martes, 25 de febrero de 2014

Culpa de una Fujoshi. Cap 17

Capitulo 17

Su actitud, su belleza, el estatus económico alto, crecida en una familia poderosa, y de un imperio de empresas de incremento indefinido, todo eso y varias cualidades más, la ponían en un lugar inalcanzable. La describían como la perfección, ya fuese por la educación que había recibido desde niña o su aspecto físico. Erikka tan consiente de ellos, le gustaba vanagloriarse de sí misma. Alardear su superioridad, de donde venía.

Abrocho los minúsculos ganchitos de su sostén, y regreso a la habitación de su novio, que comenzaba a alistarse para salir esa noche. Ella aun con su ropa interior de encaje rojo, de Sweet Victorian. Se acercó al joven de camisa negra desprendida,  con el torso a la vista, jean, y pies descalzos. Sus brazos largos, delgaduchos pero ejercitados, y piel blanca, envolvieron el cuello del más alto. Sus miradas se cruzaron, y Erikka esbozo una sonrisa traviesa.

-Podemos repetirlo una vez más antes de irnos.-Insinuó

Jonghyun deposito un suave y corto beso en los labios de la muchacha.

-Luego, amor. Ahora no. Ve cámbiate podemos perder nuestra reservación. Y cuando regresemos, podemos hacer lo que a ti te plazca.- Respondió parsimonioso.

Erikka hizo un puchero con sus labio, pero no lo soltó, aun mas, se atrevió a clavar, sin fuerza, los dientes en las clavícula de Lee, luego se apartó tranquila, con un "Como quieras", pero no mostraba molestia por aquello. Busco su valija a un lado de guardarropas de Jong, y sin mucha fuerzas la levanto y lanzo sobre la cama. Abrió la cremallera del objeto, y comenzó a hurgar dentro, en busca de alguna prenda.

Su novio había echo una reserva en uno de los restaurantes más caro de Seúl, pero lo bueno del lugar, que no necesariamente tenía que ir de punta en blanco, ya que era solo para jóvenes. La relación con el menor, porque todo había que decirlo, Jonghyun era dos años más chico que ella, era bastante particular. Ella no sabría responder con sinceridad hasta donde lo amaba, de la misma manera que sabía que su novio no lo haría. A veces suponía, que estaban juntos por conveniencia. A él le favorecía con su padre, y a ella... Pues ella era tan jactanciosa, que presumía de salir con alguien inteligente, exitoso y guapo. Aun así, el joven siempre se había portado de buenas a primera. Todo un caballero. Con rosas, chocolates, alhajas, cenas y algo que no era menos, el buen sexo.

Ese día había tocado tierra asiática, luego de dos años, en que se había regresado a Finlandia, para ocupar el lugar que su padre tenía para ella en las empresas. Dos años en que había dejado un intento de amor, cursi y monótono, atrás, para luego conocer a quien hoy en día era su pareja, a quien no veía poco más de un mes, ya que su padre había echo un traslado del personal de Finlandia a Corea, y en entre ellos Jonghyun. Erikka viajo, aunque fuese extraño, solo para verlo, pero también con la idea de quedarse a vivir en Seúl. Podría ser bastante aventurado pensar en vestido blanco, anillos y damas de honor, pero si las cosas seguían dándose como ya lo había hecho hasta entonces, no habría porque no imaginar que pronto sucedería, y ya que el puesto de Jonghyun era permanente en Seúl, ella no se movería.

Extrajo la blusa de seda azul Francia, la extendió entre sus manos y la observo por uno segundos. No, esa no la convencía para esa noche.

...
...

Estaba frio. Increíblemente aunque fuese época de verano aun.  Se aferró un poco más al abrigo, tejido croché, que si mal no recordaba, la última vez en usarlo, fue cuando arruino la camisa de su mejor amigo con café. <<Bastante tiempo>> Pensó, y se sorprendió de que la prenda, no se hubiese contaminado del olor a guardado.

Un tanto mal humorada. No enojada,  tal vez molesta. Quería descansar, pero parecía que el destino se oponía a que lo hiciese. No era egoísta, pero, y aunque fuse solo para sí misma, debía admitir que ser la continua  oreja y consejera de los asuntos de los más, era por demás cansador. Exactamente ese sábado estaba a punto de estallar.  Sungkyu, Dongwoo, Myungsoo, Yadira, Woohyun, Sungjong, Howon, Lee Jonghyun, Jukka Karjalainen, la fundación... y rogaba a cualquier dios, a que no se agregada algo más a su lista. <<La radio, el conservatorio...>> Olvídenlo, mejor.

No entendía, porque en su estado, había abandonado la comodidad, y el calor de su apartamento. O bien quizás si lo entendía. Un segundo para airear la cabeza, y porque antes de ir a ayudar a Nam a escoger la vestimenta para esa noche, observo el apenado rostro de Sungjong, sentado en el sofá, y mirando hacia el balcón, donde su amiga observaba la ciudad.

Se preguntaba, cuando demonios esa joven abriría los ojos y se daría cuenta, que los sentimientos de Lee, traspasaban el límite de la amistad. O cuando menos, pondría fin, la situación con su ex novio. Aquel tema comenzaba a ponerla nerviosa. Bastante. Ese tipo estaba excediendo lo que su imaginación le permitía. Era un enfermo sin duda alguna. ¿Quién se hace pasar de camarero? Y ese no era el problema, es que cada vez se acercaba más hacia Yadira. La vigilaba y controlaba cada paso, y más de cerca. Tenía miedo. El cinismo de ese chico asustaba, porque, según le había dicho su amiga, los atendió como si fuesen otros clientes más del lugar, pero la menor había reparado en la mirada diligente hacia ella, y Sungjong. Con este último, un particular odio bien disimulado

Y el momento agradable, que seguro Sungjong quería aprovechar al máximo, se había estropeado.  Yadira no podía seguir conteniendo la inquietud, ni lo tensa que se encontraba, que pidió al joven si se podían retirar, porque no se encontraba bien. Se había mareado en cuanto se puso de pie, pero hizo un intento más para aunar fuerzas y largarse de ese restaurante.

Y luego nada. Llegaron a su apartamento. Eso por un lado, extenuante. Y no es que le gustara ser mandona, o creerse la líder de un grupo, pero con Yadira había sido clara, mientras estaban encerradas en la cocina, y apenas soltaban palabra en tono de susurro, para que nadie la escuchase <<Menos de una semana te doy, para que hagas la denuncia. Ese tipo es una bomba de tiempo, y sin conocerlo, sé que es peligroso. Y quizás no solo para ti. >> En ese momento había señalado disimuladamente con su cabeza, hacia la sala, donde Sungjong estaba sentado en uno de los sofás.

Con Woohyun las cosas habían resultado distintas. Al menos no era un tema que exigiera demasiada importancia, no para ella. Pero si a su amigo. Nam había esperado en el interior del cuarto, cubierto con la bata azul, y sentado en el borde de la cama, entretenido en enviar un mensaje.

-Sabes que no tengo gusto por la moda, y que podría dejarte esa bata y ponerte zapatillas, y listo para mi ¿No?- Comento mientras cerraba la puerta tras de sí.

-Sí, lo sé. Pero en este momento, y con lo nervioso que me encuentro, podría hasta salir en bóxer.-Se había levantado y seguido a la joven, hasta el guardarropas.

-Incluso así, te verías bien. Hasta para Sungkyu.-Agrego con una sonrisa sardónica.-Es más, de esa manera quizás te ahorras tanta cena de amigos, e irían directo a los hechos.

No había podido inhibir la risa, pero hizo el intento de que no le saliera su típica, carcajada que podía ser escuchada por todo el edificio. Comenzó a sacar ropa, y a dejarla sobre la cama, ignorando que Woohyun la observaba, intrigado.

-Sungkyu ¿es gay?-Pregunto.

Se encogió de hombros. Se acostó sobre el colchón, atravesando todo el ancho de la cama. Abrazo una almohadón, de terciopelo  estilo animal print, y recostó su cabeza sobre el objeto.

-No lo sé, pero seguro. Tienes tan buen cuerpo, que dudo que se te resista.- Murmuro, y sus parpados comenzaron a pesar.

Se había dicho a sí misma, que aprovecharía descansar un momento, en lo que su amigo tardara en alistarse, sin embargo, como si el tiempo transcurriera a la velocidad de la luz, Woohyun ya estaba listo, incluso peinado, si es a que ese estilo "Batido" de sus cabellos se lo podía llamar peinarse. Aunque al verlo, no pudo negarlo, le había dado el visto bueno, más que bueno, excelente.  La chaqueta negra de cuero, y el Jean de mismo color pero con apariencia a estar desteñida en las partes de la rodilla, le quedaba sumamente a la perfección. Stefania sentía hasta algo de envidia, de que a un hombre le calzara tan bien la ropa.

Woohyun un par de minutos después, luego de despedirse de Yadira y Sungjong, y de pedirle al oído, para que solo ella lo escuchase, de que le deseara suerte, se fue. Tiempo después hizo lo mismo.  Con la excusa de ir a la farmacia a buscar vitaminas, alzo su billetera que reposaba sobre la mesa de la sala, y se largó del lugar, dejando a solas a los menores.

Ahora, caminaba sola por la acera de la avenida, por donde quedaba el edificio en el que vivía, y de vez en cuando desviaba la vista hacia el cielo, opaco, y con densas nubes. Regreso su mirar hacia delante, y en su distracción, casi lleva por delante a un muchacho, que iba a toda prisa, en dirección contraria a la de ella. Tomando el mismo camino hacia donde se encontraba su vivienda. No pidió disculpa, porque el joven rubio, aunque apenas había logrado divisar el flequillo que caía delante de sus ojos, almendrados, ya que el resto de sus cabellos estaban cubiertos por la capucha del polo que tenía puesta, no hizo reparo del casi accidente. Stefania no tomo importancia, y continúo con su paso.

La ansiedad del encuentro desafortunado de Yadira con ese sujeto, más el otro encuentro del "WooGyu" como llamaban a la pareja aun inexistente de Woohyun y Sungkyu, junto con su amiga, le habían abierto el apetito, así que más que ir a la farmacia, iría al mercado por cosas dulces.

...
...

Sentía como un hueco se había abierto en su estómago. Un ardor, que fácil podría ser acidez creada por los nervios. Nervios que fueron incitados por las preguntas tan directas y carentes de vacilación de su madre. No podría haber imaginado jamás, que la mujer era tan perspicaz e intuitiva, como lo demostró esa tarde. Siempre se decía eso del sexo femenino, pero no lo creía al cien por ciento, aun no lo hacía.

Sungyeol, seco sus cabellos humedecidos por el agua tibia de la ducha. Buscaba relajarse. De un modo inaudito, tenía tenso los músculos de su cuerpo, como si cada extremidad jodiera con comenzar a temblar, pero sin poder hacerlo. Bien recuerda que la última vez que vivió algo así, fue al enterarse de la muerte de su padre. Y ahora, por soltar sin ganas, a aceptar algo de lo cual no terminaba de convencerse. Tartamudeo como nunca en la vida, al confirmarle las sospechas a su madre, de su posible homosexualidad. Posible, porque tan poco experimentado estaba en el campo, que no sabía si era realmente o no, Gay.

Siempre había escuchado a hombres decir, que como solo se habían fijado una vez en una persona del mismo sexo, no se consideraban como tales, ya que sentían que podían volver al camino de la heterosexualidad cuando quisieran.  A él solo le atraía Myungsoo, y antes de estar con el menor, ya había estado con mujeres, incluso sexualmente. Entonces ¿No lo era?... Seria de estúpido negarlo. Si no era un homosexual, fácil, debía admitir que era Bisexual. Pero no le contaría a su madre cada detalle de su vida privada. Así que, pese a que sus palabras sonasen a trabalenguas, termino por formular un <<Si mamá, soy Gay>>

Reacciones en su progenitora, solo una mirada serena, y estoica, lo cual le sorprendió. La mayor no dijo nada, lo había ayudado a levantarse del suelo, y a acomodar la silla, que por poco se rompe en el brusco encuentro con el suelo. No diría que era un cobarde, pero por miedo a que la paciencia de su madre se fuese al carajo se encerró en su cuarto, y dejo solas a la mayor con su pastel.

Se puso una  camiseta blanca, y el pantalón del pijama. Sinceramente, su idea era seguir puertas adentros de su cuarto, y no ver la luz del sol y la luna nunca más. ¿Exagerado? Seguro, pero había que ponerse en su lugar. Dar la cara, como si lo que hubiese dicho fuese el buen día de cada mañana, era inaudito y poco creíble. Y aunque anteriormente no lo había pensado, temía por el que su madre lo rechazase.

Se acomodó en la silla delante de su escritorio, e iba a encender la laptop, pero no estaba con ganas de perderse por internet. Pensó en escribirle un mensaje a Woohyun,  luego recordó que su mejor amigo estaba ocupado a esa hora. No sabía qué hacer. Una última opción era esconderse, entre las sabanas y el edredón de su cama. Lo que le pareció tentador, hasta que:

-¡Sungyeol, Ven aquí, ahora!- El grito de su madre, con voz casi severa, y él trago saliva con brusquedad.

¿Iba o no iba?... Mejor no, tal vez su madre le tirara con lo que tuviese en la mano, y luego terminaría en un hospital, solo y sin familia. O quizás era mejor obedecer a la mujer, porque le podría ir mucho peor si  no la obedecía.

Sungyeol, opto por salir de su encierro y escondite de pocas horas, y con pasos lentos, y dubitativos, se acercó a la cocina.

Sun Hi termino de decorar el pastel. El merengue blanco rodeando todo lo que era el bizcochuelo, adornado con cerezas, y chispas de chocolates por encima de la dulce blancura. Lo dejo sobre el mesón, y limpio sus manos, haciendo mella en cada uno de sus dedos, con el trapo de secar los trastos.

-¿Me llamabas?-Pregunto, el joven, que apenas era capaz de balbucear, cohibido completamente.

La mujer lo observo unos segundos. Se quitó el delantal de la cocina, y dedico otra mirada seria a su hijo, mientras doblada el pedazo de tela, y lo dejaba sobre una de las sillas.

-Mañana me voy, y no regresare hasta dentro de dos semanas. Así que tendremos una larga y extensa charla, Hijo. Algo que no tenemos hace ya bastante tiempo. ¿No?

El solo asintió.

-Toma asiento, te serviré un Cafe.-Dijo sin menguar el tono hosco de su voz.

Y Sungyeol una vez más, opto por obedecer a su madre.

...
...

Los dedos de su mano, tamborileaban con cierto deje de irritación, sobre el posa brazos del sofá. La expresión de su rostro no hacía más que delatarlo. Ajeno y excluido. Así sentía. ¿Por  qué Yadira no confiaba en él? ¿Por qué no era capaz de decirle lo que sucedía, en vez de andar cuchicheando a escondidas, con Stefania en la cocina? ¿Por qué tenía que seguir él, girando en torno de una persona, con la cual ya sentía no tener esperanza?

Miro en dirección al balcón,  ahí estaba su amor imposible, y cada vez más distante de él. ¿Cuánto tiempo llevaba, la joven observando, las calles de la ciudad? Si decía que media hora, mentía. Estaba seguro que era más.  Fijo la hora en su reloj de muñeca, y era más de las 9 pm. Stefania demoraba cada vez más, si es que a una simple farmacia se había ido.

Soltó una bocanada de aire, cansado. Era suficiente por ese día, y la verdad no sentía ganas de seguir remando una relación de amigos con Yadira. No le molestaba ser solo, el mejor amigo, pero si lo fuese, la joven tenía un mal concepto de lo que era "amigo". Alguien en quien confiar, en quien apoyarte, ser sinceros. Y eso es lo que faltaba entre ambos, Era, para él, una amistad unilateral. Él se entregaba a ella, aunque le doliese no ser más allá de eso, pero era peor que la joven lo apartara de algunos asuntos, que destilaban aire de ser importantes. Se removió de su lugar, y se puso de pie.

Yadira, percibió movimientos  en la sala, y volteo. Sungjong comenzaba a abrir la puerta de salida, cuando ella lo detuvo.

-¿Te vas?- Pregunto, un poco confundida, y más aún al escuchar la respuesta del joven.

-¿que no es obvio?

Fue tan hosco que le preocupo, se adentró al interior del apartamento, dejando atrás su indagación, a la manzana donde se encontraba el edificio. Seguía sin ver nada, y los mensajes no cesaban, desde la tarde.

Sungjong, seguía con la mano en la perilla de la puerta, aunque la observaba, impaciente.

-¿Te encuentras bien?- Interrogo una vez más.

-No, no me encuentro bien y sabes ¿por qué?... Por ti.

Sus miradas se cruzaron en un largo lapso de tiempo. Yadira queriendo escrutar al joven, buscando dar con la respuesta, y tratar de entender que tenía que ver con ella, el mal estar de su amigo, pero su fuero interno se había perdido en algo más. En el cabello castaño, un poco crecido, en la piel sumamente blanca, en lo delicado que aparentaba ser, y... << ¿Que fue eso?>> Se había repetido. La sensación que vivió durante la tarde en el restaurante, esa turbación en su pecho, y la inquietante ganas de reducir esa distancia entre ella y su amigo, hasta cometer un acto en que terminara con esa amistad.

Sungjong puso en blanco los ojos, y soltó la perilla dorada. Abandono el aire de los pulmones, y miro una vez más, a una autista Yadira.

-Lo siento. No quería decir eso. No de esa manera. Hay un problema entre nosotros. Falta de confianza, y es algo que me está comenzando a molestar.

-¿Falta de confianza?- Se arrancó a duras penas, de una imaginación insólita y sin explicación. Comenzaba a sentirse incomoda. La presencia de Sungjong la incomodaba.

-¿Por qué no me dices que sucede? ¿Por qué solo corres a Stefania, para contar tus preocupaciones? Todavía no me has dicho que te sucedió en el restaurante, ¿Por qué quisiste irte tan repentinamente?

-Te eh dicho. No me sentía bien.- Espeto, en voz baja y mirando el suelo, mientras pasaba una mano por sus cabellos.

- Ah eso me refiero. No me terminas de contar las cosas, Yadira. Me dices que no te sentías bien, cuando claramente se notaba que había algo que te incomodaba. ¡Dime! ¿Qué es eso que te tiene así? Confía en mí. ¿Qué es lo que está pasando?

Y su fuero interno se desestabilizo. Algo llamado desesperación acudió a su cuerpo.

-Todo... Todo me sucede.- Con voz entre cortada, y sonando cada vez más baja, Y sin esperarlo las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos. Yadira intento cubrirse el rostro con sus manos. Lo odiaba, odiaba llorar, pero más odiaba sentir que no tenía libertad. Que alguien controlaba cada paso de su vida, que la vigilaban. ¿Hasta dónde era capaz de llegar Gerard?

Sungjong parpadeo varias veces, asombrado, o asustado. No lo podía creer, había echo llorar una mujer.

...
...

Howon bebió un último trago de la lata de cerveza importada, y la asentó con un fuerte golpe, sobre el mesón de la cocina de su apartamento. Prácticamente derrumbándose en la soledad de su hogar. No era dado a las bebidas alcohólicas, pero últimamente le daba todo muy por igual.

Su mente sin querer pensar en alguien más que el rostro de Jang Dongwoo, atosigándolo con recuerdos, y con un presentimiento, que comenzaba a generar estragos en su ser. Ciertamente, desde esa mañana en que lo vio, había un algo que le decía que el mayor, correspondía sus sentimientos. Sus miradas, aunque no eran diferentes de hace cinco años, ocultaban un cumulo, indescriptible para él, de sentimientos.

Y si ahora esta tan seguro, de que Dongwoo lo correspondía ¿por qué no iba a buscarlo, y aclarar las cosas de una buena vez? <<Con paciencia, los resultados son mejores>> Pensó.

No quería cometer el mismo error de la vez anterior. Tanta impulsividad había arruinado todo, a tal punto de quedar tras las rejas, y casi ser violados por un centenar de delincuentes y drogadictos. Oh si solo el recordarlo le hacía sufrir un pequeño escalofrió, en el cuerpo. Eso había estado cerca, pero para suerte de todos, o de ambos, la llegada de Sungkyu y Stefania fueron su salvación divina.

Su cabeza seguía meditando. Nuevamente Stefania movía las cartas, tal vez al propósito, para que las cosas entre ellos se arreglaran. Lo aprovecharía, aprovecharía esas dos semanas en que deberían pasar tiempo juntos, cada segundo que transcurriera. Cierto era, que muchas veces no estarían solos, o casi nunca, pero el vería la manera de cómo manejar el tiempo a solas con Dongwoo.

Si durante la jornada de ese día, no hizo algo para menguar la tensión entre ambos, es porque quería procesar cada detalle, captar cada acción, mirada o lo que hiciese el mayor, no sabía si por el deleite que le causaba verlo con atención, algo que siempre había echo antes, pero que hasta hace semanas atrás le encontraba un significado relativamente sentimental y emocional, o porque necesitaba estar seguro, de que esta vez no era una simple imaginación, de su cerebro.

El móvil dentro del bolsillo de su jean, comenzó a vibrar. Howon se despabilo un poco, y antes de tomar el teléfono, miro a un costado y capto, sobre el mesón, más de dos latas de cerveza vacías. Agito su cabeza de un lado a otro, reprochándose mentalmente que hubiera abusado de su resistencia al alcohol.

Se retiró de la cocina. Sus pies descalzos provocando un pequeño chasquido al chocar contra el suelo. Leyó el mensaje recibido. Era de su madre. Gracioso. Hace poco tiempo la mujer había aprendido a manejar con eficiencia el celular que él le había regalado, y ahora era normal recibir un texto cada cinco minutos de parte de ella.

  Y de repente, mientras se encerraba en su habitación, para buscar ropa limpia antes de entrar a bañarse, se preguntó que dirían sus padres al enterarse de que ahora se consideraba un homosexual.

...
...

Un estilo completamente moderno. Ideado, claramente, para clientes jóvenes-adultos. Desde la apariencia a un club nocturno, oscuro pero con luces filantrópicas simulando a ser laser de colores verdes, hasta los pequeño círculos despedidos de las esferas que giraban, colgadas desde el techo del lugar. Compuesto por dos plantas, ambas de gran amplitud.  La planta baja con una barra en centro del salón, iluminada , rodeada  de banquetas, y un poco más alejadas se encontraban las mesas cuadrada negras  tendidas con un mantel  blanco ubicado como un rombo sobre la madera, y la puntas cayendo a los costado. Luego se encontraban las escaleras. Una en cada  lado del salón que llevaban hasta la planta alta.  Arriba, pese a que la medida era igual al piso de abajo, el lugar posible de ocupar era mucho menor, ya que en el centro se encontraba una abertura circular, con la baranda de mármol, y vista hacia la barra de la planta baja.

Sungkyu se sintió incómodo. No sabía si por el hecho de que Woohyun hubiese hecho una reservación en un lugar tan excéntrico y visualmente costoso, o porque tendía a dedicarle sonrisas bastantes insinuantes. Se removió en su asiento, extendió su brazo para tomar la copa de vino tinto que la camarera había llenado hace apenas unos segundo, y bebió un corto sorbo.

-¿Te gusta el lugar, hyung? Aquí, los barman, suelen dar espectáculos, preparando tragos.- Comento Nam probando un bocado de la comida de su plato.

-¿Es por eso que esta la abertura en el centro?

El menor asintió,  con un bajo gemido. Limpio sus labios con la servilleta y dejo que sus ojos se deleitaran con la encantadora imagen de un Kim Sungkyu totalmente asombrado por lo llamativo del restaurante. Woohyun  lo observo con fijeza, aprovechando la distracción del mayor, que miraba en dirección a las escaleras. El cuello níveo a la vista, al igual que parte del hombro derecho, a causa de esa camiseta beige que bajaba hasta con delicadeza por la tersa piel. Ciertamente agradecía a que la temperatura dentro del restaurante fuera cálida, y que la recepcionista les aconsejara que fuera mejor  quitarse los abrigos, para estar más cómodos.

-Es un lugar interesante. No había tenido conocimiento de él hasta hoy. ¿Con quién has venido antes?- Pregunto curioso, sin embargo no fue consiente, hasta que finalizo, que podía ser demasiado inmiscuida su pregunta, o que tal vez la respuesta le podía llegar a generar cierta molestia.-  No... Disculpa.

-Está bien.  Con Stefania o Sungyeol, a veces otros compañeros de la empresa.

-Ah. Y ¿No tienes novia?

-Pues si no te he hablado de ella, y si siempre que me has visto, ha sido solo. Es claro que no. No tengo, Hyung. Y tu ¿Tienes?

-Mmmm... No.- Negó con su cabeza, moviéndola de lado a lado.- Pero eres muy cercano a Stefania, ustedes... jamás…

-Es como una hermana.-Interrumpió- Tenemos esa afinidad de hermano mayor y hermana menor. Ya sabes esa confianza, exagerada. Desde que la conozco no ha sido de interés, no me ha llamado la atención, y sé que yo a ella mucho menos. Es por eso que hasta convivimos juntos.-Woohyun aguardo silencio, y luego retomo la conversación.- Sungkyu Hyung ¿Te encuentras interesado en alguien?-Interrogo de repente.

Los pequeños ojos del mayor comenzaron expandirse. Ahora Nam lo observaba fijamente, a la espera de una respuesta, que no sabría dar. Sus mejillas tomaron un pálido color carmín, disimulable ante las penumbras apenas alumbradas por esos juegos de luces.

-Pues yo sí. Yo si estoy interesado en alguien, Hyung.-Espeto de repente Woohyun.

Sus miradas se unieron, más que cruzarse se buscaron. Sungkyu sufrió la aprensión de esos ojos, la certeza y seriedad de esas palabras, que lograron llegar a sentir no solo la esperanza de que era una clara indirecta hacia a él, si no la desazón de no saber qué hacer, o cómo reaccionar. Sin mucho pensar solo cambio la vista a observar, por las escaleras que se encontraban, varias mesas detrás de Woohyun.

¿Por qué ser tan directo? Había sido más que nada un impulso, imposible de controlar. Nam perdía la capacidad de contener sus palabras, de mantener callada su boca, y si seguía de tal manera probablemente terminaría por sincerarse y soltar toda la verdad. Se dio cuenta que había incomodado al mayor, que quizás había abusado de la poca confianza que existía entre ambos, y que posiblemente utilizar su indiscreta manera de mirar terminaba por arruinar todo. Woohyun sonrió de lado. La hora había avanzado, y la comida de sus platos ya había acabado, por ende no tenían motivos para seguir el restaurante, más que para beber, y no lo quería como opción.

-Hyung ¿Te parece si vamos al cine?

Nueva propuesta, e inesperada. Sungkyu regreso la mirada hacia su acompañante. Alzo sus hombros, y respondió solo un "Si" tímidamente. Nam llamo al camarero que atendía en otra mesa, levantando su mano. Pago la cuenta, aunque en un comienzo Kim se mostró reticente a que pagara por él, pero el menor solo deposito el dinero en manos del muchacho con camisa blanca, y se levantó de la silla.

-Vamos, Sungkyu hyung. Yo invite la cena, pero tu pagaras las entradas en el cine.- Dijo con diversión, intentando que el mayor pudiera disminuir esas pequeñas líneas formada en su frente, que marcaban su deje de oposición por su reciente acto. Woohyun extendió su mano a Sungkyu-¿Hecho?

Pareció dudarlo un tiempo, luego solo suspiro, y estrecho la mano del menor.

-Solo, porque me parece equitativo dividir los gastos.

Descendieron por las escaleras. Buscaron sus abrigos y salieron a la calle. Y fue en ese momento, cuando Sungkyu hallo, algo más interesante, que mirar de soslayo el perfil de Woohyun, que caminaba a su lado. La cabellera rubia sujeta en una coleta alta, con la finura dorada cayendo lacia sobre el hombro de la mujer. Con un tapado azul oscuro, jean negros, y zapatos de tacón fino.  Una desazón en su pecho, una angustia repetible, ya vivida, y los recuerdos de dos años atrás regresando en un solo impacto al ver la mujer acompañada de alguien más, de quien parecía ser su actual pareja.

-¿Erikka?- Fue apenas un susurro, que se le escapo.

Woohyun volteo, observándolo curioso, porque ese nombre llego, incluso a sus oídos, pero más atentado a preguntar, al ver la sonrisa del mayor desvanecerse y ser llevada por ese aire frio de la noche. El mayor dejo de caminar, y él se preocupo.


-¿Que sucede, Sungkyu?




-----------------------------------------------------------------------------------------------------




Hiiii!!!


Cuantas me quieren matar? Primero por la demora y luego por el final que le di a este cap XD jajajaja Lamento que esto se de asi, je que luego de tanto que esperamos al WooGyu en accion, caiga alguien mas  a estropear todo jejje 


Como ha ido, estas dos semanas en que e desaparecido?? Como les va la noticia de la Sub- Unidad? Yo  no digo nada jaja porque ya medio mundo me escucho y me trato de loca jejeje osea una vez que comienzo no paro, solo digo una cosa y se que varias opinan lo mismo que yo: COMEBACK DE SUNGKYU, AHORA!!!!!!!!!!!!!!!!


Si asi es. Lo estoy esperando, ya que Infinite V parece haber quedado en el carajo... Ojala me equivoque, ojala sea yo la que alucina, pero odio la unidad de empresas jajaj de verdad no tengo problemas con los chicos de la SM, ahi estan mis amores de TVXQ Y Boa, pero la agencia en si no me va. Siento que ya maneja a la Woollim. Es frustrante...


Y como no acaba la cosa.... El WooGyu separado. Bang! en la cabeza. Comprendo que no tenian lugar, pero sigo sin entender porque Gyu y el Yadong por un lado, y Namu con el MyungYeolJong por otro. No me digan el que WooGyu no es real jajaja porque si lo es... saben tiendo a pensar que necesito un psiquiatra jajaja Ultimamente formulo teorias de conspiración contra el WooGyu jjajaja estoy en crisis jajajaj Soy un desastre, y ya las canse, ahí tienen otro motivo para matarme.

Bueno me largo, a subir el otro cap.

Espero comentarios, y que sea de su agrado.

Nos estamos leyendo.

sábado, 8 de febrero de 2014

El Trébol de la Luna. Cap 4

Capítulo 4ITULO

Sus ojos se centraron en el pequeño niño que jugaba solo en el salón, principal del edificio, con sus piernecitas cruzada, al estilo indio, y unos cubos plásticos de varios colores. Tenía un mandil celeste, con cuello azul a cuadrille, el uniforme de los más pequeños de la fundación. Woohyun se enterneció con el pequeño. ¿Cuantos años tenía? Supuso que no superaba los tres años de edad. La sonrisa en sus labios, se difumino. Contrariado, por no saber si sonreír con la astucia del menor, al armar un torre con los cubos, acomodándolos desde abajo hacia arriba, de mayor a menor tamaño, o plantearse que la tristeza lo consumiera, porque ese niño había sido abandonado.

Se afirmó en el resquicio de la puerta de la cocina, cruzando sus brazos, y dejo que su mente divagara lejos. ¿Era consiente, aquel pequeño de que sus padres, o solo su madre, o quien fuese que lo tuviese a cargo, lo había abandonado? Su mente viajo un poco mas ¿Se identificaba con el menor? ¿Se sentía abandonado? El niño sonrió mientras se ponía de pie, e iba en busca de más juguetes en la caja que se encontraba en un rincón del salón.

<<Demasiado joven para entender, demasiado inocente para perturbarse con sentimientos negativos>>

-Esta aquí, desde que es un bebé.-Dijo Min Ji, en susurro.

Woohyun miro hacia un costado. No había notado la presencia de la mujer en el salón, mucho menos de que estuviera tan cerca. Una avenía como saludo por parte de él, y la mayor sonrió, sin despegar la vista del niño. El par de ojos rasgados, despedían una luz, un brillo de anhelo en Min Ji, y su mundo sufrió un dejavu, como un momento ya vivido, como si hubiese visto es destello en alguien más.

-El piensa que su familia, somos todos. Cuando dibuja siempre es el que más demora en entregar, porque se detiene en hacer a cada uno de la fundación, desde los niños hasta los encargados. Incluso en uno de los últimos trabajos que estuvimos haciendo, te dibujo a ti.- Él la observo sorprendido, pero con demasiada curiosidad.- Tienes tres dedos en una mano, y cinco en la otra.

Una corta risa, compartida entre ambos, y Min Ji, esta vez se concentró en él.

-¿Cómo están tus cosas, Woohyun?-Pregunto

Esta vez sus manos se escondieron, en el interior de los bolsillos delanteros de su pantalón, y como si fuese nada, solo se encogió de hombros.

-Supongo que... estable. Sin cambios. Hoy tuve, mi primera cirugía.

-Y ¿Cómo te fue con eso?

-No muy bien, que digamos.- Su sonrisa se esfumo, y la mujer lo miro preocupado, mientras bebía un sorbo de té de la taza de porcelana blanca.- No por mí. Lo que pensamos que sería solo una cirugía de cálculos en la vesícula, resulto ser algo más... Y tal parecía ya había echo metástasis en otros órganos. Aun así, se extrajo algo para una biopsia. Solo para estar seguros, aunque no caben dudas, es terminal.-Sentencio.

-Lo siento...

-No se preocupe. En esta profesión, es algo que debe suceder muy a menudo. Yo, recién comienzo, pero con seguridad sé que no será la primera vez que me topé con algo así.

- Y… ¿ahora que queda por hacer con el paciente?

- Quimioterapia, solo para mantenerlo. Y calidad de vida.- Necesitaba cambiar de tema, porque recordar que había tenido que anunciar a una persona, que posiblemente le quedaba menos de un año de vida, ciertamente lo cargaba de angustia.- ¿Usted, como esta?

Hacia unos días atrás, y sin intención alguna, había sido testigo de una discusión entre Min Ji, y quien parecía ser su marido, o tal vez su ex marido. Un planteo del hombre a la mujer, por unos papeles de divorcio que le habían llegado al trabajo, por parte del abogado. Las quejas del sujeto, se habían escuchado hasta fuera de la oficina, y llegaron, incluso, a oídos de los menores, que a altas horas de la noche, fueron despiertos de sus sueños. Él, se estaba marchando de la fundación, cuando los escucho, y prefirió permanecer unos minutos más, por si las dudas, ya que el hombre parecía sacado de sus cabales.

- Bien.-Respondió con sequedad, y desviando la mirada de nuevo al pequeño que era levantado, por una joven, y entre risas, por las cosquillas propinadas, se iba a su habitación.- Cruzando un divorcio, como todos ya saben en este lugar... Pero aliviada.-Guardo silencio por unos segundos, y retomo la charla- Hoy hable con mi hijo. Se siente culpable de  lo que está sucediendo, pero no tiene nada que ver. Yo no le daré la espalda, si es eso lo que espera mi esposo.

-Es usted, una excelente persona.-Comento, y ella le dedico una sonrisa, mientras ingresaba al interior de la cocina, para dejar  la taza dentro del lavado.

-Gracias. Pero creo que es lo que haría toda madre. Apoyarlo a seguir adelante, y que sea feliz, sea al lado de quien sea.-Soltó un suspiro, comenzó a lavar la taza- Y sabes, creo que está enamorado... ¿Alguna vez te enamoraste, Woohyun?

Y no respondió. Sin embargo bajo del umbral de la puerta, solo pudo observar algún punto invisible, en la pared al final de la cocina, y como si fuese una pantalla de cine, los recuerdos junto a Sungkyu, se corrieron como una película. Lo extrañaba, sin duda lo hacía. Fue un tiempo relativamente corto al lado de Kim, pero el suficiente, para que crecieran sentimientos por el mayor.

-Me parece que si.- Agrego Min Ji con total picardía.

Otra vez se encogió de hombros, pero sus labios esbozaron una sincera sonrisa.

-Puede ser...

No transcurrió demasiado tiempo conversando, en que Woohyun se percató de la hora, y que ya era demasiado tarde para seguir permaneciendo en la fundación. Busco su bolso, dentro del cuarto donde se encontraban los casilleros de los que trabajan en el lugar. Se despidió de Min Ji, con beso en la mejilla, tal cual hacía tiempo atrás con su madre.

La luna llena en un firmamento oscuro, pero alumbrado por los pequeños puntos brillantes y centelleantes. La noche fría, y nostálgica. Resguardo sus manos del frio, hundiéndolas en los bolsillos de su abrigo, y desplazo su mirada, por la infinita calle que tenía delante. Su casa estaba a unas veinte cuadras, de la fundación y él prefería hacerlas caminando. Un pequeño lapso de quietud en su vida, antes de llegar a su hogar.

Pudo ver las la luces encendidas en el porche de su casa, mientras se acercaba cada vez más. Subió los primeros escalones, y antes de poder abrir la puerta, esta se abrió sola. Su padre apareció desde el interior, con un rictus en su rostro, tan severo que le erizo la piel.

-Entra dentro, tenemos que hablar.-Dijo el mayor.

Y el solo obedeció, a pesar que su corazón se estrujaba por dentro, pidiendo a gritos, porque se largara de ese lugar.

...
...

Dublin, Irlanda.

Mojo su cara con agua bastante fría, y observo su reflejo en el espejo, del sanitario para hombres de la  editorial. Unas muy bien marcadas ojeras se acentuaban en su rostro níveo. La presencia de la falta de sueño, notándose en cada uno de sus rasgos faciales. Seco su cara con las toallas de papel, que colgaban en el pequeño objeto pegado a la pared, y luego lo desecho en el canasto de basura que estaba junto al lavado.

   Regreso a su oficina, sin percibir que por detrás de él era perseguido por alguien más. Cerró la puerta, sin embargo no la escucho cerrarse y entonces volteo a ver.

-¿Qué te sucede?- Pregunto Alana. La joven termino por ingresar y cerrar. Observo con determinación a Sungkyu y frunció el entrecejo.-Estas demacrado, muchacho.

-Gracias. No lo había notado- Dijo con un deje notable de sarcasmo, y se acomodó en su silla.

La pelirroja extrajo una pequeña banqueta, que tenía Kim en un rincón, y la dejo delante del escritorio.  Tomo asiento. Los cabellos cobrizos, caían por sus amplios hombros cubiertos de pecas, resaltando sobre la piel blanca. Los grandes ojos turquesas, destacando dentro de las cuencas, que hasta hacían doler la vista. Con un pantalón ancho y largo, y una camiseta al estilo hindú, Alana abrió sus piernas tal cual lo hacía un hombre al sentarse.

Sungkyu, se recargo en el respaldo, y la observo con una de sus cejas elevadas.

-¿De verdad no eres lesbiana?

-No, no lo soy… Que yo sepa.

-Pero pareces.

Ella solo hizo una mueca en el rostro, dejando entrever que le daba igual si parecía o no ser homosexual.

-Dime que te sucede. Porque te veo desencajado de la realidad.

Alana, escudriño con su mirada al menor. No era un genio en descubrir sentimientos ocultos en las personas, pero Sungkyu era de los que no camuflaban sus estados de ánimos. Si estaba alegre, su rostro se encargaba de hacerlo saber a medio mundo, y si estaba triste, confundido, o lo que le estuviese sucediendo  era como si lo gritara a los cuatros vientos. Y ese día el joven, ingreso a la editorial, con un aura desestabilizada, y perturbantemente aturdida. Sin contar que tanto la remera gris, y el pantalón que llevaba puesto, ni por broma habían tocado la plancha caliente.

-¿Es por el chico?- Indago, curiosa.

-¿Que chico?

-¿Como que, que chico? El de los acantilados...

-Sí.

-Lo sabía-Dijo con efusividad, chasqueando sus dedos en el acto- Sabia que tenía que...

No era su mente consumida por los estragos de escribir un libro, no era la falta de sueño, no era hablar hasta tarde con su madre, sin embargo todo tenía que ver, todo se encerraban en un solo motivo, por el cual hasta perdía la coordinación de respirar.

Un profundo suspiro se escapó de su cuerpo, y  desvió sus ojos cansados a la ventana de su oficina.

-Debo regresa a Corea.-Espeto de repente, sin importar lo que decía su amiga.

¿Podía ser tan pequeño el mundo? ¿Qué tan posible era que su madre conociera al mismo Nam Woohyun, que él? De alguna manera, parecía ser posible, pero no totalmente convincente. Estaba encerrado en un destino, sumamente sucio y perverso, por lo propicio a jugar con sus sentimientos, como también tan descabelladamente inverosímil e irrealista de que las coincidencias sucedieran. Min Ji, había sido clara. <<Su nombre es Nam Woohyun...>> Ni si quiera escucho lo siguiente que dijo su madre, salvo la parte en que la mujer aseguraba que el menor estaba sufriendo demasiado.

No había podido continuar conversando con su madre. Concentrarse en formular palabras, sin tartamudear le era inútil, así que sin más se había despedido, y finalizado la llamada. Se había amanecido, sentado en la silla del despacho de su apartamento, observando el librero, si mirarlo. Tratando de procesar, todo “eso” que causaba un caos en su cabeza.

-¿qué demonios dices? ¿Te quieres ir?- Incrédula, interrogo. El asintió, sin quitar la vista, de la imagen del árbol frondoso, que se vislumbraba a través del cristal.- ¿Y el trabajo? ¿Cómo harás?

-Estoy a un mes de mis vacaciones, Alana. Solo pediré que me adelanten una semana. Con una semana me alcanza.

Se iba a arriesgar, aunque nada fuese seguro. Probablemente no tenía sentido, pero si era Nam Woohyun, el que trabajaba en la fundación, no perdería la oportunidad. Era una locura, porque tal vez el menor, no quisiera saber nada de él, pero presentía que alguna huella había dejado en el muchacho. Algo tenía que haber creado.

-Creo que lo encontré, Alana. E iré a por él...

-Dios...


Un simple susurro de asombro, que apenas lograron mover los labios finos y rojizos de la Noruega, y a sus 29 años recién podía aseverar y palpar lo que quizás era el verdadero amor, y de lo que uno podía llegar hacer por él.


--------------------------------------------------------------------------------------------------



Ta chan,chan, chan jajajaja


Cualquiera XD


Como estan?? Pues yo... con sueño son las cinco de la mdrugada, y yo aqui obsesionada con publicar el cap...

Lamento demoras, de verdad. Y tambien me disculpo por lo corto que son los caps. Trato de hacerlos largos, pero me quedan asi.

Bueno se que tenia miles de cosas para decir, pero me quede en blanco. Creo que es el sueño jejeje...


Asi que solo me despido. Tengan buen fin de semana.

Se cuidan

Y gracias por leer...

Kiss