lunes, 23 de diciembre de 2013

Trébol de Cuatro Hojas. 2° Parte

Segunda parte...

Y ahí está de nuevo...

Un viento que surca por encima de él, y el aroma a humedad, sin llegar a ser fuerte. El ruido de las olas golpeando contra ese largo paredón de tierra, bajo sus pies.

Sentado sobre el corto pasto que parece, comenzar a crecer. La luna llena reflejándose sobre las oscuras aguas del océano, y unas pocas densas nubes, que acechan con querer ocultar su belleza.

Abrazo sus piernas, y observando a lo lejos. Su camisa desprendida siendo agitada por la impetuosa brisa, pero aún tiene una camiseta con mangas cortas debajo. El clima templado.

Recuerda sus pensamientos de un principio...

La sensación de tropezar y dejarse caer por el precipicio hasta tocar fondo...

Y adelante tiene un acantilando, con la profundidad del océano, a su merced.

Cuestionarse de en qué momento regreso ese efecto vertiginoso de su casi depresión, a perturbarlo de nuevo. Y es como un pánico al cual allá sentido contradecir. Tiene que regresar a su país, la discusión interna lo corroe al punto de querer lanzarse.

Porque todo lo que quiere dejar atrás volverá. Aunque puede asegurar, que en casi todo el mundo hay muchos en la misma situación, a Nam Woohyun no le quita la inquietud de saber que tendrá que pasar otra vez por lo mismo.

Porque nunca acabara...

Porque de donde viene, todo tiende a tener que ser pura moral, y con certeza se puede decir que es una sociedad de doble moral, que en su afán de mostrarse rectos, son tan ignorantes, que no son capaces de ver dos dedos de frente, que no son capaces de advertir la basura impugna, que tal parece los hace sentir mejor, y alzar su mentón orgullosos de ser quienes son.

Sus piernas se enderezan, y sus pies avanzan hasta la orilla, hasta lo que supone puede ser un final...

-Podrías caerte.

Y antes de poder evaluar mentalmente de quien ha hablado a su espalda, su alma se ha encargado de movilizarlo, reconociendo al instante la voz que lo estremece. Su mano ha sido apresada con fuerza, y con suavidad, lo jalan hacia atrás. Y él sin poder quitar, su mirada borrosa, del abismo a varios metros abajo.

-Yo lo entiendo Woohyun...

Y el aire le hace falta para seguir...

...
...

Y la carga se hace amena... Porque te estas dejando ir.

Rodeado, apresado, sin saber cómo lo ha encontrado. Perdido en lo reconfortante de ese claustrofóbico espacio. Empequeñecido entre los brazos ajenos, hundiéndose en la tibiez de ese pecho, que recarga su rostro cubierto, y soportan el peso de la angustia de sus lágrimas.

Es como un niño desprotegido, que busca seguridad. Su cuerpo entre las piernas y los brazos de alguien que poco conoce, pero con solo verlo por segunda vez le trae de nuevo ese oxigeno faltante en su pecho.

Un auxilio y a su grito silencioso de socorro

Porque nunca ha llorado, ni si quiera en la oscuridad de su habitación. Porque era, hasta entonces, una decisión tomada de no caer, de no mostrar la debilidad que los demás querían ver en él.

Sentados sobre el pasto, ocultos de la luz de la luna, bajo la penumbra de las copas de los árboles, Woohyun  se aferra más a la idea de que ese joven es su ente liberador.

Y ya no existe más nadie...

Y en esa soledad, en la que parece que el mundo se constreñido, hasta dejarlo a ellos dos solos, hay un bálsamo de paz. Sungkyu ha tomado nuevamente de su mano, y mientras él esta ajeno a la realidad, el mayor acaricia la extremidad de su cuerpo, y deposita suaves besos sobre la piel.

Woohyun se estremece...

-No vuelvas a hacerte esto... ellos no lo valen.

La vergüenza de sus actos se marca en su mejilla. Un beso delicado, sobre una profunda cicatriz en su muñeca, y él se siente descubierto.

- No intentes vivir por los demás, vive por ti mismo, porque debes hacerlo, Porque para ello se te dio la vida, para vivirla. No cometas locuras, porque estamos solo una vez, y hay demasiadas cosas lindas y hermosas por las cual seguir.-Una serenidad, y Woohyun quiere seguir escuchando esa voz por toda una eternidad.- Porque eres diferente, eres un diamante puro en medio de las perlas, eres vida en medio del caos... Y que por más caos que haiga, está la esperanza, de que todo puede cambiar...

Solo se escucha el viento rozar contra las hojas de los sauces alrededor. El agua en movimiento del océano... Y es como un sueño.

-Woohyun, no decaigas. Si debes llorar hazlo, no lo guardes. Reprimiendo el dolor no lograras nada.- Sungkyu toma del mentón del menor y lo eleva un poco. Su corazón se compunge al ver esos ojos enrojecidos, el camino trazado por las lagrima que va secando, y otras que siguen cayendo y él limpia con su pulgar.- Sonríe, sonríe un poco... para mí. Porque tu sonrisa tiene una luz que moviliza... Que me moviliza...

El bálsamo del susurro silenciado, por el tacto de los labios necesitados...


...
...


Y acá contigo, soy quien soy... Quien debo ser...

No hay desesperación, solo la eterna delicadeza de realmente tratar con un un diamante al cual debe pulir, para poder al fin sacar a luz el brillo tan peculiar que lo hace hermoso ante cualquier par de ojos.

Los besos propinados por el mayor, tan agradables y sosegados. Sus labios contagiándose en esa danza de principiante con profesor. De la ingenuidad de Woohyun escapando por la ventana de esa habitación que no es suya, de la experiencia de Sungkyu que arrebata con llevarse algo más que una noche de pasión.

Sungkyu quitando la camisa a cuadrille del menor, lanzándola sobre el suelo, su manos escabulléndose por debajo de la camiseta negra, palpando el abdomen de un Nam Woohyun que ha apartado su dolor a un lado, solo para dar lugar a la pasión.

-Déjate llevar Woohyun...Solo déjate llevar...

Un murmullo en su oído, Una contracción en su cuerpo por el aire caliente de esa boca, rozando la piel de su oreja. Y Nam se está dejando llevar. Porque toma entre sus manos el rostro del mayor, y une sus labios con los ajenos, deslizando su lengua en el interior de la cavidad bucal de Sungkyu.

La respiración alterada por la falta de oxígeno en ambos, pero no se separan.

La espalda de Woohyun tocando la superficie del colchón, subiendo de a una sus piernas sobre la cama, extraviado en las caricias del mayor, en el aroma de su cuerpo. En lo incredulidad de sus actos.

Sungkyu sobre él, sin echar todo su peso encima, sosteniéndose con sus manos, una a cada lado de la cabeza del menor. Designando  a sus labios recorrer ese cuello moreno, que lo atrae hasta la locura. Escuchando los suspiros y los cortos jadeos que escapan de la boca de Nam, quien comienza a soltarse de las amarras que lo atan a ese puerto de perdición.

Woohyun comenzando él mismo, a subir de a poco el polo blanco de Kim, dejando que sus manos sientan la suavidad de la piel nívea, de la espalda del mayor. Despojándose entre ambos de sus ropas, percibiendo la falta de oxígenos en sus pulmones, y volviendo más agitada su respiración.

Desnudo desde la cintura para arriba, Sungkyu queriendo entrever su rodilla entre las piernas del menor, y Woohyun solo abriéndose, dejando el espacio suficiente para que él se acomodara.

Sus miradas se cruzan, la ferviente exigencia de la entrega por completo, abrumando esa burbuja que los encierra solo a ellos, y el calor en aumento...

-Se mío Nam Woohyun... Se solo mío...

Y las palabras no salen de su boca, no logran formularse, porque su respuesta es obvia.

Quiero, ser tu complemento, aunque valga solo por una noche, por unas pocas horas...

Sungkyu comienza a desabotonar el pantalón del menor, jalando de ellos junto con su ropa interior, en una desesperación inaudita, un menester que su cuerpo desconocida, que lo tiene de pie sobre un hilo fino de cocer, al borde de caer y perder la razón.

Y Woohyun no se hace esperar, porque a pesar de su inexperiencia, no tolera las punzada en su entre pierna, en su abdomen, en su ser. El jean de Sungkyu siendo tirados a un lado de la cama, y al instante Kim se apodera del miembro del menor, que mientras está sentado con sus piernas abiertas, y sosteniéndose con sus manos, echando su cabeza hacia atrás, por ese calor que recorrió todo su cuerpo, con el tacto de las palmas del mayor en su hombría.

De arriba a abajo. Desde la punta hasta tocar su pelvis. La sensación de la mano serrada sobre su pene, los jadeos en su pecho que empujan por salir deliberadamente, los labios de Sungkyu junto a los suyos, tomando la formas de un pecado, irremediable, que con gusto volvería a cometer.

Sus brazos perdieron la fuerza, y su cuerpo cayó sobre el colchón, dando un pequeño rebote.  Sungkyu en medio de sus piernas, con la respiración agitada, y Woohyun supo que recién comenzaba.

Y lo que se inicia, puede no llegar a tener fin, puede ser inmortal, y traspasar las barreras del tiempo...

...
...

Con solo mirarte...

Porque los pequeños ojos de Kim Sungkyu, lograron salvarlo de las cadenas de un fin desconocido, solo para atarlo a él, solo para que en cada segundo transcurrido, su imagen se incrustara severamente en su mente, y en su pecho.
  
El amanecer impetuoso, colándose por las cortinas, de la habitación de Kim, la brisa mañanera, rodeando ambos cuerpos, apenas cubiertos por las finas sábanas blancas.

Te has llevado hasta la esencia de mi alma...

-Te iras ¿verdad?

Y aunque el susurro detrás de su nuca fue repentino, no le sorprendió, sin embargo el dejo de anhelo filtrándose en medios de las palabras, lo estremeció. Porque la injuriosa idea de que aquello podía llegar a mas, corroe a su  mente, de no saber si es solo una simple ilusión.

-Mañana.

Y es letárgico el silencio, que apodero, cada rincón de esas cuatros paredes. Sus párpados comenzaron a pesar, y el nuevamente se quería dejar llevar por esas manos que acariciaban con lentitud y suavidad su cintura.

Los pequeños besos sobre su hombros, el sin fin de efectos domino de ese acto.

Woohyun volteo, y ahora frente al rostro del mayor, el deseo de deleitarse se apropió de su uso de razón. Sus labios unidos una vez más, y sus lenguas danzando entre ellas descaradamente. Sungkyu ejerciendo fuerza en su estrecha cintura, y haciéndolo subir a horcajadas, sobre su vientre.

Los besos no se detienen, pero se funden aún más. Su trasero desnudo rozando la entre pierna del mayor, y el calor de sus cuerpos va en aumento.

Y es porque el deseo esta tan presentes en ambos, que ya no esperan a avanzar con lentitud, con tranquilidad. El rostro de Woohyun compungiéndose, y aun así tragando el dolor, de sentir en una sola embestida, el miembro del mayor en su interior.

-Muévete...

Y sus caderas se contorsionan de atrás hacia delante, con esa orden.

Dame más de lo que tú eres, dame todo lo que implicas, y piérdeme en este litúrgico momento...

Sungkyu se ha sentado sobre su cama, y Woohyun sin esperar más nada, ha rodeado con sus piernas, la cintura de Kim. Sus pieles sudadas, tocándose una con otras, el mayor apretando fuertemente su cuerpo con sus brazos, como una posición a la cual no quiere dejar ir.

Déjame sucumbir ante ti, déjame que esto pueda llegar a más que un fogoso recuerdo, de nosotros siendo uno...

-Vuelve... Vuelve Woohyun...

Y las palabras entre gemidos demenciales, se graban en su mente. Su espalda se arquea y se hecha hacia atrás, y Sungkyu lo sostiene, con vehemencia. Los labios del mayor probando de esas gotas saladas que descienden por su pecho, el rose de esa lengua, sobre su piel, un tacto que no olvidara.

Oh ve en busca de mí...

...
...

Ni despedidas, ni besos reprimiendo su ida, ni abrazos que impidan o aleguen que no quieren alejarse.

Fue su pedido, su decisión, porque regresa donde todo comenzó. Porque debe poner las cosas en su lugar, debe acabar con lo que se apropió de él, hasta el punto de llevarlo a un posible suicidio. Debe poner el punto final a ese libro mal escrito de su pasado, oscurecido.

Porque sobre sus palmas, y aunque sea de forma imaginaria, su presente se comienza a escribir nuevamente, sobre paginas limpias y en un reluciente blanco, con la tinta negra de una pluma de antepasados, dominada por las nuevas historia y emociones, que embaucan su ser.

No solo serás un párrafo, no solo serás unas hojas, si quieras un capítulo de este nuevo comienzo...

Su bolso a un costado, y la mochila sobre su espalda. De regreso a su país natal, Woohyun continua caminando por los pisos relucientes del aeropuerto de Dublín,  con la vertiginosa sonrisa en sus labios, de que ya nadie puede con su espíritu reforzado de acero. Preparado para lo que sea que anteponga en su camino, en su destino.

Y la vocera de la aerolínea llamando para el próximo viaje a Corea de Sur, retumba en cada recoveco del lugar.

No te dejo atrás, porque eres mi nuevo y único principio... y quizas esto pueda  continuar...



-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------


Que tal como les vas?....


Horrible el final.. verdad?? Pienso asi... Peor me salio cortito XD


jajajaja

Pero esto tiene una segunda intencion...

Que les parece, si se sigue como un serial?... No lo se, se me ocurrio.


Comenten que piensan, al respecto... jejeje

Y espero tengan una Feliz Navidad jejejeje

Se las quiere y Gracias por siempre leer, y acompañarme...

Kiss




lunes, 16 de diciembre de 2013

Infinite...






Trébol de Cuatro Hojas. 1° Parte

Primera Parte


Luna...

Por qué abecés puede ser tan hermosa, como nostálgica y envolvente. Cerrándote, cubriéndote en las fauces de los recuerdos. Sentimientos lastimeros...

Pero incluso así suele ser liberador, caminar bajo la luz no solo de los faroles de la calle, sino también por esa viviente y particular luna que parece seguir sus pasos.

A pesar de que el frio invada hasta en los más siniestros recovecos de la ciudad, aun así el instinto por seguir bajo esa soledad inmutable que lo oprime todo.

Observar por todos lados, tratar de distraerse, olvidar y dejar ir. Pero latente la sensación desagradable, que ya no puede más. Que seguir le cuesta más de lo esperado, que incluso presiente que trastabillara al final del camino y se dejara caer por ese precipicio, hasta tocar fondo.

¿Angustia? No sabría decirlo. No tiene la certeza de saber que es.

Pero Nam Woohyun se encuentra perdido, por su reciente descubrimiento.

...
...

-Desaparece... ¡Lárgate de aquí!

Porque en cuánto más de uno, se ha percatado de su singularidad, tan oculta, no han pensado más de dos veces en apartarlo, en cargarle un asco, que reprime toda emoción.

Ni lágrimas, ni lastima. No puede sentir nada. No le interesa. Cumulo de piedras sobre su espalda, solo por poseer o querer de manera diferente.

Acoso, hostigamiento, pero decidido a hacer frente a cada palabra, a cada insulto, ignorando y endureciendo su corazón, al punto de llegar a pensar, si se atrevería a amar alguna vez.

Caminar por los pasillos de la universidad, y ser perseguido por ojos, que lejos de curiosidad, solo se encargan de recordarle que es una aberración de la naturaleza. Ni le hace falta escuchar el murmullo de ellos, porque sus mínimos movimientos de cabeza, sus miradas de odio hacia él, delatan cada uno de esos pensamientos mezquinos y  de aversión.

Y abecés Nam se preguntaba...

¿Seré el único en esto?

...
...

<<Arderas en el infierno>>

Y jamás faltaba el fanático religioso, con sus comentarios. Perseguido hasta el punto de buscarlo por redes sociales, recordándole su pecado, su error por nacer.

Porque hasta ese punto tan escandaloso habían llegado. Hasta la puerta de su casa. Un día con sus pequeños libros de hojas extremadamente finas, queriendo o intentando, según ellos, que entrara en razón, y pidiera a Dios para que lo libere de ese demonio interno, que lo ata al infierno.

Otras veces, simplemente lo gritaban desde la acera. Jóvenes, adultos, sin "discriminación" de edad. Los supuestos buenos y casi puros de almas, con derechos otorgados por ellos mismos de considerarse ganado el cielo infinito. Porque son buenos y libres de pecados... Pero aun así de pulcros y de buen ver por fuera, son lobos disfrazados de cordero.

Insólito utilizar una frase que sin mal no recuerda, fueron esos mismos religiosos quienes se lo habían dicho.

Porque Woohyun a pesar de su gusto sodomita, como habían etiquetado al monstruo que domina su alma, es un joven de 20 años simple, normal que aparte de trabajar y estudiar, ayuda a una fundación de niños huérfanos. Discriminados también por ser hijos de nadie.

Hijos bastardos

...
...

Por qué el transcurso del tiempo, de segundos, minutos, horas, días... No han hecho por mejorar la situación. Llegar a su hogar y las cosas, la convivencia se vuelve violenta, fría, distante.

Acosado hasta por la familia...

Vergüenza... Exactamente era lo que sentían sus progenitores, vergüenza por el hijo que habían concebido, y traído al mundo. Porque tampoco hacían el intento de no demostrarlo, de tratar de entenderlo, ayudar a superar lo que carcome sus entrañas, cada día de su vida.

Ojos vidriosos... No sabría distinguir si por la zozobra o la ira que le produce, tener que cargar con un hijo que a puntos de vista del resto, es diferente.

Adulto, inteligente e independiente... Pero abecés no alcanza. Y por momentos Nam Woohyun pensó que sí, era una rareza, que algo estaba mal genéticamente en él, que estaba enfermo...


...
...

Un cristal perfecto... Un hermoso y bello cristal que comienza traslucir un rojo claro...

El agua fría de la ducha cae sobre su espalda. Las gotas descienden rápido por su cuerpo, hasta tocar el bálsamo carmín, donde él se sumerge... Donde se encuentra ese pequeño objeto plateado de contornos afilados. En los más profundo.

Sus cabellos mojados, y la gotas recorren su rostro, y en momentos no logra distinguir si lo que baja de sus ojos es agua... o lágrimas.

¿Se está dejando ir?... Sucumbir ante el problema, no es lo que quiere. No es lo que intenta. Es solo querer quitar una duda. Buscar una explicación a tanto escándalo... A esa ebullición de rechazo...

Levantar su brazo hasta dejarlo a la altura de su vista... Y no ubicar nada, que lo distinga.

Y la decepción puja a ese suplicio que lo aprisiona dentro de esa cárcel sin salida...

Es sangre... roja.

...
...

Algo de sueño, presionan a sus parpados para cerrarse.

El ruido de los pasos, o el barullo de las bocas ajenas, son su despabilamiento, en lucha contra Morfeo.

Un nuevo comienzo... Más bien un escape, lejos de su realidad lúgubre.

Decisión precipitada. Y permanece confuso de no saber si es lo correcto, o simplemente ameritarse a la palabra cobarde, por huir ante los inconvenientes.

La espera se hace larga. Parece haber un retraso, y quizás la ilusión de que esos dos aparezcan en algún momento, con emociones escandalosas, y lo detengan en su acto de fugarse, crean un halo de esperanza en su ser.

Pero no sucede nada...

Los altavoces suenan. La voz de una mujer se escucha en cada rincón del aeropuerto. Y Nam Woohyun aísla sus emociones, y comienza a caminar.

Irlanda...

...
...

No podrá negar que por momentos ha dejado albergar algo más que la inquietud y la incertidumbre de un país desconocido.

La calles, las personas, cultura... todo demasiado ajeno y nuevo.

Woohyun observa de un lado a otro, quizás embelesado por lo curioso de lo que lo rodea. A olvidado un poco el acongoja miento de horas atrás, incluso tiene la sensación de libertad. Una mochila en su espalda y otro bolso en su mano.

Conocimiento de inglés fluido, y no le ha costado comunicarse con los recepcionistas del hotel.

Llamativo,  su habitación no muy grande, pero es suficiente como para dos personas, aunque es un viaje que ha hecho para estar solo, y encontrarse con sí mismo.

Descubrirse un poco más, y extraviar esa angustia que perturba su vida.

Una cama de dos plazas tendida con sábanas blancas, con las iniciales doradas del hotel en los bordes. Un plasma de 48 pulgadas delante, el guardarropas,  una pequeña sala para recibir personas aunque él no plantee hacerlo. Sofás blancos, mesita de vidrio en el centro, y el balcón con una espléndida vista.

No pasara mucho tiempo en esa ciudad, no más de dos días. Sus pretensiones son un poco altas y es que hay un lugar que ha querido conocer en el mismo momento en que reconoció que era un opuesto a lo normal. Cuando todo comenzó.


...
...

Dublín...

De noche era extravagante. De todo un poco para entretenerse, música en las calles, clubes y varios puntos más.

Sin embargo Nam, opto por empezar en Temple Bar. Una gran aglomeración de jóvenes, por las calles del barrio. Curiosamente muchos extranjeros. Se detuvo una hora en el Thunder Road Cafe, a comer algo. Y sus ojos observaron cada detalle del local y sonrió un poco.

Fantástico, excéntrico...  Motos pegadas en la pared, otras en un cristal sobre la barra, figuras de indios caciques, de hombres vestidos de traje negro, cantando lo que parecía ser Jazz o blues, por la apariencia que despedían.

Multitud de gentes, y la mayoría en grupos grandes de amigos.

Llego a tener en cuenta que debería haber buscado una compañía para tal viaje, sin embargo no tiene confianza con nadie en su país.

Pero no dejaría que sus recuerdos lo acosaran.

La soledad en ese instante se sentía bien...

...
...

Aventurarse un poco más...

The Dragon, un superpub, que se encuentra por la calle South Great George's Street. Casualmente para la comunidad gay.

Música alta, hombres con demasiados fetiches que le hicieron sentir exageradamente extranjero, y de una sociedad demasiado conservadora.

Hombres que quizás pasaban su límites de amanerados, otros que se besaban sin problema alguno, sin importar quien los viera, pero ahora que se ponía a pensar en ese lugar solo concurren gays, aun así no le quita que donde viene, hasta demasiadas muestras de cariño en público está mal visto, aunque se tratase de parejas heterosexuales.

Woohyun tomo asiento en una de las baquetas cerca de la barra de tragos, pidió una cerveza, y se entretuvo escuchando un poco de música.

Bruno Mar, y el ambiente parece tranquilizarse. Dejando de lado lo exuberante de las parejas.

Su ojos viajaron desde una punta a la otra del lugar, y una cabellera roja que se movilizaba entre la gente del pub que bailaba casi de manera cursi, de manera romántica, como profesando el amor que se tenían uno por el otro, llamo su atención.

Y sorpresivamente... Era un asiático.


...
...

El alba viene asomando...

Y Woohyun siente el fresco de la madrugada sobre sus brazos. Se coloca su chaqueta de cuero sobre su cuerpo, y continúa caminando.

Phoenix Park...

Tendría que estar durmiendo, sin embargo quiso pasar por ese parque, conocer un poco más de la ciudad, antes de irse esa misma tarde. Las copas de los arboles danzan ante la brisa que surca en el ambiente.

Hay algunas personas dando vueltas a pesar de la hora. Varios acostados en el césped observando el cielo que va queriendo tornarse anaranjado o rosa. Hizo lo mismo y luego el trote de unos cervatillos cerca lo distrajo.

Los animales se movían curiosos. Intento acercarse a uno pero salió huyendo. Asustado de él. Sonrió abiertamente, complacido. Una sensación extraña se agitaba en su interior...

Una independencia proclamada...

Respiro un poco más de esa libertad inusitada que inundaba su cuerpo de entusiasmo, sus ojos cerrados, y con su rostro al cielo.

Y al abrirlos, un rojo intenso se interpuso en su campo visual... Ah varios metros de distancia, nuevamente el asiático pasaba caminando...

...
...

Cerca de perderlo, pero tomo el micro a tiempo.

Un viaje del cual no tenía conocimiento alguno en cuanto podía durar, hasta llegar al punto final. Bostezos que se escapan sin permisos de sus labios, es que realmente no durmió demasiado.

Sentado al lado de la ventanilla del micro, con su móvil en mano. Navegando por internet. Para entretenerse. Ni mensajes, ni llamadas, ni redes sociales. Nada de comunicación con sus padres, ni ellos hacia él, ni él hacia ellos.

La familia es la familia...

Sin embargo Woohyun siente que esa tranquilidad que hubo en su hogar hasta que se conoció todo acerca de su intimidad, se quebró en mil pedazos. Y no volverá a ser jamás.

Porque el recuerdo de su ´padre gritando que moriría de sida, que su forma de ser era antinatural, y una clara muestra de que necesitaba ver a un especialista para curarse, y su madre llorando por la mala noticia, por el echo catastrófico que azotaba en sus vidas, se han sellado en su piel y en su alma, para siempre.

Y porque los quiere y los respeta... Su decisión ha sido esa, viajar por un tiempo, y darles lugar al descanso. Pero al regresar probablemente no volverá sus pasos a esa casa donde creció, muy probablemente decida tomar otro vuelo y detenerse en algún otro país, y crear nuevos cimientos.

...
...


La noche comienza a llegar, y el cuerpo de Nam empieza a lucir incómodo. Demasiadas horas de viaje y aún queda un largo trecho por seguir sentado.

Ah pasado el tiempo entretenido en leer, observar algunos paisajes, y dormir. No hay demasiadas personas a bordo del micro, y el ambiente es ligeramente propicio para descansar.

Su bolso y mochila de viaje a un lado, ya que el asiento no ha sido ocupado.

La luz de la luna llena se cuela en cada uno de los vidrios de las ventanillas. Y podrían correr las pequeñas cortinas para que el destello no ingrese, sin embargo los pasajeros observan el cielo azul impecable con esos puntos titilantes en el firmamento.

Hurgo entre sus pertenecías y saco su iPod junto con los audífonos. Un poco de música para relajar sensaciones, y acompañar esa hermosa perspectiva de la vida. Algo que no había llegado a considerar en mucho tiempo...

Últimamente eh estado, eh estado perdiendo el sueño
Soñando con la cosas que pudimos haber hecho...

Counting Start de One Republic es la primera canción que encuentra en su lista... Y por momento se haya recordado cabellos rojizos...

Estaremos, estaremos contando estrellas...

Y el no percibe que ha logrado captar la atención de alguien más, sentado varios asientos tras de él...


...
...


Madrugada...

Y Woohyun piensa que de tan largo el viaje, durmió demasiado, y al llegar al Hotel no encuentra ganas de tirarse en la cama.

Encuentra todo a su alrededor tan extraño, pero sin sentirse mal. Su inesperado viaje, que lo planeo hace un tiempo, pero preparar los bolsos y mochila, de esas grandes que utilizan los viajeros cuando se proponen más allá de una excursión por la naturaleza, sin aviso alguno, sin anunciar que se  iba por un buen tiempo...

Fue una decisión arrebatadora...

Y no hay culpas de haberse ido de lo que fue un día su hogar. Es que Nam en este momento se ha vuelto un torbellino de emociones bipolares, que no se centran en un punto, si no que giran y giran, lo envuelven, lo sueltan, y regresan de nuevo a él...

Quizás porque ante todo a soportado, y a la vez callado.

El sol anuncia su reinado, con los prominentes rayos que se disparan desde el este, y sin permiso se atreven a traspasar las finas cortinas blancas de su habitación. Emergente la curiosidad y sus ojos y pies terminan al final del balcón...

Reconfortante y abrigador...


...
...

Los Acantilados de Moher...

Y lo que quiso en un principio lo tiene bajo de sus pies. Luego de visitar el Castillo Dunguaire. Woohyun al fin esta donde quiso, a lo que realmente había ido.

Ocho Kilómetros de longitud, y hasta 210 metros que se alzan sobre ese intenso azul del océano Atlántico.

Se acerca hasta la orilla y observa a lo profundo, las olas chocar contras las paredes marrones de tierra del acantilado y una espuma leve aparece tras el poco violento impacto del agua.

Miles de turistas a su alrededor, tomando fotos, filmando, sonriendo, disfrutando...

Woohyun comienza a deslizar sus pies, por sobre los pastizales verdes, mirando el suelo buscando algo que siempre le despertó intriga, que siempre quiso tener, para probar o intentar ver que algunas cosas pueden cambiar para bien.

Y a unos tres pasos lo ve, lo encuentra y en un intento de poseerlo, otra mano se antepone a la de él por escasos segundos y se lo arrebata, antes de si quiera tocarlo...

- Un trébol de cuatro hojas...-Una voz suave, masculina, pero melodiosa para quien la escucha, y Nam se sorprende porque entiende cada una de las palabras, y no es ingles.- ¿Lo quieres?... Es tuyo...

Una brisa proveniente del océano, recorre el lugar, entre los turistas y los árboles. Los cabellos de Woohyun se mueven un poco, algunos sobre su rostro, desordenado un poco su cabeza, pero no es suficiente para despertar de su letargo. Coincidencias... Y lo primero en notar es que ya no carga con el potente rojo, más bien es un hermoso castaño, que contrasta a la perfección con la piel nívea de su rostro y esos pequeños ojos rasgados...

-Sung Kyu. Me llamo Kim Sungkyu...

...
...

-¿De turismo, seguro?

-Algo así...

Sentados uno frente al otro, la pequeña mesa tendida con un mantel verde a cuadrille, los separa. Un pequeño caffe shop que encontraron y decidieron quedarse a pasar el resto de la tarde en ese lugar. Woohyun observa atento, aun no creyendo que la vida pueda jugar de esa manera. Y cae en la cuenta de que horas atrás lo había tenido muy impregnado en su mente.

Una joven de cabellos cobrizos ondulados, ojos azules como un cristal, y de piel blanca salpicada con algunas pecas, se acerca a donde están ellos. La pequeña libreta de hojas amarillas en una mano y en la otra un lápiz.

-Disculpen, ¿qué van a pedir?...

Y Woohyun se desorienta un poco, porque no ha logrado coincidir con el idioma y no sabe que contestar, sin embargo Sungkyu se le adelanta y responde por él. La joven le regala una sonrisa que se ve demasiado bien en ella, creando una inocencia particular, y se marcha.

-Espero que no te moleste que allá pedido lo mismo para ambos...

-Está bien...Pero...-Reacciona tardío y hasta luce un poco asustado- ¿qué pediste?

Los labios de Kim se curvan, y Woohyun se desencaja de la realidad cuando ve aparecer una sugestiva sonrisa.

-No te preocupes, te gustara. Lo aseguro...

...
...

-¿Así que vives aquí?

-Vivo en Dublín hace más de cinco años. Acá... solo estoy de visita...

Los pasos lentos, relajados y tranquilos de ambos, por las calles de Doolin. Woohyun con sus manos dentro de los bolsillos de su bermuda gris. No saber que pensar ni cómo actuar. El sujeto aun lado de él, ha logrado que su labio inferior fuese mordido por más de decenas de veces, en un solo día. No está seguro si lo ha hecho para callar ante cualquier frase sin sentido, o por algo más...

Y es que nuevamente parece que ese torbellinos se ha vuelto una locura, porque todo en su interior, ese sistema que ha tratado con cuidado de ordenar en los últimos meses, se está queriendo desestabilizar ante solo una mirada, ante la presencia de ese joven.

-En este hotel me hospedo...

Un desasosiego que decide recluir en lo más profundo de su pecho, ha intentado apoderarse de él. Woohyun no encuentra explicaciones ante la sensación vieja que está queriendo volver a renacer. Y antes de poder decir algo más...

-El hotel en donde me hospedo está a dos cuadras...

Sungkyu toma de su mano, la ha girado dejando su  palma mirando al cielo, y Nam se pregunta de dónde ha sacado ese bolígrafo. Una sutil risa ha escapado de sus labios, al sentir deslizar la punta de la lapicera sobre su piel.

-Tienes cosquillas ¿eh?... Me agradas Nam Woohyun... Espero nos volvamos a ver pronto.

Hipnotizado... El cuerpo del mayor ya vislumbra lejos, sin embargo Woohyun no ha logrado moverse ni un ápice. Estático y confundido, porque necesita con urgencia poder, antes que nada, aplacar ese incomodo latir de su corazón...

...
...

Y todo se ha vuelto un mar de con funciones, incompresibles para él...

Los días siguen transcurriendo, hubo de esos que llovió torrencialmente sobre Doolin, y otros donde las estrellas parecían encantadoras luciérnagas que bailaban en ese manto azul sobre sus cabezas.

Sobre la mesita de noche, a un lado de su cama, reposa junto al velador, una pequeña hojas de papel. Woohyun ha intentado ignorar muchas cosas en el último tiempo,  e inclusive  trata de hacer caso omiso de la dirección traspasada a una hoja de libreta.

Porque está asustado. Busca alinear ese escándalo que remueve dentro de él, que lo ha mantenido en estado de stand bye. Confundido, desorientado.

Nunca eh amado, y esto... no puede ser amor.

Y es que hace un tiempo que había vuelto a ese órgano, con capacidades extraordinarias de no solo bombear sangre y dar vida, sino de hacer sentir esos bruscos cambios de ánimo, de incorrectas pulsaciones, de crear un caos que desconoce, en un musculo más de su cuerpo, un tempano de hielo que solo está, por estar. Porque mucha veces Nam Woohyun quiso destruirlo, para soltarse de esas cadenas de prisión, y sucumbir ante la muerte.

Kim Sungkyu...

No lo ha vuelto a ver, no ha ido a buscarlo a pesar de saber dónde hallarlo, a pesar que sus sentidos le punzan de manera dolorosa a hacerlo.

No lo hare porque no estoy preparado para asimilarlo...

En dos días regresara de nuevo a su país. A enfrentar lo que ese viaje por corto tiempo ha dejado atrás, que por un lapso reducido, ha logrado olvidar y liberar esos recuerdos dañinos y apesadumbrados que retuvieron sus ganas de vivir.

Y quizás necesita recargar sus ánimos de energía, dejar llevarse por la envolvente naturaleza y estar preparado para lo que fuese que lo espere.


Quiero ir a los acantilados... Otra vez



--------------------------------------------------------------------------------------------------------------



Hiiiii!


Bien que les parecio??? esto nacio de la nada... Simplemente necesitaba escribir algo mas, y no era idea para un serial asi que en un principio era un One shot, pero luego seguia y seguia, cada vez mas largo y pense en hacer dos partes...

Espero alla sido de su agrado jejeje

Espero sus comentarios, criticas, y siento si me eh metido con algunas cosas, como la religion.

Gracias por leer...