lunes, 28 de abril de 2014

Culpa de una Fujoshi. Cap 18

Capítulo 18

Apretar el paso con más fuerza y, dar grandes zancadas a una velocidad que sería en cierta forma, trotar. No era completamente su culpa, más allá de haberse levantado 10 minutos tarde,  al salir de su apartamento le asalto la hora pico; horario en que todos iban a sus trabajos o bien, ir a la escuela. Igual que ella que debía hacerse del nuevo horario de su rutina. Ingresar a las nueve de la mañana, junto con Yadira y Howon cuando, hasta la semana anterior, era a partir de la una de la tarde. El problema radicaba que su celular y, el reloj que ajustaba su muñeca, insistían en que faltaban cinco minutos  para las diez. Y decía "Insistían", porque le gustaría usar como excusa, que había un complot entre ambos objetos en hacerle creer que era una Directora irresponsable.

Vaya, Stefania pedía piedad. Su domingo resulto un esquema horrendo de tareas acumuladas. Ya que el sábado  no pudo concluir a causa d SungJong y Yadira, que en su parecer, cuando regreso de comprar para pasar la noche, sugestivamente ansiosa, se encontró al menor parado en medio de la sala, observando escaleras arribas, donde todo indicaba que su amiga se había encerrado en el baño de la planta alta.

-¿Que sucede?- Pregunto, preocupada.

- No lo sé... ¿Creo que la hice llorar?- Soltó con vos queda, y baja.

Stefania alzo sus cejas y, una parte de su labio superior se curvo. Incrédula y sorprendida.

-¿Que la hiciste llorar?- Y no caía en la cuenta de que eso fuese posible. Dejo la bolsa blanca de panecillos, galletas, chocolates y Dios sabrá que cosas más, sobre la barra que separaba la sala y la cocina. Indago de nuevo al menor que seguía sin moverse ni un ápice.- ¿Qué hiciste?

No es que con Yadira fuesen uña y carne, que se contaran hasta lo más íntimo de su vida, pero existía cierto grado alto de confianza entre ambas en que, Stefania podía confirmar con seguridad que la joven era hueso duro de roer. En todo caso, desperdigar lagrimas sin más, era algo difícil de lograr en la muchacha.

- Pues solo le dije un par de cosas...

-¿Qué cosas, Jongie?

-Nada. Solo algo que pensaba.

-Y... ¿Qué pensabas?- Pregunto, entre cerrando sus ojos. Parecía un detective en busca de arrancar las palabras de la boca de un maleante,  para luego, así, poder encarcelar.

SungJong soltó una bocanada de aire y, la mayor se sorprendió al ver que se formaba un vaho bajo el mentón del menor. Advirtió que las puertas que daban al balcón estaban abiertas y, las cortinas corridas. Sin embargo no tomo importancia de ello y, espero a por una respuesta del joven.

-Solo que estaba cansado que corriera hacia a ti. Se supone  que yo también soy su amigo, pese lo que me pese. Pero no confía. No me cuenta nada de lo que le sucede. No soy idiota, puedo ver que tiene problemas y, yo solo le sirvo como oreja de cosas irrelevantes.- La voz de Lee parecía subir gradualmente el tono hasta que, fue consciente de que lo hacía y, menguo de nuevo.- Tu sabes lo que yo siento por ella- Murmuro.- Y esto que hace me duele, porque yo lo noto, porque siento una necesidad inmensa de ayudarla, pero no me deja. Me aparta...

Se mantuvo atenta a cada palabra que decía SungJong, aunque por un momento y, no por ser insensible, pero le dio agobio tener que seguir escuchando de los desamores de sus amigos. A todos les sucedía algo y eso, no podía ser hasta, ridículo. Claro salvo WooHyun y SungKyu, que para ese entonces Stefania jugaba sus cartas a que todo iba bien encaminado con el par. El transcurso de las horas le demostraría lo contrario. Y regresando al tema anterior, comprendió que la culpa no era del menor, más bien había sido que todo ese serio problema había saturado a Yadira, al punto de quebrarla. No era para menos y, lo entendía.

Se había acercado  hasta Sungjong y, palmeando la espalda de este, a manera de consolación, lo corrió.

- Vete, Jongie. No es tu culpa pero vete.

 -Pero...- Intento replicar, pero la mayor no le dio lugar.

-Pero nada. Ustedes los hombre nunca entienden  nada. Si ves que a Yadira le suceden cosas de índole grave, no la atosigues con que te cuente. Lo hará a su tiempo- <<O quizás te esté protegiendo y, no lo haga>> Pensó- Ahora lárgate y, duerme tranquilo que no tiene nada que ver contigo que Yadira llorara. ¿Ok?  Buenas noches y adiós.

Cerro la puerta sin si quiera escuchar a SungJong que se despidiera y, corrió hacia el balcón. Dio  una ligera mirada  desde una esquina  hasta  la otra esquina de la cuadra donde se encontraba el edificio en el que ella vivía, pero más allá de mucha gente caminando  por la acera o, los vehículos  circulando por la calle, como típica noche de sábado, no le pareció ver nada raro.  Claro que ella no tenía ni idea  de cómo era el sujeto que acosaba la vida de su amiga, pero sentía la sensación de ojos invisibles captando cada movimiento dentro del apartamento. <<Es psicosis mujer, solo eso>> Se convenció mentalmente. Había cerrado las puertas dobles y corrido las cortinas. Encendió el calefactor para climatizar el ambiente del lugar y, subió las escaleras para ir hasta su habitación, dejar el abrigo sobre su cama y, regresar al pasillo, hasta ponerse de pie delante del baño.

Dos golpes con sus nudillos sobre la madera blanca y, la puerta se abrió al instante, pero parsimoniosamente.

- ¿Te encuentras bien?-  pregunto al ver la figura de la joven aparecer con la nariz enrojecida y, sus parpados levemente hinchados.

- No, pero tampoco quiero hablar de esto.- Seria y con la mirada fría.

Stefania asintió con la cabeza.

- Perfecto...- La toz picosa ataco de nuevo y, luego de unos segundos en que los músculos de su garganta parecían contraerse dolorosamente, pareció bajar un poco la guardia y, continúo hablando.- Pero en algún momento tendrás que hablar. Conmigo o, con SungJong o, en todo caso, la policía. Ahora baja, que compre unas cosas para comer y rente un par de películas.- Se apartó del pasillo y, descendió las escaleras con ligereza; fiel a su costumbre.- ¡Kill Bill volumen 1 y 2, ya que no las has visto!-Grito

Tiempo después, ambas en la sala, sentadas sobre el sofá de tres cuerpo, con las piernas enlazadas como indio y, los chocolates y, varias golosinas más servido en una bandeja plástica en medio de sus cuerpos, observaron la figura de Uma Turman con su traje amarillo y, su kanata, mutilar a un cumulo de asiáticos, expertos en artes marciales, como si se tratasen de pequeños insectos.

-Es insólito. 82 tipos y, no pueden con una mujer.-Comento la menor, ensimismada con lo que veía.

La puerta de entrada emitió un chasquido al sentir la tarjeta pasar por la cinta magnética de seguridad del apartamento e, ingresar la clave de acceso a la vivienda.  Las dos muchachas miraron en dirección a la puerta y, perplejas observaron la figura de Nam WooHyun ingresar a la sala carraspeando algo entre dientes.

- Por favor, ¿no me digas que fue mal?- Dijo Stefania entre preocupada y, decepcionada, pero aun así, dando otro mordisco a su tableta de chocolate negro.

-Pues te lo digo. Apareció la ex.-Refunfuño, iracundo.

-¡¿Whats?!... ¿Eso es posible?

- ¡Es, es, es posible! Y, peor aún, parece que todavía tiene sentimientos hacia ella. Pero sabes que, ahora no tengo ganas de nada. Hablamos mañana.

El par de jóvenes observaron, confundidas, el cuerpo del mayor desaparecer por el pasillo de la planta alta. Luego se dedicaron una mirada y, Yadira rompió con el silencio.

-¿No era que, SungKyu gustaba de WooHyun?

-Así era hasta hoy a la mañana.- Stefania se encogió de hombros.-Que se yo, estos tienen más vueltas que una calesita. Pero ya me ocupare de estos y, de los otros y, de todos.- Se le escapo un suspiro de cansancio.- O los mato a todos, incluyéndote... Es broma, Yadira. No me mires así y ve la película, que esa mujer ya mato a medio mundo...

Yadira se había quedado a dormir esa noche, pero a la mañana siguiente se marchó temprano a su apartamento. WooHyun no hizo acto de presencia en todo el día y, Stefania perjuraba que haría acopio de Uma Turman y, lo degollaría sin piedad. ¿En qué momento se había ido? Pues tal parecía, mientras dormía. Tal vez a eso de las 7 de la mañana. Se suponía que la ayudaría con la aglomeración de trabajo pendiente que tenía por hacer. En sí, solo la ayudaría en parte; con los planes de recaudación de fondos para la fundación. Del conservatorio y la radio, se encargaría ella misma de todo por cuestiones de propia responsabilidad y, que solo le concernían a sí misma. Sin embargo, lo que suponía que sería algo rápido, se convirtió en un domingo de jornada laboral. WooHyun no dio señales de vida hasta la media noche, anunciando, por mensaje de texto, que dormiría en casa de un amigo, en todo caso, de SungYeol.  Se abstuvo de responder.

Hasta que logro finalizar con todo, incluso terminar con la composición de una canción, se percató que eran las dos de la madrugada y, aun le quedaba por bañarse para ese entonces.

Bueno he ahí la explicación del porqué está llegando tarde al conservatorio del, porque prácticamente corre por el pasillo, con la guitarra sobre su espalda, el bolso a un lado de su cuerpo y, las bolsas de cartón, con carpetas dentro, en cada una de sus manos. También recordó a último momento que, el día anterior había concretado a una reunión, para ya hace una hora atrás. ¿Apenada? Ni cerca. Cansada, quizás. Como fuese, ya se encuentra delante de la puerta de su oficina. Tras paso las bolsas de una mano a la otra y, tomo de la perilla. La giro y, al abrir la puerta lo primero en ver fue que, su silla estaba ocupada.

-Al fin, mujer ¿Sabes hace cuanto estoy esperando?

- No me interesa, SungKyu. Solo levanta tu bonito trasero de mi silla.- Dijo molesta y, luego cayó en la cuenta de que no era el único dentro del lugar.- Buenos Días.-Saludo al resto, tajante.

Yadira, HoWon y, DongWoo, sentados en el sofá, asintieron. La joven en el medio, cruzada de brazos, sin dar mucha importancia a la recién llegada, más bien observando a la ventana detrás del escritorio donde se encontraba SungKyu. Sus ojos fijamente puestos en la calle y, en los vehículos que iban y, venían por la avenida de doble sentido.

-¿Por qué de tan mal humor?- Pregunto el mayor mientras, cambiaba de la silla grande, forrada de cuero y, extremadamente cómoda, por una más pequeña, del otro lado del escritorio.

-Nada que te importe...- Guardo silencio y, pareció pensar sus palabras por un momento.- Mejor dicho, sí. Pero no viene al caso. No ahora al menos, así que luego hablaremos. -Intercalo miradas con cada uno de los ocupantes en la oficina y, frunció el entre cejo.-  ¿MyungSoo?

-Alguien lo llamo y se tuvo que ir. Dijo que regresaba a la tarde y, que cualquier cosa lo llamaras al celular.-Respondió HoWon.

-Mmm... Está bien.-Suspiro, resignada. Metió su bolso, la guitarra y, una bolsa con carpetas dentro del armario que se encontraba a un lado de la mesa de madera y, sobre está dejo una carpeta oficio transparente y, con la contratapa verde. Dentro unas hojas del mismo tamaño. Stefania tomo asiento y, copiando la posición de su amiga, hablo.- Bueno, SungJong está en un examen en la universidad. WooHyun y SungYeol trabajando; Así que daremos comenzada la reunión, sin ellos.

Ni bien finalizo, el itinerario complicado que había creado durante el día anterior, salió prácticamente escupido de su boca; sin reverberar palabras y, con la mirada diligente y, autoritaria que anunciaba que la directora no estaba dispuesta a recibir comentarios negativos o, quejas acerca de los horarios estipulados, ni de las actividades a cargo que dejaba a cada quien.

 Pues bien, a los que no se ofrecieron a dar una mano con las ideas para lo que ya tenía en mente y, para él que se ofreció y, tal pareció cambiar de idea, le esperarían dos eternas y largas semanas, muy seguramente, odiándola.

Los ojos de los presentes se expandieron en sus cuencas, pero sin lograr decir algo. Solo alineando un pensamiento entre los cuatro.

<<Esta loca>>

...
...

Aún tenía las llaves así que, solo ingreso. No pidió permiso. Para él, aunque ya no viviese en el lugar, seguía siendo su casa. Un silencio ligeramente común, al menos lo que había acostumbrado mientras vivió allí, aunque esta vez parecía cargar cierta tensión en el ambiente, como si antes de que llegase, las paredes del lugar  hubiesen sido testigos de alguna discusión. MyungSoo colgó las llaves en el llavero que se encontraba adherido a la pared del pasillo contiguo al recibidor. Se adentró a la sala. El lugar bastante sucio. Los muebles cubiertos por una gruesa capa de polvo, opacos. Tazas sucias en la mesa de la sala, así como también, en el fregadero, que contenían los trastos con restos de comida de varios días.

-¿Qué carajo sucede aquí?- Farfullo para sí mismo.

Era evidente que algo no andaba bien en su vieja casa. Se suponía que su madre o, hasta el momento en el que él residía, tenían una mujer encargada de los que haceres. Claro que a simple vista, la domestica no se hacía presente y, a juzgar por cómo se encontraba todo, deducía que hacía más de una semana. Kim apoyo, distraídamente, su mano sobre el mesón y, la viscosidad de algún alimento en descomposición, pegándose en su palma, hizo que la retirara de inmediato.

-Agggg... ¡Carajo! Qué asco que es este lugar.- Un simple murmuro para descargar su ira de ver la vivienda prácticamente, en abandono. Ni él que era hombre y vivía solo, tenía su casa así. Enjuago su mano con el agua del grifo del fregadero y, busco secarse con algo, sin embargo no tenía nada a su alcance  que estuviese limpio, así que simplemente sacudió las extremidades al aire y, luego lo paso por la tela de su pantalón. -¡Mamá!- Grito.

Regreso a la sala y, pensó en ponerse  a acomodar un poco, pero se abstuvo de hacerlo. Primero que le explicaran porque en menos de un mes el lugar se había venido abajo y, tal vez después se plantearía una vez más, la idea de ayudar a ordenar. Solo por el hecho que era una de las pocas cosas que tenia de su padre, ya que su madre se había encargado de tirar la mayoría de las cosas, sirviéndose de que eran innecesarias y, que debía hacer espacio para su padrastro. Aun guardaba bastante rencor y oposición de aquello, pero con quince años nadie le tomo en cuenta y, ahora de grande sentía que estaba de más quejarse.

-¡Mamá!- Llamo de nuevo.

Tampoco tuvo la intención de sentarse sobre el sofá beige, no al percatarse, con desagrado, de las pequeñas manchas de café sobre el cuero. ¡Asco! MyungSoo percibió los pasos de alguien acercarse, con fatiga, desde la planta alta. Visualizo  la figura de la mujer descender, envuelta aun en la bata de dormir, por las escaleras. Despeinada, su rostro demacrado a falta de maquillaje y, con los ojos enrojecidos.

Se le ocurrió correr hasta donde se encontraba su madre, pero una vez más, se lo pensó dos veces, y permanecía quieto, escrutándola con la mirada y, comenzando a generar preguntas.

-¿Que sucede aquí? ¿Por qué esta la casa en este estado?... ¿Es por esto que me has llamado?

Si, él no estaba ahí porque quisiera hacer una visita o, ver como andaban las cosas por su viejo hogar, ni mucho menos. Estaba ahí, porque mientras esperaba por la llegada de su jefa, junto con su primo, sus compañeros de trabajo y Dongwoo, había recibido una llamada al móvil por parte de su progenitora, pidiendo por él de una manera casi alarmante. Se preocupó y, pidió disculpas antes de retirarse del conservatorio, a pesar de que Stefania no había llegado.

Un silencio los envolvió, uno bastante incómodo. Pudo ver el labio inferior de la mujer temblar, nerviosa o indecisa de lo que decir. De repente soltó a llorar y, cayo sentada en el ante penúltimo escalón de la escalera y, hundió su rostro entre sus manos y, sus rodillas.  Los ojos de Myungsoo cobraron fuerza y se ampliaron, sorprendido pero también asustado.  Y esta vez el impulso le gano y, se acercó hasta su madre, sentándose a un lado de esta y, pasando unos de sus brazos por arriba de los hombros de la mayor.

-¿Que sucede, mamá?- Pregunto. La voz poniéndose rígida a causa de la preocupación.

-Lo...Lo...- Su madre comenzó a tartamudear, no solo por la irrupción de los sollozos, más bien por no saber cómo decir lo de a continuación. Y en un momento se dijo a sí misma, que era mejor largar todo, simplemente, sin menguar nada.- Lo hemos perdido todo.

MyungSoo quedo de piedra.

-¿Q... qué?

-Que nos quedamos sin nada. La empresa cayó en banca rota y, nos quitaran hasta la casa. Estamos en la calle.

<< ¡No!>>Negó mentalmente.  El brazo del muchacho cayó por la espalda de la mujer hasta tocar el frio del escalón detrás de ellos.  ¿Qué demonios estaba diciendo? Hizo memoria y, negó esta vez con su cabeza, mientras se incorporaba y se alejaba de su madre. Como si algo le hubiese dicho, que el paso por su casa iba a durar apenas minutos, MyungSoo se percató que aún se encontraba calzado. Sus manos se cernieron en un puño y, contuvo la respiración. Su cabeza gacha, sus ojos mirando la baldosa cuadrada debajo de sus pies y, su mente viajando a recuerdos demasiados lejanos.

...
...


La inerte imagen de un Kim SungKyu se plantó sobre el suelo llano de su mente. Estático, engullido en su propio mundo. Alejado de todo aquello que lo rodease, salvo de aquella rubia extranjera, de piernas largas, silueta asemejada a la de una modelo, rostro blanco donde los ojos azules resultaban como un par de luceros y, donde cualquier hombre hallaría la perfección. Incluso su Hyung, quien no aparto los ojos de la joven hasta que esta paso por su lado sin hacer reparo de él, más pendiente de quien la acompañaba.

WooHyun se dejó caer sobre el sofá de su despacho. Largo y moderno. Con esa forma de L o ángulo recto y, aun así incómodo. Casi despatarrado sobre los cojines; con la camisa negra a medias prender, las mangas dobladas hasta los codos y, los extremos de la prenda, salidos hacia fuera del pantalón. <<Bonita presencia en horario de trabajo>> Se recrimino y frunció sus labios, levantando un borde del labio superior. Sus brazos extendidos por sobre el respaldo del sofá y, sus ojos estudiando la vista panorámica de la ciudad, delante de él.

Edificios, edificios y, más edificios... Desde el décimo tercer piso y, sentado a más de 10 metros de la ventana, era lo único que podía ver. Aunque a dos manzanas más, quizás tres, no sabría decir exactamente, observo uno a medio hacer, así que no era un edificio en su totalidad, más bien uno en construcción. Se preguntó si tal vez sería un futuro lugar donde invadirían las oficinas o, departamentos o, tal vez sería la extensión de una cadena de hoteles. Ladeo su cabeza de lado a lado y, un "crack" se escuchó provenir de su cuello.

-¡Eishhh!- Gruño, mientras masajeaba la zona adolorida, debajo de la nuca.

Completamente tenso. Cada uno de sus músculos, incluso su columna, que por más que intentara enderezarse para relajar un poco la espalda, el dolor no mostraba intenciones de abandonarlo. Que mal que había dormido las dos últimas noches, sobre todo la del domingo en casa de SungYeol, en la que tuvo que compartir cama con su amigo. Era de dos plazas, el colchón parecido al que él tenía en su habitación, cómodo en exceso, donde uno se tira y el cuerpo parece rebotar al tocar la superficie mullida del colchón.  Pero al ser dos y estar acostumbrados a dormir solos, teniendo en cuenta que cada uno por su lado, tenía una mala manera de acomodarse a la hora de dormir, según para ellos muy cómoda; todo eso junto, pareció retorcerse y, claramente jugo en contra. Simplemente no estaban hechos para compartir la misma cama, al menos no entre ellos. Y todo ¿Para qué? Para evadir el cuestionario de preguntas que, suponía, Stefania le iba a hacer acerca de la salida con SungKyu.

Sí que había resultado inesperado el desenlace. No se imaginó probando de los labios del mayor esa misma noche pero, tampoco esperaba que se acabase tan pronto. Todo perfecto en lo que había durado la cena y... y... Y solo eso, la cena. Porque al cine, ni ha la calle donde se encontraba llegaron.

-Disculpa, WooHyun ¿Te parece si dejamos el cine para otro día? Es que... que mañana tengo que madrugar. Cosas del trabajo...

¡Mentira! Y, una muy mala por cierto. Le hubiera gustado haber contado con un espejo en su mano, esa noche, solo para ver como se le desdibujaba la sonrisa del rostro, en cuanto se cancelaba esa parte de la salida. No se había opuesto al pedido de SungKyu, incluso le dedico una sonrisa, falsa, pero en fin lo suficientemente creíble o, convincente, para no tener problema alguno con el repentino cambio de ánimo en su hyung. Alcanzo al mayor hasta el bloque de apartamentos en donde residía y, fue durante el transcurso del viaje, ese poco espacio de tiempo, de menos de 30 minutos, en que la ilusión, de que aquel joven de ojos pequeños pudiera llegar albergar algún tipo de sentimientos hacia él, se derrumbó como un castillo de arena.

- Esa chica... La rubia de coleta de caballo, que nos cruzamos a la salida del restaurante... ¿La viste?- Pregunto  Kim, dirigiendo una mirada tímida al conductor del vehículo. WooHyun asintió casi sin ganas y, apenas cruzando un vistazo con sus acompañante y, luego depositando nuevamente su atención, al menos una parte de ella, en el camino delante de ellos.-  Es mi ex novia- Musito.

De soslayo pudo ver al mayor bajar su cabeza. Le pareció que había cerrado sus ojos, pero con la poca iluminación dentro del auto y, que de por si SungKyu contaba con dos rendijas en vez de ojos, no podía estar completamente seguro. Escucho un suspiro escapar de los labios entre abiertos de Kim y, le recorrió la sensación de que su acompañante había dejado ir una gran mochila de su espalda.  ¡Lo sabía!... Bueno no con exactitud, pero lo presintió. En un comienzo creyó que el locutor se había quedado embelesado con la belleza de la extranjera, pero tanta tención aunada en su Hyung, no podía ser por ver una mujer demasiado hermosa. Entonces se le ocurrió que ya se conocían o, que al menos él la conocía, porque ella no pareció notarlo.

-Hyung, si no quieres hablar de ello, no tienes por qué hacerlo.- Incluso intento sonar  comprensible, pese a que se hallaba a sí mismo, frustrado con la vida. Molesto porque todo se estropeara por una ex y, de no solo tener la certeza de que SungKyu era heterosexual, si no también, de que el corazón del muchacho ya estaba ocupado. Y tal parecía la mujer había hecho demasiada mella en el mayor. Aun así y, luego de recriminarse una y otra vez, aparto su mano derecha del volante, dejando solo una al mando. Extendió la extremidad en dirección a Kim, buscando de la mano de aquel, encontrándola reposada a un costado del cuerpo, sobre una pequeña porción de espacio que quedaba del asiento. La tomo con la suya y, la apretó con fuerza. No con la fuerza que supone  imponer autoridad, sino más bien, la de brindar algo semejante al amparo. Compartieron nuevamente una mirada, una que pareció durar una eternidad, inmersa en ellos mismos y, el silencio pertinente. SungKyu dejándose llevar por la sorpresa del repentino acto y, lo bien que se sentía ante aquello. Woohyun dedico una cálida sonrisa, en un intento desesperado de esquivar la palpitante necesidad de fracturar esa distancia entre ambos y, fundir sus labios con los del ajeno.- No te preocupes.

Y lamento su suerte, porque el mayor solo abrió la boca para anunciar que ya estaban delante del edificio. El locutor aparto la mano con suavidad, lentamente, como no queriendo romper con ese contacto, pero de igual manera rompiéndolo. Se disculpó por la súbita manera en que había finalizado la noche, aclarando que de igual manera, el plan de ir al cine seguía en pie, pero para otro día.  Dio las gracias  al menor por la amabilidad, de incluso, no molestarse ante su inocente mentira y, sin más que agregar se apeó del vehículo, ingresando al interior del bloque de departamentos, sin voltear hacia él, ni una vez.

-¡Qué asco de vida!- Grito,  enderezándose y sacudiendo sus cabellos.

Miro en dirección a su escritorio. SungYeol había dejado, hace menos de 20 minutos, una pila de contratos por revisar, sobre el mueble.  Por su parte, él no tenía ni la menor intención de hacer algo por su vida ese día. Pero tampoco es que pudiera escapar de sus obligaciones. Así que, no le quedaba más que sentarse en su silla, ponerse los anteojos de lectura y, comenzar a trabajar. Luego tendría que hacerse de un tiempo, quizás durante el almuerzo, si es que decidía comer algo, para poder comunicarse con su amiga. Stefania seguro ya estaría que le reventaba la carótida, del enojo, no por nada la joven no había hecho por responder ningún mensaje de los que él le había mandado. Podía palpar la furia de esa mujer a Kilómetros.

-Qué asco de vida...-Repitió, harto.

...
...

-Esta vez creo que exagero.

DongWoo volteo al escuchar aquella voz, mientras flexionaba sus piernas. Estaba de más decir que, todos quedaron con la boca abierta al finalizar la reunión que, apenas si había durado media hora. La Directora del conservatorio había hecho magia en reducir el tiempo, simplemente hablando ella sola. Perplejos, y molesto; peor aún cansados antes de si quiera comenzar. Como en el caso de él y HoWon que, en comparación al resto, Stefania había dejado caer una tonelada de trabajo sobre sus espaldas.

-Pues sí... Opino lo mismo que tú.

-Pero es que, ¿Cómo demonios pretende que  hagamos tantas cosas? ¿Crear coreografías, enseñar las coreografías, componer raps? No había quedado en eso, el sábado, ni mucho menos lo menciono anoche cuando me llamo.

A Lee Howon era al que más le había pegado, de mala manera, la nueva rutina. Cuando accedió a ayudar, no se imaginó que la mujer lo bombardeara con tantas actividades. Sus descansos se habían reducido, todos, a cero. Literalmente. Le sorprendió que la Directora no se hubiese apropiado de  las horas de sueño de la madrugada <<A qué se lo planteo>> Pensó. Hoya se acercó hasta el lado de Jang e, imito los movimientos de este.

- A nadie se lo menciono, pero de verdad, no sé de qué te quejas... Digo, ya lo hemos hecho antes a todo lo que Stefania pidió. ¿No?

El menor recapacito durante unos segundos y, asintió con su cabeza. La acongoja se apodero de él.

-Es más podríamos sacar ventajas de ello. No es la primera vez en componer raps y, podríamos usar los que ya tenemos terminados. Y coreografías... Bueno tenemos un par de ellas. Crear unas nuevas no será tan difícil. -Añadió DongWoo

-Nunca me resulto difícil, hyung. No desde que te conozco.

Podía ser aventurado lanzar tales declaraciones hacia el mayor. No correspondía con la brecha creada entre ellos pero, Lee había meditado durante todo el fin de semana, en que cada tiempo que se le diera junto a DongWoo él, lo aprovecharía para remediar las cosas. Aunque fuese tratar de recomponer su amistad, pese a que él quería más. Capturo con la ranura del ojo el cuerpo de su amigo. Miraba hacia delante pensativo y, considero que esas últimas palabras habían calado en el muchacho.

-Aquí el problema,-Continuo Hoya, como no queriendo incomodar mas.- es que aún tengo que dar clases. Si enseñar a unos muchachos que ya saben de baile, resulta complicado ¿Te imaginas a aquellos que no tienen ni idea? Haber, dime tú, ¿SungKyu sabe bailar?

-Podría hacer el intento- Respondió con una sonrisa, divertido.-Esta bien. Stefania nos ha impuesto, prácticamente, una odisea.

-Ahí tienes... Una vez más coincidimos, hyung.

DongWoo pensó en contestar algo, pero lo dejo pasar por alto. En lugar de eso se incorporó y, se alejó a buscar la botella de agua dentro de su mochila, que permanecía tirada en un rincón del aula de ensayos. Ignoro la sugestiva mirada que estaba recibiendo por parte del menor mientras él pasaba un poco de líquido por su garganta.

-DongWoo hyung...- Llamo, enderezándose y un tanto nervioso.- Yo quisiera...

La puerta de ingreso al salón se abrió de golpe y, un grupo de jóvenes entraron al interior.

-¡Buen Día!-Se escuchó un coro de voces entre masculinas y femeninas.

Hoya solo atino a suspirar, viendo escapar, de sus manos, una gran oportunidad de poder contrarrestar esa distancia entre él y su Hyung. Los recién llegados abandonaron sus bolsos en el mismo lugar donde Jang había dejado el suyo, manteniendo unas sonrisas de entusiasmo y diversión. No era el comienzo de una de sus clases, pero era la primera para lo que se tenía planeado para dentro de dos semanas. Un punto que jugaba a su favor: es que al menos DongWoo tendría que ser partícipe de cada clase como un profesor más, pero sin paga.

-Buen Día- Saludo al grupo de menores.-Bien...

DongWoo observo y escucho lo que comenzaba a decir Lee, mientras él se encaminaba hacia delante para ponerse al lado del profesor. Un poco serio y curioso de saber qué es lo que le estaba por decir el joven antes de que fuese interrumpido por los alumnos.

...
...

SungYeol se paseó por media ciudad. Llevando el Toyota de un lado a otro. Atendiendo los asuntos de su compañero de trabajo hasta que, se hiciese la hora del almuerzo. Como WooHyun tenía mucho por lo que ocuparse desde una de las sucursales de la empresa del señor Nam, él había decidido atizar un poco esa agenda, tomando algunas de las reuniones de ese día, a su cargo. Claro que antes de irse había dejado más trabajo para su amigo.

Bajo la ventanilla del auto, dejando que una brisa húmeda se colara en el interior del vehículo y, chocara con su rostro. Pese a que los días transcurrían, el clima no había suscitado cambios. Las nubes opacando el cielo, la fina llovizna cayendo desde lo alto, empapando a quien no estuviese resguardado y, el fresco haciéndose cada vez más presente. SungYeol pensó que el calor del verano ya no volvería, aunque aún estuviesen en la época, era una certeza que ese ese año el otoño se había adelantado.  

Condujo por varios puntos más y paso de una junta a otra. Si había que ser consiente es que no se tratasen de temas de relativa importancia. Eran acuerdos ya listos, al menos de palabra, transcritos a un papel que conllevaba el peso legal. Cosas de rutina. Mientras sus ojos estaban atentos al pavimento brilloso y, mojado por la lluvia, su mente quiso escapar del presente por unos segundos. Recordó la charla con su madre durante el sábado por la noche. Su nueva aceptación, no como homosexual, como bisexual ante la mujer. Una plática que se extendió por varias horas hasta que su hermano menor llego a la casa. 

Sun Hi había sido todo lo contrario a lo que él hubiera esperado o, imaginado. No pareció desilusionada o, desencajada. Tampoco hizo el comentario en que él se encontraba en una edad donde,  todo lo que se experimenta pertenecen a una etapa de transición de la vida, no, porque a su manera de pensar y ver, eso se remitía a la adolescencia, cosa que él, en cuestión de edad, ya había pasado hacen un buen tiempo. Fue una conversación entre adultos. Madre e hijo. La mayor aconsejando de los cuidados a tomar en cuanto a la hora de tener relaciones sexuales sin tener  una pareja estable. Las enfermedades que se podían contraer y, como si no fuese poco, el uso del preservativo. Eso le resulto bastante horrendo y perturbador. No era un niño que atraviesa la pubertad, donde los padres deben tomar la responsabilidad pensando que ha llegado el momento  de "la charla".  Casi se quedó sin habla, hasta que prácticamente no queriendo escuchar nada más, las palabras salieron expulsadas de su boca.

-Mamá, en nombre de lo que tu más quieras, no sigas.-Alzo una mano y, detuvo a la mujer.-Entiendo tu preocupación como madre, pero puedo decirte que se desde la A hasta la Z de cómo debo cuidarme y, comportarme… Hasta ahora no te ha caído, mujer alguna, de improvisto, con un bebé en brazos ¿verdad?- Pregunto asustado el joven. Sun Hi frunció el entre cejo.- Era una broma, mamá… En fin…Ya he crecido y, aunque esto es nuevo en mí, no significa que las cosas cambien. Incluso lo que dices, son las mismas palabras que utilizarías para advertirme de cuidarme antes de dejar embarazada a una chica...

Ante aquellas palabras y, otras más que soltó, casi como si fuese un discurso, fue que su madre se dejó asombrar. Puede a que se debiera a la postura que tomo al hablar, de manera franca, directa y, seria, luego de ese chiste que no le causa ni pizca de gracia. Y su larga letanía, fue el final de la conversación, en cuanto a ese tema. Pero su madre parecía insatisfecha, podía verse en el rostro que algo le faltaba por saber.

-¿Y qué sucede con MyungSoo?-Pregunto, inocentemente.

SungYeol había tenido ganas de arrancarse los cabellos, apenas húmedos, en cuanto la escucho. ¿Tan obvio era? Pese a eso, prefirió no responder, diciendo que no había nada entre él y el menor y, que mejor se ocupase de dar “la charla” a SungJong que era, completamente y, en toda la extensión de palabra, heterosexual. Eso basto para no dar lugar a otra interrogación, claro que Lee no era tan hipócrita como para convencerse de que Sun Hi fuese una mujer tan crédula o, que realmente estuviese considerando con seriedad hablar con su hermano. Solo estaba respetando su espacio.

Chequeo la hora en el reloj de su muñeca e, hizo memoria de que la próxima reunión era a las dos de la tarde, luego tendría que regresar a la empresa y, seguir con su trabajo allí. Aunque no era lo último de ese día. Al igual que WooHyun, al retirarse de la empresa tenían que llegarse al conservatorio donde trabaja SungJong. Por un par de semanas no tendría descanso. La rutina se pondría bastante tediosa. Estaciono el Toyota Corolla a un lado de la acera y, observo el imponente edificio delante de él. Saco la tarjeta de débito de su billetera, mientras descendía del vehículo. Necesitaba extraer dinero del cajero automático.

Un bufido, silencioso, se escapó de sus labios al ver, que desde el interior del banco solo dos cajeros estaban en funcionamiento y, la cola de gente, aunque no era eterna, se extendía por varios metros hacia fuera del lugar. Metió las manos dentro de los bolsillos de su abrigo y, se dijo mentalmente que esperar un poco no le haría mal; incluso la lluvia había cesado. Se colocó detrás de un sujeto con una campera negra bastante abrigada, tejanos de un azul gastado y, tenis blancos, con el logo de la marca a un lado. Le resulto familiar la figura de quien fuese que estuviese delante. Lamentablemente no podía reconocerlo, no desde atrás y, con la capucha de la campera que cubría bastante el rostro de este. Sin embargo, luego de unos minutos de estudiar, sin ser perceptible, al sujeto, se percató de la guitarra que cargaba sobre la espalda. Dirán que idiota como no notarla, pero simplemente se había concentrado en la persona y, no en el objeto difícil de evadir en cuanto la mirada. Y sin ser cuidadoso, sus labios se separaron y en un murmullo lo llamo:

-¿MyungSoo?

Y este volteo.

...
...


Ida. Podía decir que hace más de cinco minutos sus ojos se han perdido en el suéter carmín que, se encuentra en la vidriera de un local en el centro comercial. Como vanagloriándose, a través del cristal, de lo fino, delicado y, costoso que era. Tal vez porque era de origen Francés, por la marca que, escrita en la pequeña etiqueta, prendía con orgullo, en el interior de la prenda o, simplemente porque el suéter era hermoso. Pero no. Observaba el pedazo de tela sin tenerla mucho en cuenta. Su conciencia giraba en torno a otra cosa o, en todo caso, a otra persona.

¿Había sido una ilusión? No podía describirlo como una ilusión, como si fuese algo etéreo que deseaba ver. Estaba claro y, lo reafirmó con seguridad, que esa relación fue parte del pasado. Un tema zanjado, aunque eso parecía solamente desde su perspectiva. Basto ver como él se había detenido abruptamente al reconocerla, para saber que el muchacho, hasta entonces, no había sido capaz de superar esa historia monótona y aburrida.

Lo había visto. Se habían cruzado y, al mismo tiempo ella lo había ignorado, como si se tratase de un transeúnte más de la ciudad. Cruel, lo sabía. Pero ¿Era necesario voltear a ver, dedicarle una sonrisa, saludar con hipocresía, como si fuesen buenos amigos que no se ven desde hace un buen tiempo? Claramente no, mucho menos al tener un hombre  a su lado cuantiosamente más exitoso, decidido y, excitante, que un simple músico frustrado.

Para Erikka, todo lo que tuviese que ver con Kim SungKyu, había sido desterrado de raíz de su vida. Ella prefiriéndose a sí misma antes que estancarse en una vida simplista y rutinaria, con alguien que respondía de la misma manera.

Miro una vez más la prenda puesta en el maniquí, y como si fuese poco para ella, la ignoro y, continúo caminado por la tercera planta del centro comercial. Busco su móvil en el interior de su cartera Gucci; marco un par de letras en la pantalla y, envió un mensaje a su novio. Alguien que, por cierto, la tenía un tanto abandonada desde que había llegado al país. Podían haber salido el sábado a la noche, haber pasado la noche, juntos, sin dormir, pero el menor estaba ausente. Más preocupado por el trabajo que en ella que, es su pareja. Y  mientras se quejaba internamente por esa actitud tan rara en el joven, una interesante idea se cruzó por su mente.

-Sería  divertido...-Murmuro para sí misma.

SungKyu era insuficiente, en cuanto a sus expectativas, pero podría resultar entretenido por un tiempo hasta que JongHyun se decidiese por tomarla en cuenta de nuevo.

...
...

Era de no creer lo insistente y tedioso que se había puesto su jefe esa mañana. ¿Qué tanto quería hacer? ¿Qué es lo que pretendía? Sentía que, tanta obstinación en que aquella muchacha accediera a formar parte de la empresa, no haría más que traer problemas. Mejor dicho traerle problemas. ¿Y si en algún momento Stefania aceptaba y, terminaba por ocupar su puesto? Tenía potencial, se podía notar en la mirada furibunda de la joven y, Jukka estaba enterado de ello.

El viejo, una vez más, le había encargado averiguar más acerca de la locutora. No pudo recaudar demasiada información, ya había sacado mucha la vez anterior, solo que a diferencia de aquella vez, en esta oportunidad habían dado con una foto de la chica en el periódico local. Remitía de un año atrás, más o menos. El titulo hacía mención al conservatorio y, de los logros conseguidos en poco tiempo. No se encontraba sola. A la izquierda y, derecha de Stefania estaban un par de jóvenes que parecían rondar, todos, la misma edad. Todos pasándose un brazo por detrás del cuello, sonrientes. Parecía una foto típica entre amigos que salen de vacaciones. La corta nota debajo de la imagen, indicaba el nombre de cada uno y, que puesto ocupaban dentro de la Academia. JongHyun señalo con el dedo a la mujer de cabellos azabache con la trenza que caía por encima del hombro y, que mantenía un perfil alegre y simpático.

-Es un hecho que, esta muchacha no puede estar sin correa.

JongHyun alzo una ceja. No entendía a qué se refería el mayor.

-¿Disculpe?

-Ay JongHyun-Dijo el viejo en un suspiro, pero sin quitar la sardónica sonrisa de los labios.- Deberías aprender un poco. Este tipo de personas, así de insignificantes como la vez, en este caso como una simple Directora de un Academia creadora de sueños sin futuro alguno y, locutora de un público mediocre, tienden a ser peligrosas. No tanto como la palabra puede llegar a demostrar pero, solo ponte a pensar. Tiene 22 años y mira hasta donde ha llegado. Tiene un edificio, no grande, pero lo tiene, a su nombre y ha hecho de él, casi un establecimiento educativo.

Le hubiera gustado poner un alto a ese comienzo de larga letanía. Cuando Karjalainen comenzaba no había quien le detuviese y, él tenía mucho por hacer aun. Mas si en su agenda seguía latente el convencer a Stefania. JongHyun se acomodó mejor en el pequeño sillón dentro de la oficina de su jefe e intento tratar de prestar atención a las palabras de Jukka.

-Tú hablaste con ella, hijo.- ¿Por qué le decía hijo? Aún no había contraído matrimonio con Erikka. Lee asintió, abrumado.- Si en una imagen básica, ya es notable la capacidad de esa chica para obtener lo que quiere, me imagino lo que tu abras visto desde primera fila.

¡Por Dios! ¿De quién demonios estaba hablando Jukka Karjalainen? ¿De Stefania, la mujer con aspecto enfermo del sábado que, aun así se mantenía soberbia a pesar de lo ojerosa que se encontraba o, una actriz de Hollywood?

-Como sea... El punto, JongHyun es que a personas como ella no hay que dejarlas escapar, ni que anden sueltas. Hay que someterlas. Hacer una sumisa.- <<Viejo pervertido>> Pensó el menor, aunque él lo era un poco también- ¿Entiendes? Debemos aprovecharlas, tenerlas bajo nuestro poder, si no podrían volverse algo que nos juegue en contra. Yo la quiero y tú tendrás que ocuparte de eso.

-Lo estoy haciendo.- Respondió al instante.

-Pues hazlo mejor.- Carraspeo el mayor, con el semblante tiñéndose de intolerancia.- Porque no has logrado nada aun.

<<Perfecto>> Esa chica ya estaba comenzando a ser un problema. Desde que había comenzado a trabajar con Karjalainen, jamás le había reprochado algo de su trabajo. Nunca se mostró desconforme. Incluso termino por ser la mano derecha del mayor. Pero ahora, Stefania estaba corrompiendo eso y, sin ser consciente de ello. JongHyun respiro profundo, antes de salir del despacho de su jefe. El móvil dentro de su pantalón gris clásico, vibro y, con una mueca de pocos amigos en su rostro, decidió ignorar el mensaje recibido.

No podía tratarse más que de Erikka y, simplemente en ese momento no estaba con ánimos para tratar con nadie, mucho menos con los caprichos de su novia. Ahora solo tenía cabeza en cómo convencer a la locutora o, más bien, en como quitar la ridícula idea de su jefe. Una vez más el teléfono vibro dentro del bolsillo, con insistencia y, Lee perdió los estribos. Era una llamada entrante

-Hola- Dijo, rotundo.

Una siniestra sonrisa se posó en sus labios. No era su novia y mejor aún, le traían buenas noticias.

...
...

Se acercó hasta el escritorio del profesor y, sin dar muchas vueltas dejo las hojas del examen sobre el mueble. Miro una vez más hacia atrás antes de retirarse del salón de clases. Aún quedaban estudiantes ensimismados y rompiéndose los sesos en responder cada pregunta de ese papel.  No era el primero, ni tampoco el último en entregar y, le causaba satisfacción, aunque eso no significase que le fuera bien. Bastante reñido lo había tenido al examen como para relajarse así sin más.

SungJong descendió las escaleras hasta llegar a la planta baja del edificio. Parsimonioso, sin apuros. Tenía que ir a trabajar aun, pero el hecho de encontrarse con Yadira en el conservatorio, por primera vez, no le provocaba hilaridad. Al contrario, lo ponía nervioso y tenso. Hasta vergüenza. Aun sentía que las lágrimas que cayeron por el rostro de la joven, solo se debían a él y, a su mala manera de dirigirse a ella. ¿Irrespetuoso o, demasiado idiota? Ambas, a su parecer, a pesar de que Stefania dijera que él no tenía nada que ver.

Se decía a sí mismo, que había sido demasiado entrometido de su parte. Yadira si quiera había respondido alguno de los mensajes que envió durante todo el domingo por la tarde. De disculpas por supuesto. Y el día anterior había sido fastidioso. Abrumante de tener que ver a su hermano y, al mejor amigo de este, hablar de sus amoríos sin puerto alguno. Ni su madre se encontraba para tener con quien hablar, así que, estuvo encerrado en su habitación, esforzándose en estudiar.

 Salió fuera del campus y, sintió una sensación extraña en su cuerpo. Una pesadez desconocida y, nada gratificante. Fue hasta la acera de en frente a la universidad, donde aguardaba estacionado su vehículo. Un pequeño Peugeot 207, azul petróleo. Contemplo un pequeño papel apenas enganchado en el limpia parabrisas del rodado que, se sacudía con la brisa. Lo tomo en sus manos y, estaba a punto de tirarlo, pensando que era la publicidad de una promoción de algún restaurante o, cine o, cualquiera de esas cosas. Sin embargo el papel era blanco, nada llamativo como suelen ser los panfletos. Entonces le pico la curiosidad. Lo extendió.  Escrito con un marcador negro y, una caligrafía bastante desprolija, la corta frase decía:

<<ALEJATE DE ELLA>>

...
...

-Sinceramente no los entiendo...-Murmuro agotada, masajeando el puente de su nariz con su dedo pulgar e índice.

-¿Que dijiste?

Stefania levanto de golpe la cabeza y, deposito la mirada en el muchacho sentado delante de ella, con la guitarra sobre su regazo.

-No dije nada, SungKyu.

Se suponía que debían ensayar o, al menos Stefania debía enseñarle a Kim la canción que había compuesto y, que este la interpretase, pero ni bien tuvieron un rato a solas dentro del aula, el ensayo quedo en el olvido solo para dar lugar a una extensa platica entre ambos acerca de WooHyun, la ex novia de su compañero en la radio y, de lo que le sucedía internamente a este con sus sentimientos.

SungKyu tenía un revoltijo de emociones encontrados en su pecho, que lo volverían loco. Conversar con alguien de ello le hacía bien, para descargarse un poco. Pero no encontraba solución a la confusión que le genero ver nuevamente a Erikka. Stefania podía escucharlo pero se le notaba a años luz lo irritada que se encontraba y, que en cualquier momento terminaría por meterle una patada en sus partes sensibles.

-¿Que sentiste al verla de nuevo?-Pregunto Stefania, sentada en una silla, sosteniendo unas hojas en su mano derecha y, la otra puesta en su mentón, anclando el codo sobre su pierna.

¿Qué podía responder ante aquello?

-No sé exactamente... Solo la vi y...

No podía continuar, porque estaba siendo sincero. No reconoce lo que experimento. Tuvo un mal estar interno, el mundo le dio vueltas y, perdió el sentido por unos segundos hasta que, WooHyun le llamo. Aun así eso había alcanzado para cancelar la salida al cine.

-Sé que no es amor. De eso estoy seguro. No puedo explicarlo con palabras… Lo siento.

-Está bien... No hay problema. Solo una pregunta más...

La locutora fue consciente de que estaba siendo por demás indiscreta y, entrometida en algo que ella queda completamente excluida, pero, aparte de encontrarse molesta por ser la terapeuta de todos, Stefania está sintiendo algo de preocupación por los sentimientos de su mejor amigo. SungKyu podía decir de boca para afuera que, no continuaba enamorado de su ex novia, pero no tenía certeza de eso. Podía ver desfilar un cumulo de inseguridades en los pequeños ojos del mayor.

-Por WooHyun... ¿Que sientes?

SungKyu guardo silencio. Esa misma pregunta se hacía desde el sábado a la noche y aun no sabía que responderse. << ¿Qué es lo que sientes por ese chico, Kim SungKyu?>> ¿Que tanto podía llegar a sentir por WooHyun, a quien poco conocía? Con el cual, en pocas cosas coincidían, a excepción del encanto al que le encontraban a la música. O, con el cual en un comienzo nada pintaba bien entre ellos, no más que, una enemistad que parecía crecer cada vez que se encontraban. Bajo el instrumento de su regazo. Sacudiendo sus cabellos con sus manos, se puso de pie. Exasperado le dio la espalda a Stefania y, en un suspiro dijo:

-Tampoco sé que es lo que siento por él.  Más allá de que pueda gustarme, no sé qué es lo que me sucede con tu amigo.

<<Con tu amigo...>>

Se repitió mentalmente la joven. Eso había sonado tan lejano, frio y, distante.

...
...

 Tiene  una vaga imagen en su cerebro que, revolotea como una polilla alrededor de una bombilla de luz. Es demasiado tiempo atrás como para, recordar cada detalle. Él y su padre jugando en el patio trasero de esa casa, en un verano cuando apenas tenía 10 años… Y, luego de eso, su mente se golpea a si misma con recuerdos tan buenos como malos.

Que imbécil, que ingenuo. Confiar ciegamente en que su madre y padrastro podían manejar la empresa de su padre, sin duda alguna, había sido un error. Uno lo bastante grande y, del cual se estaba por pagar muy caro. No se podía hacer más nada por la casa. La deuda que se había acumulado en esos años tenía que ser cancelada de alguna manera. La cuenta bancaria de la empresa no tenía dinero y, lo que él tenía depositado en su cuenta, no alcanzaba. La casa era la única opción junto con, los bienes incluidos. Se recrimino a sí mismo. Vociferando insultos hacia su propia persona mientras conducía su moto por las calles de Seúl, camino al conservatorio. Tendría que haber estado más presente en los negocios. Es más, en cuanto cumplió la mayoría de edad se hubiera hecho cargo de la empresa. ¿Cómo habían dejado que las cosas se cayera de tal forma? Tenía cierta mala espina de aquello. De todo.

MyungSoo se detuvo ante un semáforo, detrás  de una hilera de vehículos. Aprovecho para plantearse la situación, el problema. Algo no encajaba. Algo no terminaba por cerrar en su mente. No creía en las casualidades. Por ende, que su madre enfrentara un divorcio justo en el momento en que la empresa se caía en pedazos, no era un dato para pasar por alto. Ahora comprendía el motivo de que su madre le pidiera dinero semanas atrás, aunque ella no había hecho mención de lo que estaba sucediendo. Desde el día en que él se fue, la mujer había quedado sola en la casa, apenas sustentándose de lo poco que le quedaba y, por vergüenza, en el momento no había dicho nada. La idea giraba en su cabeza. ¿Y si todo hubiese sido planeado por su padrastro? No hallaba una forma en que el tipo pudiera hacerlo. Pero estaba seguro que no todo era tal cual le contaba su madre.

El claxon de algún auto estacionado detrás de él, lo despertó de su letargo. El semáforo había cambiado de color y, delante no tenían ningún rodado. Puso en marcha a la moto y arranco. Aun conduciendo, seguía pensando en que incluso tuvo que dejarle dinero a su progenitora. Y, es por eso que había tenido que ir hasta el cajero automático del banco que tenía más pronto a su alcance. Con una larga cola por esperar. Nada fuera de lo normal solo, lo lamentable que manejaban algunas personas una máquina de esas, con una lentitud que era la muerte. Todo tranquilo hasta que, esa voz susurrando su nombre lo descoloco. Ya le parecía que ese aroma que sentía a su alrededor le resultaba bastante familiar pero, de ahí a que fuese SungYeol a quien tenía detrás, no se le hubiese pasado jamás por la cabeza. Sorpresa y horror. Y, no porque el mayor le diera miedo, pero luego de lo sucedido el sábado... Era demasiado pronto para encontrarse de nuevo, sin ningún conocido a su alrededor. Volteo a verlo, por puro reflejo de su cuerpo al escuchar que lo llamaban. Nervioso. Como si no alcanzase con lo que ya tenía que lidiar.

SungYeol lo había observado y, él de igual manera. Asintieron en un saludo, sin decir ni pizca de palabra y, MyungSoo, más allá de esperar que se lo tragase la tierra, regreso la vista hacia delante. El tiempo transcurrió tan pausado, al punto de ser eterno. Pero sorprendentemente tanto Kim como Lee, pese a la tensión que se generó en ese estrecho espacio entre ambos, ninguno opto por retirarse del lugar. Llego el turno de MyungSoo de ingresar dentro de la cabina. La pantalla del cajero pidió el código de seguridad al introducir la tarjeta en la ranura de la máquina. Indico varias opciones más con su dedo índice. A su lado tenía un hombre bastante robusto y musculoso, por lo que Kim pensó que lo que el tipo tenia de súper brazos, no lo tenía de inteligencia y cerebro, al ver como manejaba con torpeza la máquina. Al cabo de menos de un minuto, él salió de dentro de la cabina, con su tarjeta de débito y el dinero dentro de su billetera. Miro de soslayo, una última vez, a SungYeol mientras este ingresaba a la cabina y ocupaba el mismo cajero que él, momentos atrás. En el recorrido hasta su vieja casa, MyungSoo sintió que su cuerpo moría, una y mil veces.

Y ahora pensando en el joven alto, conduciendo casi a ciegas hasta el conservatorio, el aire abandona de un golpe sus pulmones. Su cuerpo está pidiendo, otra vez, el sentir el tacto de las manos de Lee sobre su piel.

...
...

 La luna nuevamente permanecía oculta detrás de las pomposas nubes, opacando su esplendor plateado y redondeado, por un espeso manto gris casi amarronado. La noche adentrada con el fresco de la brisa y, a la espera por una intensa llovizna. Un clima que comenzaba a hastiar la paciencia de varios ciudadanos, que encontraban engorroso que el aguacero perdurara por tanto días.

DongWoo observo atento a la pareja de locutores que se encontraba al otro lado del cristal.  Stefania leyendo algunos comentarios de los oyentes que dejaban en las páginas del programa de radio, mientras se movía de un costado a otro en su silla. SungKyu parecía chequear algo de información en su laptop, serio, ensimismado solo en la pantalla de su ordenador. Y él... Él viendo a sus compañeros, pero con la mente distante de su trabajo.

Divagando en todo lo que hizo durante la tarde.  Y es que, aparte de ensayar como un desquiciado, todo le había parecido tan tranquilo. Fue participe, de incluso, las clases de HoWon. Presencio cada una de ellas y, por tiempos largos e, indeterminados en que solo era capaz de captar al cuerpo del menor sintió, hasta admiración de los movimientos de su amigo. Realizo un nuevo cambio de música cuando SungKyu presento una nueva canción sin poder apartar a su amigo de su cabeza.

-Wooo... Este tema ha sido pedido por muchos...-Dijo el mayor.

-Por mí también...-Agrego Stefania, risueña.

-Si... Lo sé. Acabo de ver tu comentario en la página de Facebook... Podrías haberlo dicho, ¿No?

-Quedaba mejor si lo solicitaba por ahí...- Finalizo la joven entre risas y, guiñando un ojo a Kim, que negaba  con su cabeza.

-Seguro, Stef... ¡Pues bien ¡ Para todos aquellos que han estado solicitando algo de música tranquila, para relajar esos nervios de un lunes...Primer día del comienzo de semana y, para algunos, el primero de esa rutina que puede llegar a ser un tanto fastidiosa...

SungKyu continuo hablando, mientras Video Game de Lana Del Rey comenzaba a escucharse de fondo. DongWoo capto con gracia, el momento en que Stefania hacia señas al mayor para que guardara silencio y dejara que la canción continuara sin interrupciones. Le sorprendió ver que el par de locutores no hubiese salido de dentro de la cabina cuando estaba la tanda musical. Solían quedarse, pero, no con regularidad y, generalmente era indicio de que algo no iba bien. O quizás estaban como él, necesitando aprovechar de un momento a solas. Como había dicho Sungkyu hace un momento; escuchar la música y relajarse un poco.

Se recostó sobre el respaldo de su silla, cerrando sus ojos, no sin antes ver que sus compañeros, encerrados dentro de esas cuatro paredes, imitaban, a inconciencia, su acción. Relajarse. Ese era el aspecto que daban los tres, sin embargo, la mente de cada uno se ocupaba de procesar distintas cosas, que parecía atormentarlos, sin llegar a un nivel importante. DongWoo pellizco con los dientes su labio inferior. Hoya y solo Hoya. Solo podía pensar en él y recordar, con claridad, ese insensato beso fugaz.

Entre ellos no hubo más acercamientos a los que acostumbraban antes. La tarde pudo haberse presentado tranquila, solo por ver que el ambiente se ponía ameno con el transcurso de las horas y, resultaba más llevadero entre ambos. Pero no habían tenido oportunidad de estar solos de nuevo desde la mañana y, en cuanto conversaban, con los alumnos presentes, aun así, era sumamente notable, que existía una incomodidad en ellos, fácil de palpar.

DongWoo trajo a colación a su mente, que el menor había querido decirle algo antes de que los alumnos los interrumpieran y, comenzase la primera clase de ensayo y, hasta ese entonces, aguardaba intrigado por saber cuáles eras las palabras de HoWon para él.


Las minúsculas gotas de lluvia comenzaron a caer de nuevo sobre la ciudad. Empapando los techos de las casas, las azoteas de los edificios, el pavimento de las calles y, todo el que anduviera a la interfiere a esa hora de la noche.  

Las luces encendidas en el interior del conservatorio a altas horas, llamaba la atención de quien pasara por la acera del edificio. Yadira traspaso las puertas dobles de la entrada despacio y, estas se cerraron por si sola detrás de ella. Dentro el ambiente era cálido, en comparación con fuera. Camino hasta la mesa donde se encontraba el guardia de seguridad. El hombre la miro y le dedico una sonrisa.

-¿Cansada?- Pregunto el sujeto.

-Si…-Respondió la joven, con un deje apagado, por el agotamiento, en su voz.- ¿Llego alguien más aparte de mí?


-MyungSoo y SungJong. Están en el aula A. Dijeron que debían ensayar o practicar… Parece que la Directora ha sido un poco exigente.

-¡¿Un poco?!- Espeto, indignada.- Se le ha ido la mano.  Tenga una idea, que apenas he tenido una hora para llegar a mi casa y, luego regresar al conservatorio. –Dejo escapar, con pesadez, una bocanada de aire.-Pero bueno, serán solo dos semanas y para una buena causa… Yo también me iré hasta una de las aulas. No le diga a MyungSoo o, a SungJong que estoy aquí. Saldré cuando los demás lleguen.

El guardia de seguridad asintió, sorprendido, pero evito hacer preguntas acerca de la orden impuesta por la joven y, continúo con su trabajo, observando las pantallas delante de él, que transmitían las imágenes de las cámaras de seguridad.

Yadira busco privacidad en uno de los salones vacíos, que se encontraban en el fondo del pasillo de la segunda planta. Encendió las luces y, observo el gran espejo que cubría toda una pared. Vio su reflejo en el cristal. Tenía puesta una campera con capucha, de un color bordo ya gastado. Jogging gris y, converse del mismo color. Su cabello recogido en un rodete, con unos mechones que escapaban, ocultos detrás de sus orejas, para que no estorbasen. Cansancio, eso decía su rostro a gritos, que ni si quiera contaba con un poco de  maquillaje. Había tenido hasta clases en la facultad, para rellenar su rutina. Incluso se retiró temprano del conservatorio, para poder llegar a tiempo a la primera clase del día. Pudo decirle adiós a la universidad, solo hasta el miércoles, cuando su reloj de muñeca marcaba las diez de la noche. Y por si fuese poco le quedaba regresar una vez más al instituto de música.

Ahora estaban por ser 11 y 30 pm, esperando a porque los demás llegasen a ensayar. Aunque algunos no asistieron a la reunión de esa mañana, a excepción de MyungSoo y SungJong que llegaron durante a la tarde a trabajar y fueron avisados en el momento, con WooHyun y SungYeol habían tenido que llamarlos para que se llegasen a la media noche al conservatorio. El único horario en que todos podían coincidir, estar desocupados y, juntarse. Dejo su mochila en un rincón del aula.  Se deshizo de su calzado, los calcetines, del abrigo y, del pantalón. Dejo todo dentro de su mochila y, extrajo del interior una blusa fina y holgada de color blanco. Se la puso y, luego se encamino hasta el otro extremo del salón, donde se encontraba el equipo de audio. Encendió el aparato y, al cabo de unos segundos el cuarto se encontró inundado de música.

Regresando a su punto de inicio, delante del espejo, Yadira observo una vez más su reflejo. La musculosa negra aún era visible a pesar de la remera que tenía puesta encima. La calza gris que había tenido debajo del jogging, mostraba exageradamente sus piernas; demasiado corto como un short. Sintió pudor al verse la piel morena de sus piernas demasiado expuesta. Incluso al desatar sus cabellos, que cayeron húmedos sobre sus hombros y, en parte de su rostro, le pareció que la imagen que le era devuelta resultaba bastante provocativa o, sugestiva. Lamentablemente, tanta producción, era casi necesaria para lo que estaba por hacer.

Sus pies desnudos se deslizaron sobre el parque del suelo, con avidez. Sus brazos se extendieron hacia los lados y, su cuerpo comenzó a girar y brincar de un lado a otro por el salón. Se sentía severamente extraña; era un buen tiempo sin practicar danza contemporánea desde su adolescencia. Cinco años y, ahora regresaba de brusco por un pedido de Stefania, que casualmente, también tenía una base, no tan pulida, en la danza. Ambas guardaban aquello como un secreto, tal vez no tanto en ese sentido, simplemente era algo que dejaban en el pasado y, no comentaban porque no les parecía que fuese un tema interesante de sus vidas. Sin embargo ahora lo traían de nuevo, para los planes de recaudación de fondos. Yadira sintió la enervante energía atravesar su fisionomía ante cada paso. Se desplazó por dentro del aula, con ligereza y libertad, pese a que era consciente de que sus movimientos estaban siendo sucios y desprolijos. <<Falta de práctica>>, pensó. En dos semanas tenía que ser impecable. Podía hacerlo, pero antelaba que resultaría agotador volver a perfeccionar sus técnicas.

Video Game de Lana del Rey la acompaño en el proceso de esa coreografía improvisada; canción elegida por la directora del conservatorio que se mostraba ligeramente emocionada con la idea de bailar. Sus piernas se estiraron de tal manera que, termino en el suelo haciendo un perfecto Split. Al menos no había perdido la flexibilidad de sus miembros. Nuevamente de pie, llevo cada extremidad de su cuerpo a imponer fuerza en cada movimiento, hasta ser algo violento. Eso eran sentimientos saliendo a la luz. La impotencia que le generaba lo que sucedía en su vida, la intranquilidad de no haber recibido ningún mensaje por parte de su ex novio y, el presentimiento de que eso no era significado de algo bueno. Pero más allá de eso, le calaba hasta los huesos el tener en mente a SungJong. Pensar demasiado en su amigo y, sínicamente queriendo romper ese lapso de amistad.

 Se sumergió en su mundo mientras bailaba. Cada pensamiento resultaba una inspiración para crear otro paso. Demasiado adentrada en sus sueños e imaginación, que no escucho cuando la puerta del aula se abrió y, quien entro quedó alucinado y quieto, bajo el umbral de la puerta mientras la observaba. Una vuelta en el aire como si se tratase de apenas una pluma flotando en el espacio y, Yadira se detuvo en seco en cuanto sintió que las plantas de sus pies tocaban el parque de nuevo. Mechones de cabellos desordenados se quedaron sobre su rostro, casi secos de tanto sacudirlos. Agitada. Su corazón latiendo impetuoso e iracundo y, acelerándose agresivamente aún más.

-Jo… Jongie.- Dijo en un suspiro entrecortado, intentado controlar su respiración. El joven vestido completamente de negro, continuaba mirándola desde la entrada.

Y estaba por preguntar que hacia allí, o bien como se encontraba ya que no lo había visto durante ese día y, tampoco había de vuelto los mensajes que el muchacho le había enviado el día anterior, pero perdió su voz y, sus intentos de calmar sus ardidos pulmones flaquearon, hasta no emanar ni un aliento. Su cara fue apresada por las manos frías de SungJong y, los labios de su amigo hicieron una suave presión sobre los suyos. Aun desconcertada por el acto del mayor o, de en qué momento se había movido desde la puerta hasta donde se encontraba ella, pese a eso y, a las sensaciones que se encendían en su pecho, sus parpados se cerraron y no… No quiso rechazar ese inesperado beso.



---------------------------------------------------------------------------------------


Holaaaaa!!!!!!!!!!!!!!

AL FIN TERMINE ESTE CAP!!

Jejeje Como estan? Yo con un leve dolor de cabeza... Ayer era peor, pero ya pasara. Que cuentan? Yo numeros y dedos XD Literalmente no tengo nada que decir.

Asi que voy directo al fic... Perdon por demorar en actualizar, pero es que me costo escribirlo, porque como ya habia dicho, no tengo mucho tiempo para escribir y... estoy corta de inspiración jajaja 

En fin, no me ha quedado muy Uau! el cap... y con respecto a el final de Yadira con Jongie.. jejeje Estaba escuchando Lana del Rey mientras escribia, y chan, dije... "Esto esta bueno para un beso!" Y lo puse XD les gusto o no??? Con respecto a la danza contemporanea... les dejo un video... jejeje es muy lindo y, estoy pensando, con seriedad, de poder comenzar a practicar.







Se suponia que era uno XD pero me gustaron esos dos jejeje

Bueno no consegui con el tema que bailaba Yadira, Video Game de Lana del Rey... Pero esos estan muy lindos...


Y... Iba a decir algo mas...


FELIZ CUMPLEAÑOS, HERMOSO LÍDER!!!!








25 AÑOS... o 26 XD



Waaaa!! un poco de envidia le tengo, 25 años y parece un nene... Y una aqui que con 22 parece de... 22 XD 

No me voy a poner seria con respecto a Gyu... No terminaria mas y tengo cosas por hacer aun, pero si debo decir que ha demostrado ser una gran persona, humilde y, responsable... Siempre e dicho que gran parte de lo que es un grupo, banda o, lo que fuese, no llegaria a lejos si fuese por el lider o, por esa persona que esta en cada momento y para todos. Demostrando ser fuerte ante todo porque es el pilar... Podria decir que hablo como si tratase de una familia, y es que yo pienso que Infinite lo es, y Sungkyu es el sosten de ellos y no exagero... 

Me puse seria... Ahora vamos a lo payaso... QUE WOOHYUN TE REGALE UN SUPER FIESTA, HIPER INTIMA Y, TENGAN UNA ULTRA NOCHE EXPLOSIVA HOT!!!!!!!!!!!!  zasdfghjkjhg




WAAAA!!!!!!!!!!! muero... DIOS, QUIERO UN BESO ENTRE ESOS DOS...YA!!!

Bueno... Ahora me voy...

Espero... no sé que espero XD Ganar la loteria y viajar a Brasil jajaja Ya sabran el xq... Yo cero dinero hasta el 2016... Llorare mares... Al menos si hacen algo para alegrarme la vida je... Que WooHyun declare amor eterno hacia Gyu y, los mismo con Gyu hacia Namu jejeje y luego KISS..

Bueno ahora si me voy... 

Bye...

Se cuidan mucho y, nos estamos leyendo...

P/D: Alguien ve Dross?? Pues si no es asi se los recomiendo jejeje

P/D: Perdon por la mala ortografía... Y la musica que sigo agregando al Blog, es que no es solo k-pop, y pongo canciones con las que me inspiro... Hay un tema, muy lindo, de Anneke Van Giersbergen, Wicked Game, esta sacado de un programa de radio, asi que se escucha al locutor presentandola... Les recomiendo que lo adelante un par de segundos jejeje



martes, 22 de abril de 2014

El Trébol de la Luna. Cap 6


Capítulo 6

Ni si quiera podía llegar a decir que había llegado tarde. ¿Cuánto había sido la diferencia? Cinco minutos, tal vez 10, o más. Probablemente hasta que su madre le comento como algo casual y aun así como si fuese de importancia, que acababa de despedir al menor que tomaba nuevo rumbo hacia Busan, había transcurrido media hora, suficiente para ya no alcanzarlo. Se recrimino por no salir detrás de WooHyun, pero sencillamente tampoco podía llegar, ilusionar a su madre por sorpresiva visita, y largarse con apenas minutos de verla.

Su madre acento una taza de café delante de él. El líquido humeante, acoplándose al clima frio de fuera. Distinto, pero perfecto para lo que era esa tarde.  La mujer alboroto los cabellos del menor con una mano y tomo asiento al lado del muchacho.

-¿Piensas decirme, cual es el motivo real de tu visita Corea?- Pregunto con una apacible sonrisa en sus labios.

Min Ji bebió un sorbo de su te. No negaría que la presencia de su único hijo, en esa inmensa casa no le era sumamente, sino hasta, excesivamente agradable y complaciente para opacar un poco los silencios de recuerdos de tiempos atrás. Pero no creía que Sungkyu fuese de los que acostumbraban a dar sorpresas, y sin duda, la corazonada en su pecho de que su hijo tenía otros planes al llegar al país, era fervientemente palpitante, sobre todo al ver un atisbo, poco notable, pero en fin perceptible para ella, de desilusión, o tristeza en el muchacho.

-Vine a verte a ti, mamá.-Respondió, intentado plasmar un poco de credulidad en su rostro, sin embargo la mujer no se convenció.

-Pero solo has estado adentrado en tu ordenador, y ese libro.- Min Ji cerro el ordenador de Sungkyu, pese a que este le dirigió una mirada, no severa, pero de  advertencia a que no lo hiciese.

Sentado ambos delante del escritorio de la habitación de su hijo. La decoración perdurando desde la última vez en que el menor había estado en la casa. La cama tendida con el edredón azul que ella misma se había encargado de regalarle al joven cuando cumplió los 17 años, los posters de bandas de rock pegados en la pared celeste, incluso el guarda ropas de Sungkyu, aunque dentro no quedaba mucho, ya que viendo que el tiempo pasaba, Sungkyu crecía, se volvía un adulto, y las prendas de un adolecente quedaban en el olvido, termino por llevarlas a la fundación. La mujer bebió un sorbo de su té y luego dejo la taza sobre el escritorio, escrutando con sus ojos el rostro del menor.

-Sabes una cosa, SungKyu, cuando tú nos dijiste a mí y a tu padre de tu sexualidad, para mí no fue sorpresa. Quizás pude haberme mostrado impactada en el momento, o con el transcurso de los días, pero internamente, era algo que ya sabía, o suponía, solo que no quería aceptarlo y… Detente ahí, déjame terminar de hablar, luego puedes dar tus argumentos.- Dijo, imponiendo, aunque fuese raro, su autoridad ante su hijo, que comenzaba a confundirse sin saber a dónde quería llegar su madre.- Ya sabes, una madre, generalmente espera ver a sus hijos recibidos, trabajando, contrayendo matrimonio, creando su propia familia, y brindando nietos para malcriar a cada momento. Eso es lo que esperaba de ti, sin embargo algo me decía que las cosas no irían por ese camino, no contigo, mucho menos tal cual como te lo acabo de decir. Quien te viera no supondría jamás que te gustan los hombres, pero yo si lo supuse, sobre todo porque nunca comentabas nada acerca de si te atraía alguna chica del instituto. Lo sé no era motivo suficiente, pero lo intuí, más aun cuando demostraste ser más sensible, y comenzaste a alejarte de tus amistades. Y no me quiero  ir más lejos del tema; a lo que voy, es que no me engañas, sé que tu no estas aquí por mí, al menos no es el motivo principal, y no me molesta que sea así, pero...-tomo de una de las manos del muchacho, entre las suyas. Estaban un poco frías.- Sincérate conmigo.

La vacilación, la duda, y la incredulidad de que su madre fuese tan perceptible, lo dejaron anonadado. No podía formar palabras para responder, más aun, se encontraba en la encrucijada de contar o no, que Woohyun era el impulsador a viajar de un continente a otro. Incluso, llego a sentirse culpable de poner a su madre en segundo lugar, y que esta reaccionara tan bien, desmesuradamente compresible, cuando el debería ser el apoyo que la mujer necesitaba a causa de la ruptura del matrimonio, en el que él se atribuía toda la culpa. Tampoco es que podía dar tanto merodeo; ya habían pasado un día y medio, y en secreto ya tenía el pasaje a Busan para la mañana siguiente. Hoy en día Internet más una tarjeta de crédito o débito y, casi tenías todo servido a los pies y al instante.

La taza de porcelana blanca seguía humeando a un lado de su laptop. SungKyu miro ese vapor que se disipaba en cuanto más alto ascendía. No hubo sonido escapando de sus labios, solo la respiración parsimoniosa. Su madre a un lado atenta y paciente por una respuesta.

-Estoy aquí por WooHyun, Mamá-Dijo sin titubear y, firme de lo que quería.

 Y ahora había algo más que agregar y, que a Kim SungKyu le daba la seguridad de que iba por ver buen camino; ver ese dije en forma de trébol, colgando de la cadena en el cuello de su madre y, que recuerda bien que el menor compro en el día en que por primera vez se vieron.


La tarde le sabia fría. Los últimos rayos de luz natural del día ingresaron por la ventana de cada habitación, alumbrando nítidamente cada rincón. Un vacío funesto que atosigaba a su mente con ideas que el necesitaba eliminar. Alejado de todo. Comenzando de cero. Eso pensó. Le acudió la nostalgia de recuerdos de su niñez, la extrañeza de estar en un lugar desconocido, de sentir que hubo un cambio, pero que aún permanecía de pie sin moverse.

Woohyun apoyo sus manos sobre el lado posterior de la biblioteca, ejerció fuerza sobre la madera, mientras sus pies cubiertos por los calcetines negros, pisaban con dureza sobre el parque del suelo. Una habitación, el cuarto de baño, la cocina y, una sala de estar medianamente grande, que en ese instante se estaba ocupando en transformarla en lugar de trabajo. Una pequeña oficina. La paredes pintada de un color durazno claro y el parque del piso de un marrón oscuro y opaco.  El cuarto piso de un edificio del centro de Busan. Un apartamento sencillo y, suficiente para sí mismo.

Dejo de empujar un momento y seco, con el dorso de su mano, la gota de sudor que había segregado la piel de su frente, a causa del esfuerzo. Nam recorrió el espacio de la sala con sus ojos y aspiro una bocanada de aire. Los muebles no estaban acomodados. Si bien al rentar la vivienda, está ya venía amoblada y en orden, el suplicio y la aflicción, que no menguaban, se tornaban como una amenaza a volverse real y, lastimar en carne propia. Por ende, buscaba la manera de mantenerse ocupado, de erradicar esos pensamientos furtivos, que carcomían su nueva tranquilidad.

¿Qué es lo que sucedía? ¿No es que ya dejaba todo atrás y ahora, si, comenzaba una nueva vida? ¿Había alguien que pudiera aparecer y comenzar a atormentarlo una vez más? No tenía calma. Esa era la verdad. No la tendría porque no podía olvidar. Porque es asimilar que ahora, ya no solo eran palabras, que es un hecho de que ha quedado solo y sin nada a que aferrarse, si quiera las esperanzas. De que el niño pequeño, de un pasado, jugando en medio del patio trasero de la casa, cayendo sobre el pastizal, raspando sus rodillas, lloriqueando por el dolor y escozor del golpe, y tranquilizándose ante las caricias de su madre sobre la piel lastimada, sirviendo como la mejor cura, ya no existía más. Pertenece al pasado. El niño se volvió adulto, la caricia se convirtió en bofetada,  las palabras de "Estarás bien cariño" se esfumaron, solo para dar lugar a unas de desprecio. Y el amor de una familia, rompiéndose como un espejo, en mil pedazos.

<<Solo>> Se escuchaba como eco dentro de su cabeza. Pero ¿No era eso lo que buscaba? ¿Apartarse de lo que hasta entonces había hecho de él y de su vida un suplicio? WooHyun abandono la sala de estar, dejando para después la tarea de reorganizar los muebles del lugar. Cruzo el pasillo que daba a la cocina, hasta llegar al final de este y abrir la puerta blanca. Su habitación lo recibió, con las dos maletas, aun armadas, sobre la cama de dos plazas, tendida con el edredón de rayas verticales gris y negro. Las mesitas de noche de roble a cada lado de la cama, cada una con un velador de aspecto bastante moderno. Se deslizo por el interior del cuarto, hasta llegar donde se encontraba el perchero adherido a la pared. Retiro su bolso de trabajo, que colgaba en uno de los ganchitos de madera, y comenzó a buscar, casi con desespero, en los pequeños bolsillos.

Las yemas de sus dedos rozaron con el frio metal de algo que aguardaba en el fondo de la bolsa. Sin pensarlo lo tomo en su mano y, lo extrajo con avidez. E l mundo pareció ralentizar a su alrededor. El sonido de las agujas del reloj, proveniente de la cocina, parecía  haberse detenido. No escuchaba el tic tac por marcar cada segundo que transcurría. Solo era consciente de la pesadez de su respiración y, de ese repentino ardor en su palma. Woohyun abrió su mano.

<<Una sola vez... Solo una>> Pensó al contemplar con ojos perdido la pequeña hoja de afeitar, y el fino hilillo carmín que comenzaba a hacer presencia sobre la piel de su palma. <<Sabes que lo necesitas. Sabes que debes descargar es cumulo de emociones encerradas, o estallaras>> ¿Esa era la manera? ¿Realmente debería? El silencio lo hundió en lo más profundo de sus entrañas. Lo sumergió en la letal oscuridad de la soledad, allí donde ya no encuentras sentido a nada, donde la vida puede resultar tan insignificante como que se rompa un vaso de cristal, pero que resulta tan irrelevante ya que posees más del mismo.

Su mano se cernió con fuerza en la hoja de afeitar, sintiendo el filo de los laterales rasgar con intensidad su piel. Hecho su cabeza hacia atrás y, mordiendo su labio inferior, para soportar el dolor, hizo acopio de sus nervios y desesperación, y apretó aún más.

Y en ese momento fue capaz de apreciar con tristeza del error que había cometido en irse de Seúl. Porque ahora no había nadie a su alcance, no había nadie medianamente cerca, que lo pudiera socorrer si la locura que pasaba por su mente lo superaba y, él se decantara por, incluso, menospreciar su vida, más de lo que lo había hecho hasta entonces.

WooHyun sintió que una vez más retrocedía miles de pasos hacia atrás y, que sus pies tocaban el borde de un acantilado, y presenciaba, en su imaginación, su cuerpo cayendo a un abismo sin fin.





-------------------------------------------------- -----------------------------------------


Hiiii ... Eh regresado ... Cuantas con ganas de matarme, Aparte de yo misma? Jajajaja XD


Pido disculpa por desaparecer... La verdad no tengo excusas, solo la falta de inspiracion y falta de tiempo... Jajaja Eso se nota, ya que el cap me salio hiper corto. Por mas que intente no me queda largo. Peor aun es que si los calculos no me fallan, y las ideas, solo quedan cuatro cap para que llegue el final de esta historia, con epilogo inclusive... Ashh, es que tampoco puedo darle tanta vuelta a esto no??? 

 Bueno no se que mas decir, a sí... Que e puesto musica en el blog. Si no les gusta avisen, ya que solo lo estoy probando... jejeje Lo elimino jaja aunque internamente lamentaria eliminar a Nell. Casi me eh vuelto fan de esta banda... Les comparto el nuevo tema... lo ame. Sus canciones siempre me llegan. Y hace poco que he comenzado a escucharlos...






Genial, verdad?? Es distinto, creo que se aleja del k-pop comercial, sin animos de ofender. Yahh no me hagan caso. Disfruten de la cancion.

Bueno no digo mas nada... Espero que el cap gustase... Siento por lo corto que es...


Bueno se cuidan...

 P/D: Aun no eh terminado el cap de Culpa de una Fujoshi, se ha vuelto eternamente largo... pero queda poco. Si no me surge nada de nada en los proximos dias, para el fin de semana estare actualizando.

P/D: WOOGYU ES REAL!!! de verdad, estoy segura jajaja

martes, 15 de abril de 2014

El Idioma del Amor: Cap 3

CAPITULO 3



Había quedado pasmada por mi nueva habitación, era enorme mucho más grande que la que tenía en España.
Deje mi valijas a un lado de la entrada y opte por acercarme el ventanal y admirar aquel paisaje tan bello y lleno de árboles donde el color que predominaba  el anaranjado de las hojas secas a punto de caerse y teñir el césped del mismo tono. Me acerque un poco más para poder abrir los ventanales y salir hacia el balcón y esta vez gozar del clima frio causando que mi nariz se tornara de un color rojizo y mi cuerpo comenzara a enfriarse logrando que este quisiese entrar para recibir un poco de calor.

-hija báñate y acuéstate que mañana tendremos un día largo-comento mi padre desde la puerta.
-papa ¿cómo voy a hacer para comunicarme aquí si no se coreano?-pregunte mirando fijamente al hombre que estaba en frente mío.
-tendrás un traductor y un profesor para que te enseñe –respondió
.
En cuanto mi padre se fue de mi cuarto comencé a buscar mi ropa para bañarme
La lluvia mojaba todo mi cuerpo era refrescante y reconfortante pero más que todo era relajante, después de todo era lo mejor que podías hacer luego de un largo viaje. Me Quede parada en medio de la lluvia sin hacer nada ,estaba totalmente inmóvil ,ya que la imagen de aquel muchacho que vi en la plaza y por segunda vez en la playa, invadió por completo mi cabeza <<que va a pasar de ahora en adelante ya no lo veras  más>>me dije a mi misma, causando que la sonrisa que tenía en mi rostro comenzara a desdibujarse hasta quedar por completo en un Angulo llano <<por qué me siento mal por no poder verlo?>> esa pregunta recorrió todo mi cerebro en cuestión de segundos y no hallaba manera de responderla.
Me recosté sobre la cama mirando hacia el techo pensando en la manera de hallar una respuesta a tal pregunta la cual era imposible de responderla cuando a ese muchacho solo lo vi dos veces y apenas cruzamos dos míseras palabras <<creo que me estoy volviendo loca>>comente en voz alta mientras tapaba mi cara con ambas manos.
Recorrí toda mi habitación una y otra vez ya que el sueño no venía a mí, así que opte por tomar un abrigo y salir al balcón a mirar nuevamente el paisaje. Estaba apoyada sobre el barandal de este mirando hacia la calle desolada cuando vi un auto no muy lujoso por lo visto que se había estacionado en frente de mi casa <<woo tan solo recién llegamos y ya tenemos visitas o mejor dicho a los compañeros de trabajo de papa>> en fin no le di tanta importancia ya que el sueño había comenzado a apoderarse de mi haciendo me sentir que ya debía de cerrar mis ojos que pedían a grito descansar un rato  basto con solo recostarme para quedar dormida plácidamente.


-¿qué haces despierta tan temprano?
-nada solo quería ver el amanecer desde otra parte del mundo-respondí haciendo una semi sonrisa-siempre lo hago cada vez que estoy en otro país es como si  los amaneceres fueran distintos despendiendo el lugar -dije mientras ladee mi cabeza a unos sesenta grados a la derecha con una sonrisa.

Mi padre salió de la habitación mientras yo seguía mirando el  cielo grisáceo que al parecer tenía ganas de llover.

Me senté en la cama mientras tomaba mi celular y quedarme mirando detenidamente la pantalla solo para ver si tenía un mensaje <<pero que ilusa soy>> me dije a mi misma al darme cuenta que nadie aria eso sabiendo que no tenía amigos ya que era imposible entablar una conversación de más de dos palabras, todo porque yo evitaba ser más sociable por mis partidas hacia distintos países.

<< ¡Reiko!>>

 Escuche decir a lo lejos logrando sacarme de mis pensamientos .Salí de mi habitación y baje las escaleras corriendo hasta llegar al living donde se encontraba mi papá sentado y otra persona sentada de espalda

-ven aquí-dijo mi padre causando que  comenzara a caminar hacia donde él estaba
En cuanto me gire para luego sentarme mis ojos se abrieron de par en par, mis músculos se tensaron, y mi cara cambio de estar totalmente relajada a una de sorpresa


-él es tu profesor  y traductor d coreano-

domingo, 30 de marzo de 2014

El Idioma del Amor. cap 2

CAPITULO  2

Mire mi reloj marcaban, seis en punto de la madrugada, me levante de la cama y me dirigí al baño lave mi cara, me cambie de ropa y me puse el uniforme del colegio para luego salir de mi habitación.
Camine hasta la cocina por algo de desayunar, cuando escuche que alguien me hablo.

-¿cómo amaneciste?-escuche decir desde la puerta de la cocina-tengo una noticia para darte.
-no me molestes Katherine-dije mientras comenzaba a caminar hacia la salida
-en dos días nos vamos a ir de aquí querida-comenzó a gritar para que yo la escuchara mientras yo me alejaba.

No le di importancia a lo que ella dijo y solo dispuse de salir de aquella casa. De todas formas ya sabía que nos íbamos a ir sea el día que fuera seria de igual forma no había manera de impedirlo.
Ring ring comenzó a sonar mi celular, lo tome y conteste.

- hola-
-hola ¿dónde estás?-pregunto mi padre desde el otro lado del teléfono.
-de camino al colegio ¿por qué?-
-espérame ya voy para allá-
-ok-

Luego de aquella llamada estuve esperando unos 15 minutos y mi padre apareció en aquel lujoso auto.

-sube-me grito desde adentro del mismo, yo solo me limite a obedecerle.
-¿Qué pasa? ¿Algún problema?-
-no solo es que hoy no vas a ir al colegio quiero llevarte a un lugar a que conozcas ya que nunca nos dimos un tiempo para ello desde que estamos aquí-dijo mi padre sonriéndome.

Estaba más que dicho que algo pasaba y lo que supongo es que ya hiso todos los papeles para el cambio de colegio y por ello no quería que asistiera a clases o almenos eso era a mi parecer. Luego de hora y media sentada en ese auto donde ya me había comenzado a doler mi cuerpo, porque no estaba acostumbrada a estar mucho tiempo sentada. Llegamos a una playa muy bonita a decir verdad y él se detuvo para luego bajarnos de este.

-debo decirte algo-comento mi padre mientras miraba el mar.
-dime-comente mientras me sentaba en la arena.
-bueno supongo que ya lo debe de saber-
-¿qué nos vamos en dos días?-pregunte mientras miraba el mar mecerse hacia delante y hacia atrás
-si-contesto sentándose a mi lado.
-¿pero nose a que país?-volvi a preguntar mientras colocaba mi cabeza sobre mis rodillas
-nos vamos a corea-respondio sonriendo al ver mi mirada de sorpresa.

Luego de hablar un rato con el solo accedí a levantarme y caminar, para admirar el hermoso paisaje. Camine más o menos unos quince minutos y me detuve al ver nuevamente a aquel muchacho que me había encontrado en la plaza el día anterior solo me le quede observando un rato y luego seguí caminando y mirando todo el lugar hasta volver con mi padre.

-¿a dónde fuiste?-pregunto con una semi sonrisa.
-a caminar-
-está bien-

Después de haber estado horas en la playa decidimos irnos.
Habíamos pasado prácticamente todo el día en ese lugar, era la primera vez desde que mi madre falleció que pasaba un tiempo con él, la verdad que pasar este momento con el me hacía bien. Me hacía querer que el día no terminara.
En cuanto llegamos a casa fui a mi cuarto rápidamente a bañarme para relajarme un poco. Estaba buscando mi ropa cuando de repente mi padre entro sin golpear.

-arma tus alijas hija que debemos partir-dijo con mala cara, se notaba que estaba enojado
-¿qué? ¿por qué?-me sorprendi ya que no entendía lo le pasaba
-me acaban de avisar que en cuatro horas sale nuestro vuelo a corea-
-¿pero que no, estaba programado para dentro de dos días?-
-lo estaba pero me lo cambiaron-comento mientras se retiraba de mi habitación.

Comencé a preparar las valijas lo más rápido que podía esto me estaba volviendo loca porque se les ocurrían avisar recién que debíamos de viajar ni siquiera tengo tiempo de bañarme eso era lo que más me molestaba armar esas cinco valijas cuando ni si quera tenía tiempo de verdad que a veces no podía contener mis ganas de matar a los jefes de mi padre ya que en el momento que menos te lo esperas te llaman para que te tomes un vuelo urgente y ni si quera sabes cuánto tiempo vas a estar en ese lugar ya sea uno, dos meses , un año quien sabe todo dependía de como salgan las cosas.
En cuanto termine de armar mis valijas me di una pequeña ducha lo más rápido que podía ya que solo nos quedaba hora y media para que nuestro vuelo salga y el aeropuerto estaba a una hora de donde yo estaba.
***
Subimos al avión ya estábamos en nuestros lugares y se escuchó decir a la azafata <colóquense los cinturones estamos por despegar> mientras me colocaba el mismo me dije a mi misma un nuevo lugar
una nuev
a aventura por comenzar.
 

martes, 25 de febrero de 2014

El Trébol de la Luna. Cap 5

Capítulo 5


Jamás había llegado a considerarse una persona adicta al trabajo, que tras un minuto de estar desocupado, buscase algo más que hacer para entretenerse, sin embargo, y más por obligación,  se encontraba ante su laptop, y un libro escrito en inglés sobre el regazo de sus piernas, Traducir cada palabra al idioma Irlandés, tomaba su tiempo, generalmente. Pero esta vez había prometido tener listo el segundo tomo de esa saga, en cinco días. Extra-limitado.  ¿Quién podría ser tan audaz y ágil de terminar un libro de poco más de 300 páginas, en menos de una semana?  No lo sabía, pero el podría ser el primero. Aunque no tenía idea alguna de cómo hacer, cuando su  cabeza solo se permitía pensar en una persona, y en su propio libro. Quien diría que ser escritor, era consumidor de tu vida. Tal vez no en toda la totalidad de la frase, pero a veces uno terminaba encerrado en un mundo de ideas ajenas de la realidad, un mundo inventado, tantas horas que perdía contacto con el resto de lo que lo rodeaba solo por no perder esa chispa de inspiración que se genera. Pero aún más, es que esa chispa podía llegar en cual momento del día.

Sungkyu miro hacia el pasillo que había entre medio de los asientos del avión. La azafata con el típico traje azul, compuesto por la pollera y el chaleco del mismo color, salvo por la camisa blanca de mangas largas que se encontraba debajo del chaleco., se acercaba con un pequeño carrito a ruedas,  con aperitivos para quien lo desease. La observo unos micro segundos, luego regreso la vista a la pantalla de su ordenador. No tenía ganas de seguir escribiendo, tipiar letra por letra. Debía concentrarse, más bien, en qué hacer cuando al fin estuviera delante de Woohyun ¿Qué haría? ¿Qué le diría? y ¿Cómo hacer para volver a estar juntos? De por si el menor se había marchado de su vida, con intenciones o la suposición de no volverse a ver jamás.  Quizás Nam no había tenido en cuenta lo que sin querer género en él. Ese sentimiento de necesidad, de ver ese rostro  cada amanecer como lo hicieron en Doolin...

<<Simplemente perfecto>>

Su madre no era consciente de que iba a camino a Corea, nadie salvo sus amigos de la editorial, que junto a él, tuvieron que exigir demasiado para que se le otorgasen esos escasos días. Esperaba siete, pero su jefe no accedió a "tanto". Solo a cinco y con la condición de tener ese libro completamente traducido, hasta los agradecimientos del autor. Cerró la laptop, y luego hizo lo mismo con el libro dejándolo arriba del ordenador que reposaba sobre ese intento de mesa. Sus ojos viraron hacia un lado, donde se encontraba    la ventanilla. El cielo comenzaba a tomar un color anaranjado entre mezclándose con el blanco esponjoso de las nubes.  Algunos rayos del sol intentando subsistir en el firmamento, pero la luna venia asomando sobre el este, con calma pero igual  acechante. Faltaba poco, y suponía que llegaría a Seúl cerca de las ocho de la noche.

Min Ji comento, que Woohyun sola quedarse hasta las 11 pm, suficiente tiempo para descender del avión y correr en busca de un taxi para que lo llevase hasta la fundación, antes de que el menor se marchase a su hogar. Claro que también existía el riesgo de que o no se encontrarse, o bien, no se tratase de "su" Nam Woohyun. Si, incluso se había mentalizado en que podía llegar a suceder aquello último. ¿Qué pasaba si era así?

-Seguiré buscando- murmuro anhelante, para sí mismo.

Así era. Su paso por corea no sería en vano. Estaría con su madre, pero la idea siempre seria encontrar al joven. Si tenía que dejar su trabajo como un pendiente para después lo haría, y si debía amanecer ante el ordenador, transcribiendo esa historia locamente exagerada de amor entre vampiros y humanos, lo haría, pero no se  marcharía del país hasta que no encontrase a Woohyun, y le diera la posibilidad de expresar sus sentimientos. Incluso de dejar sus propios escritos en manos  del menor, y que el decidiese hacer con ese documento, de pura sinceridad, que reflejaba cada emoción vivida desde que lo conoció, lo que le viniese en ganas.

Sungkyu transcurrió esa larga hora, meditando e imaginando, con los nervios a flor de piel. Casi percibiendo a través del cristal, el futuro encuentro, si es que se daba. Rememorando recuerdos y sensaciones, de los labios de Nam sobre los suyos, hasta el momento en que lo hicieron, en que se volvieron uno y en que se encontró perdido en un limbo  llamado Woohyun.

Desorientado en sus pensamientos, no capto que el ocaso había desaparecido completamente, y que ahora se avistaba una enorme y platinada luna rodeada de estrellas, hasta que la voz elegante de una mujer se escuchó por el alta voz de la primera sala.

-Señores pasajeros, le recomendamos abrocharse los cinturones. Estamos por descender a nuestro destino...

Escucho el nombre del aeropuerto internacional, un par de indicaciones más, y se finalizó el comunicado. El barullo de los pasajeros se alzó en el aire. Sus manos viajaron solas en busca del cinturón, sin una orden impuesta por parte de él, y su mente no podía más que cavilar un torrente de imágenes, sin si quiera poder controlar el paso acelerado de su corazón.

...
...

-Esto no puede seguir así. Debes tomar medidas acerca de lo que te sucede.

-¿A qué te refieres? ¿Qué medidas? Si a mí no me sucede nada.

-¡Tienes que ver un psiquiatra, carajo!

Woohyun frunció el entre cejo. Vacilante ante si contestar o no, con el coraje creciente de que lo tratasen como si fuese un loco.  Los tres en medio de la sala de la casa. Su padre a una lado de la chimenea con sus brazos cruzados, la mirada impaciente, e imperturbable. Su madre, diferente a ellos que estaban de pie, permanecía en el sofá con sus piernas una encima de la otra, callada, pero manteniendo el miso rictus que su padre.

Era solo para eso que lo había hecho ingresar con tanta urgencia. Para humillarlo una vez más y tratarlo como si padeciese una enfermedad mental.  Apretó sus puños con fuerza, a los costados de su cuerpo. Hiriente, y ellos lo sabían, de tal modo que Woohyun sabía que no se iban a detener.

-¿Que no te das cuenta, Woohyun? ¿Que lo que tienes es una enfermedad? ¿Que debes ser tratado de alguna manera hasta que "eso" se te quite?

-¿Eso?- La ironía comenzaba a marcar presencia en sus palabras, y su rostro ya no hallaba maneras de contener la impotencia y la indignación, que sentía en aquel momento.- ¿Que es "eso" papá? Dímelo ¿Cuál es la enfermedad que tengo y que yo aún no me he enterado?

La piel blanca de quien fuese el jefe de familia, se tornó carmín, encolerizado a causa de la actitud de su hijo, de que su propia descendencia fuese una perversión, una degeneración o malformación de la naturaleza. Eso no podía ser su hijo.

- ¡Que eres un andrógeno asexuado! ¡Sufres de esa cosa, de homosexualidad! ¡¿Cómo puede ser que te atraigan los hombres?! ¡¿Cómo mierda es posible que te atraiga alguien de tu mismo sexo?!

-Demonios... ¿Otra vez con esto? ¿Qué pretendes? ¿Qué es lo que quieres? ¿Que viva la vida entera bajo tus prejuicios? ¿Echándome culpas porque no fui lo que tú esperaste? ¿Qué es lo que quieren? ¿Quieren que caiga a un poso depresivo, para que estén felices de que opto a la homosexualidad como algo está mal, que estoy mal? ¡¿Ah?!

Y ahora hasta su pulso  y respiración desataban una batalla que él no podía dominar. Sus manos ejerciendo cada vez más presión en esos puños, al punto que sus nudillos empalidecían por la fuerza impuesta, tratando de mitigar ese temblor repentino de sus dedos.

-¡Contesten, carajo!-Grito salido de sus cabales.

-¡Woohyun!- Y esta vez en alzar la voz fue su madre, poniéndose de pies de un salto, y moviendo sus manos abiertas, exasperada y tratando de hacer entender algo, que para el joven le parecía puramente ignorancia.- Estas enfermo, entiéndelo. Estas mal hijo. Es insano, es perjudicial lo que padeces. Necesitas ver un especialista. Debes curarte. Hazlo por tu familia.- El tono a suplica, lo quebró.

-¿Que dices, mujer?- y ya no era su madre.- ¿A qué llamas familia? ¿A esto? ¿Hace cuánto que no me hablan? ¡Dilo! Hace un año que les dije que era homosexual, un enfermo, anti-natural, un andrógeno como me llaman, como tú me llamas papá.-Señalo al hombre. Los gritos de Woohyun fueron entre lastimeros y cubiertos por la perplejidad del fastidio. Ya había guardado silencio por mucho tiempo, ya se había dejado mancillar ante palabras e insultos de miles <<No más... No más>>- Luego de que me repudiaron, y me hicieron bajar la cabeza avergonzándome de mi mismo, no me dirigieron la palabra ni una vez, ni una. ¡¿De qué familia me hablas?!

-¡Calla mocoso insolente!- Su padre se acercó con grandes zancadas, y una mano en alto, atentando con golpear sobre la mejilla del menor.

-¡Pégame papá, pégame!-Se pegó a  sí mismo, en su pecho, con fuerte golpes de su puño- ¿Te crees que porque soy gay no me puedo defender? ¿Crees que me callare y me ocultare como mujer golpeada? Soy homosexual, no un estúpido, no un cobarde. Y no pretendan que ahora guarde silencio, porque estoy cansado. No me  ven la cara en todo el día, no los molesto. Prácticamente es como si no estuviese aquí...

-¡Pero lo estas! Estas aquí, y tu presencia se siente... y si.- Su madre camino con ligereza hacia a él-¡Si molestas!- El rostro de Woohyun se movió apenas un poco ante la inesperada bofetada por parte de la mujer pequeña delante de él.- Maldito degenerado. Tú no puedes haber salido de mí.

Sus labios se encargaron de dibujar una sonrisa sínica, mientras una de sus manos se posaba sobre su mejilla enrojecida. Dio media vuelta, encaminándose hacia las escaleras, cargando aun el bolso de la universidad, donde también guardaba la ropa del trabajo. Con el esfuerzo desmedido de no mostrar debilidad ante aquellos sujetos.

-Disculpen-Dijo con un pie sobre el primer escalón.-Debo buscar unas cosas arriba  y largarme de aquí.

Y esta vez no se detuvo, ascendió rápido por las escaleras, encerrándose en su cuarto, con un portazo, que retumbo en toda la casa, y media horas después otro portazo pero esta vez fue de la puerta de salida a la calle.

La mujer y el hombre, corrieron un poco la cortina borravino gruesa de la ventana de la sala, y captaron la imagen de quien había sido su hijo hasta ese día. Con dos maletas a sus costados, sostenidas por sus manos y el bolso de siempre, cruzado sobre su torso, se lo vio caminando con firmeza hasta el final de la cuadra, y desapareciendo a la vista de sus padres, luego de doblar en la esquina, hacia la derecha.

...
...

Min Ji observo el pequeño dije que colgaba de la cadena de plata. Un tallo pequeño plateado. Cuatro hojas de esmeralda en forma de corazón que se desplegaban del centro circular del mismo color. <<Un trébol de cuatro hojas>> Lo sostuvo y admiro un tiempo más,  luego lo regreso al interior de la cajita de terciopelo azul, y la cerro.

-¿Estás seguro?- Pregunto al levantar la vista, y enfocar sentado al otro lado de su escritorio, al muchacho de cabellos castaño oscuro.

-Si.- Respondió sin vacilación, y ella noto la seguridad en el menor.

-Entonces está todo dicho, Woohyun. Te iras.

Seis días había transcurrido desde que había dejado su casa. Desde el momento en que vio que ya no pertenecía a aquél lugar, ni ese intento de familia. Cuando tomo la decisión que nadie más le haría bajar la cabeza como si se tratase de poca cosa. No mentiría. Cada palabra dicha por sus padres había dolido, hasta corromper la minúscula calidez que resguardaba dentro de él. Se había revelado, pero no diría que gano. No cuando ha sido él, el que se tuvo que atenerse a los cambios, y dejar todo un pasado atrás, como si nunca existiese. No eran solo sus progenitores, era toda una vida.

Esa misma noche en que se fue, busco la habitación de un hotel para quedarse, y hasta ese día había estado hospedando ahí. Ajetreando su rutina hasta no dar abasto. Intentando no sucumbir ante las lágrimas que se burlaban de él y jugaban a caer sin que lo percibiese. Fue estudiar, y presentar  exámenes. Sus últimos exámenes, rendidos con éxito. Buscando un nuevo lugar en donde vivir cuando se mudase de ciudad. En el hospital público, pidiendo al director que llenase la carta de recomendación para presentar en una clínica privada de Busan, trabajo que, para su suerte, consiguió, sin mayores problemas. Y ahora quedaba, a una semana, la ceremonia de graduación, a la cual no sabía si asistir. Tal vez no, no había nada para festejar, tampoco con quien compartir su logro. Estaba solo.

Y por último, y como sabrán por serlo no significa el menos importante, despedirse de quienes lo acogieron sin restricciones, sin prejuicios, ni discriminación de por medio. Irse de la fundación era lo que más le costaba. Alejarse del único lugar que le abrió las puertas sin preámbulos, de los pequeños, con su inocencia y la muestra exagerada de cariño, no solo hacia él, sino a todo el entorno que los rodeaba. Aún más le resultaba despedirse de Min Ji. Su acercamiento podría hacer de hace poco, pero le dio el cariño y las fuerzas que su madre no le dio. La mujer había ocupado un lugar prominente sobre el terreno de su corazón, un lugar que le servía como bálsamo de disgustos tal cual lo había echo Sungkyu tiempo atrás.

Woohyun le dedico una dulce sonrisa a la mayor, y comenzó a moverse sobre su silla para ponerse de pie.

-Es hora de irme...-Murmuro- El micro sale en 45 minutos.

-¿Quieres que te alcance? No tengo problemas en hacerlo.

-No, gracias. Hay un taxi esperando por afuera.

Min Ji acompaño al muchacho hasta la entrada del edificio. Caminaron con lentitud, como queriendo que ese momento se alargarse un poco más, pero el trecho desde su oficina hasta la salida eran de apenas unos siete metros. La noche fría, como últimamente acostumbraba, el reloj de su muñeca marcando las diez y treinta minutos.

Woohyun que estaba unos pasos más adelante que ella, retrocedió y volteo a verla. Sus brazos se extendieron de lado a lado, y sin permiso la envolvió en ellos. Él la abrazo con tanta fuerza y afecto, que Min Ji por algún motivo casi pierde el hilo de sus emociones, queriendo llorar a mares.

-Gracias por todo, señora Min Ji.

Un susurro casi apagado debido a que los cabellos de la mayor se interponían en su boca, al igual que la capucha que llevaba puesta la mujer.

Ella correspondió ese abrazo, acariciando con ambas manos la espalda cubierta, por el grueso saco que vestía Woohyun. El momento le trajo de recuerdo su despedida con su hijo, cuando se marchó de Irlanda, para regresar al lado de su marido.

-No tienes nada que agradecer, Woohyun. Espero que esto no sea una despedida, y que pueda verte prontamente.

Palabras más, de consuelo, apoyo, ánimos, y de promesas futuras que se hacían uno al otro, hasta que el chofer del taxi llamo la atención, haciendo sonar el claxon del vehículo. Un beso en la frente de la mujer por parte de Nam, y luego ingreso al interior del auto amarillo, con pintas negras, agitando su mano a través de la ventanilla, mientras el conductor ponía en marcha ese rodado.

Min Ji quedo sola bajo una luna llena, divagando en sus pensamientos, de que alguien importante se alejaba de su vida, de la injusticia de la sociedad, y la tristeza impertinente que sentía por Woohyun, por verlo tan solo, y aun así aunando fuerzas de quien sabe dónde, quizás de ese amor que el muchacho no quería declarar o dar a conocer, o de que tal vez se visualizó en un futuro mejor para él.

La mujer perdió de vista al taxi. Un fresco se coló por la abertura de su campera apenas cerrada, y se dijo así misma que era mejor entrar, y beber una taza de café caliente. Finalizar con sus tareas por ese día y regresar a la soledad de su hogar, donde nadie esperaba por ella. Era una lástima que la relación con su esposo se marchitase luego de tantos años  <<Cosas que suceden>> Comenzaba abrir la puerta de la fundación cuando sus ojos  captaron otro vehículo, igual al que recién se acababa de  marchar, acercarse hasta donde ella se encontraba. El taxi se estaciono, delante del edifico, y Min Ji observo el número  de serie registrado en la parte baja, cerca de la cajuela. No, no era el mismo en que se fue Woohyun. ¿Quién era entonces?

La puerta trasera del vehículo se abrió despaciosamente. Primero descendió un pie, luego la cabeza de cabellos castaños, asomándose a la luz de las farolas que alumbraban la calle, y así hasta que todo el cuerpo quedo a la vista.

El corazón de Min Ji dio un brinco, y su boca no pude más que soltar un gritillo de sorpresa y alegría.


-¡Sungkyu, Hijo!


------------------------------------------------------------------------------------------------------


Aquí le traigo otro motivo para que me maten... el final del cap. Estoy en mi faceta de "se mala haz sufrir a todos los personajes" jajaja 


Bueno no se que comentar, dado que ya escribi mucho en culpa de una Fujoshi. Tal vez les comento que sali el sabado pasado. Una salida planeada por mis dos amigas, que invitaron tres chicos. Me salvo la noche la peli que vimos, que si no fuese  por el final cursi le pondria un ocho XD jajaja Pompeii, se las recomiendo para que se rían un rato, aunque no es de comedia ni cerca, pero yo me reí, por lo evidente de todo, no se, predecible, y cosas que solo puede pasar en una pelicula... Luego queria matar a varios. Hablaron de la homosexualidad, y de feos, gordos, flacos y petisos. Quiere que les sea sincera, creo que se ven en el espejo y se concideran mas perfectos que Dios. Luego me piudieron que para la proxima salida fueramos a una disco... Perfecto si eso quieren, los llevare a todos a un Club Gay, para que tengan. XD jajaja Mientras que yo ja!!! Uhhhh Yaoi, Wiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!! Si ya les parezco rara, no me quiero imaginar cuando me vean volteando sangre por dos chicos besandose aqsdfrtgyhjuk jajaja morire de la risa.


Bueno es un desastre lo que digo, eso es lo unico que sucedio de interesante. A que tanto pedir por lluvia a causa del calor, parece que se me adelanto el otoño. Llueve una cantidad y hace frio jajaja Genial hacia falta, yo amo este clima.


Bueno espero comentarios y gracias por leer.


Nos estamos leyendo.

Bye