lunes, 13 de octubre de 2014

El Trébol de la Luna. Cap 9

Capítulo 9

Los minutos, las horas... Los días transcurrieron rápido.  Se había acabado. La semana que había pedido en su empleo para ir hasta Corea, para buscarlo a él, había terminado. El tiempo simplemente corrió con ligereza, cuando él hubiese querido, por primera vez, que pasara a paso lento, como un hombre cuando llega a la vejez, y su andar es lento, demasiado lento.

Los bolsos y valijas preparados para regresar a Irlanda esperaban en ese apartamento que, con sentimientos encontrados, regresaba cada anochecer; simplemente porque no podía permanecer más tiempo en la clínica, porque prácticamente su madre le pedía a ruegos que se tomara un descanso. Incluso ella había dejado la fundación por unos días... O por los que hiciesen falta.

SungKyu se sentía abatido, culpable. Solo si hubiese llegado antes...

Sus ojos viajaron por toda la habitación de ese hospital. Desde mirar el frasco de suero donde una gota caía cada treinta segundos, hasta los monitores arriba de esa camilla, donde las pulsaciones, débiles, pero pulso en fin, se marcaban. Evadía, a conciencia, el otro frasco, a un lado del suero, que de un bordo oscuro y espeso se encargaba de pasar sangre a esas venas que de a poco parecían tomar algo de fuerza. Pero el cuadro del menor seguía sin mejorar. Lo mantenían estable, pero su estado continuaba siendo reservado. Más allá de sujetarlo a esta vida, WooHyun no despertaba. Y nadie sabía si realmente lo haría en algún momento. Y de hacerlo... Las cosas podrían haber cambiado para el moreno.

Observo el papel que tenía en manos. El pasaje de avión que su madre se había encargado de sacar con destino a Irlanda. No quería regresar. Pero era consciente que de no ir, perdería su trabajo. Y no es que le importase demasiado, solo que estaba sustentando gastos del hospital con su propio dinero. WooHyun estaba solo en Busan.  Min Ji había intentado comunicarse con los padres de Nam, inclusive los médicos que se ocupaban del muchacho, pero nadie obtuvo respuesta más que le colgaran el teléfono ni bien mencionaban el nombre de Nam.

 Kim se alejó de la ventana de esa habitación, y tomo asiento a un lado de la camilla. WooHyun permanecía cubierto hasta el torso con una sábana blanca; su brazos por encima de esta, con las muñecas vendadas. El color de su piel seguía macilento, sin embargo, a comparación de cómo lo encontró aquella vez, ahora su pigmentación parecía tener un poco más de fuerza. Posiblemente fuese por las trasfusiones que le estaban haciendo. SungKyu no entendía nada de medicina y ciertamente le molestaba no saber. Quizás si supiese algo serviría de ayuda, despertaría a WooHyun de ese coma... E intentaría sacarlo de ese pozo en que cayo.

Tomo una de las manos del menor entre las suyas. Su pulgar acaricio el dorso, con suavidad, y con lentitud pasmosa la acerco hasta sus labios y la beso. Sus ojos se aguaron de nuevo. Las lágrimas cayeron sin tapujos por su rostro, mojando la mano de WooHyun, y las gotas que no quedaban sobre esa piel, caían sobre las sabanas.

-¿Cuánto tiempo más?- Se preguntó para sí mismo, entre cortos gemidos. Llorar es lo que no quería hacer, pero simplemente debía dejar ir esa angustia de alguna manera-.WooHyun... Por favor.

Se sorbo su nariz, dejando caer la mano del menor, y luego recostó su cabeza sobre el brazo de este, sin dejar de llorar.

-Me estoy por regresar a Irlanda- dijo-. Te lo ruego, no me dejes ir sin antes ver tus ojos de nuevo... Por favor, WooHyun.

La puerta de la habitación se abrió perezosamente. SungKyu no quiso mirar para saber quién era. Sus ojos solo puestos en el rostro de quien amaba y a quien necesitaba.

-Muchacho...-Llamo Eun Ji, la vecina de WooHyun-. Su madre lo está esperando abajo.

Kim apretó las sabanas y ahogando un sollozo, murmuro "Enseguida bajo". Escucho la puerta cerrarse y segundos después sintió una mano sobre su hombro.

-Lo hará en su momento, SungKyu. Cuando él decida que está preparado para enfrentar este mundo nuevamente.

Y sabía que era cierto, sabía que aunque fuese algo metafórico, WooHyun regresaría cuando aunara las fuerzas suficientes para encarar la vida otra vez, con todo y sus defectos. SungKyu se puso de pie; guardo el billete de avión dentro del bolsillo de su parca. Se acercó hasta el rostro del menor, corriendo algunos cabellos que tenía sobre la frente, y depósito un beso allí. Contemplo por largos segundos, los que hubiese querido que fuesen eternos, cada detalle de ese rostro que permanecía dormido.

-Te estaré esperando...- Susurro antes de dejar un beso sobre los labios de Nam-. Te amo, WooHyun.

SungKyu se despidió de Eun Ji, con un fuerte abrazo y dando las gracias por quedarse, desde aquel día, haciéndole compañía. La mujer negó con la cabeza, sonriendo, y apurando a Kim, porque su madre se molestaría.

Abandono el cuarto, camino por el pasillo del segundo piso, sintiendo que todos a su alrededor se movían demasiados rápidos y él permanecía quieto. Tenía un gran vacío en el pecho y se preguntó si WooHyun se había sentido así o peor. <<WooHyun esta solo>> y con eso llego a la conclusión de que no podía compararse al dolor que había soportado el menor. Porque él conservaba a su madre, y en Irlanda tenía amigos que lo esperaban. SungKyu miro a Min Ji, que esperaba a un lado de un taxi, tranquila, con una sonrisa en los labios, una sonrisa que él sabía que era un poco forzada, porque ella también sufría; por el divorcio ya puesto en marcha, por los niños que tenía en el orfanato, por WooHyun, y por él.

Como todo ser humano, sufría.

-Vamos, hijo, que perderás el vuelo.

SungKyu asintió.

...
...

Eun Ji se encargó de acomodar algunas de las cosas de la habitación. No había demasiado, pero en lo que estaba necesitaba hacer algo. Lo hacía sin perder de vista a WooHyun. Como si el muchacho fuese a ponerse de pie y salir corriendo.

-Ojala fuese así.-Se dijo.

Ojala se levantase y corriera detrás del muchacho de pequeños ojos.  Pensó y pensaba seguido. No estaba muy segura, pero probablemente el cariño que había visto de SungKyu por Nam, había sido lo suficientemente grande como para cambiar su idea a acerca de aquel tipo de parejas. Sentía empatía por aquellos jóvenes; por quien permanecía en esa cama sumergido en un sueño profundo, y por quien se iba en contra de su voluntad.

Se había vuelto constante, en su mente, la idea de que la vida muchas veces era injusta, desde aquel día en que todo sucedió. Eun Ji sintió debilidad por un momento, su vista se empaño y unas pocas lágrimas corrieron por su rostro. Era una mujer mayor, con toda una vida transcurrida. Tantas caídas, como alzarse nuevamente sobre ese camino por donde andamos en trecho de nuestras vidas, ella lo habían experimentado miles de veces. Esta vez no estaba directamente ligada al problema, pero, aun así, le afectaba.

WooHyun tenía una pequeña mesa a un lado de la cama, sobre esta  había un par de pequeños regalos que SungKyu y la madre de este iban dejando día tras día. Tarjetas, un jarrón con flores. También se encontraba un libro que le solían leer al muchacho. Eun Ji lo tomo, y busco asiento en la silla que una hora  atrás SungKyu había ocupado.

Emprendió con ánimo la lectura, adentrándose ella misma a la historia que narraba aquel libro, y así otra hora más transcurrió. Su voz golpeaba en los rincones de aquella habitación, con ganas de que el menor pudiese realmente escucharla. En ese lapso una enfermera ingreso a cambiar el frasco de suero de WooHyun. Intercambiaron un par de palabras y la mujer se retiró con una sonrisa y en silencio. Eun Ji continúo leyendo. El recuerdo de cuando muchos años atrás ella le leía a sus nietos, llego a su mente. Esos pequeños momentos pertenecían al lado bueno de su vida. Hubo realmente malos, pensó. Ensimismada, cuanto podía, en el libro y en sus pensamientos, Eun Ji demoro en captar aquel sonido, lo suficientemente fuerte como para igualar el sonido de su voz. Levanto la vista del libro y otra vez su mundo se sacudió y dio un vuelco.

La mujer corrió hacia la puerta de la habitación y llamo, a gritos, a algún médico.

...
...


Camino con pastosidad por la acera. Su cabeza divagando en su hijo, que tristemente se había marchado, con el semblante abatido y culpable por irse en un momento en que quizás lo mejor fuese quedarse; en lo poco que lo había visto y disfrutado; en que ella no sabía cómo hacer para que todo machara sobre riendas. Min Ji había pedido al taxista que la dejara varias cuadras antes de llegar al centro de salud donde se encontraba WooHyun. Necesitaba pensar, meditar y exactamente era lo que estaba haciendo mientras, con la mirada hacia el piso, veía los cambios de colores y diseño de las baldosas de la acera.

Estaba a unos pocos metros de la Clínica, y simplemente sin ánimos de llegar. Era encarar esa realidad que estaba destrozando a SungKyu y, a la vez, a WooHyun. Nadie tenía la certeza de que el menor fuese a despertar, y de hacerlo, no se sabía que daños se podrían haber causado por ese intento de suicido. Ciertamente a WooHyun lo trajeron, inconsciente, a este mundo por apenas un mechón de cabellos. Palabras propias dichas por uno de los médicos que seguía de cerca el caso de Nam. Min Ji sintió el fresco  aire de la tarde, rozar su cuello y manos descubiertas por el saco que tenía puesto. No presto importancia de esto, pero el suceso le hizo recordar lo que guardaba en uno de los bolsillos de su abrigo.

Una libreta pequeña, que cabía en una mano, pero con una gran cantidad de hojas... Cada una escrita por su hijo. SungKyu le había pedido, con voz entre cortada, denotando ese sufrimiento que apenas lograba disimular, que le entregara la libreta a WooHyun en cuanto despertara.  A pesar de todo el joven tenía una esperanza confortante y desgarradora, acerca del futuro del menor. Temía que esas ilusiones que se montaba su hijo, fuese solo eso, ilusiones. Rogaba porque WooHyun abriera sus ojos pronto, o en algún momento.

Creía que no era justo tanto sufrimiento, y en parte, muchos de esos días, su consciencia la atormentaba acusándola por haber dejado ir tan fácil a  WooHyun. Por no insistir en que permaneciera en la fundación, por no ofrecerse ella a darle lugar en su hogar... Porque creía haberlo abandonado.

Min Ji ingreso a la clínica, con el mismo paso fatigado y perezoso que venía manteniendo desde que bajo del taxi. Subió las escaleras, dejando a un lado la opción de tomar el ascensor. Quería permitirse un trecho más de pensamientos, antes de llegar a aquel cuarto donde sus miedos cobraban fuerza y parecían materializarse. Busco la pequeña libreta de SungKyu, y el tiempo que le llevo sacarla del bolsillo de su abrigo, fue el suficiente para observar el largo pasillo del segundo piso de ese centro de salud.

Sus ojos ubicaron la figura anciana de Eun Ji, de pie, delante de la habitación de WooHyun. Inmóvil.

-Disculpe ¿Se encuentra bien?- Pregunto en voz baja, al acercarse a la mujer. Aun no lograban tomar demasiada confianza, pero Min Ji le agradecía, más de lo que podía demostrar, a la mayor por estar al lado de SungKyu y de WooHyun.


Eun Ji volteo a verla en cuanto la escucho, y la menor, de ambas mujeres, hallo desconsuelo y turbación en el mirar de la otra. 


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Que tal? Buen día...

Espero sepan disculpa la demora de mis actualizaciones, simplemente no tengo demasiado tiempo. Trabajo, estudio, y como sabran algunas, soy mamá. Así que bueno... Cada tiempo que me doy, intento escribir algo...

Bueno aquí el penultimo capitulo de este fic. Espero no demorar con el ultimo.

Muchas gracias por leer, y por comentar para quienes lo hacen.

Nos estamos leyendo.

Bye


P/D: Ya estoy poniendo en marcha al siguiente cap de "Culpa de una Fujoshi".

lunes, 25 de agosto de 2014

White Night

White Night.


El cabello azabache se revolvía por la fuerte brisa invernal que invadía la ciudad.
Las calles adornadas con pintorescas luces de colores, los arboles sin hojas cubiertos por una capa de blanco resaltante en cada una de sus ramas, la tiendas a cada lado de la ciudad con vivos colores navideños.
El cielo repleto de estrellas, una redonda luna blanca en el centro del firmamento, era la estrella principal del espectáculo.
Su bufanda se revolvía y volaba sin piedad entre sus brazos y espalda, el abrigo de shell no llegaba a cubrirlo del frio. La guitarra colgaba de uno de sus hombros, el café humeaba en su baso de plástico.
 Su paso tranquilo, no había apuros en su caminar. Tenía tiempo para llegar aún quedaban algunos minutos.
Su mirada se perdía, paseaba de aquí para allá, observando el paisaje delante de sus ojos marrones.
Un cartel con letras luminosas en un resaltante violeta, recitaba "White night".
Entro al restaurante, inhalo el aroma a cigarrillo, alcohol, el aroma a vida desecha. Camino hasta el escenario, adornado con luces azul zafiro solo un micrófono descansa arriba de este. Subió, dejo su café, frio, en el piso, se quitó su bufanda más se quedó con el abrigo y por ultimo desfundo su guitarra. Acerco sus labios al micrófono, saludo al poco público que decidió prestarle atención y presento su canción.
Un perfecto acústico resonó en el salón, de Passenger " Let Her Go".
Al poco tiempo el restorán quedo en completo silencio, los clientes se inundaban de los acordes de guitarra, de la melodiosa voz del joven, de cabellos azabache.
Entre los espectadores, un muchacho de corta edad, tez blanca como la nieve, la nariz roja, quemada por el frio, al igual que su cabello; observaba y oía al cantante... Una sonrisa ilumino su rostro. Perfecto espectáculo...
Aplaudió entusiasmado, junto al público, en el momento que el joven término...
Recordó la primera vez que el muchacho subió al escenario, inseguro, lleno de vergüenza, recordaba su voz quebrada y tartamuda al hablar, su mirada fija en algún punto del salón. Recordó que presento una canción de Maroon 5 "Sunday Morning", un sábado de verano, por la tarde. Él había entrado por casualidad al bar en busca de algo fresco que beber y se encontró con tal espectáculo. Un niño de no más de veinte años arriba del mismo escenario, hablando... Escucho su nombre "Nam WooHyun".
Luego pudo oír lo perfecto que podían sonar los acordes de la guitarra, si él los tocaba. Más tarde sus oídos se llenaron del canto inigualable del sujeto. Desde entonces siempre asistía por las noches, luego de su trabajo, al bar; aunque en ocasiones no lograba llegar a tiempo, desde el inicio, pero aun así llegaba antes del final.
Siguió con la mirada al muchacho que bajo del escenario se encontró con uno de los meseros, le regalo una sonrisa amplia y le pidió algo el otro sujeto se fue y a los pocos segundos regreso con una botella de agua. SungKyu regreso su vista al escenario, él en algún momento de su vida estuvo en uno parecido, él en algún momento soñó...
WooHyun observo a la distancia la mirada perdida del joven de cabellos rojizos, como el fuego. Sonrío y con pasos decididos camino hasta la mesa de aquel que él consideraba como su mayor fan y WooHyun su gran admirador. Por él, por SungKyu decidió demostrar su talento, salir a la luz.
Deslizo, delicado, la silla a un lado del de cabellos rojos, tomo asiento y reposo su botella de agua en la mesa.
-¿Recordando viejos tiempo?- Soltó Nam.
SungKyu solo asintió, sin apartar su mirada del luminoso escenario... Tiempo más tarde reparo en quien estaba a su lado.
Sonrío.-Anhelando viejos tiempos.-Respondió.
Aunque su música básicamente no fue la misma, SungKyu se sentía identificado con el joven sentado a su lado... Ambos vivieron o viven del sueño...
WooHyun le había contado a Kim que solo por él había decidido seguir su sueño, que por él decidió abandonar el camino planeado por sus padres y seguir sus propias metas, planear un futuro viviendo de sus propios sueños.
WooHyun quería poder cumplir el sueño de su hyung, poder ser solo él quien lo cumpliera.
Tiempo después, luego de una breve conversación WooHyun regreso al escenario, interactuó un poco con el público y prosiguió por pedir la presencia de una persona para que lo acompañe… Al poco tiempo un sonriente SungKyu subió a acompañar al menor… Nam le cedió su guitarra y acerco el micrófono a él, bajo del escenario… SungKyu lo observo sorprendido y extrañado…
WooHyun en un movimiento de labios, casi imperceptible, pronuncio “Como en los viejos tiempos, Hyung”.
Una sonrisa escapo de los labios del mayor.
Nuevamente el salón se inundó del perfecto acústico, del tocar de las cuerdas de guitarra, del cantar del joven. Una voz melancólica y armoniosa tranquilizaba y callaba los sonidos proveniente de fuera. Ni el sonido de los autos circular, siquiera los cantantes de villancicos se oían, solo aquella perfecta voz, solo el sonido producido por sus cuerdas vocales.
Que perfecto ambiente se había generado…Las luces del escenario brillaban, ahora, de un color dorado; los espectadores bebían algunas copas de cerveza, otros fumaban, los meseros a un lado de la barra escuchaban la melodía… Hermosa armonía. 
WooHyun sonrió complacido al escuchar los aplausos y vitoreó del público.
Bajo lento del territorio donde había estado expuesto hace unos minutos y regreso a su mesa, con una perfecta y radiante sonrisa en su rostro.

En el transcurso de la noche, luego de tanto tiempo dentro de aquel bar, WooHyun volvió a salir a ver la luz de la ciudad solo que esta vez acompañado del muchacho de tez blanca.
Las calles casi bacías, pocos peatones circulaban… Ambos inhalaron el aroma a naturaleza… El frio golpeo sus mejillas y revoloteo sus cabellos.
Nam miro el cielo, las estrellas y la luna habían desaparecido, el firmamento pitado de un tono azul oscuro.
La brisa revoloteo por ambos cuerpos. SungKyu tirito.
WooHyun decidió que era hora de regresar. Acomodo su guitarra y su abrigo. Guio la mirada a su Hyung, el mayor temblequeo, cuando un aire gélido choco su rostro. Se quitó la bufanda que llevaba envuelta en su cuello, colocándola en el cuello del mayor.
SungKyu se sorprendió y giro a ver al menor, este menciono bajito “Hace frio”  y prosiguió.
Al terminar, el de cabello azabache se ubicó a un lado de el de tez blanca y tomo su mano.

-Es hora de ir a casa.

Durante el camino la nieve comenzó a caer, recubriendo el paisaje con su blancor. Las luces y los colores quedaron atrás, ahora solo se podía apreciar los pequeños copitos que descendían buscando donde descansar…
En la lejanía, en lo más oculto del panorama, se podía observar a dos jóvenes caminar, viviendo del momento. Viviendo del sueño. 


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Bien, como había prometido hace unos días atras, iba a subir este drabble escrito por mi hermana. Se le da bastante bien los relatos cortos, y a mi parecer, es bastante sensible cuando escribe jejeje lo que hace un poco mas atrapante el relato, porque llega... o que se yo, es lo que me sucede a mi XD ajaj


Bueno espero que haya sido de su agrado. Particularmente me gusto bastante, jejeje sobre todo si es WooGyu... 

Espero puedan comentar, mi hermana y yo se lo vamos a agradecer...

Tengan una buena semana... 

Bye 

miércoles, 20 de agosto de 2014

I Remember. Cap 3

3


Era mediado de abril, las calles, los jardines y parques invadidos de colores llamativos y el cantar de las aves indicaban que la primavera había llegado. 
El tiempo había pasado demasiado rápido, tanto que ya nos habíamos graduado y dentro de algunas semanas ingresaríamos a la universidad.  
Durante este tiempo no había hablado con Yeol acerca de mis sentimientos por él, primero por el hecho de que sentía vergüenza de confesarme y, segundo porque hacía tiempo que él me había confesado sus sentimientos y luego de aquello no volvimos a tocar ese tema. Soy sincero, tenía un vagó sentimiento de que en SungYeol ya no habitaba ningún tipo de sentimiento por mí.

Luego de terminar nuestro recorrido por los distintos sectores de la universidad decidimos ir a almorzar algo, debido a que era pasado el mediodía y aun no habíamos comido.
Caminamos algunas calles, luego de la salida de la universidad, hasta que logramos visualizar un puesto de comida rápida.

-Ven Myung- Yeol tomo de manera brusca mi muñeca, llevándome casi a la fuerza al establecimiento.

Por más que de alguna manera no fuera romántico, yo logre sentirme tan bien al tener a SungYeol una vez más cerca de mí. <<Hace tanto tiempo que no te sentía tan cerca>>. SungYeol apretó con un poco más de fuerza el agarre, llamando mi atención.
Para cuando reaccione ya estábamos dentro del local, con el dependiente frente a nosotros esperando para digitar nuestra orden.

-¿Myung que deseas ordenar?- Preguntó alegre, denotando una enorme sonrisa en su rostro.
Solo pedimos unas hamburguesas y dos Coca-Cola para llevar y salimos del establecimiento. Recorrimos solo algunas calles hasta llegar a un parque repleto de vida. Árboles, flores, de diversos colores y tamaños, y hasta algunos niños con sus padres, al igual que jóvenes.
Nos ubicamos bajo un enorme árbol, el cual nos cubría de los rayos de sol  que comenzaban a ser algo molestos.
Me senté sobre el césped, dejando nuestras bebidas a un lado de mi cuerpo y mire a Yeol, esperando que hiciera lo mismo. Unos segundos más tarde SungYeol se acomodaba a mi lado, extrayendo de la bolsa de papel dos pequeñas cajas, que contenían nuestro almuerzo. Me entrego mi almuerzo y prosiguió por abril el suyo y comenzar a comer. Yo solo opte por beber un poco de gaseosa y mirar a mi futuro compañero de departamento, claro había olvidado que a partir de la semana próxima viviríamos juntos.
Me perdí tanto en sus facciones, en su rostro, que no llegue a percatarme que Lee también me observaba con una amplia sonrisa.

-Dime Myung ¿Qué es lo que tengo en mi rostro que tanto llama tu atención?-Pregunto pícaro.

Mordí mi labio inferior, preguntándome si SungYeol sabía, o tenía algún conocimiento acerca de mis sentimientos por él, o bien lo que estaba haciendo era solo un juego.
<<Oh vamos MyungSoo, eres tan obvio>> Maldita mi conciencia. Desde cuando habla por sí sola, desde cuando era tan malditamente sincera.
No sabía que responder, tan solo mi cabeza no creaba ningún tipo de respuesta concreta ni algo creíble. En momentos como estos lo único que podía hacer era evitar la maldita pregunta y comer como si no hubiera un mañana, y así mismo lo hice. Saque de su empaque la hamburguesa y comí, fingiendo no haber oído su pregunta.
Decidí que ya era suficiente cuando mi boca se llenó y mi estómago se negó a recibir más comida.
Levanté cauteloso mi rostro averiguando si SungYeol aún me observaba, lamentablemente y para mi mala suerte aun lo hacía. Traté de hacer un mero intentó de ignorancia a su inquietante mirada, terminando de ingerir la comida que estaba dentro de mi boca y prosiguiendo a tomar la botella, que se encontraba depositada en el césped. Pero al momento de coger el objeto, mi mano se topó con la de SungYeol.
Yeol sujeto sin cuidado mi mano tironeando con fuerza de ella, para así poder acercarme a él. Caí de espalda, golpeando mi cabeza con sus piernas.
Nos encontrábamos tan cerca el uno del otro, que podía sentir su corazón palpitar, su respiración tranquila y su mirada potente en mi rostro.
SungYeol ya había soltado mi mano, aun así no podía alejarme de él debido a que me sostenía con uno de sus brazos mis hombros y al otro lo paso sobre mi vientre, sujetando firme mi cintura.
La cercanía era demasiada y en momentos como estos no podía evitar sentirme nervioso.

-MyungSoo no respondiste mi pregunta- Dijo abrupto. Sonrío
Había olvidado que nos encontrábamos en un lugar público y que los alrededores estaban repletos de personas.
Miré a un costado observe como algunas de las familias o parejas que se encontraban cerca nos examinaban curiosos o algunos con fastidio.

-¿Myung sucede algo?

No respondí, continúe observando a los individuos que nos miraban. <<Parecen idiotas.>> Era molesto el hecho de que tantas personas nos observaran, como si se tratara de algo extraño, como si lo que vieran fuera un tema “TABÚ”, y era más que claro que no lo era, no en la época en la que vivimos. <<La estupidez humana es sorprendente>>
No llegue a sentir el movimiento de mi amigo, aún menos el momento en que tomo mi cara con su mano, la cual hace un tiempo atrás tenías sobre mi cintura, para que lo mirara.
Su rostro estaba demasiado cerca del mío.
Lo mire, tímido, a los ojos, aquellos que parecían querer perforarme de los profundos que eran.

Oí una leve carcajada.- ¿Porque te sonrojas?

No lo había notado, ni siquiera sentí el ardor en mi rostro.
Mordí nervioso mi labio inferior. <<Basta o notara tus sentimientos por él>> Ya era algo imposible poder ocultarlos.
Cerré mis ojos tratando de perder contacto, aunque sea unos segundos, con su vista.

-¿Porque...?- Su corta e inentendible pregunta, me hizo volver a abrir mis ojos para poder verlo. Ahora Yeol miraba hacia arriba, su mirada se mantenía perdida en aquellas hojas verdes, que brillaban a causa de la luz que irradiaba el sol.- ¿Porque a pesar del tiempo no logro olvidarte?

Aquellas palabras me tomaran por sorpresa, no creí que llegara a decir aquello, ni siquiera pensaba que en él aun albergaba algún tipo de sentimientos por mí. Pero reconozco que por más sorprendido que estuviera, su declaración me lleno de esperanzas y alegría.

-Tan solo no puedo...- Dijo para finalizar.

Sonreí como idiota- Eso es bueno.
Para cuando me di cuenta de lo que acababa de decir, ya era demasiado tarde. Yeol en teoría me ataco con su mirada inquisitiva.
-Explícate MyungSoo, ¿Porque está bien?

¿Qué carajos se suponía que debía decir ahora? ¿Cómo demonios se me ocurrió decirlo en vos alta? ¿Y ahora que se suponía que debía decir?
-MyungSoo explícate- No sabía si Yeol estaba muy ansioso por escuchar la respuesta o bien estaba molesto. <<No lo sé>> - ¡MYUNGSOO!
Me sobresalte al escuchar el tono de voz que había utilizado.
<<Es el momento, debes decirle lo que sientes>> No sabía si hacerle caso a mi conciencia, temía de lo que llegara a decir. <<Vamos Myung es tu momento>> Si lo pensaba mejor mi conciencia tenía razón, este era el momento. Era casi imposible que terminara rechazado. NO, era imposible, porque si mis oídos no escucharon mal él acababa de decir que aún no podía olvidarme.
Trague saliva, tome aire y trate de no apartar mi vista de los ojos de Yeol.
Aun me encontraba recostado en las piernas de mi amigo, a estas alturas bajo mi propia voluntad, debido a que SungYeol hace tiempo que había dejado de ejercer algún tipo de fuerza en mi cuerpo, solo manteniendo su mano derecha sobre mi cabello, en un intento de caricia.
Lleve mis manos a mi vientre y las entrelace.

-Yeol... yo... tú...-No sabía por dónde comenzar.
-Si hablas de esa manera no lograre entenderte.- Dijo alegre.

Mis nervios me dominaban por completo, no sabía por dónde empezar mi declaración.
SungYeol llevo su mano izquierda hasta donde se encontraban las mías, posándola sobre ellas.

-Dilo-Susurró-Confía en mí.
Respire profundo y cerré mis ojos, tal vez las palabras fluirían si no lo veía a la cara.

-Como decirlo... No sé por dónde comenzar- Dije nervioso. -Hace algunos meses atrás comencé a sentir algo, demasiado fuerte, al principio fue inexplicable y difícil de asimilar. Al comienzo creí que solo era una confusión, por causa de tus palabras, luego trate de convencerme que se trataba de cariño. Pero... más tarde comprendí que por más palabras que me dijera la situación no cambiaría y solo me quedaba una opción... aceptar la realidad.
-Y... ¿Cuál es la realidad?

Su pregunta me tomo desapercibido, no imagine que luego de mi relato preguntara aquello, es más llegue a pensar que él ya comprendía, o entendía a lo que me refería.
<<Se más preciso MyungSoo>> ¿Más preciso?
Abrí mis ojos, encontrándome con el rostro de Yeol, en primera plana. << ¿Ser más específico?>> Solté mis manos, llevando mi palma derecha hasta donde se encontraba la suya, para así entrelazar nuestras manos...
SungYeol sonrió.
Inhale y exhale repetidas veces, soltando suspiros de por medio, hasta que logre tranquilizarme, de alguna manera.

-La realidad era simple...- Y el momento había llegado, jamás creí que hoy fuera el día en el que confesaría mis sentimientos a mi mejor amigo, ni siquiera pensaba en algún momento decirlos, pero el día llego sin previo aviso... Nunca lo imagine.- Me había enamorado... de ti. En realidad aun lo estoy.
...
...
Las horas transcurrieron demasiado rápido, o al menos así fue a mí parecer.
Luego de mi inesperada confesión continuamos nuestro almuerzo, claro con algunas palabras de por medio, nada relacionado a nuestros sentimientos. No me sentí decepcionado ni mal por ello, porque sabía que Yeol no hablaba de ello solo para no incomodar o tensar el ambiente, demasiado había sido en el momento de mi declaración.

Ya había anochecido, las farolas de las calles alumbraban nuestro recorrido, con su pintoresca luz blanca.
Nos encontrábamos circulando una de las avenidas cercanas a mi hogar, uno al lado del otro sin pronunciar palabra alguna, ni mirarnos, solo caminando. SungYeol miraba hacia algún punto fijo en la calle, como analizando lo que había delante de él, mientras tanto yo observaba el cielo algo turbio, por las nubes grisáceas que hicieron aparición poco después del atardecer. La noche aún era cálida, pero parecía que llovería pronto.

-Parece que lloverá- Pronuncio en un leve susurro.-Sera mejor que nos apresuremos.

Menciono por ultimo antes de sujetar con fuerza mi mano y caminar rápido.
 Quise creer o suponer que era solo una excusa para que de alguna manera permaneciéramos más juntos, físicamente. Parecía que corríamos por la velocidad en la que avanzábamos por la acera.
Mientras transitábamos con pasos ligeros, la lluvia comenzó a caer, unas cuantas gotas cayeron sobre mi frente, otras sobre mis brazos, así continuaron cayendo hasta que termine por mojarme casi por completo.
Comenzamos a detener nuestros pasos cuando notamos que por más que corriéramos ya no habría escapatoria, además de que ya estábamos empapados.
Yeol volteo a mirarme con una enorme sonrisa en sus labios. Sonrisa que demostraba alegría, entusiasmo, felicidad y miles de sentimientos que si los nombraba no terminaría jamás. Le sonreí también.
Dio unos cortos pasos para acercarse a mí, la distancia era poca, aun así necesitaba hacer unos dos o tres pasos más para que estuviera completamente cerca de mí. Así lo hizo, solo dos pasos y SungYeol se detenía frente de mí, inspeccionándome con la mirada. Poso sus ojos en mis pies, subió desde mi torso hasta llegar a mi ojos, los observo unos cortos segundos, y volvió a bajar su vista. No sé qué fue lo que vio, solo pude percibir su duda, la duda que sus ojos emitían.
Por algún motivo que desconocía, sentí inquietud, nerviosismo, en mi interior. Era como una alerta que me dieron mis sentidos, suponía algo estaba por venir.
Poso de manera suave su mano izquierda sobre mi mejilla. Volvió a levantar su vista, observando mis ojos, dibujándose en los suyos inseguridad y duda.
Comenzó a acercar su rostro al mío, tan lento, pausadamente, que parecía pasar una eternidad.
Si mis sentidos y conclusiones no eran fallidos creía saber que trataba de hacer  y  juraba lo esperaba con tanta emoción.

-Hazlo...-Pronuncie impaciente, esperando la acción de mi amigo.
SungYeol me contemplo asombrado. Sus ojos permanecían abiertos de par en par, tan inmensamente que logro producir en mí una sonora carcajada, la cual no duro demasiado, ya que Yeol se encargó de callarla con aquella acción tan esperada, pero que resulto ser inesperada.
No esperaba que lo hiciera de esa manera, tampoco en ese momento, aun así eso no le quito el encanto y el amor con el que se producía el acto.
Se sentía tan bien estar de esa forma. Poder sentir el sabor único de sus labios. Sentir sus labios acompasarse a los míos, en un compás tan singular, como si de una danza que únicamente él y yo conocíamos se tratara.
De apoco aquel contacto se fue tornando más potente, algo que nos permitía demostrar nuestros sentimientos, todos aquellos sentimientos que por tanto tiempo ocultamos el uno del otro.
Mi mano con cuidado se soltó de la suya, para ascender por su cuerpo y envolverse en su cuello, mientras que la otra la aferraba en su espalda.
Yeol aún mantenía su palma izquierda en mi mejilla, en un contacto poco perceptible.

Sonreí para mis adentros. Los sentimientos que vivía en ese momento nunca los olvidaría, porque nunca antes había podido sentir tantas sensaciones juntas.

...
...

Cada vez que recordaba aquel momento, aquel día, lograba volver a sonreír y sentir aquellas sensaciones que marcaron mi ser.

Siempre que su recuerdo me dolía, siempre que extrañaba su presencia, recordaba nuestro primer beso, aunque eso significara ser un masoquista conmigo mismo, porque el anhelo se hacía más grande, aun así aquello también lograba hacerme sentir bien. Recordar los tiempos vividos a su lado me reconfortaba.



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Que tal como va???

Mmmm, mi hermana y ustedes me mataran por tardar en subir este cap jejeje perdon me olvidaba y no tengo mucho tiempo jejjee... Pero bueno aqui esta... Hagamos fiesta XD j

En Fin yo aun no lo leí, solo lo subi, y en los proximos días subire el siguiente... Recuerden que no soy quien lo escribio, si halagan que sea a mi hermana jejeje, que por cierto escribio un hermoso drabbe del WooGyu, je y la estoy apurando para que lo corrija asi lo subo wiiiii... de verdad me encanto.

Bueno, gracias por leer, y por fa, no me gusta rogar comentarios, pero sirven para saber si lo que hacemos lo hacemos bien o mal. 

Nos estamos leyendo.

sábado, 9 de agosto de 2014

El Trébol de la Luna. Cap 8

Capítulo 8

¿Frio? No, nada de eso. No siente nada. Aunque ve el suelo blanco, ve a sus pies descalzos avanzando y hundiéndose ante cada paso, ve los arboles sin hojas a su alrededor, pero al igual que el suelo están cubiertos de nieve en sus ramas. Un impetuoso viento recorre por su cuerpo. Sus cabellos se agitan ante el contacto de esa caricia invisible y detiene su andar por unos minutos. Piensa.

-¿Dónde estoy?- Pregunta en voz baja.

Mira de un lado a otro. Gira sus pies en el mismo lugar que se encuentra, pero más allá de él, los árboles y la nieve no ve más nada…ni nadie. Esta solo y se siente extraño. ¿Cómo es que ha llegado hasta ahí? ¿En qué momento? No puede recordar, incluso si quiere concentrarse, forzando su mente a que trabaje aún más rápido no logra visualizar nada, solo… agua

-Agua…-Dice en un murmullo.

¿Por qué agua? Un vistazo más a su alrededor y en un momento se mira a sí mismo. Una bata y se encuentra mojada. La vestidura apenas si hace algo de contraste con el resto del paisaje. Un celeste demasiado claro y le es vagamente familiar ¿Dónde más ha visto este estilo de prenda?  Medita. En realidad tiene muchas preguntas en su cabeza que quisiera responder. Sin embargo no recuerda. No tiene memoria. Tampoco puede sentir… Ahora toma algo de importancia en que no solo su ropa esta mojada, si no que su cuerpo también. ¿Pero cuando fue que llovió para mojarse? Su cabello se siente pesado sobre su cabeza y unas cuantas gotas descienden por su rostro…

-¿Por qué?

Otra pregunta que se va sumando a la lista que ya va haciendo mentalmente. Otra que no tiene respuesta.  No siente nada físico, eso es lo único que sabe, porque no es consciente de que parte de la nieve debajo de él, comienza a disiparse o mejor dicho a hacerse agua. Sus pies no perciben donde están parados ahora.  Nam solo tiene la lucidez suficiente para pasar una mano en su pecho y apretar ahí, con suficiente fuerza.  Duele… No sabe exactamente qué es lo que duele, pero la sensación de vacío, de que no hay nada dentro de él, de que le falta el aire, es mortificante.

WooHyun aprieta con más fuerza sobre su pecho, con ambas manos.  Sus labios se separan e intentan aspirar con dificultad, algo de oxígeno. El transcurso de los segundo hace todo más agobiante, más horrible y opresivo. No entiende lo que está ocurriendo o que le sucede.

-Abran… paso…

Un murmullo, el murmullo de una persona y él voltea para ver de donde proviene. Esta agitado, intranquilo y con miedo porque no hay nadie, y recién puede ver que la nieve ya no está, que los árboles muertos, sin hojas, comienzan a caer y a hundirse lentamente, sin salpicar, en las profundidades del agua. Él ve como todo a su alrededor desaparece, ve que una bruma espesa empieza a marcar presencia en su entorno y el sigue sin poder respirar. Sus piernas comienzan a temblar con violencia y pierde las fuerzas para seguir sosteniéndose. Cae de rodillas en el agua… Y se confunde aún más al darse cuenta de algo… ¿Por qué él no se está hundiendo como los arboles? ¿Por qué se mantiene en la superficie y sintiendo bajo su cuerpo, suelo firme en que sostenerse? ¡¿Por qué siente que está muriendo?!

-No te vayas…

Otra vez  ese susurro que se hacía cada vez más audible en cuanto la bruma se volvía más intensa y densa. ¿De dónde provenía? ¿Quién era el que hablaba? ¿A quién pedía que no se fuera?...


-WooHyun… No te vayas…

Y el no pudo forzar más a sus pulmones a inhalar aire. El suelo debajo de él desapareció y su cuerpo se sumergió en un mar ya no  cristalino, si no en un unas enfurecidas aguas color carmín. Las olas se alzaron por sobre su cabeza, cayendo sobre él, golpeándolo con fuerza y engulléndolo en una caótica profundidad rojiza que se tornaba cada vez más oscura. Y fue en ese momento, mientras exigía a su cuerpo a pelear con el agua para llegar a la superficie,  que no solo recordó su nombre. Reconoció aquella voz. Sus labios se abrieron al sentir una punzada en su pecho, y el líquido sanguinolento  ingreso a su boca y pulmones...

<<SungKyu…- Pensó Woohyun- Estoy muriendo...>>

...
...

Varios pasos atrás, la mujer quedo parada en el centro del pasillo. Las paredes blancas resaltaban por las luces fluorescentes que estaban adheridos al techo. El cartel, más adelante sobre una puerta dobles, que hacia momentos se habían abierto con brutalidad, relataba en un intenso blanco sobre un fondo azul  “No ingresar. Solo personal autorizado” Una vez más su cuerpo sintió el abatimiento de lo que estaba aconteciendo.

Dolor, pena, angustia e incomprensión. Eun Ji no hubiese esperado jamás a que esa mañana, en la que ella deducía sería como todas las anteriores, haciendo las compras, preparando el almuerzo para sus nietos que llegarían de visita ese medio día, acomodando la casa, sucediesen tantas cosas... Sin embargo está ahí, en el área de urgencias de un Hospital, nerviosa y contemplando al muchacho que está de pie delante de las puertas de dos alas. Ambos esperan a porque algo suceda, con sentimientos encontrados y confundidos. Ella por su parte sintiendo tanta aflicción tanto como por el joven de ojos sumamente pequeños, que está brindando una digna batalla a las lágrimas que pujan por salir, como por el muchacho que se encuentra del otro lado de esas puertas.

Eun Ji no sabe exactamente que es lo que la llevo acompañar a aquel muchacho cuando la ambulancia llego. Poco recuerda de ese momento que le pareció suceder demasiado rápido. El chico de ojos pequeños luchando para traer a este mundo nuevamente al que estaba recostado en el suelo. Con desesperación. No sabe exactamente en qué momento tomo un teléfono que estaba cerca y llamo a emergencias, ni cuanto demoraron en llegar. El peso de la situación había podido con su ya anciana memoria, de la cual ella solía alardear por lo buena que resultaba ser. Esta vez incluso, quería olvidar.

<<Demasiado joven>> pensó << ¿Por qué siendo tan joven? ¿Por qué teniendo toda una vida por delante? ¿Qué puede ser tan mortificante para acabar así? ¿Qué puede ser tan dolor para querer poner fin a la vida?>> Se preguntó a sí misma. Observo nuevamente al chico de piel nívea, con la parca humedecida por apretar contra su pecho el cuerpo del moreno pálido y empapado, hundiendo sus labios en los cabellos mojados de este, mientras pedía entre llantos sin consuelo, que no se fuera, que él estaba ahí... Otra vez se preguntó a si misma << ¿habrá algo más que una amistad entre ellos?>>

Su mirada escruto un poco más al joven que seguía esperando con la mirada puesta en el suelo brilloso del hospital, derrotado. No era el momento para ponerse analizar tal cosa, mucho menos para quitar esa espinilla de curiosidad. Eun Ji se encogió de hombros. La desazón comenzaba a hacerse presente. Sus piernas parecían querer aflojar, su cuerpo tensándose por un escalofrió. No se sentía bien y quería regresar a su casa. No tenía motivos para seguir permaneciendo en ese hospital. No conocías a ese sujeto a pocos metros de ella, ni al que estaba siendo asistido por los médicos. No tenía razones y aun así, no se movió ni gesticulo movimiento alguno. No tenía un buen presentimiento.

Las puertas dobles se abrieron. Un hombre alto con una casaca y pantalón azul, salió de esa sala, quitando los guantes blancos de sus manos, enrollándolos y metiéndolos en el bolsillo del pantalón. Eun Ji evaluó el rostro del hombre, resignación. El Doctor pidió que se acercara el muchacho de ojos pequeños, y ella prefirió no asomarse hasta que fuese necesario. Únicamente observo, temiendo y ansiosa a la vez. El sudor de sus palmas lo demostraban, y los fuerte latidos de su corazón aún más.


Un quejido, y el menor lloro. El doctor quedo de pie ahí, poniendo una mano sobre el hombro del más chico, a manera de consuelo, mientras este cubría su rostro con sus palmas. Eun Ji Corrió hacia donde se encontraba el joven. 



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¿Que tal? Bien, pues aqui el cap 8, corto. Tengo un problema con este fic, me place escribirlo pero me salen sumamentes cortos todos sus caps... Por lo cual me enojo...


Bueno, ya quedan dos capitulos mas, y fin de esta historia. Pobre mis niños... Lo que deben pasar... Realmente no se que escribirles,jejeje solo que espero que disfruten de leer, y espero comentarios. Soy de las personas que esperan una critica... Asi uno puede ir mejorando, asi que si tienen tiempo dejen aunque sea "feo" XD jajajajaja


Tengo que volver a mis cosas, aunque recien salgo del trabajo... Mi casa espera.

Mmmm. este cap lo escribi escuchando Nell... Amo su musica.

En fin me voy... Que tengan buen fin de semana. Y espero nos leamos pronto. Bye.


WOOGYU ES REAL!! jajaja no me contuve jajajajaj



        



    


viernes, 8 de agosto de 2014

MI AMOR INEXPLICABLE



Mis amores... Como me gustaria poder demostrar al cien por ciento lo feliz que me hace escucharlos día a día. Suena a cursileria, pero gracias a ellos he conocido personas que me entienden, con las que puedo ser yo misma, con las cual platicar cada noche o en cualquier momento... Estoy rara jejeje, pero estos chicos me han cambiado y para bien... Sigan asi!!! INFINITE!!!!