lunes, 13 de enero de 2014

Culpa de una Fujoshi. Cap 14

Capítulo 14

-¿Ya te ocupaste de lo que te pedí?

El joven alto, de tez blanca, y con camisa blanca, corbata y saco negro, no alcanzo a poner un pie dentro del despacho, que el sujeto de varios años ya de edad, sentado detrás de ese escritorio de prominente amplitud, lo detuvo con una pregunta.

Asintió, y cerró la puerta luego de ingresar.

El hombre de origen extranjero, dueño de una de las empresas de construcción más grande que había, no solo en Corea del Sur, sino también en Finlandia, y otros países de Occidente, lo observo fijamente con los ojos grises y transparentes como un cristal, dejo apoyar su espalda en el respaldo de la mullida silla de cuero, que poseía.

Jukka Karjalainen, había recibido unos días atrás la información de que alguien más se unía, como socio activo de  Fly Hope. Lo cual representaba para él, un no tan gran problema, pero que aun así, no pensaba subestimar. Ya casi tenía en su poder las tierras donde yacía la fundación, era cuestión de días, y no quería impedimentos. Por ende había encargado a su abogado y futuro yerno, la tarea de ocuparse en averiguar todo acerca de la nueva socia, porque era una mujer, otra más.

-Es joven, demasiado como para tenerla en cuenta. Solo tiene 22 años. Pero de igual forma, me tome la molestia de enviarle un Carta Documento, con el aviso de que deben desalojar pronto.

-Perfecto Jonghyun.-Jukka esbozo con avaricia una sonrisa, que el menor compartió junto con él.- Eso será nuestro, y si sigues así, no solo te daré la mano de mi hija en matrimonio, si no que podría ser mi sucesor.

Y Lee Jonghyun pudo saborear,  el gusto a éxito en su vida.

...
...

Un nuevo día, pero lamentablemente con una impetuosa lluvia fuera.  Los limpia para brisas quitando esas gotas que mojaban el cristal y obstruían su vista del camino que tenía delante. Con 15 minutos de retraso, piso, el acelerador del auto y avanzo, aun así tratando de que fuese moderada la velocidad. Con las calles mojadas y el transito tan complicado, era mejor tener precaución.

Un agudo dolor de cabeza, y Sun Hi masajeo sus sienes. Tenía demasiadas cosas girando en su cansado cerebro. Sus hijos, la fundación, la nueva socia de la fundación, la carta que había llegado durante la tarde del día anterior a la fundación, para la nueva socia. Y  si se detenía a pensar con calma estaba dedicando,  el 90% de su vida a Fly Hope, y un 10% a ella y sus hijos.

Grave, a su parecer. Sungyeol y Sungjong eran grandes, independientes, porque cada uno ya contaba con su propio dinero. Pero aun así sabía que debía o sentía que tenía que prestarle algo de atención, sobre todo al mayor, que a pesar de ser un adulto, demasiado autosuficiente, noto en el joven los ánimos por los suelos. Seriedad y demasiado hosco al hablar. El mayor tiempo de que permanecía en la casa, cuando no estaba en la empresa, se la pasaba encerrado en la habitación. Incluso, el martes por la noche, cuando ya todos descansaban y ella llegaba de Fly Hope, escucho unos sollozos.

Pero muy a su pesar tuvo que obviar aquello. No porque,  el cansancio ya le hacía arrastrar los pies sobre el suelo, más bien porque Sungyeol era de las personas que no dirían nada, y si lo molestaban era seguro que no lograría otra cosa que enfadarlo. Bien recordaba que en el entierro de su esposo, el mayor de sus hijos, se mantuvo en una actitud que desencajo a muchos. No lloro. Pero ella sabía que lo hacía en el silencio de su cuarto, cuando nadie lo veía.

Sungyeol era un chico fuerte, su apariencia lo demostraba, pero quien lo conocía de verdad, tendría la idea que solo era una fachada. Internamente era como un niño que se corrompía muy fácil. Lo que fuese, o quien fuese, no tenía una idea del daño que estaba haciendo en su hijo.

Una lagrima, descendió por su mejilla. Culpable de no poder estar a al lado de uno de sus tesoros más apreciados.

...
...

Hace unos meses atrás, unos diecinueve si no se equivoca, había decidido dar final a una relación, que en opinión, y solo se contaba a ella en eso, no llegaría a nada. Una larga relación que más que amor, le fue un martirio. Para una persona joven que pretendía demasiado para su futuro, autónoma, individualista, e independiente, que la quisieran atar, o sujetar de las manos a temprana edad, solo con 19 años, podía ser no menos que un suplicio a su libertad.

Yadira había aguantado dos años a la par de alguien que se creía, con el derecho de manejarla con hilos, haciendo apariencias en una marioneta. Gobernaba cada sector de su vida. No solo la personal, si no también la familiar, limitando sus tiempos al lado de su familia, exigiendo porque ella debiera pasar más al lado de él, que con sus padres y hermanos.

Y eso solo fue en comienzos. Ella aun cursa la universidad, pero su carrera no exige una presencia completa de las clases, más bien era semi-presenciales. Cuando estuvo de "novia",  le había pedido que abandonara sus estudios, que él se encargaría de hacerle vivir un buen pasar económico. Se reusó. A él no le gusto, y recuerda bien, con claridad la acalorada discusión que se generó en plena calle, por no acceder a sus peticiones.

El final lo dispuso cuando conoció a Stefania. Había olvidado lo que era tener amigas, charlar con alguien más que no fuese ese joven alemán que tenía por pareja. Había asistido a ese evento con él, y por unos segundos de descuido, Yadira se había ido a hurtadilla al sector de mangas Yaoi, y ahí estaba de píe, al lado del stan, vestida en su totalidad de negro, con un manga en sus manos, quien ahora era su jefa. Ella había buscado, de igual manera uno para leer. Y por cosas de las cuales no recuerda muy bien como sucedió, entablaron conversación. Intercambiaron números, y meses después, tal vez mes y medio, Stefania llego con la propuesta de trabajo, a la que Yadira no inmuto ni rechazo.

Y esa mala relación, caía aún más, en un desequilibrio que ella no pensaba arreglar. Porque Gerard se había vuelto más posesivo, y asfixiante. Al ver que no podía ir en contra de sus decisiones, dejo que probara con el empleo. Sin embargo la atosigo con llamadas a su móvil. Ella lo apagaba, y él, luego la esperaba fuera de su apartamento para reclamarle. Escenas de celos que terminaron por volverla loca. Y un maldito día, luego de que regresase de una clase nocturna, y de manera que desconoce, Gerard se había echo de una llave para ingresar a su vivienda. Le grito, a un punto de insultarla y acusarla de infiel. Pero eso no fue todo. El, la había tomado de su brazo, apretándolo con una fuerza violenta que llego a dejar marcas y dolor por varios días. Se defendió, dando con lo primero que tenía cerca. Un jarrón viejo sobre la repisa detrás de ella, comprando en una tienda de segunda mano, que solo tenía una par de flores artificiales. Un golpe a la cabeza, que lo desestabilizo y que aprovecho para poder sacarlo de la vivienda.

De esa manera habían sucedido las cosas. Era una relación enfermiza, a la cual ella pensó había escrito el final con tinta indeleble, pero al tiempo Gerard regreso, siguiéndola. Porque aunque no lo veía, Yadira sabia de su presencia en donde fuese  que ella estará. Los mensajes tan detallista de él, describiendo lo que vestía, lo que la rodeaba. Una sensación horrible, y comenzaba a tener miedo.

-¿En qué piensas tanto?- Pregunto Howon de pie bajo el umbral de la puerta de secretaria

 Eran siempre los primeros en llegar al conservatorio. El mayor se había quedado observando como la joven sentada en la silla delante de su escritorio, tenía la cabeza entre las manos, mirando las hojas limpias y blancas de rema que usaban para la impresora.

Yadira despertó de su parálisis en esos recuerdos y levanto la vista, hacia donde estaba su compañero de trabajo.

-En nada importante...-Susurro

...
...

El temporal que caía sobre la ciudad era de temer. El viento agitaba las copas de los árboles, hasta hacerlas doblar en un completo Angulo recto. La temperatura había descendido vario grados por debajo de los 20, y hasta era necesario usar algún abrigo. Sungjong observaba a través  de la ventanilla del Toyota, algunos transeúntes que abusaban de su osadía, y salían, pese a la tormenta, a la calle.

Por razones obvias, Sungyeol se había ofrecido a alcanzarlo a la Academia. No tenía que ver con Myungsoo, es que el menor apenas maniobraba su vehículo, como para aventurarse a utilizarlo en medio del disturbio de agua y viento que amenazaba en hacer algún destrozo en cualquier momento. Los limpias parabrisas del Corolla parecían no dar abasto con las inmensas gotas que caían, y como podían se movían ágilmente.

-Que clima de locos...-Murmuro Sungjong, y miro delante de él la hilera de rodados que esperaban por el cambio de color de ese aparato puesto en la esquina.

-Mmmm...- Sungyeol apenas emitió un sonido, que para el menor le alcanzo para tomarla como una respuesta

Últimamente el mayor se mostraba distante de todos, al menos de él y de su madre. No cenaba, con la excusa de que lo había hecho fuera junto a Woohyun. Solo se atenía a responder algunas preguntas. Esa semana pasaban más tiempo ellos dos solos en casa, debido a que su madre estaba muy ocupada con la fundación, y Sungjong fue testigo de un ataque de nervios que repentinamente se apodero de su hermano.

Encerrado dentro de su cuarto, tiro varias cosas al suelo, rompió muchas de ellas, como su móvil y algunos portarretratos. Incluso arremetió con querer pelear con él. No podía creer que Sungyeol pudiera tener una crisis de esa magnitud, mucho menos poseyendo el conocimiento de quien era el motivante de ese estado. Su madre nunca se enteró. El mayor había pedido que no dijera nada, que suficientes problemas tenía la mujer como para sumarle una más. Solo por eso Sungjong. Había obedecido.

Pero creía seriamente que debía arreglar ese asunto, antes de que la locura de Sungyeol pudiera terminar con el mismo. Las ganas que tenia de matar a Myungsoo, superaban su amor por Yadira, aunque nada que ver tenía una cosa con la otra, era su ejemplo para representar las emociones erráticas que sentía.

-Disculpa...-dijo Sungyeol de repente y de manera hosca.

Sungjong miro a su hermano, con el impecable y pulcro traje de empresario que llevaba puesto, y la apariencia que demostraba que de alguna manera se encontraba bien, aunque no fuera así.

-Ya te eh dicho que todo está bien, Hyung... Aunque me preocupa que vuelvas a tener otra de esas crisis.

-Lo sé. Disculpa de nuevo.

Luego, solo el silencio embargo el interior del vehículo, hasta llegar al conservatorio. Y para mala suerte de ambos, delante de ellos había un taxi estacionado, y quien descendía de él, no podía se ni más, ni menos que Kim Myungsoo, que antes de sumergirse, en el interior del edificio, lanzo una mirada furibunda al Corolla.

-De verdad, estaré bien Jongie...

-Eso espero...- respondió de mala gana, y salió del vehículo.-Eso espero.- Volvió a repetir, y esta vez solo para él, y los sonidos de la lluvia.

...
...

Stefania salió de su oficina, y luego de lanzar un comunicado,  por el alta voz, fue directamente al Hall del conservatorio. No estaba en las mejores condiciones de humor, ni físicamente. Su salud estropeada a causa de los repentinos cambios de clima, la picazón y alergia en su nariz, que la atosigaban con estornudar cada cinco minutos, y otros que solo hacia alarde y no terminaban por salir.

-Malditos mocos...- Sus pasos a pesar de rápidos, totalmente desganados.

No estaba teniendo un buen comienzo esa mañana. Sun Hi despertándola dos segundos después de que Woohyun saliera del apartamento a las siete de la mañana, y ella en su estado zombi al levantarse tropezó no solo con la pata de la cama, golpeando su dedo pequeño del pie, si no que en vez de abrir la puerta de su cuarto abrió la del guarda ropas.

Luego cerca de las ocho de la mañana, ya estaba en la puerta de la fundación solo para recibir otro ataque, no tan severo como el golpe de su dedo, pero alarmante. Una carta documento. ¿Qué más le faltaba? Ahora era otra socia de Fly Hope y ese tal Jukka -No recuerda cuanto- tan pronto que se enteró envistió contra ella.

El papel no decía algo que ya no supiera, sin embargo lo que si llamo la atención, fue que la citaran dentro los próximos días, a un encuentro con el abogado de dicha empresa. ¿Qué es lo que querían? No podría imaginarlo. Evidentemente no era negociar las tierras, porque en la misma carta claramente estipulaba, que esas locaciones ya les pertenecían.

Limpio su nariz, con el pequeño pañuelo descartable que tenía en su mano, y observo el reducido grupo de estudiantes que esperaban en el Hall. Por la lluvia, ese día eran demasiado pocos los jóvenes que habían asistido a clases. Miro de soslayo a Howon, y a Myungsoo, uno a la par del otro, y realmente pensó en el dicho Dios los crea, y el viento los amontona. Ha esos dos por estúpidos. Tan estúpidos que daban ganas de pegarles. Y a duras penas contenía las ganas de matarlos.

<<Hay mi Dios son insufribles...>>

Yadira y Sungjong en la otra punta. Por primera vez callados, no se miraban, cada uno encerrado en sus propios pensamientos, y dilemas de la vida.

-Bueno, me alegro que estén aquí...

...
...


El viento de la mañana había mermado bastante. El cielo permanecía oscuro y aun cubierto por unas densas nubes que seguían divirtiéndose con ese aguacero que mojaba la ciudad. Woohyun observo por el ventanal. Aunque la vista era borrosa, y difusa, si se podía visualizar las luces encendidas de los faroles de la calle. Los edificios también iluminados, por las luces internas de  los apartamentos y oficinas.

Dio un punta pie al suelo, un tanto aburrido. No había mucho que hacer, o mejor dicho no había nada para hacer. Por primera vez, desde que comenzó a trabajar, se había desocupado antes de las nueve. Eso era algo memorable o al menos para recordarlo. Estiro un poco sus brazos, perezoso. No negaría jamás que esos tipos de días no fueran los mejores acompañantes a la hora de dormir. Y ya se le estaba antojando recostarse sobre ese sofá tan moderno que tenía su despacho.

Su móvil vibro sobre su escritorio, y como si se tratase de una emergencia corrió a tomarlo. Sus labios no pudieron más que perfilar una sonrisa boba y dantesca. Sus ojos tomaron un brillo especial al leer el mensaje. Emocionado por unas simples palabras.

<<Hola. ¿Cómo estás?>>

Había esperado por recibir aunque fuese, un mísero mensaje en blanco, durante los días anteriores, pero no había llegado nada. No al menos de la persona que él quería que le escribiera. Hasta ahora, que parecía que sus plegarias habían sido escuchadas por ese sujeto de ojos extremadamente pequeños. Como si a cientos de Kilómetros Sungkyu tuviera la capacidad de leer sus pensamientos.  A si, era su Kim Sungkyu quien le envió un mensaje. Ya tampoco se tomaba la molestia de cuestionarse esa repentina actitud posesiva que tenía, por el mayor.

<<Bien y ¿tu?>>

Estaba pensando seriamente en agregar más palabras a ese texto tan resumido, pero temía ser demasiado evidente. Poner estaba pensando en ti,  era como frases escritas de un chico para una chica, y solo para insinuarse o hacerse el galán roba corazones, y Sungkyu no era ninguna chica. Es un joven con apariencia bella y delicada, con una voz que puede movilizar el alma de cualquiera, y que ponían su mundo de cabeza.

¿Podría ser cierto? No diría que era amor, pero ¿Era realmente el caso de que gustaba de un chico? Sí. Insólito, pero era una cruda verdad que se sentía atraído por otro hombre, y quería como fuese que ese otro sintiera lo mismo por él.

...
...


Solo, como perro abandonado en medio de la senda peatonal, bajo la lluvia. Estaba siendo insensible y desconsiderado, pero así se sentía. Aunque puede que exagere un poco. Conducir el solo, el programa de esa noche, era la única opción que tenía.

El turno a las noticias, y Sungkyu se enderezo en su silla luego de escuchar el final del tema musical. Mientras relataba los acontecimiento durante esa jornada, bastante nefasta por los accidentes, y las consecuencias de la tormenta, observo a Dongwoo, con el entre cejo fruncido, ensimismado con la consola de audio a su par, y luego miro a Stefania sentada en una silla, completamente recargada en el respaldo, el rostro cubierto por la capucha de la campera negra, y sus brazos cruzados.

-Vamos con un tema más. What is Love de Exo K...

Sungkyu se quitó los audífonos, los dejo a un costado de la laptop, y se dirigió hacia donde se encontraban sus compañeros. Sin la locutora no había la misma esencia de poner rock, y la noche dictaminaba para escuchar algo que relajara más los sentidos.

Cerró la puerta detrás de él, y se apoyó en ella.

-¿Cómo te encuentras?- Pregunto en vos baja.

De lejos se podía notar que el estado de Stefania empeoraba con el paso de las horas, y aunque pareciese incrédulo, le preocupaba.

-Me da la sensación de que se está muriendo.

-Abusas de que no me puedo ni mover, Dongwoo.- respondió con voz ronca, apagada. Una picazón en la nariz empezaba a molestar, y el estornudo que esperaba porque al fin saliera, se disipo antes de poder abrir la boca.- Esto es un calvario.- Y limpio su nariz taponeada.

Kim rasco su nuca y suspiro mal humorado.

-No tendrías que haber venido. ¿Por qué no te fuiste a tu apartamento?

-Tenía que hablar con ustedes. Es algo importante.

Stefania se removió incomoda sobre la silla. Los omoplatos comenzaban a doler, y la garganta ardía. Un escalofrió en su cuerpo, y no era necesario un diagnóstico médico, para saber que se había engripado. Pero no se iba a ir hasta que el programa terminara, y pusiera su firme propuesta sobre la mesa.

-Hyung debes volver. -Dongwoo dio un medio giro en su silla, y observo a la locutora.

Con muchas ganas  quería reprenderla, pero se estaba inhibiendo, solo por no causar un dolor de cabeza más a  la menor que empezaba a toser, y las mejillas apenas visibles se teñían de un carmín suave.

-Enseguida regreso. Espero que realmente valga la pena lo que tengas que decir Stefania, como para que lo impongas antes de la salud. Por cierto también te llevare hasta el edificio.

-Gracias.-Murmuro, y como por obra de Dios el maldito estornudo salió, seguido de unos cinco más.

...
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-No tengo.- Myungsoo intento apagar la hornalla de la cocina, mientras sostenía con su otra mano el teléfono inalámbrico de la casa- ¿Acaso tu esposo no tiene para darte?

Era indignante que luego de casi un mes que se había ido de su antiguo hogar, su madre solo atinara a llamarlo por algo de dinero. ¿Pero qué demonios le pasaba a esa mujer por la cabeza? Si estaba rodeada de lujos dentro de ese lugar.

-Lo siento madre, pero yo tengo cosas que pagar. Usas las tarjetas. Dudo que tu necesidad no sea de vestimenta, o la comida para el perro.- La mayor se quejó desde el otro lado de la línea, tratándolo de egoísta, y mezquino. Myungsoo ignoro esas palabras, y un suspiro escapo de sus labios.- Debo colgar. Cuídate mamá.

Y ante de que otro regaño le llegara a sus oídos, corto y dejo el teléfono sobre el mesón de la cocina.

Tomo asiento en el sofá largo, observo la sala semi-alumbrada, el sonido de la lluvia cayendo sobre el césped de su patio. Tranquilidad absoluta pero incomoda. Era una casa demasiada grande para una sola persona. Era demasiado para él solo.

Su pecho latió pausadamente, y era a causa de la angustia que le proporciono escuchar a su madre, y la falta de interés por su bien estar. El apetito se le fue, la comida comenzó a enfriarse, y a él poco le importo. Subió sus piernas y las envolvió entre sus brazos. Nostalgia.

Un inminente desconsuelo, extrañando en sobremanera la presencia de ese joven. De sentir sus besos, del calor de su cuerpo, y no quería sexo. Quería de la frivolidad de Sungyeol a su lado, que contuvieran o enjugaran las lágrimas que caían de sus ojos con besos, como aquella primera vez en que se hicieron uno solo. Necesitaba de él.

Limpio sus mejillas con el dorso de su mano, y casi vencido por el sueño, se retiró de las sala, apagando las luces, y dirigiéndose a su habitación, a percibir el aroma que nunca se esfumo de esas cuatros paredes.

...
...

Jugo con su móvil en la mano, indeciso si presionar sobre la imagen del teléfono en color verde, que resaltaba en la pantalla y daba inicio a la llamada. O podría manda un mensaje, pero ya llevaba tiempo sin escuchar la voz del menor.

Dongwoo echo su cabeza hacia atrás, el respaldo del sofá brindado comodidad a su cuello al recargarse. Sus ojos se cerraron y la imagen de Howon, se hizo presente. Las mil sensaciones que recorrieron por su cuerpo cuando, sus labios se juntaron inesperadamente, su pulso detenerse, y su única reacción, un golpe.

Desorientado. Por más que hubiera esperado, desde hace mucho tiempo, porque algo como eso sucediera, ahora no lo comprendía. ¿Se había salteado varias páginas de esa novela bizarra, y no percibió en el momento en que a su amigo no le alcanzo con mujeres, que se le dio por estar con hombre? ¿Con cuántos ya había estado? o ¿Howon ya sabía de su homosexualidad, de sus gustos hacia él, y quería aprovecharse de la presa más fácil de cazar?

-Hijo de puta.- Los insulto se hacían cada vez más cotidianos en su lenguaje, aunque no le apeteciera decirlo, salían por si solos cada vez que la rabia le atacaba.

Su cabeza no paraba de trabajar, pero aun así persistía las ganas de saber acerca del menor. Con Stefania ya no hablaban mucho de ese asunto. En horarios de trabajo prefería evitarlo. Esquivaba las conversaciones cuando la joven lo mencionaba, o simplemente pedía que no lo mencionaran.

Pero como siempre estaba llegando a sus límites de perseverancia. Y si acomodaba sus ideas, y pensaba con coherencia, nada se aclararía entre ellos si no se sentaban a hablar. Pero él no quería ser el primero en dejar su orgullo a un costado para ver como solucionaban ese lio que se generó, no sabe cuándo.

-Estúpido...- Y una sonrisa atizo sus labios.

<<Howon me beso...>>

...
...

-¿Que camión te paso por encima?

Stefania frunció el entrecejo, y sus grandes ojos enrojecidos lanzaron una mirada furibunda a su compañero de vivienda.

-La gripe le paso por encima- Sin embargo antes de que pudiera mandarlo tan lejos como a Saturno, Sungkyu le gano de ante mano y respondió por ella.

-¿Y te fuiste a la radio en ese estado de zombi, recién salido de la tierra?

-Eres una mierda, Woohyun.- La joven ingreso al apartamento con pocas ganas de hablar, o seguir contestando.- Gracias por traerme Sungkyu, y pasa no te quedes parado ahí como si fueras una planta.

Stefania ignoro si el locutor ingreso o no al apartamento. Se dirigió a la cocina, con sus pies solo en calcetines, a por un vaso de agua y tomar ese ibuprofeno que hacia un momento habían comprado en una farmacia mientras estaban, de paso. No quería más que bañarse y meterse a la cama.

-Me voy a bañar. Buenas Noches.- Y comenzó a subir las escaleras, mientras se deshacía de la campera, y quedaba solo con la remera blanca de algodón.

Se sentía tan mal, que no le intereso perderse el momento Woogyu que se generaba en la sala.

-Realmente está mal...-Murmuro Woohyun, y solo lo decía porque la joven no quiso continuar con la pelea, ni comer.-Me dejo con la comida preparada.

Sungkyu rio bajo, aunque un poco nervioso. Aun de pie debajo del umbral, recorriendo con su mirar el esbelto cuerpo de Nam, con solo un Jogging gris y una camiseta negra. El menor Volteo a verlo cuando sintió esos ojos observándolo.

-Entra. Hazme el favor y quédate a comer.-Al menos aprovecharía ese segundo plato servido sobre la barra, para compartir más tiempo con el mayor.-No pensé verte tan pronto. Al menos no hasta el sábado.

Y es que durante en intercambio de mensajes de hace unas horas tras, había acordado salir el sábado por la noche, a cenar. Por supuesto que sin segundas intenciones, más que una salida amistosa.

-Yo menos. Pero ya vez como se encuentra, no podía dejar que manejara en medio de la lluvia, con ese estado.-Sungkyu siguió los pasos del menor hasta la cocina, y Nam le señalo con su mano izquierda la banqueta que estaba frente a la de él.

Por unos segundos Kim se distrajo mirando su teléfono, y Woohyun dedico ese tiempo en morder su labio inferior. Era una tentación el cuello descubierto del mayor. Comenzaba a creer que era vampiro por las ansias de querer morder esa extensión de piel blanca. Unos estornudos se escucharon del piso de arriba y enfoco la vista en otro punto que no fuese Sungkyu.

-¡Salud!-Dijeron ambos y, el gracias de Stefania sonó bajo, pero audible.

La cena avanzo tranquila, en una conversación banal sin nada interesante. Stefania se apareció una vez más por la cocina con el pijama negra ya puesta y los cabellos húmedos, en busca de un vaso de Yogurt y galletas y regreso de nuevo a la habitación, sin decir nada. El reloj en la pared de la sala estaban por marcar la una de la madrugada, y Sungkyu pensó que ya era hora de retirarse. Woohyun lo acompaño hasta el estacionamiento del edificio y era inconcebible para Kim seguir negando lo que le pasaba con ese joven. Admiraba hasta su sonrisa, de blancos dientes y en una perfecta hilera.

-Me agradas Woohyun-ah...-Murmuro con una sonrisa antes de subir a su Nissan.

Nam metió las manos en los bolsillos de su jogging y se encogió un poco de hombros. Estaba fresco.

-Gracias. ¿Sigue en pie lo del sábado?

-Sí, luego acordamos bien la hora.


El vehículo se marchó y Woohyun regreso al apartamento.



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No hablare de este cap, porque ya ni recuerdo lo que escribi XD


Como estan? Yo no se creo que no muy bien. Naaaa es broma.

De verdad no se que decir, solo que me hace calor jajaja. Y aparecio Lee Jonghyun asdfghjk es hermoso ese chico. Luego de Sungkyu mi bias es el burning jejeje.


Subi primero este cap, y ahora me voy con el Gyuwoo.

Nos estamos leyendo.

Kiss

lunes, 6 de enero de 2014

Culpa de una Fujoshi. Cap 13

Capítulo 13

No podía llegar aun a su apartamento. Tenía la ropa de esa mañana, la remera lila sport, y el short negro. Un poco sudada, y su pelo comenzando a estallar en esa trenza a causa del frizz y la humedad de la noche.

Había dejado a Yadira, a regañadientes. Porque no podía sentir menos que preocupación por la menor. Estaba sola en ese apartamento. Aunque el edificio contaba con un guardia en el ingreso, nadie garantizaba  que pudiera estar segura, de un psicópata acosador.

Bueno, lo de psicópata quizás esta de más, pero tenía razón en desconfiar. ¿Qué persona se empeña a seguir a otra a donde sea que vaya? A luz y a sombra, más sombra que luz, suponía, porque evidentemente ese sujeto no tenía los cables bien acomodados en la cabeza.

¡Dios! Sentía que perdía la paciencia. Yadira había tomado esa situación muy a la ligera. No con la importancia, que supone, se tendría en esos caso. Puede que exagerara, pero como le había dicho hace un momento a la menor, cambio tres veces el número de su móvil, en cinco meses, y aun así, de alguna forma que desconoce, el tipo se encargaba de obtenerlo, y comenzaba a hostigarla con mensajes y llamadas.

Decir que cuando salió del edificio y fue hasta donde estaba su vehículo, se sintió extrañamente perseguida, como si alguien la observara con descaro, y la devorara en un intento para nada complaciente, de odio. Tal vez fuese psicosis de su mente, e imaginaba cosa, porque volteo a mirar a sus lados antes de subir  al auto, pero no había visto nada raro, nada que despertara temor, solo una pareja caminado por el lugar, y otros jóvenes que parecían listos para irse de fiesta.

Manejo tranquila por una de las avenidas de Seúl, y faltaba poco por llegar a su amado hogar. Tenía que ser honesta, podría dormirse sobre el volante en cualquier segundo, y por ende le urgía llegar rápido al apartamento, o bien el día de mañana podría no contar ningún cuento.

El celular sobre el asiento de acompañante comenzó a sonar. Luego de pensar tanto en el acosador del ex novio de Yadira, y ver el número restringido en la pantalla titilante de una llamada entrante, los bellos de sus brazos se erizaron, y su pecho latió despavoridamente.

-Hola...-No negaría que tartamudeo antes de hablar, sin embargo la voz del otro lado del teléfono era conocida, y su corazón regreso a la normalidad.- Howon ¿Que sucede?

Y luego de un rato en que Stefania escucho con indignación cada palabra del profesor de baile, y de vociferar insultos en contra de su destino, colgó la llamada, y en una intersección de la avenida, doblo en “U” para tomar el sentido contrario de la misma. Tendría que posponer su descanso, y tomar una bebida energética, o de seguro moriría mientras manejaba. ¡Ha! y algo  más, tendría que llamar a Sungkyu.

...
...

Uno de los álbum de Muse sonaba bajo dentro de la vivienda, Woohyun apenas lo podía oír desde el baño y mientras el agua de la ducha caía sobre él. Un punto a su favor, parecía que al mayor le gustaba ese estilo de música, que no estaba nada mal, podría regalarle, no sé, otro CD de la banda en un futuro, luego de tener algo más de confianza. Claro está que esperaba que Sungkyu no tuviera la colección completa de Muse o bien seria en vano. U otra opción regalarle entradas para asistir a unos de sus conciertos, si se presentaban en la ciudad.

Era ridículo pensar en todo aquello, mejor tendría que ponerse a ver la situación en la que se encuentra en ese momento. Se está bañando en la casa del Hámster como Stefania lo llama. ¿Cómo había tenido la inusitada confianza para hacerlo?

No había sido "confianza", en todo caso era culpa, o gracias a que sin querer el refresco dentro de esa lata azul de Pepsi, estallo sobre él, su hyung y el suelo. Está bien se hacía cargo, no se había dado cuenta que sin querer, había agitado la lata antes de abrirla. Era un acto que acostumbraba tener, solo por inercia, tal como Stefania, que tendía a soplar el helado antes de comerlo.

Se golpeó la cabeza mentalmente, eran un par de estúpidos. No por nada eran amigos ¿Verdad?

Para equilibrar la balanza de su lado, contaba con ropa para ponerse luego de terminar con el baño. Había olvidado, que más allá de él tener la ropa de Sungkyu en su posesión, -o mejor dicho en el interior del auto aun- que él también le había prestado un par de prendas al mayor.

Tomo una toalla, que colgaba a un lado de la bañera, y comenzó a secar sus cabellos. Sus fosas nasales no tardaron en embriagarse con el aroma que desprendía ese pedazo de tela rectangular blanco. Era masculino, una fragancia que le recordaba a Giorgio Armani. ¡Ja! Era gracioso pero si se ponía a estudiar la situación, quería pegarse un tiro en la sien. ¿Qué carajo? En su corta vida jamás pensó que el perfume de hombre, que no fuese el suyo, le resultara... tan arrebatador de sus suspiros.

Se volvería esquizofrénico si le daba libre albedrío a  su mente ya pecadora, aunque no perteneciese a ninguna religión. Se vistió rápido, y una vez más perdió los sentidos, cuando percibió el olor a Sungkyu sobre las prendas.

-Huele demasiado bien...-Un simple susurro escapado de su inconsciente y sus labios.

Paso una mano por su rostro, hasta sus cabellos apenas secos. Era mejor salir de ese encierro, y largarse a su apartamento, antes que el instinto de hombre lo venciera, y dijera cualquier idiotez delante del mayor.

Abrió la puerta del baño, y lo primero en ver fue a Sungkyu con una camiseta  que dejaba ver mucho de sus clavículas y parte de sus hombros, quizás demasiado, como para ser tentador y dejar una que otra marca sobre esa tersa piel blanca. Paso bruscamente algo de saliva por su garganta, y no, no mejoraba el mal trago.

El mayor que solo pasaba delante del baño, para dirigirse hasta la sala, se detuvo, y volteo.

-Tengo otro baño en mi habitación, así que aproveche para bañarme...

-De verdad... Espero no haber estropeado tu remera y el piso...

Kim con los cabellos a medios peinar y húmedos, solo lo observaba. Aunque Woohyun no lo supiera, el mayor estaba viviendo el mismo dilema dentro de su mente. Cuestionándose exactamente lo... excitante que era Nam, recién salido de bañarse.

-Debo irme Woohyun... me hubiera gustado seguir una charla más amena, pero...

- Esta bien, no hay problema, otra vez será, y gracias por... dejarme bañar.

No habían conversado mucho, no más allá de unas disculpas dadas  por el menor, luego de complacer el ambiente con la pieza musical, por su conducta en un inicio, cuando recién se conocían. Bueno luego ya saben el accidente de la Pepsi, acabo con toda charla, aunque podría haber continuado luego, si no fuese porque Sungkyu recibió una llamada de su compañero de trabajo, segundos después de colgar a Stefania.

Fue un impulso, una ridiculez, un sabrá Dios que, pero algo fue. Una conexión de WiFi que funcionaba demasiado bien, tal vez.

-¡Puedes pedirle mi número a Stefania!

Al mismo tiempo. Ya hasta se hacía costumbre que acertaran diciendo las mismas frases. El colmo es que ninguno pensase pasar el número de móvil, en ese instante que estaba uno frente al otro.

-Mejor te lo paso ahora...

Y Sungkyu fue el primero en acceder.

...
...

Patético, y humillante. O en todo caso humillado. Observo el reflejo que le devolvía el espejo del baño de su casa. Los moratones de su cuello, alguna que otra marca de los dientes de Sungyeol que cortaron su piel sobre su pecho, y que ya comenzaba a arder, aunque levemente.

Sin cuidado, y totalmente bruto. Sexo, había sido simplemente sexo rudo, y consensuado por ambos. Más por él que lo había buscado. Le costaba creer que hubiera sido capaz de ir en busca del mayor solo para saciar sus ganas. Para que lo trataran como una prostituta, que se dejaba hacer cualquier cosa, mientras pagaran, solo que no hay dinero de por medio, solo el deseo desvergonzado de poder tocar la piel desnuda del otro.

Pero ese era su caso, eso era lo que a Myungsoo le sucedía, porque no podría saber qué es lo que pensaba Sungyeol, no exactamente. Aunque en unos leves segundos, que cruzaron sus miradas, mientras el mayor seguía penetrándolo con fuerza, y sus gemidos escapan abiertamente, y a pesar que ambos pares de ojos se encontraban obnubilados por la lujuria, Kim fue capaz de percibir la confusión, y cierta ira en el ajeno.

Sus besos, tampoco habían sido como la primera vez, esos tiernos, que hacían de cuenta que estaba tratando con delicadeza a una figura de porcelana. No, esa noche, había cobrado cierto grado de violencia, y eso se podía ver en su labio inferior, rasgado. Mordiscos que se propinaban mutuamente, y que de seguro Sungyeol también tendría.

No lo sabía, porque ni bien acabaron, Lee lo había dejado bajo la lluvia de la ducha, y había salido a cambiarse sin si quiera despedirse ni voltear a mirarlo. Solo había derramado todo el semen sobre sus piernas, porque hasta en eso se negó Sungyeol, no quiso acabar en su interior. Como si tuviera cierto desprecio.

Lo sentía, y aunque hubiera querido detenerlo para explicar lo que le estaba sucediendo, sus piernas flaquearon por el cansancio de estar sosteniéndose con fuerza de la cadera del mayor mientras era embestido. Prefirió dejarlo ir, sintiendo el portazo de la puerta del baño, retumbando con eco en el interior del lugar, y mientras él intentaba recuperar las fuerzas para ponerse de pies e irse también.

-¿Qué es esto?...

Un susurro. Una pregunta que no se basaba en haber encontrado un objeto desconocido tirado en el suelo, más bien era hacia sí mismo, a ese desconcierto que padecía en su ser, en su alma, en su corazón que parecía afligirse, por algo que no terminaba de comprender.

Pero una vez más obvio todo eso, como obvio también la decepción de que realmente Sungyeol solo se aprovechara de él, a pesar que él fuera el primero en insinuarse.

...
...

Omitió a las dos personas que se encontraban cenando en la cocina, dando grandes zancadas en dirección a su cuarto que se encontraba en la planta alta de la casa. Con su mochila al hombro, que en cuanto ingreso a la habitación, se deshizo de su peso, solo para tirarla contra la pared, olvidando por completo que dentro estaba su móvil, su table, y la laptop con documentos de la empresa.

Desquiciado, un furor interno, que amenazaba con apoderarse de sus manos, y comenzar a romper todo lo que lo rodeaba. Jamás se había llegado a sentirse así, utilizado, como si se tratase de simplemente un objeto para emplear cada vez que se le viniera en ganas.

Mucho menos había experimentado, ese sentimiento que está causando estragos en él. Podría tirarse de los cabellos, por el desespero de sentirse perdido, en medio de un tumulto de gente hipócrita e ignorante. Aunque ese "tumulto" fuese de una sola persona.

Puso el seguro a la puerta de su habitación, y cayó sobre su cama de dos plazas, tendida con un edredón negro, acolchado y suave. Era desmesurado el pesar que jugaba a hincar en el centro de su pecho, contrayéndolo, haciendo faltar el aire, fastidiando a su calma, pero sobre todo, repercutiendo en esa ilusión que se resquebrajaba, hasta caer en pedazos.

-Hyung... ¿te encuentras bien?-Escucho la voz de su hermano desde el otro lado de la puerta.

-¡Lárgate Jong!... ¡Quiero estar solo!

Muy probablemente el menor no se merecía que lo trataran así, porque poco tenía que ver en todo ese meollo, de Myungsoo y él. Pero no estaba de humor para tratar con nadie.

-Ahh... Vete a la mierda... Estoy en mi habitación si necesitas algo...-Y luego solo escucho los pasos de Sungjong alejarse.

Paso las manos por debajo de su cabeza, y observo el techo de su habitación. Myungsoo estaba para él, en todos lados, aún más, marcado en su cuerpo. Y no hacía referencia en los arañazos sobre su piel, o sus labios agrietados de tanto besarlo. No, ese joven había hecho mella profundamente en su ser. Y basto solo verlo una vez

Tocarlo, y hacerlo suyo, solo aumento las consecuencias, de esa frustración de golpearse duramente contra la realidad. Al menos con el hecho de que Kim encontraba un pasa tiempo en él. Tal vez solo buen sexo.

Pero Sungyeol, a pesar de tener experiencias en lo casual, hubiera querido que las cosas con Myungsoo fuesen de otra manera. No hablar de amores eternos, pero si al menos crear una afinidad. Complicidad. Aunque sea entablar una conversación, que no fuese, las sucias palabras que se decían cada vez que lo hacían.

...
...


Tenía que ver el lado bueno de estar en medio de tres paredes, una reja, y un guardia que los observaba cada tanto para ver que no terminaran a los golpes en cualquier segundo. Claro que dentro de esa celda había más tipos, de los cuales desconocía el motivo por el cual estaban ahí dentro. Bien podrían ser asesinos, lo que ponía a Howon en la única persona en la cual confiar.

Sin embargo prefería estar sentado entre un mal oliente borracho que parecía sufrir de ser un nudista, aunque para gracias de todos, estaba cubierto con una gabardina bastante gastada. Y a su otro lado, un sujeto que desvariaba. Más bien era un pendejo, y por lo dilatada que estaban las pupilas podría apostar a que estaba tan drogado como para creer que había un duende brincando dentro del lugar.

Dongwoo soltó un suspiro, y observo de soslayo a Hoya.

De cuclillas en un rincón, apartado de todo el resto, Lee meditaba todo lo que había sucedido. Beso a Dongwoo, no podría decir que saltaba en un solo pies, por haber probado al fin de esos labios gruesos de su hyung, que le supieron mejor de lo que esperaba, porque el golpe... el golpe había jodido todo, literalmente.

El encanto de un sumiso, se fue al carajo, aunque persistía la necesidad de abrazarlo, y seguir probando del mayor.  Pero bien parecía, Jang Dongwoo era más hetero de lo que aparentaba. Su amistad y las posibilidades de seguir teniéndolo cerca, de no  perderlo, de no mandar todo a la mierda. Así de simple. Por culpa de actuar sin pensar.

Pero al menos lo había besado. Era algo bueno ¿No? Podría ser que al menos, aquel sujeto de piel morena, y quien se mordía el labio inferior en ese momento, para volverse más tentador de lo que ya era, sintiera un mínimo de confusión acerca de su sexualidad... Por amor al buda que algo tenía que haber provocado ese beso.

-¡Hey ustedes tres!, como que son demasiado lindos y buenos como para estar aquí dentro...

Dongwoo alzo una de sus cejas, y otro tipo más alto corpulento con pinta de ser entrenador de peleas callejeras, lo observo a él, Howon, y al crio a medio desmayar a su lado. No podía ser lo que pensaba.

-Deberíamos hacer una fiestita con los nuevitos en ser malos...

<< ¿Nuevitos en ser malos? ¿Fiesta? ¿Qué tipo de fiesta?>>

Hoya no demoro un segundo en ponerse de pie, y caminar hasta donde se encontraba su ex amigo, y el drogadicto sin nombre. Tenían que estar jodiendo, no podían pensar en... en hacer eso ¿verdad?

-Ohhhh geniaaaalll... ¡Party hard!

Los ojos de Dongwoo se abrieron desmesuradamente, al escuchar al muchacho a su lado. Estaba desvariando de seguro...

-Uke, seremos uke...

-Uhhhh que pendejo estúpido...-Howon rodo los ojos, y se acercó más a los barrotes de la celda, solo para sentirse más seguro, de alguna manera.

Dongwoo se levantó, y corrió al lado del menor, rogando porque el policía que les hacía guardia no permitiera que sucediera nada, pero parecía importarle bien poco lo que ocurría dentro. Otro policía apareció en la escena, susurro algo al oído del inepto que solo tenía ojos para su móvil.

-Lee Howon, Jang Dongwoo... pueden irse.

Dijo de pronto el uniformado inepto, y los dos a punto de ser violados, no dudaron en salir a los empujones de dentro de esa celda, en la cual no estuvieron más de una hora, y podría haber sido su muerte... Algo así, ustedes entienden.

Caminaron por el pasillo despoblado, uno a la par del otro, con ansias de respirar aire puro, y seguidos por otro oficial.

-¡Oh pero que musculoso que estas!

-Ese pendejo era un maldito gigolo...

Susurro Hoya mientras se acercan donde se encontraban las oficinas. Doblaron hacia la derecha, y tiene que ser sincero jamás, pero jamás en su vida se había alegrado de ver tanto a Stefania.

-Qué bonito... Disturbios en la vía publica ¿Eh?... Espero estés contento de quitarme horas de sueño, de irrumpir mi futuro baño, y de tener que restar plata en mi billetera...-Prácticamente gruño al final.

Sungkyu de pie atrás de la joven, cruzado de brazos, y bostezando.

-No le hagan caso, esta alterada. Porque históricamente hoy se levantó temprano y aún no ha dormido.

-Disculpa hyung, no quería molestarte, pero tenía que llamar a alguien para que me retirara. Mis padres están en Busan y...

-No te preocupes Dongwoo. Luego me regresas el dinero.

-Stefania gracias... Yo eh también lue...

-Te descontare del sueldo Hoya. Ahora vamos que necesito bañarme, huelo peor que tarzan en medio de la jungla.- A pesar de que daba gracia, en Stefania no había ni un atisbo de humor en su rostro.- Por cierto cada uno se va con quien le pagó la fianza, ya que la moto y el auto no serán devueltos hasta dentro de tres días.


Fin del tema. Nadie dijo más nada y solo siguieron a la joven hasta la salida de la estación de policías.



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Hola...

Estoy con sueño, con muchas ganas de dormir, pero no creo que pueda jejeje Es que esnseguida empieza la novela, la única novela que veo. Avenida Brazil... alguna que la allá visto?? Que no seas Miku, porque la ves conmigo jajajaja


Bien el cap... Uhhh se acerca el final de este fic...


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Naaaaa mentira... Nada que ver XD jajaja el sueño me afecta, eh dormido muy poco jajaja comprendan... Wiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!!-Se estrella contra la pared- Miren que tengo tanto sueño como para escuchar Slipknot asdfghjsdfgh si alguna no la conoce, no la conozcan, se que no les vas a gustar jijiji

jejeje

Que les pareció? 

Es todo un lío este fic... Me mareo un poco al escribirlo, porque son muchas historias,  y aun falta. Pero ya empezare a soltar el resto de los problemas, y uno que otro personaje que emmm... aran estragos...

Como comenzaron el año???

Feliz 2015... jajaja se durmio todo un año la escritora jajaja

Naaa Feliz 2014...

Que hicieron?? Yo no hice mucho, solo me re encontre con una amiga de la infancia, que hace siglos no veia, y nos pusimos al día con nuestras vidas. Lo insolito es que vive pasando una casa de la mia. jajajaja Uno crece y se distancia por muchas cosas...

Luego una ridicula pelea con mis amigas, las que veo poco pero siempre en contacto. De verdad ridiculo, pero solucionado, y como dijo una de ellas, BORRON Y CUENTA NUEVA... Creo que si entre hermanas puede haber diferencias entre amigas tambien. Lo bueno es poder encarar la situación y solucionarlo de la mejor manera...

Disculpen si no hago o escribo con respecto a estas fechas especiales, para algunos, otro como yo que resulta nada mas que otro dia de semana. Cosas que pasan y hacen perder el encanto de algo tan lindo como la navidad. Me cuesta sentir las fiesta como cuando era mas chica...  De verdad disculpen.

Aunque aun asi deseo que este año solo sea de bendicion y prosperidad.

Tambien ayuden al blog, que hasta donde yo se, seguire escribiendo de Infinite...

Para esos hermosos y bellos Infinitos fuerzas a pesar de estar lejos, y que sus exitos continuen, a pesar de las trabas que se impongan.

Bien chicas espero tambien que me den mas Woogyu Yadong, Myungyeol o Yeolsoo, y Jongie, (te amo Maknae) se consiga alguien para que tambien lo podamos shippear jajajaja


Una Yadira!!! jajajaja

bue me voy


comenten

nos vemos besos...


P/D: Casi lo olvido aqui lo que prometi El Trébol de la Luna, la continuacion del two shot, lamento el nombre, no se me ocurrio algo mejor XD...