silencio y calma luego de que, varias horas durante la madrugada, ese cuarto fue envuelto de gemidos y jadeos.  

Dongwoo se revolvió entre las sabanas, dejando sus brazos debajo de su cabeza, y continúo durmiendo. HoWon por otra parte  permanecía ya despierto hacía más de quince minutos, observando el techo de su cuarto, dejando volar su mente... ¿Qué era lo que había hecho? Nada malo. Esa era su respuesta, y estaba convencido de aquello, solo que... ¿A dónde iba a parar su amistad?

No pensaba mucho en que al fin había cruzado una gran barrera entre ser el típico macho dominador de mujeres, a acostarse con un hombre. No tenía que pensarlo, se trataba de DongWoo, su amigo o ¿ex amigo? Como fuese, era especial para él. Pero ahora que habían hecho el amor, tenían que ser novios ¿verdad? Él no sabía estar en una relación. Anteriormente no lo había estado y ahora sentía que no podía decepcionar al muchacho dormido a su lado. No había que ser un genio para saberlo.

-Iremos despacio...

HoWon volteo su cabeza a un costado sorprendido al escuchar el susurro del mayor.

-¿Estabas despierto?

-Hace un buen rato- DongWoo se acercó un poco más hasta el cuerpo del menor y este pasó uno de sus brazos por debajo de la cabeza de él-. Si te preocupa que seamos de ahora en más...

HoWon percibió el diminuto gesto de desilusión en Jang. Hubiese querido hacer de cuenta que no había captado aquello, pero la sonrisa  en los gruesos labios del mayor, carecía de realismo, tanto que había calado un sentimiento de pesimismo en su pecho.

-Hyung... Es imposible pensar en ir despacio luego de lo sucedido está noche.

-Algo te preocupa, Hoya, y sé que esto.

-Sí, para ser honesto me preocupa... Me preocupa el hecho de no saber llevar una relación, ciertamente porque jamás la he tenido. No más de alguna joven que me acompañase por un par de horas. Eso no es mantener una relación.

-Yo tampoco he tenido una, HoWon.

Y eso él lo sabía, aunque en su momento no podía justificar el porqué de que su amigo, siendo tan apuesto, no quisiese estar con alguien. Ahora, si no está equivocado, goza de una respuesta, una respuesta que golpeaba duramente en su conciencia y generaba una nueva pregunta. ¿Cuánto habría sufrido DongWoo cada vez que él tenía sus aventuras?

-¿Te hice daño, Hyung?

...
...

Una vez más, ocupado con el trabajo. Erikka no sabía cómo llamar la atención de su novio. El gimnasio estaba cerrado ese día, ganas de salir de comprar no tenia, y mucho menos quería ir hasta la mansión de su padre, solo para estar encerrada con la presencia de su madre que era bastante hostil, tanto como su padre que de su boca no podría salir palabras que no tuviesen relación con el mundo de los negocios. Podía llegar a estar interesada pero su padre hacía de eso un modo de vida. Y aparentemente, las cosas en ese departamento seguían el mismo rumbo.

JongHyun no salía de su despacho. Había ingresado un par de veces a ese recinto; apagado, donde pugnaban los libros de comercio y derecho en libreros junto a la pared. Demasiado lúgubre y serio para lo que ella acostumbraba. Básicamente su profesión poco tenía que ver con la de su novio, pero para ser parte de lo que se dedicaba su padre, serbia. Lamentablemente no era impresionante a los ojos obsesivos de JongHyun, que no podía más que estar pegado a montones de hojas sobre el escritorio. Aunque hubiese ido a ese cuarto cinco veces, con intenciones de ser cariñosa y amable, su novio no había movido ni un dedo ante su presencia. No más de llegar a decir que estaba ocupado.

Comenzaba a impacientarse demasiado, sobre todo luego del sábado anterior. Prácticamente esa mujer vulgar, porque de otra manera no sabía describirla con esa actitud arrogante y presencia tan simple con que la observo, se llevó toda la atención que ella sentía merecer, y por lo visto lo seguía haciendo.

Fue hasta el dormitorio que compartía con el menor. La cama permanecía desordenada y claramente ella no se pondría a acomodarla cuando tenían una mucama para que lo hiciese, o más bien JongHyun la tenía ya que ese departamento le partencia a su joven novio. Busco el saco color carmín, una boina, y la cartera. Su calzado estaba a un lado de la puerta y una vez lista grito:

-¡Me voy!-Sin sonar molesta, más bien avisando.

Sin embargo no recibió respuesta por parte de quien le interesaba y al salir cerró con  un portazo. Pudo escuchar caer un cuadro en el interior el lugar, pero no sirvió para apaciguarla. Molesta e indignada, con los puños apretados y la mirada furibunda, descendió por el ascensor  con la clara idea de a donde tenía que ir para recibir lo que ella quería.

...
...

Stefania desistió por ese día, con la conclusión de que, a pesar de la abrupta ausencia de los coreógrafos principales, el grupo de cinco hombres delante de ella, había mostrado un mayor avance con respecto al ánimo que le ponían al baile, y a la calidad de voz.  Por su parte, junto con Yadira,  las cosas no habían sido tan malas, no más allá de algún que otro dolor muscular que tuvo al comienzo de la semana por falta de práctica, pero habían logrado coordinar y retomar la agilidad de años atrás. Faltaba arreglar un par de detalles más, con respecto a la banda que tocaría el próximo sábado, pero por ese día se sentían, los 7 presentes, lo bastante realizados como para finalizar el ensayo de esa jornada.

Cada quien busco sus pertenecías dejadas en el suelo del aula y al pasar por la pequeña cocina del conservatorio retiraron cada uno, una botella de agua saborizada del refrigerador. El clima continuaba siendo frio, pero su físico había estado en continuo movimiento, por tal motivo se mantenía en calor. Iban dirigiéndose a la salida cuando la alarma de uno de los vehículos en el estacionamiento, comenzó a escucharse por la edificación. El guardia de seguridad no sé encontraba en el hall, así que, en lo que se apresuraban por ir a ver qué había sucedido, supusieron que el hombre  se encontraba en el mismo lugar al que ellos se dirigían.

-¿Que sucedió acá?- pregunto WooHyun, sorprendido.

Todos los vehículos seguían en el mismo lugar donde sus dueños lo habían dejado, sin embargo el Toyota Corolla de SungYeol como la EcoSport de Stefania, tenían el parabrisas destruido y el capo del auto abollado. Los jóvenes observaron incrédulos la escena.

-Vandalismo-Acuso rápido SungKyu y Nam que estaba a su lado, asintió dando la razón a las palabras del mayor.

-¿Pero cómo?... ¿Cómo ingresaron?

Stefania no podía caer en cuenta, no cuando ella misma había sido la encargada de contratar a la empresa de seguridad, eligiendo una de las mas recomendadas en el país, y hasta entonces jamás habían tenido problema alguno.

-Y ¿el guardia donde esta?

SungJong camino hasta el Toyota, pisando varios cristales en el suelo y lamentando demasiado lo que estaba sucediendo, por su hermano. El mayor de los Lee permanecía en el mismo estado que la Directora; caminaron alrededor de los vehículos, estudiándolos pero sin ser completamente conscientes de lo que pasaba. Mentalmente buscando una explicación

-¿Por qué no se activó la alarma de mi auto?- La mayor entre las mujeres seguía perpleja, mirando detenidamente a la EcoSport, lo dañada que se encontraba y que incluso le habían roto los cristales de las ventanillas. Quiso abrir la puerta del asiento del copiloto pero WooHyun la detuvo.

-No toques nada. Hay que llamar a la policía primero.

Los pasos apresurados de alguien que se acercaba corriendo al lugar, hizo voltear al grupo de jóvenes en dirección a la entrada del estacionamiento. El guardia de seguridad descendía por la rampa, corriendo y con la frente bastante sudada.

-Disculpen...-Dijo al detenerse e intentado tomar aire para relajar sus pulmones. Apoyo las manos en sus pantorrillas, y continuo-. Cuando lo vi en las cámaras de seguridad pensé que era alguno de ustedes, porque estaba cubierto con la capucha del buzo...

-¿Pero cómo ingreso? ¡Las alarmas no sé activaron!- SungYeol comenzaba a molestarse, y por atrás su hermano le susurraba que se calmara.

-No se activó porque tenía un pase de ingreso. El lector lo acepto, y dejo que pasara.- Explico el guardia de seguridad, intentado responder sin quedarse sin aire, y no lo vencieran los nervios.

-Pero estamos todos acá, a excepción de Hoya y DongWoo... ¿Qué nombre recibió el lector?- MyungSoo no parecía alterado, pero internamente le preocupaba.

- El de la señorita Yadira.

-¡¿Yadira?!

Las miradas confundidas se anclaron en la menor y la joven podía palpar de qué se podía tratar todo aquello. O al menos imaginaba quien era el causante y deseaba estar equivocada, aunque su cuerpo estaba teniendo una reacción ante la idea.

- No era ella. Cuando la alarma del vehículo del señor Lee comenzó a sonar, fui al estacionamiento. El auto de usted, Directora, no emitió sonido alguno, cuando llegue ya había sido atacado. El sujeto me vio, salió corriendo, y salí detrás de él. Solo puedo decir que era extranjero. Quizás europeo o americano, pero de corea no era...

Muchos de los presente podían no llegar a entender de que iba todo eso, el porqué de ser atacados o el hecho de que tuviese una credencial de alguien que trabaja en el lugar, sin embargo Yadira sentía su mundo hecho girones y viniéndose abajo. Stefania la observo con preocupación, más de la que pudo albergar la noche anterior. Y por otro lado, junto a SungYeol, el menor de los Lee, no sabía cómo reaccionar; el rostro moreno de la mujer había cambiado a un amarillento y enfermo y lo inquietaba, pero sus emociones también se despertaba la exasperación y la cólera.

-Repito, hay que llamar a la policía.-Insistió WooHyun, mientras alejaba a la directora del vehículo destrozado por miedo a que se pudiese cortar con algunos de los trozos de vidrios desparramados en el suelo-.Cierre todo por favor, señor. No permita el ingreso de nadie a este lugar a excepción de que se trate de HoWon o DongWoo. Nosotros les avisaremos que solo lo hagan por las puertas del hall.- Indico al guardia de seguridad.

SungJong sujeto a su hermano por el brazo y lo arrastro en dirección a las escaleras que llevaban al Hall del conservatorio, iba callado hasta que en su campo visual se interpuso la figura de Yadira, más específicamente, los ojos de la joven. Su mirar fue irascible, y las palabras que salieron de su boca también.

-Hablaremos de esto, luego.- Dijo en un susurro al pasar al lado de la menor. Observo a su hermano y supo que el mayor estaba demasiado perturbado por el destrozo del vehículo que no lo escucho.


Pero Yadira, si, y ese desasosiego que sentía se había vuelto aún más grande. 



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Aparezco, aunque es solo por este capitulo. Realmente estoy muy ocupada y no e contado con mucho tiempo para escribir, agregando que este capitulo lo escribí dos veces, ya que, Dios sabrá porqué, casí trece paginas se borraron por completo, y tuve que comenzar de nuevo. Por eso la incoherencia del texto. De verdad, lamento mucho no poder hacer algo mejor, incluso se suponía que iba a ser mucho mas largo, pero de hacerlo así en marzo hubiese subido el cap, y era mucha la espera. 

Espero les haya gustado estos pequeños párrafos. Intente hacer lo mejor posible. Aún así acepto las criticas, siempre es bueno saber que opinan acerca de lo que escribo. 

Muchas gracias por leer. 

Antes de irme les deseo felices fiestas, aunque yo no soy amante de la navidad ni de año nuevo, en mi caso son generadoras de gastos masivos, aun así les deseo lo mejor para ustedes.


Nos estamos leyendo.


P/D: Den mucho apoyo a Infinite F y espero que esten ansiosa por Infinite, con el teaser ya toque el cielo.