lunes, 16 de diciembre de 2013

Culpa de una Fujoshi. Cap10

Capítulo 10

Las calles de la ciudad iban siendo de a poco cubierta por unos llamativos folletos de colores, anunciando un festival, grupos de baile y bandas en vivo.

Las pequeñas ruedas de la patineta, sobre el pavimento anunciando su paso a los peatones. Un bolsito cruzando su torso, el casco en su cabeza y unos guantes que no cubrían sus dedos, porque con intenciones de ser original con su look, los había cortado.

Dongwoo apoyo un pie sobre el suelo, e impulso con más fuerza, su pequeño rodado. La mañana era fría, pero esplendida para trabajar en su empleo de medio tiempo.

Estaba en unos de los barrios más tranquilo de la ciudad, agradecido de no llegar a tocarle el centro de Seúl como a sus compañeros, que suponía, en cuanto llegara la hora pico, del medio día, se desataría un caos en las calles.

Unos panfletos más que pegara y su jornada llegaría a su fin.

-¡¡Cuidadooo!!

Intento doblar en una esquina pero el choque abrupto de otro cuerpo junto al suyo, lo atizo por completo, y cayó al suelo. Agradecía a dios de haberse puesto el casco, porque su cabeza fue la primera en querer comprar parte de ese pequeño terreno de pavimento.

-Oh disculpa... no te vi...- Quien fuera que le hablara le extendió una mano para ayudar a levantarse. Dongwoo se removió con un poco de dolor sobre el suelo, y luego de unos segundos acepto el auxilio que le estaban dando.- De verdad lo siento...

El rostro totalmente compungido del otro muchacho, que vestía uniforme escolar, logro atenuar un poco su enojo por el descuido de cruzarse aun cuando él hubiera gritado que se acercaba

-¿Te encuentras bien?- y por momentos Jang pensó que el joven se sentía demasiado culpable, como para hasta llorar.

-Si si si... Estoy bien, no te preocupes...

Y aun así el muchacho no menguaba su ánimo de arrepentimiento.

-Ayúdame a levantar esto, y haremos de cuenta que no sucedió nada...- Pregúntenle a él, porque por primera vez, tenía la necedad de calmar esa angustia en alguien que recién conoce. Incluso llego a sentirse culpable por lograr que ese rostro tuviera expresiones amargas. Trato de sonreír un poco para el muchacho.

Comenzaron a levantar algunos panfletos, algunos habían caído cerca de un charco de agua, y lamentablemente esos ya no servían. Dongwoo se frustro un poco y soltó un suspiro, luego se arrepintió al ver que el estudiante bajaba la cabeza.

-¿Cómo te llamas?

El muchacho uniformado levanto la vista y lo observo con cierto deje de vergüenza.

-Howon, me llamo Lee Howon...

-Bueno hagamos una cosa Lee, te entrego uno de los folletos, y olvidare todo este desas...-E inmediatamente se da cuenta que no está por usar las palabras indicadas- perdón. Ayúdame con este evento...

-¿Eh?-Lo interrumpe, sorprendido por el pedido repentino del joven delante de él.

-No me gusta que me interrumpan cuando hablo. Pero lo dejare pasar. En fin podrías comentarle a tus compañeros de instituto del evento para que asistan, y bueno así ayudar a recaudar fondos. Es para una buena causa- Howon asintió ante las palabras.- Y de paso será cuenta saldada.

Dongwoo esbozo una de sus mejores sonrisas. La molestia de minutos atrás se había esfumado en segundos, sobre todo por ver que el estudiante parecía, hasta entusiasmado con la idea.

-Bueno, debo irme ahora.-Dongwoo se colocó su bolso, y comenzó a cruzar la calle, ya que su patineta había ido a parar en la acera de enfrente. -Cuídate Lee Howon...

Y el menor comenzó a caminar  emocionado, cuando leyó en el folleto, que incluso habría un concurso de baile.

...
...

Los pasillos del conservatorio se encuentran en un silencio y tranquilidad que era casi prodigioso y admirable. De vez en cuando el silencio se rompe, pero sin llegar a ser una bulla que molesta. Los estudiantes en clases. Se lograba  escuchar el grupo de jóvenes a cargo de Myungsoo, cantar a coro junto a su profesor, o el ritmo de la música, de la sala de baile donde impartía clases Howon.

Los pequeños altos parlantes que se encontraban dentro de los salones, el Hall y pasillos, emitieron de repente un chirrido que hizo a más de uno tener que cubrir sus oídos luego de fruncir el entrecejo.

-1, 2, 3... Hola, hola, probando, probando... 4, 5...

-No seas idiota que si se te escucha....

Y la voz de Yadira regañando a Stefania logra sacar carcajadas de los alumnos, y los dos profesores que están dando clases en el mismo horario, ponen en blanco sus ojos.

-Bueno, bueno, no te enojes... SE SOLICITA LA PRESENCIA INMEDIATA, EN DIRECCION, DE LEE HOWON, ALIAS HOYA, ALIAS... cuando vengas te lo digo...- Y antes de finalizar el comunicado-6, 7,8 me como un bizcocho...

-¡Stefania!...

Los parlante dejan de emitir sonido, y los menores observan a su profesor tratando de aguantar las risas. Sin embargo logran mermar esa impetuosa carcajada a punto de salir, con un "Uhhhhh..."  proclamado por todos.

Howon les pone un alto, levantando una de sus manos.

-Enseguida regreso. Se quedan quietos y en orden. Pueden practicar alguno de los pasos que les acabo de enseñar... Ah y por favor no tiren el aula abajo en mi ausencia...

-Pfff... Que amargo...- la muchacha que se encuentra al fondo del salón, oculta detrás de los demás alumnos, bufa molesta luego de terminar  de hablar.

Howon la ignora. Sin embargo de verdad teme dejar a solas a ese grupo. Son los más jóvenes en todo el conservatorio. No superan los 15 años. Son inmaduros, desastrosos, y generalmente suelen ser el dolor de cabeza de la academia. Recuerda que hace unos meses atrás, había tenido que retirarse del aula por cuestiones de urgencia ya que una grúa quería llevarse su moto, y como medida extrema dejo a Sungjong, a cargo de los menores. Un error de los más grandes  en su vida, porque cuando regreso, el profesor de danza femenina salió hecho un manojo de nervios de dentro. <<Me llamaron niña, esos mal educados malcriados me llamaron niña, y encima la mocosa del fondo dijo que estaba plana...>> Un desastre, que lamentablemente él recuerda como el día en que casi muere de un ataque de risa.

Cierra la puerta del aula cuando sale, y justo en quien piensa se personifica a unos metros de él.

Sungjong recién está llegando, con su pequeño bolso cruzado sobre su torso. Lo observa y frunce el entre cejo.

-Ni lo sueñes Lee Howon, no me quedare de nuevo con esos chicos.

-Pero si no te eh dicho nada...

-No hace falta ser adivino para saber qué es lo que pides con esa cara. Aparte escuche cuando Stefania te llamo. Deberías buscar a la guardia nacional para que cuide de ellos...

-Eres exagerado Jongie ¿eh?

-¡Me dijeron plana!

Y cuando el menor chillo con sus puños apretados a un lado de su cuerpo y el entrecejo fruncido, se logró escuchar las risas de los alumnos de Howon, desde el interior del aula.


...
...


- Te vas a marear... Quédate quieta Stefania.

-No puedo estoy aburrida, y estresada.

Yadira se cruzó de brazo y hecho su cuerpo totalmente sobre el respaldo del sofá. Alza una ceja y observa a Stefania seguir girando con la silla que posee ruditas en sus patas. Y fue inevitable, necesita cuestionar las palabras de la mayor.

-¿Estresada de qué? ¿No te alcanzo el domingo para liberarte de tu estrés?

Stefania detiene abruptamente sus vueltas y la observa entrecerrando sus ojos.

-Yadiz...

-¿Qué?

-Me corriste de tu departamento, solo para que llegase al mío y viera que había sucedido con el Woogyu. Todita  entusiasmada tu por saber... chismosa...

Y fue una acusación que no cargaba ni un gramo de seriedad encima. La menor esbozo una sonrisa en sus labios mientras asentía. Era cierto, prácticamente la saco a empujones de la vivienda con tal de saber lo ocurrido con esos dos jóvenes. Quizás porque está en un punto donde siente necedad de ver escuchar o lo que sea acerca del yaoi. Y últimamente parece que las parejas le caen del cielo. Teniendo en cuenta a Myungsoo con el hermano de Sungjong, y el próximamente regañado Lee Howon, con Dongwoo.

-Por cierto Yadiz...- Stefania sonó hasta casi insinuante, al mismo tiempo que tamborileaba su escritorio, con los dedos.

-Mmmm...

-¿A ti no te gusta algún chico?

La menor volvió alzar una ceja.  Estupefacta de alguna manera. Ni ella misma se había hecho esa pregunta, luego de que finalizara con su ex novio, hace ya varios años, y aun tenia asuntos que resolver con ese joven.

-Y ¿A qué viene tan repentina pregunta?

-A que se me acaba de ¿ocurrir?...

Y es que la verdad Stefania tiene otras intenciones. Necesita explayar ese campo en la menor, hurgar un poco y saber si el pobre de Sungjong tiene oportunidades. Puede que se esté volviendo una persona demasiado entrometida en la vida de los demás, pero piensa que algunos empujoncitos siempre sirven de ayuda, como el alcohol en Myungsoo. Por cierto el día anterior ya había tenido una larga conversación con el joven, de las pequeñas marcas amoratadas en su cuello, que ella misma se encargó de cubrir con un poco de maquillaje.

La puerta de dirección se abre. Hoya y Sungjong aparecen.

-Antes que nada, necesito que mandes a alguien a mi salón... Están solos, y sabes lo grave que es...

Stefania podría cuestionar como exagerado las palabras de Howon, sin embargo se le enciende una lamparita dentro su cabeza.

...
...

Y casi no lo puede creer. Sungjong está petrificado y a la vez admirado. ¿Puede una mujer con apariencia de ángel, emanar con solo una mirada tanta aura asesina? Como fuese, la cuestión es que aun con su pollera tableada de color durazno hasta las rodillas, blusa blanca y los cabellos recogidos en una coleta alta, siempre con esencia fresca, Yadira tiene una autoridad demasiado imponente.

Y eso quedo demostrado cuando llego al salón de baile, y se encontró con un alboroto de alumnos gritando y la música demasiado alta. La joven se había acercado hasta el centro musical y lo apago sin avisar.

-¡¿Qué es lo que sucede aquí?!

Estáticos es poco, absortos totalmente. Sungjong retrocedió unos pasos hasta la puerta.

-La muchachita del fondo, te quiero adelante...Ahora.

Y prácticamente todos tenía un básico conocimiento de que era esa joven la que llevaba la batuta del escándalo en el grupo.

Fue cuestiones de segundo para que dentro del aula reinara la calma, y la tranquilidad. Los menores sentados en el suelo, conversando de vez en cuando con el resto pero en un leve murmullo. La joven del fondo, sentada frente al espejo, sola.

-¿Cómo lo haces?- y sonar poco impresionado le resultó imposible.

Yadira a su lado lo observo con una sonrisa en sus labios. Y el corazón de Sungjong no pudo más que detenerse.

-No tengo la menor idea...

Ambos de pie cerca de la puerta, siendo de guardias de ese grupo, y esperando porque Stefania liberara a Hoya en algún momento.

-Pero al menos ya no te dirán plana, Jongie...

La joven dio unos golpecitos con la palma abierta sobre el pecho de Sungjong y él... bueno, él romperá el suelo con tal de que se abra y se lo trague

...
...

-Eres un idiota...

Stefania hizo un bollo el papel que tenía rayando hace un momento y se lo lanzo a la cabeza al menor. Hoya frunció el entre cejo y dedico un mirada fulminante a la directora.

-Olvídalo, a mí no me intimidas. Ahora responde ¿qué carajo te pasa por la cabeza? ¿Cómo le dices semejante idioteces a Dongwoo? ¿No era que te gustaba?

Bajo la cabeza. No sabe que responder. Han tenido una larga conversación. Muy detallada. Y todo gira alrededor de Dongwoo.

Stefania había ido a trabajar el día anterior a la radio. Y encontrar en estado deplorable a su compañero fue como, un volcán a punto de hacer erupción. Si bien Jang no sacaba a flote su verdadero estado de ánimo, ambos locutores percibieron un halo débil alrededor de su director de programación, e inmediatamente relacionaron esa falta de fuerzas en las sonrisas del mayor con Howon. Y por su puesto al finalizar el programa, Dongwoo aprovecho para desahogarse con sus compañeros de trabajo.

-Y bien... ¿No piensas responderme?

-Ni que fueras mi madre...

Un bolígrafo vuela por los aires, e impacta en la frente de Hoya y cae al suelo. El menor suelta una bocanada de aire, mientras se acomoda sobre su silla. Exasperado e incómodo, porque si bien sabe que cometió un error con su amigo, no siente la necesidad de que se lo recuerden cada cinco minutos. Y es que demasiado tiene con llegar a su apartamento, embargarse con el silencio, y la falta cálida, de la presencia de Dongwoo.

-Yo de verdad no entiendo, ¿Qué es lo que quieres saber, cuando ya sabes todo?

Stefania asiente vehemente con su cabeza, sin embargo muestra una mueca de  disconformidad en su rostro.

- Es cierto, pero yo necesito saber qué es lo que te retiene a no decirle la verdad... Espera me refiero a tus sentimientos, no a las ganas que te despierta.

- No sé, quizás que sea un hombre. Tener que decirle a otro hombre que me gusta es algo fuerte y difícil de procesar, y no estoy teniendo en cuenta la posibilidad de ganarme un puño sobre mi cara...- Calla sus palabras por unos segundos, su mente viaja lejos, y la directora de la academia chasque sus dedos para que despierte de su letargo.

-Howon...

- No quiero que se aleje de mí, no quiero perder su amistad, pero...

- Crees que ya lo has hecho.

Stefania está tratando de manejar a su lengua y a ese fortuito desliz que impregna en sus labios por querer salir. Porque sabe mucho y puede hablar poco. Esa cinta amarilla de seguridad que le muestra con resaltantes letras negras, "Peligro. No te metas" la cual quiere cortar con urgencia, la está por volver loca. Y la causa principal es que quiere terminar con el martirio que atormenta con finalizar un amor que ni si quiera ha podido comenzar. Sin embargo, y como si algo se interpusiera en su camino, Howon se pone de pie.

-Debo terminar con la clase.

Y antes de poder detenerlo, el menor ya ha cerrado la puerta.

...
...

Un pequeño vaso de cristal a un lado, con un poco de agua.  La oficina vacía y llegando la hora para que la mayoría de los empleados se marchen. Salvo él que junto a Sungyeol, no se mueven hasta las 10 pm. Cansado, aburrido, el segundo día de la semana resultando más tedioso que el primero.

La imagen panorámica de la ciudad, con sus edificios altos, que de a poco van encendiendo sus luces. La luna que va queriendo ganarle terreno en el cielo al sol, y Woohyun con la zigzagueante idea de que por muchos motivos desconocidos, esa noche quiere llegarse a la radio, antes de ir a su apartamento.

Una bolsa con ropa, sobre el sofá. Lavada, planchada, e incluso perfumada, con una de sus más costosas colonias. Ni si quiera sabe porque lo ha hecho, ha sido como un acto de puro impulso. Podría haber entregado la bolsa de cartón con las prendas a Stefania, pero confusamente él,  la posee, y tampoco se ha tomado la molestia de decirle a su compañera para que se la alcance al locutor.

Revolotea en su mente como un cumulo de mariposas, la presencia y el recuerdo de una corta compañía. Su voz que desde la primera vez que la escucho no ha podido olvidar, pero su ser más impregnado en su piel, el aroma de ese cuerpo que envuelve lo más ínfimo de su vida.

El silencio en su oficina, puede que juegue en contra o a favor, dependiendo de qué puntos de vistas se utilicen. Y en este caso solo está aclarando y situando en su lugar sus pensamientos y sentimientos. Pero aún  es pronto para hablar de ellos.

Y es que el tiempo compartido del domingo había resultado ser tan relativamente corto, que no se percató ni si quiera en el momento en que ya estaba fuera del club, y Sungkyu bajaba por la puerta del asiento de acompañante y solo se despedía con un tímido Gracias. Y disculpa por las molestias ocasionadas...  Y fueron solo esas palabras las que escaparon de eso finos labios.

Las ganas de retenerlo habían sobrado, no obstante Woohyun lo dejo ir, porque a pesar de lo que le pasara a él con el mayor, recién se está descubriendo a sí mismo, y en fin, no hay un hilo de conexión.

Un suspiro, demasiado profundo, y la pared de mármol increíblemente se vuelve más entretenida que su trabajo sobre el escritorio.

La puerta de la oficina se abre y Sungyeol ingresa con pasos firmes y una tambaleantes sonrisa en sus labios.

-Deja de pensar en cuál es el significado de la vida, y vamos a tomar algo.  Ya no queda más nadie en el edificio.

Y basta decirle con que están completamente solos, para ponerse de pie, y salir junto a su compañero, no sin antes tomar la bolsa del sofá.

...
...

-Oh yeah yeah, Oh yeah yeah yeah yeah.... Y ahí estaba sonando Bruno Mars con Locked out of Heaven, pedido por una de nuestras fieles oyentes...

El programa lleva rato de comenzado. Sungkyu esta vez hablando, y manteniendo una sonrisa destellante. Stefania sentada a unos metros del mayor, continuando con la plática, y preparando para pasar el reporte del clima.

-Momento de darle el lugar al clima. En esta noche la temperatura es de 28 grados, 9 décimas, Humedad 45 porciento... Ufff con razón el día tan pesado...-Grenade suena de fondo ahora, y la joven arquea una de sus cejas.- Parece que a nuestro productor le ha prendido Bruno Mars...

Stefania trata de sonar animada, pero sabe que el motivo de esa última canción es más una forma indirecta de desahogarse de Dongwoo, y si cierta persona estuviera escuchando la radio, no entendería ni jota el mensaje del joven.

Las pláticas continúan entre ambos locutores. Dongwoo los observa y permanece atento desde el otro lado del cristal. Su móvil a un lado comienza a sonar. Se odia internamente por dejarlo encendido, sobre todo cuando se escucha el sonido de interferencia entre la señal de la radio y el mensaje recién llegado, al aire, sin mencionar la mirada fulminante de Sungkyu.

Jang toma su celular rápido y antes de apagarlo visualiza el nombre de Howon en la pantalla. La tierra tiembla bajo sus pies, y un leve mareo se apodera de su cuerpo, sin embargo, ignora el mensaje y lo apaga de igual manera.

No tiene idea de lo que le puede haber escrito, o simplemente para que le escribe. Aún permanece con la desilusión a flor de piel. Lastimado, y vulnerable. Y si Howon comienza a pedir disculpas, no dejara el brazo fácil a torcer. Sucumbir a los pies del otro, tan pronto. No está en sus planes. Dejará que ruegue un poco más. Aunque no haiga sentimientos correspondidos de por medio, Dongwoo quiere que Hoya, al menos valorice su amistad.

Los cambios en el transcurso del tiempo, y prontamente la imagen de un niño tímido y culpable por su descuido, se coló y acentuó cómodamente en su cerebro. Le costaba creer que ese muchachito tan callado se hubiera convertido en ese Lee Howon actual, tan decadente ante una mujer.

-Hacemos una pausa, y enseguida regresamos...

El pequeño cartel electrónico, adherido a la pared del interior de la cabina, apaga su luz verde, y la palabra AIRE deja de brillar.

Sungkyu y Stefania salen. El mayor estira un poco sus extremidades, mientras que la joven  acomoda sus cabellos en un rodete. Lo que sea para no sentir los cabellos en su nuca.

-Lamento lo de recién...-Dongwoo se disculpa y aún permanece concentrado en los equipos de control de audio delante de él.

- No hay problema.- Sungkyu acomoda su remera negra con el logo de Linkin Park resaltado en plateado, en el centro, mientras se apoya contra la pared, con los brazos entre cruzados.

-Esos dices ahora, recién casi lo devoras con la mirada... Por cierto quisiera saber cómo puedes hacerlo cuando ni si quiera se te ven los ojos...- La locutora atacando. Abecés es como un vicio que tiene con pelear al mayor, como si fuera la hermana menor fastidiosa.

- No comiences Stefania, que aún me debes una muy, pero muy grande, y ni creas que te la dejare pasar.

Inverosímil, tener que ser testigo de los cambios de humor de ese par. Apenas ponen un pie fuera de la cabina, se desatan las palabras agitadoras de futuras batallas entre ambos. Dongwoo rodo sus ojos, y no piensa ponerles un stop, simplemente porque escucharlos pelear por trivialidades, en este instante le resulta entretenido.

...
...

Música, entretenimiento y bebidas. Algunos tienden a juzgar al lugar como un bar grotesco y de mala muerte, por la sencilla fachada expuesta al exterior. Sin embargo para quienes conocen lo que es dentro, se sienten en obligación de defenderlo.

Woohyun y Sungyeol son clientes habituales, son caras conocidas. Llevan yendo hace bastante tiempo, quizás desde el momento en que a Nam lo pusieron en el cargo de gerente.

Un ambiente agradable, mesas de billar y todo tipo de bebidas que hasta se podría considerar las mejores. Al menos ellos lo creen. Seek & Destroy de Metallica comienza a sonar, y Woohyun piensa que de estar su amiga en ese bar, lo más seguro es que se ponga a corear en alto cada palabra de la canción. Acostumbrado al género, porque de vez en cuando  Stefania deja liberar su lado metalero oculto dentro del apartamento. Y bien recuerda en este momento que ya no se hablan tanto.

La bola ocho lisa  en la mira y Sungyeol agudiza su vista y concentración en hacer entrar esa esfera roja, a su prisión.

-Es raro...

-¿Que es raro?

-Que el instigador de escapar del trabajo hallas sido tu Yeol...

Woohyun de pie a un lado de la mesa, sosteniendo con una de sus manos su taco (o palo de billar), y observando atentamente la jugada de su amigo.

La bola ingresa sin problemas, y Sungyeol se endereza. Solo con la camisa gris del trabajo, las mangas dobladas hasta los codos, y el saco y la corbata, olvidados en el interior de su vehículo.

-Lo necesitaba Hyung...

El menor se aparta unos pasos hasta, la pequeña barra que se encuentra atrás de las mesas de billar, y bebe un trago de su botella de cerveza de medio litro. La garganta siente el frio recorrer, y se relaja e incluso alivia el calor.

-¿Tiene que ver con Myungsoo?

-No quisiera hablar de él...

-Tiene que ver con Myungsoo.-Y Woohyun confirma y afirma sus sospechas.

No es que Sungyeol le hubiera contado lo sucedido con el muchacho, el domingo, pero las miradas dirigidas durante la madrugada en el club nocturno, habían sido tan insinuantes, que más de uno aseguraban de ante mano, como terminarían esos dos. Incluso Woohyun, que hasta que desaparecieron, él se encontraba relativamente sano.

-Por cierto, ¿así que estas castigado por llegar tarde el Domingo?- Woohyun ríe  divertido ante su pregunta, mientras se acomoda para hacer su jugada.

Los ojos de Sungyeol se abren sorprendidos, luego cae en la cuenta que detrás del rumor verídico, esparcido, se encuentra Sungjong y la amiga del Nam.

-Mi hermano, y su bocota floja...-Y dejo ir un suspiro de resignación.

-Incluso sé que invito a varios para que fueran, incluyéndome.-Nam totalmente inclinado sobre la mesa, y con dos de las bolas rayadas en su mira.

Y Sungyeol no se sorprende en lo más mínimo de su hermano menor, incluso se hace la idea de saber cuáles eran las palabras al pedirlo <<Mientras más mejor, así terminamos más rápido>>. Pobre de Sungjong cuando descubra, que hay horarios estipulados y para respetar. Fueran los que fueran no abra diferencia.

-Terminamos esta partida y nos vamos, Hyung. Ya es tarde.

El mayor asiente con parsimonia, y completa su jugada. Y solo piensa que no podrá pasar por la radio esa noche.

...
...

Acelera con fuerza, y en cuanto el semáforo cambia a verde, la moto avanza rápido.

Apenas había llegado a su casa, del conservatorio, lo primero que hizo fue tomar un baño. Quitar la pesadez reunida, no solo por el clima, sino también por lo agobiante en su trabajo. Sin embargo no pudo relajarse al completo. Un vacío en su hogar, algo que en un comienzo jamás había sentido, y que de pronto lo atosigaba a cada parte donde iba.

Se había recostado en su cama a mirar algún programa de televisión, pero con  la sensación inquietante de que algo más faltaba en su lecho. Que con solo estar una vez, su presencia se había acoplado a la perfección en cada rincón de esa habitación. No lo aguanto, no soporto que todo pareciera, o gritara que se había equivocado con sus palabras.

Oxígeno, distraerse necesita algo para quitar a Sungyeol de su cabeza. Y las malas jugadas de su mente le traían, de manera desagradable, las últimas frases cruzadas con aquel sujeto.

-Para quitarme el aburrimiento...- Queda dicho que su falsa interpretación de Sungyeol solo fue para oídos de él, y de su casco. Menos mal, porque quizás hubiera sido ridículo ver a Myungsoo hablando solo y con un tono muy particular de voz.-Idiota.

Pero por otra parte Myungsoo es consciente de que él, tampoco fue un ejemplo a la hora de hablar ese domingo, sobre todo cuando el desencadenante de utilizar esas palabras carentes de "humildad", fue principalmente él.

Y es que hasta pudo sentir, un peso cargar sobre su espalda cuando lo escucho. Sin entender muy bien que había pasado, o el motivo que lo llevo, de incluso preparar comida para ambos, y repentinamente lo corriera de forma casi directa.

Pero le falta el aire cuando recuerda todo lo que sucedió con Sungyeol, y la incertidumbre le invade, porque no entiende que ocurre con el mismo, con su cuerpo, y esa avidez creciente por sentirlo de nuevo. De querer buscarlo, y llevarlo de nuevo hasta su cuarto.

-¡Dios! ¿En qué estoy pensando?...

Niega con su cabeza.  Ha bajado de la moto, e inclusive tuvo tiempo de ir a una tienda y comprarse una Pepsi antes de ir hasta la plaza. Ahora sentado en una banca, solo, alumbrado por algunas luces de la calle. Las hojas de los arboles moviéndose ante una brisa esporádica, que logra colarse a través de su polo blanco sin mangas.

Y es que todos saben que al destino le gusta jugar con nuestras mentes, sentimientos, obsesiones, dolores, hasta deseos no reconocidos. La impresión alarmante, de que intenta volverle loco con sus enredos, y trabas. Que quiere complicar la existencia como si fueran las matemáticas.

Myungsoo se queda en un estado catatónico, al observar a varios metros de distancia, circulando por la calle, al Corolla de ese ser que poco conoce, y se está volviendo de manera inquietante, como el monstruo del armario de un niño, una psicosis demencial.

La ventanilla baja, y Kim humedece su labio inferior con su lengua y luego lo muerde con intenciones insinuantes, cuando sus ojos de apariencia felina se cruzan con la mirada ambivalente y de una lumbre interna, del conductor del vehículo.

Pero el auto sigue con su trayecto, y Myungsoo logra moderar su respiración turbulenta. Sin saber qué carajo ha sido todo eso, ese ardor y sensibilidad en su piel.


...
...

No hace más de dos minutos, en que, de manera preocupante, se ha percatado que lleva días sin pensar o recordar aquella mujer. Que su cerebro ahora se encarga de procesar otra imagen otro rostro, otro cuerpo.

Un escalofrió recorre el largo de su espalda y Sungkyu no quiere pensar más. Acostado, boca arriba sobre su cama, observando el techo de su habitación, y con solo un bóxer gris. Su mano sobre su abdomen, e imperceptiblemente su dedo índice, trazando círculos alrededor de su ombligo.

Sus palmas sudan un poco. La cabeza le da vueltas, cuando ese hormigueo tan conocido, pero que hace tiempo lleva sin sentirlo, se sitúa en su pelvis.

El rostro intrigante y moreno de Nam Woohyun en su mente. El renuente recuerdo de la firme fisionomía del menor. Su mirada escéptica y displicente que posee, los labios carnosos y apetecibles, y Kim Sungkyu se sumerge en un letargo impulsivo e irresistible.

No tiene uso de la noción, ni razón, solo el impertinente deseo subyugado y sometido que lo  carcome. No busca respuesta, ni entender el ¿porque se ha deshecho de la única prenda que lo cubría?, o la explicación que justifique ¿porque ha abierto sus pierna, de manera efusiva, llamando a  por alguien?

Su mano izquierda descendiendo hasta tocar su zona pélvica,  bajando un poco más hasta tocar su miembro viril que pide a gritos despertarse. Apretando con fuerza  su masculinidad, y comenzando esos insinuados movimientos, de arriba a abajo. Despacio.

Su mano derecha viajando hasta su boca. Sus dedos índice y corazón, introduciéndose en el interior de su cavidad bucal, empapando las intromisiones con saliva, chupando las dos falanges, y luego los lleva hasta uno de sus pezones.

Su cuerpo siendo sometido por el mismo, por su propio tacto. Uno de los pequeños botones rosas siendo maltratado, pellizcado, tironeado con fuerza.

-Hmmmm...

Y los gemidos silenciados por la presión ejercida por sus dientes sobre su labio inferior. La llamarada interna comenzando a vivificarse, y el perfil de Nam Woohyun en su inconsciente, jugando con su raciocinio.

La fiereza con que su mano comienza masturbar su pene, ya erecto, el sudor de su frente comenzando a pegar sus cabellos contra su piel.  Su espalda arqueándose y Sungkyu no puede más que alejar su mano de sus pezones endurecidos y empezar a apretar las sabanas de su cama con fuerza.

-¡Ahhgg!

Su cuerpo sacudiéndose con violencia ante su agresiva y arrebatada palma cerrada, que con más velocidad trabaja en su erección, Subiendo y bajando una y otra vez. Y no logra saber en qué momento su espalda sintió ese latigazo de placer, en que termino de rodillas sobre la cama, sin quitar ni frenar los movimientos de su mano.

Sus ojos apretados con fuerza ante las esporádicas olas de satisfacción que se propina a sí mismo, y su respiración en una revolución  caótica...

-Hmmmm... Ahhhhggg... Ahhhh…

Comenzando a vencerse y sus posiciones cada vez más insinuantes, si alguien las presenciara. Su cuerpo totalmente inclinado hacia delante. Sosteniéndose solo con sus piernas  que están sugerentemente abiertas, su cabeza tocando el colchón, la mano desocupada, encontrando entretenido agredir a las sabanas debajo de él.

La piel nívea, cristalizándose por las gotas de transpiración, y su trasero totalmente levantado en dirección al respaldo de su cama. Su mano izquierda sin detenerse en ese vaivén de apretar sin compasión su pene, sintiendo lo caliente y tenso que pone ante la idea de que quiere a alguien probando el sabor de  su hombría.

Una confusión inaudita, una sensación que lo atemoriza, y le genera rechazo, pero que se vuelve una necesidad que para él en este momento se vuelve insatisfecha. Porque quiere más, a alguien más que se apropie de él, y termine con su insufrible insatisfacción.  Y no entiende nada, solo que si se encuentra de tal manera es por culpa de una persona, y quiere demencialmente que ese ente que solo permanece en su mente, acabe y apague el fuego de su cuerpo lujuriosamente despierto y casi entregado.

-¡WOOHYUN-AHHHGGGG!

Cortas cintas de semen son sueltas por su miembro sobre la cama, y otras mojando un poco su palma. Un orgasmos unilateral, vivido cruelmente por el solo, y queriendo aún mucho más. Su cuerpo se relaja. Sus piernas se aflojan y cae. Y ahora boca abajo, del lado de los pies, descansa. Las pulsaciones en su pecho, aun dejándose llevar por el vértigo de sus actos. Su mano todavía mojada con sus fluidos, e inconscientemente Kim limpia cada uno de los dedos chorreados de esperma, con sus labios y lengua. Sintiendo el sabor agridulce, de sí mismo. Y por un segundo ofuscado, se pregunta ¿Qué tan bien sabrá Nam Woohyun?

Y antes de poder cuestionarse lo que acaba de hacer o pensar, su letargo libidinoso pasa a uno de sueño profundo.


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Ufff... disculpen la demora por publicar, es que no tenia tiempo de corregirlo.

Pero en fin.... aqui esta... espero sea de agrado XD



No me maten... Lo de Sungkyu fue algo que salio de la nada, la idea original no iba asi jajajaja era todo lo contrario, todo mas melodramatico jajaja pero de repente se me dio por escribir otra cosa, y salio eso jajajaja


Tambien demore bastante porque otras ideas surgieron y escribi un Two Shot... De Infinite por supuesto, yaoi claro esta jajajajaja aqui lo dejo por si quieren pasar a leerlo jejeje

Bueno gracias por la paciencia... y Por seguir leyendo.

Besos

Se los quiere

Trébol de Cuatro Hojas...



Porque, puedes, puedes ser más que ese instigador, a traerme de nuevo… Porque el rayo de luz cruzo mi pecho con ese minúsculo gesto, con un pequeño trébol… Porque incluso tu suavidad hizo resurgir lo perdido, porque tu mirar me ha devuelto algo más que la vida… Me han hecho conocer la sensación de amar...




Personajes: Nam Woohyun, Kim Sungkyu
Genero: Drama, Romance
Advertencia: Yaoi, Lime


Lista de capitulos:



miércoles, 11 de diciembre de 2013

El Idioma del Amor, capitulo 1


-Estoy cansada de esto, no quiero tener que vivir así parecemos fugitivos y no lo somos-Dije enojada.
-Entiende mi vida todo esto es por trabajo-dijo mi padre acariciando mi rostro para tratar de calmarme el enojo.
-Lo sé pero me canse de esto para mí es como no tener vida tener que estar de país en país sin tener amigos cada vez que estoy a punto de hacerlos tu siempre llegas y lo arruinas todo –A punto de llorar.
-Hija no llores comprende que si no trabajará no tendríamos ni en donde vivir-Dijo mi padre abrazándome para consolarme. 
-Lo entiendo ahora por favor suéltame-Dije en un tono serio.

El me soltó y yo solamente accedí a retirarme sin mirar hacia atrás. Llegue a mi habitación y solamente me recosté en mi cama como si fuera mi único consuelo. Nuevamente me volví a sentir sola en esa inmensa habitación no entendía porque el destino era así conmigo ¿por qué cada vez que empiezo a sentirme cómoda en un país que no era el mío nuevamente tenía que marcharme?

-tok tok-los golpecitos de la puerta lograron sacarme de mi trance. Haciéndome levantar para ir a atender.

-¿A qué vienes?- dije con total frialdad.
-Vine a verte como estabas-respondió con una enorme sonrisa.
-Bueno ya me viste ahora ya te puedes ir-
-¿Porque eres así conmigo? yo intento ser buena contigo pero tú....-
- NOSE no será porque yo nunca quise ser buena contigo-
-¿Porque? si yo no te eh hecho nada-contesto seria 
-Cuantas veces quieres que te lo diga-hice una media sonrisa - ¡yo nunca quise que te cases con mi papá! porque yo sé cómo son las mujeres como tú solo estas con él por el dinero nada más por eso. Grábate esto en tu estúpida cabeza ¡yo nunca te quise y nunca te voy a querer! ahora vete-dije gritando.
-pero..-.
-Dije que te vayas Katherine- conteste mientras señalaba la salida.
-¡Maldita mocosa! yo soy tu madre tú no puedes hablarme así-dijo furiosa.
-¡tú mi madre! tu nunca llegaras a serlo tú no eres nada para mi así que por favor ya vete de mi habitación-

Ella se retiró dando un portazo el cual no le di mucha importancia.

¿Pero que le pasaba a esta mujer quien se creía para decir semejante estupidez? me dije a mi misma recostada en la cama apunto de dormirme.
Después de una hora desperté. Me cambie de ropa y me dirigí en busca de las llaves de mi auto quería salir a despejarme estaba cansada de todo los problemas que había en casa.
Comencé a manejar sin un rumbo determinado. Una hora más tarde mi celular sonaba a mas no dar ya tenía veinte llamadas perdidas de mi padre seguramente estaba preocupado porque salí sin su permiso y no sabía dónde estaba y quien lo diría ni yo lo sabía. 
Me detuve en una enorme plaza que nunca la había visto desde que estoy en España me senté en unos de aquellos bancos blancos que estaban al frente de aquella enorme fuente de agua que con el solo hecho de mirarla comencé a llorar estuve así por unos minutos hasta que me logre calmar.

-me puedo sentar-escuche decir de una vos un poco grave.
Solo asentí ante aquella pregunta y me quede mirando aquel paisaje no tan llamativo. Decidí levantarme ya para irme cuando escuche a ese chico nuevamente hablarme.
-disculpa si te incomode-dijo con una gran sonrisa.
-no te preocupes está bien-dije mientras comenzaba a caminar hacia el auto.
Nuevamente llegue a mi casa en cuanto abrí la puerta mi padre me estaba esperando en aquel sofá me miraba con cara de furia era obvio estaba enojado por no haber dicho a donde iba y por ni si quiera tomarme la molestia en contestar sus llamadas.

-debemos hablar -dijo mi padre.
-ok-dije seria y segura de que era porque salí sin permiso-entonces dime
-¿Por qué eres así con Katherine? yo que sepa hija, ella no te ha hecho nada para que la trates así-contesto mirándome a los ojos.
-¡Que! ¿E cerio papá? ¿Solamente me llamas para hablar de ella?-
-no has contestado mi pregunta Reiko-
-que quieres que te diga si tú sabes muy bien porque es que no la quiero me has hecho una pregunta la cual tú ya sabes la respuesta-respondí.

Solo me di la vuelta y comenze a caminar hacia mi habitación mientras él me gritaba que regresara y yo sin prestarle ni la más mínima atención. El mismo sabía que si era para hablar de esa perra iba a ser imposible que regresara para hablar de ello.
Me comencé a bañar y de pronto la imagen de ese chico que me había encontrado en aquella plaza se apareció en mi mente y sin dudarlo hice una pequeña sonrisa para luego suspirar "no era feo tampoco tan lindo pero si me hubiera quedado un poco más de tiempo podría dedicarme a conocerlo y quien sabe que pasaría" me dije a mi misma "dios Reiko en que piensas recién lo acabas de conocer y ni si quiera hemos cruzado ni una palabra o “al menos una que nos llevara a una conversación" me repetí a mí misma.
Luego de bañarme me dispuse a recostarme en mi cama y dormir cuando siento que tocaban la puerta y sin prestarle atención me gire para quedar mirando la pared y poder dormir pero no podía conciliar el sueño, ya que la puerta sonaba sin cesar.
-Hija por favor abre la puerta-dijo mi padre tras esta, mientras yo seguía recostada sin querer abrirla sabía que si la abría me volvería a hablar de Katherine y yo no quería escuchar nada de ella sinceramente era algo que no lo soportaba. 
Después de un rato pareció que se hubiera cansado de golpear y luego cinco minutos logre poder dormirme.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Culpa de una Fujoshi. Cap 9

Capítulo 9


Indignante. Lo que ha algunos le resulta mucho, a otros les puede parecer poco, o nada simplemente. Como a Myungsoo.

<<Solo fue eso. Sexo Casual...>>

Irritado, aunque no lo demuestre. ¿Es que podría ser cierto? ¿De verdad Myungsoo solo pensó que era solo eso, sexo? Para él todo lo contrario, a pesar que no hubiera sido en lo más mínimo, delicado con el menor mientras lo hacían. De verdad Sungyeol había contado con la posibilidad de que esa brecha, más que brecha, ese océano que no les permite acercarse, se hubiera secado. Nada que ver.

Acelera el Toyota, cuando la luz del semáforo cambia a verde. No apuntaba a tan alto, no tenía la ilusión de que Myungsoo lo amara, como él lo había hecho, quizás, a primera vista, pero definitivamente no esperaba esas palabras.

<<Ha sido agradable, pero eso no cambia la relación entre nosotros...>>

Una vez que se había logrado despertar esa tarde, casi alegre por lo que había sucedido horas atrás, Sungyeol se topó con que a su lado, solo estaba un lugar vacío. La habitación casi a oscuras, por las cortinas corridas de la ventana y con su ropa, doblada al final de la cama. Y aun así su sonrisa se mantenía intacta.

La lluvia golpetea contra el parabrisas, y las gotas luego son desparramadas por el limpia parabrisas. Cerca de las cinco de la tarde, y el sin poner un pie en su casa. Nunca se había levantado tan tarde como ese día, y con su estómago pidiendo por algo de comida. La cual hubiera tenido, si no se hubiera retirado tan rápido.

Había bajado la escalera. Despacio, observando el lugar, lo limpio de todo. Lo bien que tenía acomodado el menor su vivienda, y un poco presumido de ser él quien consiguió el lugar. Sus fosas nasales habían captado el aroma a carne, recién cocinada. Con los pies en la planta baja, logro incluso escuchar algo de música. Maroon 5, pero no pudo reconocer la canción.

Myungsoo estaba apoyado contra el borde de la mesada. Con un polo y bermuda de color negro, y descalzo. Su brazos entre cruzados sobre su pecho, sus cabellos húmedos por lo que suponía una resiente ducha. Lo observaba Con esos ojos oscuros, incandescentes, impenetrables. Tenía el entre cejo fruncido, y el ánimo de Sungyeol, se tambaleo sobre el final de un acantilado.

-Tenemos que hablar...-Dijo el menor mientras se enderezaba. A un lado del joven dos platos con comida sin tocar.

-¿De qué?- Seco, tajante. Su rostro serio, frívolo.

-De lo que paso, de lo que hicimos. Quiero aclararte algo...-Dubitativo. Incluso parecía inseguro.

-Pues hazlo...

Myungsoo pasó una de sus manos por su cara, y soltó un suspiro, antes de hablar.

-Te dejo en claro, que lo de hoy, para mí no significa nada. Solo fue un momento de calentura sumado con el alcohol, para mí solo fue eso, Sexo casual...-Y había hecho hincapié en esas dos últimas palabras, luego siguió- Ah sido agradable, pero eso no cambia la relación entre nosotros...

-No hay ningún tipo de relación entre nosotros, solo ha sido para pasar  el rato... para quitarme el aburrimiento.

Desagradable, pero es lo que logro formular sus labios, ante las dichosas palabras de Myungsoo.  Un golpe se devuelve con otro golpe. No se había despedido, solo se retiró de la vivienda, con pasos tranquilos, y envuelto en una serenidad, que costaba creer, incluso para él. Porque Kim había sido directo e oriente, su corazón sintió el suplicio de la desilusión, un puñetazo en el centro de su pecho, que le quito el aire solo por unos cortos segundos, y luego... Nada, solo ese frio inexorable que tanto odiaba, pero que de igual manera se apoderaba de él.

El móvil, que esta sobre el asiento del acompañante suena, y Sungyeol, no se molesta en atender. Es su madre, y posiblemente, preparando un listado de regaños, hacia él. O quizás ya lo tenga listo, para cuando llegue a su casa. De todas maneras, casi no le interesa. Porque ahora en este instante, en su cabeza no cabe más, que Myungsoo y todo lo que habían echo durante la madrugada.


...
...

Agradecidos...

Así piensa Stefania que sus amigos deberían sentirse. Darles las gracias, sin embargo todo lo contrario. Su teléfono no ha parado de sonar, entre llamadas y mensajes, que lejos están de redactar alguna muestra de cariño hacia su persona, más bien Woohyun le ha dicho que la colgara de algún árbol, y Sungkyu reclama su ropa. Así han estado durante las últimas dos horas, entendió la primera vez, luego ya hizo caso omiso.

-Deberían buscarla dentro de la cesta de ropa sucia...-Murmura.

Sí, es pura maldad, una evil de primera clase. Dado que ese par habían dormido, mejor que la bella durmiente, no tuvo mejor idea que entre pasos silenciosos, y sigilosos, entrar a la habitación de Nam, recoger la ropa de Sungkyu, y correr a esconderla en la lavandería, dejando solo el bóxer, así no andaba sin nada el pobre chico. Todo sea para que ese par, hagan, mínimo, el intento de llevarse mejor. Así como lo hicieron durante la noche, en su estado de borrachera. Y si no se verá obligada, a utilizar el video.

<<Bendito Video>>

Con ese nombre lo guardo, en su móvil, laptop, e incluso guardo una copia en cada uno de sus pendrive. Para estar más segura de que siempre tendrá uno, si llegan a descubrir los otros.

Las calles están prácticamente vacías, solo transitan algunos autos. Un día sumamente apagado y aburrido. Y ella dando vueltas con su vehículo, sin saber a dónde parar. Una bolsa en el asiento del acompañante, repleta de cosas dulces, que se le antojaron luego de tomar su aspirina para el dolor de cabeza.

Ansiedad, demasiada. Sabe que su vida corre peligro a causa de tantas bromas. No quiere ni imaginar como la deben estar odiando, y los miles de insultos que dirán.

-Ahh... en el futuro me lo agradecerán...-y se le escapa un suspiro.

Estaciona delante de un elegante edificio. Y decidido que ahí pasara el resto del día. Molestando a Yadira.


...
...


-Está muy mal de la cabeza...

-No te das una idea.

Woohyun frunce el este cejo y carraspea algo inentendible entre dientes, mientras observa dentro de su guarda ropas, analizando y viendo de aquí y allá. Piensa las mil y unas formas de hacerle pagar a Stefania sus ocurrentes travesuras. Por Dios ni que se tratara de un infante como para que vaya por la vida haciendo jugarretas como niño de prescolar. ¡Ja! Pero según él, ella tendrá su castigo. Toma un par de prendas, y se las ofrece al mayor.

-Ponte esto, no creo que te quede tan mal.

-Gracias...

Sungkyu la recibe, y se marcha hasta el baño, para poder cambiarse. Solo está envuelto con una bata azul francia, también perteneciente a Nam, que a duras penas se la ofreció para que se la pusiera. Vergonzoso, todo le parece extremadamente ridículo. No logra encontrar su ropa, tiene que pedir prestado, a alguien que evidentemente, se le nota que su presencia no hace más que molestarle, tanto por lo poco que lo habla, y mira, y dicho sea de paso, tener en cuenta el entrecejo fruncido del menor.

-No es mi culpa...- Susurra en el interior del baño.

Claro que no, ¿quién se iba a imaginar que Stefania era capaz de cosas así? ¡Nadie! Una camiseta gris y Jean azul oscuro. Pues no, parece que no le quedan tan mal, un poco más apretado, pero no hay más nada, así que se conforma. Sin darse cuenta, inconsciente de porque lo hace, acerca el puño del polo hasta sus fosas nasales y lo huele. Vaya, el aroma es bastante agradable, muy masculino, el mismo que invade el cuarto de Woohyun, y que sintió cuando despertó, envuelto por los brazos del menor, y él escondiendo su cabeza en el pecho de Nam, como si fuera una pequeña criatura a la cual cuidar. Sus mejillas toman un color carmín cuando lo recuerda.

Agita su cabeza de lado a lado, e intenta no pensar más de la cuenta. Se observa en el espejo, y su rostro, mas allá de estar rojo como un tomate, esta demacrado. <<Lo que te ha hecho el alcohol>> Una nota mental que para Kim, no volver a beber más de la cuenta. Porque encima no recuerda nada de nada, salvo, a esos dos besándose. << ¿Que habrá sido de ese par?>> Mejor que no se entere, o le dará un infarto.

Unos golpecito en la puerta del baño, lo traen de nuevo a la realidad y decide que ya ha pasado demasiado dentro del lugar, y debe salir.

Del lado de afuera, Nam Woohyun espera, no sabe muy bien qué. Este intranquilo. Apoyado a un lado de la entrada del baño, sobre la pared, Con sus brazos cruzados y un pie apoyado contra el muro. Su mente divaga, lejos. Kim Sungkyu está en su apartamento, sin saberlo han pasado la noche juntos. Incluso el mayor descanso entre sus brazos, y si no fuera por la sorpresa de que tenía acostado en su cama a un hombre desnudo, y él temiendo lo peor, quizás hubiera disfrutado de esa cercanía un poco más. Porque ya no puede seguir ignorando el ritmo impetuoso de sus pulsaciones cada vez que ve a Kim. Pero tampoco puede dejar de mostrarse reticente ante aquello. Porque le resulta desconocido.

<< ¿Que te resulta desconocido?>>

La puerta del baño se abre, y un tímido Sungkyu sale. La pregunta queda suspendida en el aire, porque Nam Woohyun prefiere observar a ese muchacho, que lo mira con esos pequeños ojos, que le resultan muy lindos, y las mejilla ruborizadas tenuemente. Miradas van y vienen, y los labios de del menor esbozaron una serena y apacible sonrisa. Una idea tiene en mente.

-Vamos te llevo...

-¿Donde?- La propuesta de Nam lo ha tomado por sorpresa, por que no sabe a qué se refiere.

Woohyun ríe bajito, y Sungkyu no puede obviar ese repentino cambio de actitud hacia él. Se muestra... agradable.

-Se ve que te has olvidad... Pues recuerda que Stefania, en un acto de bondad no tan bondadoso-a ambos se les escapa una sonrisa.-  te trajo hasta acá, por ende tu auto ha quedado allá en el estacionamiento de la disco. Te llevo para que lo busques...

Incomprensible, pero que Nam se ofreciera solo, y de manera tan simpática, ha logrado que se estremeciera un poco, porque le gusta. Porque el corazón de Kim Sungkyu se ha vuelto loco, con solo saber que estará más tiempo junto al menor.

-Te llevo o ¿no?

-Si...


...
...


Jamás hubiera pensado que observar los cerámicos del suelo fuera tan entretenido. Era eso o enfrentar la mirada severa de la mujer delante de él.

-¿Esta te parecen horas de llegar?...- Y a pesar del enojo aun mantenía un tono en su voz, bajo pero serio.

Negó con su cabeza. Vaya se veía redolo de esa manera, tan grande de edad y aun siendo regañado por su madre como un pequeño niño.

-Y dime ¿que son esas marcas en tu cuello?

<<Ouch>>

Y lo había olvidado por completo. No se había visto en el espejo esa tarde antes de retirarse de la casa de Myungsoo, pero suponía que el menor le habría dejado unos cuantos moratones alrededor de su cuello y pecho. ¿Y ahora que le responde a su madre?

-¿Con quién pasaste la noche Lee Sungyeol? ¿Quién fue más importante que tu hermano como para que lo abandonaras?

De acuerdo, algo más que había olvidado.

-Mamá... ya déjalo tranquilo, creo que está bastante mayorcito como para que lo interrogues de pies a cabeza ¿no?

¿Sungjong, ejerciendo un papel de buen samaritano? Salió de la cocina, con un vaso de jugo en la mano, y una aspirina. Se lo entrego al mayor, y aunque él lo recibiera, Sungyeol lo observo curioso, como el menor sonreía tan amable. << ¿Que se traerá entre manos este ahora?>>

-Aparte yo ya estoy grande, puedo manejarme solo, sin guardaespaldas o en este caso, sin Hyung.-Sungjong miro a su madre con esos ojos, tan llamativos y grandes, y la mujer pareció ceder demasiado fácil ante las palabras de su hijo.

<<El poder de ser el hijo más chico>>

La mujer se cruzó de brazos. No podía dejarse comprar tan fácil. Por ninguno de los dos. Si bien era notable que Sungjong, la convencía más fácil, Sungyeol también tenía sus efectos sobre ella. Verlo observar el piso, con ojos arrepentidos, sin decir palabra alguna, le calaba hasta los huesos, y casi se le ponía como un reto tener que reprenderlo. Pero no, era su madre y debía mantenerse firme como adulta que es. Sungjong tiene razón, los dos son ligeramente grandes, y hagamos hincapié en "ligeramente" porque la mujer no aparta la idea de que aun parecen bebes que dependen de sus cuidados. Aun así, una advertencia no alcanzara esta vez, así que tiene una mejor idea.

- Próximo sábado, 7 pm... en el campus de la universidad publica. Los quiero puntual ahí, y con ropa cómoda.

-Pero es muy temprano. Y regreso tarde de trabajar el viernes, quiero dormir un poco más-Se queja Sungyeol.

-Mama pero...-Sungjong en un intento de ojos de cachorros, observo a la mayor.

La mujer sonrió, casi divertida por la actitud de sus hijos, y negó con su cabeza.

-Nada de peros... Sungjong esto te sucede por meterte en donde no debes, y no querer decir donde paso la noche tu hermano, y Sungyeol que seas mayor de edad, no quita que tengas que ignorar mis llamadas, así que ni quejas, ni bufidos, berrinches pataletas ni nada, y guarda con no presentarse, porque les ira peor.

- ¿Y qué haremos?-Los hermanos Lee sonaron en un coro.

-Obras de caridad, hijos, obras de caridad, y con niños.

...
...

Las manos de la joven se cuelan por debajo de su polo, acariciando su abdomen, de manera suave. Un vaivén de besos, y sus respiraciones agitadas, que con miles de intenciones, son apasionados. Sin embargo se aparta, no puede, su mente y cuerpo no quieren ceder al tacto de la mujer.

-¿Que sucede? ¿Por qué te detienes?- Sorprendida, y un poco indignada.

Howon se endereza y se sienta en la orilla de su cama. Pasa sus manos por su cara y cabellos, con demasiada frustración encima. La joven  tendida, boca arriba, sobre la cama, lo observa, de soslayo.

No responde. No le interesa saber que le pasa, ni si quiera la ha llamado a que viniera, que llegara hasta su apartamento, y que luego de lo que se puede decir era una conversación dentro de todo, banal y simplemente de amigos de antaño, se le diera por calentarse y lo incitara hasta terminar en su habitación. Tal parece que desde un inicio la joven fue en busca de solo sexo, y el... no tiene cabeza para nada, que no sea Dongwoo.

-Es mejor te vayas... Ahora.- Algo serio pero aguantando la calma.

-¡¿Qué?!

-Que te vayas...

-Pero...

-Pero nada solo vete, porque no va a pasar nada...

La joven furiosa, se levanta de la cama. Acomoda su blusa, que está un poco arrugada y con algunos botones desprendidos. Sale de la habitación, sin mirarlo, Howon suelta un suspiro y la sigue.

-¿Qué? ¿Ahora que me enojo te dan ganas?

-No solo vengo a cerrar la puerta para cuando te vayas.

Y el rostro de la muchacha parece tomar colores rojos, sin saber si es por la vergüenza de verse casi desesperada por un poco de sexo, o por la ira que le despertó Howon, al correrla, sin sí quiera satisfacerla.

-¡Eres un cretino Lee Howon!

Justo cuando abre la puerta  alguien golpea su frente.

-Ups lo siento... es que justo se abrió cuando pensaba golpear para llamar...- La joven lo observo entre cerrando sus ojos, lanzando miles de insultos hacia el muchacho con solo mirarlo.-Disculpa.

Dongwoo retrocede dos pasos, cuando la mujer lo empuja solo para poder salir de aquel lugar, que casi se queda con toda su dignidad. La observa alejarse por el pasillo de ese piso, y antes de subir al ascensor, escucha un "Estúpido", por parte de la joven. No entiende nada, pero le da la sensación de saber qué es lo que hacia esa mujer dentro del apartamento de su amigo. Un "¡Crack!" como si se resquebrajara un vidrio, sintió en su pecho.

Regresa la mirada hacia delante, y ahí esta, a quien busca.

-A ti te busco...- Taciturno, y sin pedir permiso ingresa.

-¿Hy-Hyung?... ¿Que su-sucede?

La verdad no puede odiarse menos, por su inesperado tartamudeo. Es que es la segunda visita en el día inesperada que tiene. Y realmente luego de lo sucedido minutos atrás, al que menos quería ver era al causante de sus problemas.

Dongwoo frunce el entre cejo, y lo mira fijamente.

-¿Te encuentras bien?

-... Si- Suena dubitativo, pero es que apenas logra canalizar sus ideas, y ese calor que le recorre de repente toda su espina dorsal.- ¿Dime que necesitas?

-Hablar, mejor dicho que hablemos

Esquivo. Howon camina hacia la cocina tratando de poder eludir los ojos perspicaces del mayor. No es que en ningún momento no se haya planteado que Dongwoo viniera y le reclamara su comportamiento en los últimos días, pero había intentado no pensar en ello. Ahora lo tienes a unos cuantos metros, de distancia, mientras él trata de tomar un poco de agua para poder calmar esa ansiedad.

-¿Hablar de que?-Y todavía intenta aparentar no saber de qué se trata.

Dongwoo deja escapar una bocanada de aire, antes de hablar, aun indeciso de saber si está bien que este en ese lugar, porque, siente que su presencia no es bienvenida en el apartamento, en incluso es notorio lo incomodos que se encuentra el menor.

-De nosotros... ¿Quiero saber que te sucede? ...

-A mi nada ¿por?- Hoya lo interrumpe, y se arrepiente al segundo, cuando observa la mirada filosa del mayor.

-Por esta vez dejare pasar que me interrumpieras, porque no me interesa. Lo que si me importa es saber, ¿porque estas tan distanciado? ¿Por qué no me hablas o si quieras has respondido mis llamadas?... Explícame que sucede...

<<Sucede, que parece que me gustas>>

-Nada, no me había dado cuenta que ya no lo hacía...- Y querer tomar el tema tratando de sonar indiferente es casi de inmaduro, porque su mente está diciendo algo, pero su boca la contradice.

-! ¡¿Que no te has dado cuenta?!... tienes que esta bromeado Hoya, si hace dos semanas no tenemos ningún tipo de contacto, incluso anoche en el único momento que estuvimos cerca fue cuando bailamos, luego te desapareciste, y te fuste sin si quiera despedirte... No me puedes decir que no te das cuenta, o no sucede nada...-Indignación, se puede percibir de lejos, en las palabras de Dongwoo.

-Es que no sucede nada...- la tención dentro del lugar se vuelve latente, y pesada.

-Esto me está cansando, creo que me quieres ver la cara de estúpido Howon...-Exasperado, pasa una mano por su cara.-Dime de verdad ¿he hecho algo, para que tomaras tanta distancia?

Dongwoo, pierde el mecanismo normal de su respiración, y comienza a ser agitada, descompasada. Observa al menor mostrar poca importancia, distraído, encontrando más importante, hacer cualquier cosa, antes que prestarle algo de atención a él, que incluso un celular parece ser más  interesante que el tema en cuestion.

-No sucede nada... No me he dado cuenta. Ya sabes... por ahí me pierdo en mi mundo, algunas chicas que vienen y van, entran y salen, me mantienen ocupado.

Los ojos del mayor se abren desmesuradamente. No cabe en su razonamiento, poder procesar aquellas palabras, sin que no le produzca, irritación, y abatimiento. Y ya basta, prefiere poner un punto final a todo, algunas cosas, personas, no merecen si quiera ser consideradas. es en lo único que puede pensar Dongwoo ahora, quizás porque la indignación ya se apodero de su paciencia, y no pretende soltar ni una mísera lagrima, ante alguien que desvaloriza, o trata con envergadura, un tema, que a él, puede que lo desestabilice emocionalmente

-Lee Howon, debo irme, más bien quiero irme. Creo que un tiempo más que estemos sin vernos, quizás, no haga daño. Considerando que luego de años, esta amistad resulta, hasta un punto inimaginable, demasiado irrelevante pata ti. Creo que incluso yo eh sido etiquetado, sin mencionarlo directamente, como una piedra que molesta en el camino...

Y Howon de repente, nota que las cosas no van por buen rumbo, ni terminaran en buen puerto. Sobre todo cuando ve el cuerpo de Dongwoo girar sobre sus pasos, y caminar hasta la puerta de salida. Todo en él se estremeció pero por motivos que aún no logra puntualizar ni reconocer en su mente, no se mueve ni un centímetro de su lugar.

Dongwoo mira hacia atrás, antes de abrir la puerta, y suelta una bocanada de aire.  Quisiera no creerlo pero las cosas no se dan como uno quiere, pero vamos que en la vida real, nada resulta como uno quiere o imagina. Hoya no lo sigue, no lo detiene, tampoco a balbuceado algo para defender aunque sea un poco de lo que quedaba de su amistad, solo callo, y prefirió quedarse entre esas cuatros paredes de la cocina. Una, dos, tres...Lágrimas...

Y ¡BASTA!

-Cuídate Lee Howon...

Hostil y distante, así siente Hoya esas cortas palabras, que remotamente le recuerdan a su primer encuentro, cuando no se tenían nada de confianza.



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Holaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!1


jejeje como estan? yo cansada, y con mucho calor jejeje


Disculpen que allá demorado es que esta semana eh estado demasiado ocupada, entre crear un disfraz de payaso y mascara para que mi hija saliera en un acto de su jardin jejeje pero bue, al fin termine el cap


No me maten... se alguna se ilucionaron con lo de Hoya y Dino XD jajajaja pero me gusta hacer sufrir... jajaja naaa es broma...

Espero sus comentarios de odio jajajajaja


y ahora me voy a escuchar Guns N´ Roses... asdfghjkl Sipi a la escritora le gusta el rock jejejej a ustedes que otro genero de musica les gusta aparte del K-pop?


Debo irme...

Gracias por leer

Disculpen por los errores de ortografia...

Kiss

domingo, 1 de diciembre de 2013

El Idioma del Amor



SINOPSIS 


¿Cuantos personas no hubieran querido lo mismo?
¿Cuantos quisieran llevar la vida ella tenia?
Pues si de algo estaba segura es que los dedos de sus manos no serian suficiente para contabilizarlos.

Reiko, una joven de 16 años, Que ha pasado su vida cambiando de lugar de residencia, y para ella seria mas satisfactorio decir que era de mansión o ciudad, (pues claro provenía de una familia lo bastante adinerada) para apalear su mal animo. Pero su padre en algún momento , quizás el menos esperado, daba la noticia de cambios en extremos bruscos para alguien de sus edad. Mudarse significaba Welcom a otro país. Y si contaba con suerte, a uno donde hablara el mismo idioma.

No lo detestaba completamente, pero era absurdo no poder de tener un amigo o una relación por los inesperados cambios. ¿quien carajo podría mantener algo de esa forma.?

Ultimo país donde paso unos tres meses conviviendo con los gallegos fue España. Todo era perfecto asta que la vida se ocupo de hacerle conocer a alguien que llego a atraerle, pero como sabemos nada es color de rosa, su padre anuncio un nuevo lugar para asentarse.

Aun así el destino es juguetón y travieso, porque en corea, su nuevo país de residencia, su profesor de idioma le trae algo mas que una sorpresa.

¿que sera?



Lista de capitulos

MBLAQ



Hetero