domingo, 14 de diciembre de 2014

Culpa de una Fujoshi, Cap 20

Capítulo 20 

- Y ¿me dices que durante toda la semana no hubo mensaje de parte de él?

Stefania descanso su espalda sobre el respaldo de su silla, cruzada de piernas y observando hacia el techo blanco de su oficina. Yadira desde el otro lado asintió con un gemido demasiado bajo, mientras jugaba con un bolígrafo a golpear el escritorio.

-Pero tengo un mal presentimiento ¿sabes? El que no me escriba no hace que me libere de la preocupación.-Añadió la menor, clavando sus amarronados ojos en su amiga.

Y la Directora del conservatorio le daba la razón en ello.  No daba buena espina el que desapareciera de un momento a otro y apenas dejando un mensaje, en el que continuaba decidido a atormentar a Yadira. Temía o, mejor dicho, sentía que se avecinaba algo jodido para la menor, pero no sabía que, ni hasta donde podía llegar aquel sujeto.

-Lamentablemente no podemos hacer mucho.-Dijo Stefania, suspirando-. De verdad que con los policías  a veces, no puedes contar.

-Me indignan.- Espeto Yadira, lanzando con violencia el bolígrafo que tenía hace un momento. El objeto cayó sobre las piernas de la mayor, pero esta no dijo nada, apenas si se movilizo un poco para dejar el proyectil a un lado del ordenador y regresar a su antigua posición.

El hecho que al ir a denunciar a la policía el acoso de Gerard hacia ella, y le diesen vuelta la cara, metafóricamente hablando, dejaban sus esperanzas desparramadas en el suelo para ser luego pisoteadas. En pocas palabras Gerard había cesado de repente con los mensajes, por ende los oficiales de la central de policía prefirieron decantarse por la opción de que el tipo se había cansado de seguirle los pasos a la joven, más allá de agregar que unos cuantos mensajes que enviara no alcanzaba para ser motivo de acoso. Mucho menos para asentar una denuncia y arrestarlo. Yadira había salido de ese lugar, con el estómago revuelto, no solo por el hecho de que el lugar tenía un olor rancio, debido a una limpieza poco atenta y superficial donde no se había utilizado desinfectante, sino también, porque se sentía nerviosa y ansiosa al mismo tiempo.

Stefania por su lado permanecía preocupada. Había insistido porque la menor denunciara a Gerard, pensando que llegarían a alguna solución, y sin embargo nada había cambiado.

-Lo siento-Murmuro la mayor, con un gesto poco pronunciado en su rostro, de preocupación. Yadira la miro con desconcierto-.Siento no poder ser de mucha ayuda. Pensé que con ir a la policía alcanzaba, pero aparentemente, tiene que pasarte algo a ti, físicamente, para que alguien te tome en serio.

-No es tu culpa, mujer. Aquí, la que debió parar con todo esto, sin llegar a empezar, tendría que haber sido yo.- La joven se inclinó hacia delante, anclando con brusquedad los codos en el escritorio, y dejando que sus manos tomaran su frente, frustrada-¿Como pude ser tan estúpida, Dios?

-¡Oye, oye!-Stefania tomo de las muñecas de la menor, y la sacudió un poco para que esta la observara-. Esto no ha sido tu culpa. Comencemos con que no eres la primera que pasa por esto, y  hay quienes prefieren vivir sujetas a este tipo de situaciones sin hacer nada. Tú te alejaste de él, preferiste poner un alto a todo aquello. No esperabas que este tipo tuviera serios problemas mentales, aparte que nadie te los menciono. No te llames estúpida.

-Pero lo soy. Mira como están las cosas ahora, y no sé qué hacer.

-Basta. Tal vez si se cansó, o algo le sucedió, y no aparezca más a molestarte.

Stefania no podía sentirse más inservible en ese momento, sabiendo que lo último que había dicho era claramente una mentira, solo para suavizar un poco las cosas, para tratar de que su amiga se relajase un poco. Y no lo consiguió. Yadira soltó sus muñecas de las manos de la directora, sin ser irrespetuosa y brusca, y poniéndose de pie corrió la silla en la que estaba sentada.

-Mejor me voy a casa. Mañana hay que regresar así que...

-¿Necesitas que vaya hasta tu casa? Busco algo de ropa en el departamento y luego voy...

-Me harías un gran favor. No tengo ganas de estar sola.

La mayor comenzó a alzar sus cosas. Busco un par de carpetas, su bolso, y las llaves de su vehículo. Yadira ya estaba lista con la campera puesta, y su mochila colgada en uno de sus hombros. Stefania alzo su vista, antes de salir por la puerta de la oficina y observo el rostro preocupado de la menor que le devolvía la mirada de una manera ausente.

-Yadira, todo se va a mejorar.

Y la Directora del conservatorio esperaba tener razón.

...
...

El ambiente del café era demasiado acogedor, simple. Las paredes cubiertas por esos papeles que se adhieren de un color rustico, amarronado con pequeñas hojas como dibujos, y otros cuadros que colgaban de la pared, daban la sensación de haber ingresado al otoño hace varias semanas atrás. SungKyu lo percibía así, aunque estaba más que claro que resultaba se una bienvenida a la nueva época del año.

Ambos tomaron asiento en una de las mesas frente a la ventana que daba a la calle. Dos cartas esperaban reposadas por ser leídas. SungKyu escruto con la mirada a WooHyun, mientras este observaba con demasiada dedicación aquel folleto plastificado.

-Miras a ese papel, como si la humanidad dependiera de la decisión de que café vas a tomar. Es solo un café.

Nam levanto la mirada, sonrió, mostrando sus dientes demasiados blancos, y dejando la carta a un lado.

-Hyung, por si no te has dado cuenta, hay una gran variedad de tipos de café.

-Si lo sé. Pero yo hablo de cómo te tomas un buen tiempo, para elegirlo.

-Es porque quiero beber algo que me guste. No solo un simple Cafe amargo.

 -Aun así es solo un Cafe.-Murmuro SungKyu, y detuvo su mirar en los transeúntes que pasaban por la acera del Cafe-Bar.

WooHyun Hizo lo mismo, pero termino por contemplar cada detalle del rostro de su acompañante. Se perdió en los pequeños ojos del mayor, observando que apenas se lograban visualizar el color del iris; las pestañas cortas, las cejas poco pobladas. Pulió cada detalle del rostro del mayor, desde la nariz, hasta los finos labios rosados que a esa distancia a él le parecían de textura suave. Descendió por la barbilla y el cuello, deteniéndose ahí, en esa piel nívea no muy descubierta pero que no dejaba de ser llamativa. Lo hizo tan a inconsciencia estudiar cada área de su Hyung, lo que se permitía apreciar, que pudo percibir que Kim había estado observando lo que hacía desde el comienzo, al ver sus reflejos en el vidrio del ventanal.

SungKyu miro de soslayo, incómodo y sus mejillas tentaban por ponerse de un rojo vivo.

-Disculpen ¿qué van a pedir?

La camarera llego en el momento indicado, al menos así lo pensó Kim, que sentía desfallecer por los nervios que causaba ser el centro de atención del menor. De poder contemplar que WooHyun no  lo miraba como si fuese alguien más. El brillo de aquellos ojos, que ya no estaban encima de él sino de la camarera que estaba de pie a un lado de la mesa, esperando por el pedido... SungKyu se estremeció ¿Era posible?

-Hyung, ¿Ya has decidido que vas a consumir?

El mayor se relajó un poco, aun con la pregunta suspendida en su cabeza. Por el momento necesitaba evadir sus interrogantes con respecto a Nam, e intentar que la noche avanzara "casual"... ¿Casual?

...
...

Se estaba juntando demasiado con MyungSoo, sin duda era eso. HoWon no había esperado, más allá de que el repartidor llegase con su pedido, cerrara la puerta, lanzar la comida sobre la mesa de la cocina, para asaltar la boca de un DongWoo que había ganado por segundos al repartidos, y esperaba, en silencio perpetuo y de pie, aun lado del sofá  en lo que HoWon se deshacía del joven no mayor de 19 años, con el uniforme del local de comida rápida.

Y quizás DongWoo estaba demasiado ido mentalmente, como para detener esa lengua que se movía intranquila dentro de su boca y esas manos que inquietas viajaban por su cuerpo, sobre la ropa que llevaba puesta.

La espalda del mayor quedo pegada a la pared del pasillo que llevaba al único cuarto dentro de ese departamento. HoWon intensifico la fuerza de ese encontronazo de labios e intercambios de saliva, mientras comenzaba a bajar la cremallera de la campera que su amigo tenia encima. Lanzo el abrigo lejos y dejo que sus manos se escabulleran debajo de la camiseta oscura de DongWoo. Acaricio la piel del muchacho con demasiada sensualidad, explorando la suavidad de esa textura morena, pellizcando sin fuerza los pezones que se alzaban entre sus dedos ante su tacto. HoWon estaba encantado y en ningún momento se le había escapado de la mente que se trataba de su mejor amigo, y que este lo estaba aceptando abiertamente, no como aquella vez en que su idiotez le gano y robo un beso de esos labios gruesos y tentadores, y la situación no había concluido de la mejor manera.

DongWoo abandono los labios del menor para inhalar algo de oxígeno. Sentía la presión en su pecho de la falta de aire, y su conciencia queriendo regresar para decirle que él no había ido a ese departamento para terminar de aquella manera.

-Yo… Hoya…- Articular palabra se volvían un problema al sentir la lengua del menor degustando  parte de su cuello y mandíbula-. Yo no venía a esto… Quería hablar contigo….

Los besos se detuvieron al llegar a la oreja del mayor. HoWon dejó escapar una bocanada de aire caliente que hizo estremecer al contrario, y susurro:

-¿Quieres que hablemos?

DongWoo percibió el tono socarrón en esa pregunta, en la manera de hacerla, y lo que quería causar el menor en él. Las manos del joven se habían quedado quietas en su cintura, manteniendo el suspenso de saber cuál era la respuesta. Jang intento divagar en esa contestación que resultaba obvia para su uso de razón, pero su cuerpo, a esas alturas, exigía atención.

-A la mierda con todo…

HoWon lo atrajo más hacía él, pegando sus cuerpos, devorando sin suavidad el cuello del mayor, mientras su miembro comenzaba a despertar por debajo del pantalón y la tela de la ropa interior, al escuchar los suspiros que descargaba DongWoo. Las camisetas de ambos fueron jaladas con rapidez, abandonadas en alguna parte del pasillo. Intentaron avanzar hacia la entrada de la habitación pero ensimismados en un nuevo beso que no daba lugar a una respiración armoniosa, los pies del mayor se enredaron con alguna  prenda que estaba en el suelo y, tanto como el profesor de baile, y el Director de producción de un programa radial, fueron a parar sobre un suelo poco pulido.

DongWoo despotrico algunos insultos por ser quien tuvo contacto directo con el frio piso, y HoWon por su parte, apenas sonrió por la torpeza con que manejaban la situación.

-¿Te encuentras bien?-pregunto Lee, quien se encontraba sobre el mayor, intentando levantarse un poco con sus brazos, para quitar el peso de su cuerpo del cuerpo de su amigo.

-Si-Respondió DongWoo.

Ambos sujetos intercambiaron miradas por unos segundos, cada quien perdido en el rostro ajeno. Un torbellino de pensamientos se alzaron en sus mentes, donde las palabras y frases se amontonaban juntas, y todas pujaban por salir al mismo tiempo por la boca de HoWon y DongWoo; y fue el menor quien decidió dar el primer paso para quebrar con ese trance hipnótico.

-Te quiero, DongWoo- Dijo Hoya,  invadiendo nuevamente la cavidad bucal del mayor sin esperar respuesta por parte de este.

Y si bien DongWoo no respondió en ese instante, mientras sus manos tomaban del rostro de Lee, y continuaba con ese beso para llevarlo a un nivel más intenso, y a actos más placenteros, su corazón se aceleraba aún más por esa declaración que hacía tiempo esperaba escuchar.


El despertador sobre la mesita de noche, a un lado de su cama, continuaba sonando. El aparato hacía más de 10 minutos que permanecía emitiendo un sonido estrepitoso y molesto, sin embargo parecía no causar efecto en quien dormía en ese cuarto.

-¡Apaga esa bendita cosa!

La puerta del dormitorio se abrió con brusquedad, como si la hubiesen querido tirar abajo, y el grito de SungYeol, que apenas venia cubierto con el pantalón del pijama, los cabellos salvajemente despeinados y un rostro que ameritaba la falta de sueño, se acoplo al timbre del despertador.

-¡No me puedes decir que no escuchas esta maldita cosa! ¡¿Hace cuánto que no te lavas las orejas?! ¡¿Desde que se fue mamá?!

SungJong, a quien no se le veía ni una mota de pelo por estar hasta la coronilla con el edredón de la cama, apenas se movió y balbuceo alguna palabra que a oídos del mayor no tenían coherencia.

-¡Eishhh!-SungYeol se acercó a la cama y, luego de apagar el despertador con un manotazo, comenzó a sacudir al menor que se quejaba debajo del cobertor-. ¡Vamos! ¡Levanta!

-Noooo… Es temprano…

-Son las nueve de la mañana y tenemos que estar a las 10 en el conservatorio o Stefania nos colgara.

SungYeol continuo sacudiendo al cuerpo perezoso de su hermano, y este último se quejaba entre murmullos. Ciertamente el menor no había logrado descansar bien, perseguido por esa nota de papel que había recibido hacía una semana atrás. Pensando qué demonios podría estar ocultado Yadira, y si la muchacha podría estar corriendo algún tipo de peligro que él desconocía. La madrugada se consumió rápido en lo que él divagaba en sus ideas y finalmente consiguió el sueño cerca de las 5 a.m.

-Vamos, Jongie. Se nos va a hacer tarde, incluso el desayuno está listo.

-Diciéndome eso, no lograras que me levante de la cama. Lo sabias ¿No?- Dijo SungJong, con voz ronca y apagada por seguir oculto debajo del edredón.

El mayor frunció el entre cejo, y una de sus manos comenzó a cernirse en un puño. Con lo que le había costado levantarse más temprano de lo que acostumbra un día domingo, y hacer un desayuno de los que él rara vez come, solo por su hermano menor… SungYeol tiro del edredón azul, con la misma fuerza en que abrió la puerta hace unos minutos, y jalo de los pies de su hermano.

-Suéltame, ¡imbécil!

-No te suelto nada. ¡Te levantas!

-¡Que me sueltes!

-¡Que no!

Un último tirón de los pies de SungJong y este cayo sentado en el suelo. SungYeol se sacudió las manos y sonrió satisfecho.

-Imbécil… Claro, como no tienes a MyungSoo para divertirte, me jodes la existencia a mí.

Y partiendo desde ese comentario poco inocente por parte de SungJong, la recién comenzada jornada de los hermanos Lee se torna complicada por convertir esa mañana en una batalla campal.



-¡¿Dónde mierda esta HoWon y DongWoo, que aún no han llegado?!

Stefania cruzo el pasillo de la planta baja del conservatorio, dejando una estela de polvo por su paso, y el estallido de las puertas de cada aula siendo abiertas por tercera vez por la joven Directora. 

-Tengo una seria duda en este momento. Si ya revisaste el aula una vez, y luego una segunda vez… ¿Cuál es la necesidad de una tercera?

WooHyun tres pasos detrás de la mujer, con su vestimenta totalmente sport, listo para comenzar un “arduo” día de ensayos, se permitía los comentarios sarcásticos hacía la directora, dado a que no  había tenido oportunidad durante la noche anterior para molestarla abiertamente, sin embargo no había sido del todo mala por no llevar un poco de su rutina a cabo. Lejos estaba de ello de ser malo, si quiera aburrida, luego de haber permanecido en la casa de SungKyu hasta las dos de la madrugada, hora en que fueron conscientes, ambos, de que ya era demasiado tarde. Para disgustos de Nam no había sucedió ningún acontecimiento importante, más allá de una extensa platica, risas, unos cruces de miradas y algunos accidentales roces de sus manos, en lo que compartían el sofá de dos cuerpos en la sala del departamento del mayor. Pero para él no había sido una perdida tiempo, en lo más mínimo, la compañía de SungKyu le agradaba y se lo había hecho saber.

-Guarda silencio, Nam.-Dijo Stefania, regresando al Hall del conservatorio, solo para ver alguna señal de sus compañeros-. ¿Dónde están?- Chillo entre dientes como una pequeña niña a la que no le daban con los gustos.

-¿Intentaste llamarlos?-Preguntas MyungSoo, que apoyado en uno de los pilares del salón, permanecía cruzado de brazos  con la capucha del buzo negro puesta, y una diligente mirada sombría. O había dormido poco, o había dormido de más, pensó la directora en lo que respondía a esa inteligente pregunta.

-¡¿Sabes qué no?! No se me había ocurrido.-  Dijo con un notable gesto de preocupación que, tanto como WooHyun, Yadira que estaba al lado del futuro regañado, el futuro regañado, y el guardia de seguridad detrás de la mesa de entrada, se encogieron de hombros y cerraron sus ojos con fuerza, anticipando el estruendo-. ¡Por supuesto que sí, Hombre!

WooHyun con la mejor intención de hacer que su amiga se tranquilizara, comenzó acariciar la espalda de esta de manera lenta y parsimoniosa, sin embargo la joven volteo a verlo con una mirada de pocos ánimos, y fulminante, suficiente para que Nam decidiera cesar con esa terapia y escondiera su mano dentro de la campera mientras se alejaba hacía donde se encontrar MyungSoo y Yadira.

-¿Acaso durmió mal anoche?- pregunto en un susurro WooHyun a la menor.

-Mmmm... Tal vez, no lo sé realmente. Ella durmió en la sala.

Y con eso Nam llego a la conclusión que su amiga durmió en un sofá pequeño en el cual apenas entraba, y acostumbrada a una cama de dos plazas, ciertamente le debía haber sido una tortura.

-Claro, lo tengo muy claro. Es mi culpa que...

-¡Tus tostadas estaban más negras que el carbón! ¿Pretendías matarme o qué?

-¡Pues te hubieses levantado a hacerlas tú, en vez de quedarte en cama, fantaseando con tu compañera de trabajo!

Los presentes observaron a los dos sujetos que ingresaban al Hall del conservatorio, entre curiosos y sorprendidos, a excepción de Yadira que la tonalidad de su rostro variaba entre un rojo intenso a un futuro violeta.

-¡Mendigo, imbécil! ¡Cállate!

SungJong intento lanzarse sobre su hermano, hasta que, mágicamente, se interpuso SungKyu. Nadie lo había visto llegar.

-Ya cálmense los dos. Están dando todo un espectáculo desde que salieron del estacionamiento.

-¡Hyung!-Grito WooHyun con una cierta alegría que asustaba incluso a Stefania, que continuaba ceñuda mirando a todos.

-¡Que Hyung, ni que nada!- Se quejó la directora y apunto con un dedo a SungKyu-Tu, dime ya mismo ¿dónde está DongWoo?

-¿Que me has visto cara de GPS?-Ironizo, sin dar mucha importancia a su compañera de locución nocturna-. ¿Acaso no llego aun?

-Ni él, ni Howon.- Contribuyo MyungSoo, que seguía oculto debajo de la capucha de la campera.

-Pues ahí tienes tu respuesta. Están juntos.-Respondió SungJong, caminando hasta donde se encontraba  su amigo el siniestro, y dejando atrás a su hermano y a SungKyu.

-Comencemos sin ellos.- Finalizo Yadira, entre suspiros quejosos y avanzando por el pasillo seguida por Stefania.

Los hombres que continuaban en el Hall se observaron entre sí, incluyendo al guardia de seguridad, y WooHyun, que parecía rebozar de alegría, decidió comentar:

-Estas chicas están en sus días.

...
...

Los rayos del sol no lograron atravesar la cortina oscura y gruesa que colgaba desde la vara de metal sobre  el ventanal de su habitación. El lugar, alumbrado por la bombilla del velador sobre la mesita de luz, a un lado de la cama de dos plazas ocupadas por un par de muchachos, gozaba de un silencio y calma luego de que, varias horas durante la madrugada, ese cuarto fue envuelto de gemidos y jadeos.  

Dongwoo se revolvió entre las sabanas, dejando sus brazos debajo de su cabeza, y continúo durmiendo. HoWon por otra parte  permanecía ya despierto hacía más de quince minutos, observando el techo de su cuarto, dejando volar su mente... ¿Qué era lo que había hecho? Nada malo. Esa era su respuesta, y estaba convencido de aquello, solo que... ¿A dónde iba a parar su amistad?

No pensaba mucho en que al fin había cruzado una gran barrera entre ser el típico macho dominador de mujeres, a acostarse con un hombre. No tenía que pensarlo, se trataba de DongWoo, su amigo o ¿ex amigo? Como fuese, era especial para él. Pero ahora que habían hecho el amor, tenían que ser novios ¿verdad? Él no sabía estar en una relación. Anteriormente no lo había estado y ahora sentía que no podía decepcionar al muchacho dormido a su lado. No había que ser un genio para saberlo.

-Iremos despacio...

HoWon volteo su cabeza a un costado sorprendido al escuchar el susurro del mayor.

-¿Estabas despierto?

-Hace un buen rato- DongWoo se acercó un poco más hasta el cuerpo del menor y este pasó uno de sus brazos por debajo de la cabeza de él-. Si te preocupa que seamos de ahora en más...

HoWon percibió el diminuto gesto de desilusión en Jang. Hubiese querido hacer de cuenta que no había captado aquello, pero la sonrisa  en los gruesos labios del mayor, carecía de realismo, tanto que había calado un sentimiento de pesimismo en su pecho.

-Hyung... Es imposible pensar en ir despacio luego de lo sucedido está noche.

-Algo te preocupa, Hoya, y sé que esto.

-Sí, para ser honesto me preocupa... Me preocupa el hecho de no saber llevar una relación, ciertamente porque jamás la he tenido. No más de alguna joven que me acompañase por un par de horas. Eso no es mantener una relación.

-Yo tampoco he tenido una, HoWon.

Y eso él lo sabía, aunque en su momento no podía justificar el porqué de que su amigo, siendo tan apuesto, no quisiese estar con alguien. Ahora, si no está equivocado, goza de una respuesta, una respuesta que golpeaba duramente en su conciencia y generaba una nueva pregunta. ¿Cuánto habría sufrido DongWoo cada vez que él tenía sus aventuras?

-¿Te hice daño, Hyung?

...
...

Una vez más, ocupado con el trabajo. Erikka no sabía cómo llamar la atención de su novio. El gimnasio estaba cerrado ese día, ganas de salir de comprar no tenia, y mucho menos quería ir hasta la mansión de su padre, solo para estar encerrada con la presencia de su madre que era bastante hostil, tanto como su padre que de su boca no podría salir palabras que no tuviesen relación con el mundo de los negocios. Podía llegar a estar interesada pero su padre hacía de eso un modo de vida. Y aparentemente, las cosas en ese departamento seguían el mismo rumbo.

JongHyun no salía de su despacho. Había ingresado un par de veces a ese recinto; apagado, donde pugnaban los libros de comercio y derecho en libreros junto a la pared. Demasiado lúgubre y serio para lo que ella acostumbraba. Básicamente su profesión poco tenía que ver con la de su novio, pero para ser parte de lo que se dedicaba su padre, serbia. Lamentablemente no era impresionante a los ojos obsesivos de JongHyun, que no podía más que estar pegado a montones de hojas sobre el escritorio. Aunque hubiese ido a ese cuarto cinco veces, con intenciones de ser cariñosa y amable, su novio no había movido ni un dedo ante su presencia. No más de llegar a decir que estaba ocupado.

Comenzaba a impacientarse demasiado, sobre todo luego del sábado anterior. Prácticamente esa mujer vulgar, porque de otra manera no sabía describirla con esa actitud arrogante y presencia tan simple con que la observo, se llevó toda la atención que ella sentía merecer, y por lo visto lo seguía haciendo.

Fue hasta el dormitorio que compartía con el menor. La cama permanecía desordenada y claramente ella no se pondría a acomodarla cuando tenían una mucama para que lo hiciese, o más bien JongHyun la tenía ya que ese departamento le partencia a su joven novio. Busco el saco color carmín, una boina, y la cartera. Su calzado estaba a un lado de la puerta y una vez lista grito:

-¡Me voy!-Sin sonar molesta, más bien avisando.

Sin embargo no recibió respuesta por parte de quien le interesaba y al salir cerró con  un portazo. Pudo escuchar caer un cuadro en el interior el lugar, pero no sirvió para apaciguarla. Molesta e indignada, con los puños apretados y la mirada furibunda, descendió por el ascensor  con la clara idea de a donde tenía que ir para recibir lo que ella quería.

...
...

Stefania desistió por ese día, con la conclusión de que, a pesar de la abrupta ausencia de los coreógrafos principales, el grupo de cinco hombres delante de ella, había mostrado un mayor avance con respecto al ánimo que le ponían al baile, y a la calidad de voz.  Por su parte, junto con Yadira,  las cosas no habían sido tan malas, no más allá de algún que otro dolor muscular que tuvo al comienzo de la semana por falta de práctica, pero habían logrado coordinar y retomar la agilidad de años atrás. Faltaba arreglar un par de detalles más, con respecto a la banda que tocaría el próximo sábado, pero por ese día se sentían, los 7 presentes, lo bastante realizados como para finalizar el ensayo de esa jornada.

Cada quien busco sus pertenecías dejadas en el suelo del aula y al pasar por la pequeña cocina del conservatorio retiraron cada uno, una botella de agua saborizada del refrigerador. El clima continuaba siendo frio, pero su físico había estado en continuo movimiento, por tal motivo se mantenía en calor. Iban dirigiéndose a la salida cuando la alarma de uno de los vehículos en el estacionamiento, comenzó a escucharse por la edificación. El guardia de seguridad no sé encontraba en el hall, así que, en lo que se apresuraban por ir a ver qué había sucedido, supusieron que el hombre  se encontraba en el mismo lugar al que ellos se dirigían.

-¿Que sucedió acá?- pregunto WooHyun, sorprendido.

Todos los vehículos seguían en el mismo lugar donde sus dueños lo habían dejado, sin embargo el Toyota Corolla de SungYeol como la EcoSport de Stefania, tenían el parabrisas destruido y el capo del auto abollado. Los jóvenes observaron incrédulos la escena.

-Vandalismo-Acuso rápido SungKyu y Nam que estaba a su lado, asintió dando la razón a las palabras del mayor.

-¿Pero cómo?... ¿Cómo ingresaron?

Stefania no podía caer en cuenta, no cuando ella misma había sido la encargada de contratar a la empresa de seguridad, eligiendo una de las mas recomendadas en el país, y hasta entonces jamás habían tenido problema alguno.

-Y ¿el guardia donde esta?

SungJong camino hasta el Toyota, pisando varios cristales en el suelo y lamentando demasiado lo que estaba sucediendo, por su hermano. El mayor de los Lee permanecía en el mismo estado que la Directora; caminaron alrededor de los vehículos, estudiándolos pero sin ser completamente conscientes de lo que pasaba. Mentalmente buscando una explicación

-¿Por qué no se activó la alarma de mi auto?- La mayor entre las mujeres seguía perpleja, mirando detenidamente a la EcoSport, lo dañada que se encontraba y que incluso le habían roto los cristales de las ventanillas. Quiso abrir la puerta del asiento del copiloto pero WooHyun la detuvo.

-No toques nada. Hay que llamar a la policía primero.

Los pasos apresurados de alguien que se acercaba corriendo al lugar, hizo voltear al grupo de jóvenes en dirección a la entrada del estacionamiento. El guardia de seguridad descendía por la rampa, corriendo y con la frente bastante sudada.

-Disculpen...-Dijo al detenerse e intentado tomar aire para relajar sus pulmones. Apoyo las manos en sus pantorrillas, y continuo-. Cuando lo vi en las cámaras de seguridad pensé que era alguno de ustedes, porque estaba cubierto con la capucha del buzo...

-¿Pero cómo ingreso? ¡Las alarmas no sé activaron!- SungYeol comenzaba a molestarse, y por atrás su hermano le susurraba que se calmara.

-No se activó porque tenía un pase de ingreso. El lector lo acepto, y dejo que pasara.- Explico el guardia de seguridad, intentado responder sin quedarse sin aire, y no lo vencieran los nervios.

-Pero estamos todos acá, a excepción de Hoya y DongWoo... ¿Qué nombre recibió el lector?- MyungSoo no parecía alterado, pero internamente le preocupaba.

- El de la señorita Yadira.

-¡¿Yadira?!

Las miradas confundidas se anclaron en la menor y la joven podía palpar de qué se podía tratar todo aquello. O al menos imaginaba quien era el causante y deseaba estar equivocada, aunque su cuerpo estaba teniendo una reacción ante la idea.

- No era ella. Cuando la alarma del vehículo del señor Lee comenzó a sonar, fui al estacionamiento. El auto de usted, Directora, no emitió sonido alguno, cuando llegue ya había sido atacado. El sujeto me vio, salió corriendo, y salí detrás de él. Solo puedo decir que era extranjero. Quizás europeo o americano, pero de corea no era...

Muchos de los presente podían no llegar a entender de que iba todo eso, el porqué de ser atacados o el hecho de que tuviese una credencial de alguien que trabaja en el lugar, sin embargo Yadira sentía su mundo hecho girones y viniéndose abajo. Stefania la observo con preocupación, más de la que pudo albergar la noche anterior. Y por otro lado, junto a SungYeol, el menor de los Lee, no sabía cómo reaccionar; el rostro moreno de la mujer había cambiado a un amarillento y enfermo y lo inquietaba, pero sus emociones también se despertaba la exasperación y la cólera.

-Repito, hay que llamar a la policía.-Insistió WooHyun, mientras alejaba a la directora del vehículo destrozado por miedo a que se pudiese cortar con algunos de los trozos de vidrios desparramados en el suelo-.Cierre todo por favor, señor. No permita el ingreso de nadie a este lugar a excepción de que se trate de HoWon o DongWoo. Nosotros les avisaremos que solo lo hagan por las puertas del hall.- Indico al guardia de seguridad.

SungJong sujeto a su hermano por el brazo y lo arrastro en dirección a las escaleras que llevaban al Hall del conservatorio, iba callado hasta que en su campo visual se interpuso la figura de Yadira, más específicamente, los ojos de la joven. Su mirar fue irascible, y las palabras que salieron de su boca también.

-Hablaremos de esto, luego.- Dijo en un susurro al pasar al lado de la menor. Observo a su hermano y supo que el mayor estaba demasiado perturbado por el destrozo del vehículo que no lo escucho.


Pero Yadira, si, y ese desasosiego que sentía se había vuelto aún más grande. 



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Aparezco, aunque es solo por este capitulo. Realmente estoy muy ocupada y no e contado con mucho tiempo para escribir, agregando que este capitulo lo escribí dos veces, ya que, Dios sabrá porqué, casí trece paginas se borraron por completo, y tuve que comenzar de nuevo. Por eso la incoherencia del texto. De verdad, lamento mucho no poder hacer algo mejor, incluso se suponía que iba a ser mucho mas largo, pero de hacerlo así en marzo hubiese subido el cap, y era mucha la espera. 

Espero les haya gustado estos pequeños párrafos. Intente hacer lo mejor posible. Aún así acepto las criticas, siempre es bueno saber que opinan acerca de lo que escribo. 

Muchas gracias por leer. 

Antes de irme les deseo felices fiestas, aunque yo no soy amante de la navidad ni de año nuevo, en mi caso son generadoras de gastos masivos, aun así les deseo lo mejor para ustedes.


Nos estamos leyendo.


P/D: Den mucho apoyo a Infinite F y espero que esten ansiosa por Infinite, con el teaser ya toque el cielo. 

lunes, 13 de octubre de 2014

El Trébol de la Luna. Cap 9

Capítulo 9

Los minutos, las horas... Los días transcurrieron rápido.  Se había acabado. La semana que había pedido en su empleo para ir hasta Corea, para buscarlo a él, había terminado. El tiempo simplemente corrió con ligereza, cuando él hubiese querido, por primera vez, que pasara a paso lento, como un hombre cuando llega a la vejez, y su andar es lento, demasiado lento.

Los bolsos y valijas preparados para regresar a Irlanda esperaban en ese apartamento que, con sentimientos encontrados, regresaba cada anochecer; simplemente porque no podía permanecer más tiempo en la clínica, porque prácticamente su madre le pedía a ruegos que se tomara un descanso. Incluso ella había dejado la fundación por unos días... O por los que hiciesen falta.

SungKyu se sentía abatido, culpable. Solo si hubiese llegado antes...

Sus ojos viajaron por toda la habitación de ese hospital. Desde mirar el frasco de suero donde una gota caía cada treinta segundos, hasta los monitores arriba de esa camilla, donde las pulsaciones, débiles, pero pulso en fin, se marcaban. Evadía, a conciencia, el otro frasco, a un lado del suero, que de un bordo oscuro y espeso se encargaba de pasar sangre a esas venas que de a poco parecían tomar algo de fuerza. Pero el cuadro del menor seguía sin mejorar. Lo mantenían estable, pero su estado continuaba siendo reservado. Más allá de sujetarlo a esta vida, WooHyun no despertaba. Y nadie sabía si realmente lo haría en algún momento. Y de hacerlo... Las cosas podrían haber cambiado para el moreno.

Observo el papel que tenía en manos. El pasaje de avión que su madre se había encargado de sacar con destino a Irlanda. No quería regresar. Pero era consciente que de no ir, perdería su trabajo. Y no es que le importase demasiado, solo que estaba sustentando gastos del hospital con su propio dinero. WooHyun estaba solo en Busan.  Min Ji había intentado comunicarse con los padres de Nam, inclusive los médicos que se ocupaban del muchacho, pero nadie obtuvo respuesta más que le colgaran el teléfono ni bien mencionaban el nombre de Nam.

 Kim se alejó de la ventana de esa habitación, y tomo asiento a un lado de la camilla. WooHyun permanecía cubierto hasta el torso con una sábana blanca; su brazos por encima de esta, con las muñecas vendadas. El color de su piel seguía macilento, sin embargo, a comparación de cómo lo encontró aquella vez, ahora su pigmentación parecía tener un poco más de fuerza. Posiblemente fuese por las trasfusiones que le estaban haciendo. SungKyu no entendía nada de medicina y ciertamente le molestaba no saber. Quizás si supiese algo serviría de ayuda, despertaría a WooHyun de ese coma... E intentaría sacarlo de ese pozo en que cayo.

Tomo una de las manos del menor entre las suyas. Su pulgar acaricio el dorso, con suavidad, y con lentitud pasmosa la acerco hasta sus labios y la beso. Sus ojos se aguaron de nuevo. Las lágrimas cayeron sin tapujos por su rostro, mojando la mano de WooHyun, y las gotas que no quedaban sobre esa piel, caían sobre las sabanas.

-¿Cuánto tiempo más?- Se preguntó para sí mismo, entre cortos gemidos. Llorar es lo que no quería hacer, pero simplemente debía dejar ir esa angustia de alguna manera-.WooHyun... Por favor.

Se sorbo su nariz, dejando caer la mano del menor, y luego recostó su cabeza sobre el brazo de este, sin dejar de llorar.

-Me estoy por regresar a Irlanda- dijo-. Te lo ruego, no me dejes ir sin antes ver tus ojos de nuevo... Por favor, WooHyun.

La puerta de la habitación se abrió perezosamente. SungKyu no quiso mirar para saber quién era. Sus ojos solo puestos en el rostro de quien amaba y a quien necesitaba.

-Muchacho...-Llamo Eun Ji, la vecina de WooHyun-. Su madre lo está esperando abajo.

Kim apretó las sabanas y ahogando un sollozo, murmuro "Enseguida bajo". Escucho la puerta cerrarse y segundos después sintió una mano sobre su hombro.

-Lo hará en su momento, SungKyu. Cuando él decida que está preparado para enfrentar este mundo nuevamente.

Y sabía que era cierto, sabía que aunque fuese algo metafórico, WooHyun regresaría cuando aunara las fuerzas suficientes para encarar la vida otra vez, con todo y sus defectos. SungKyu se puso de pie; guardo el billete de avión dentro del bolsillo de su parca. Se acercó hasta el rostro del menor, corriendo algunos cabellos que tenía sobre la frente, y depósito un beso allí. Contemplo por largos segundos, los que hubiese querido que fuesen eternos, cada detalle de ese rostro que permanecía dormido.

-Te estaré esperando...- Susurro antes de dejar un beso sobre los labios de Nam-. Te amo, WooHyun.

SungKyu se despidió de Eun Ji, con un fuerte abrazo y dando las gracias por quedarse, desde aquel día, haciéndole compañía. La mujer negó con la cabeza, sonriendo, y apurando a Kim, porque su madre se molestaría.

Abandono el cuarto, camino por el pasillo del segundo piso, sintiendo que todos a su alrededor se movían demasiados rápidos y él permanecía quieto. Tenía un gran vacío en el pecho y se preguntó si WooHyun se había sentido así o peor. <<WooHyun esta solo>> y con eso llego a la conclusión de que no podía compararse al dolor que había soportado el menor. Porque él conservaba a su madre, y en Irlanda tenía amigos que lo esperaban. SungKyu miro a Min Ji, que esperaba a un lado de un taxi, tranquila, con una sonrisa en los labios, una sonrisa que él sabía que era un poco forzada, porque ella también sufría; por el divorcio ya puesto en marcha, por los niños que tenía en el orfanato, por WooHyun, y por él.

Como todo ser humano, sufría.

-Vamos, hijo, que perderás el vuelo.

SungKyu asintió.

...
...

Eun Ji se encargó de acomodar algunas de las cosas de la habitación. No había demasiado, pero en lo que estaba necesitaba hacer algo. Lo hacía sin perder de vista a WooHyun. Como si el muchacho fuese a ponerse de pie y salir corriendo.

-Ojala fuese así.-Se dijo.

Ojala se levantase y corriera detrás del muchacho de pequeños ojos.  Pensó y pensaba seguido. No estaba muy segura, pero probablemente el cariño que había visto de SungKyu por Nam, había sido lo suficientemente grande como para cambiar su idea a acerca de aquel tipo de parejas. Sentía empatía por aquellos jóvenes; por quien permanecía en esa cama sumergido en un sueño profundo, y por quien se iba en contra de su voluntad.

Se había vuelto constante, en su mente, la idea de que la vida muchas veces era injusta, desde aquel día en que todo sucedió. Eun Ji sintió debilidad por un momento, su vista se empaño y unas pocas lágrimas corrieron por su rostro. Era una mujer mayor, con toda una vida transcurrida. Tantas caídas, como alzarse nuevamente sobre ese camino por donde andamos en trecho de nuestras vidas, ella lo habían experimentado miles de veces. Esta vez no estaba directamente ligada al problema, pero, aun así, le afectaba.

WooHyun tenía una pequeña mesa a un lado de la cama, sobre esta  había un par de pequeños regalos que SungKyu y la madre de este iban dejando día tras día. Tarjetas, un jarrón con flores. También se encontraba un libro que le solían leer al muchacho. Eun Ji lo tomo, y busco asiento en la silla que una hora  atrás SungKyu había ocupado.

Emprendió con ánimo la lectura, adentrándose ella misma a la historia que narraba aquel libro, y así otra hora más transcurrió. Su voz golpeaba en los rincones de aquella habitación, con ganas de que el menor pudiese realmente escucharla. En ese lapso una enfermera ingreso a cambiar el frasco de suero de WooHyun. Intercambiaron un par de palabras y la mujer se retiró con una sonrisa y en silencio. Eun Ji continúo leyendo. El recuerdo de cuando muchos años atrás ella le leía a sus nietos, llego a su mente. Esos pequeños momentos pertenecían al lado bueno de su vida. Hubo realmente malos, pensó. Ensimismada, cuanto podía, en el libro y en sus pensamientos, Eun Ji demoro en captar aquel sonido, lo suficientemente fuerte como para igualar el sonido de su voz. Levanto la vista del libro y otra vez su mundo se sacudió y dio un vuelco.

La mujer corrió hacia la puerta de la habitación y llamo, a gritos, a algún médico.

...
...


Camino con pastosidad por la acera. Su cabeza divagando en su hijo, que tristemente se había marchado, con el semblante abatido y culpable por irse en un momento en que quizás lo mejor fuese quedarse; en lo poco que lo había visto y disfrutado; en que ella no sabía cómo hacer para que todo machara sobre riendas. Min Ji había pedido al taxista que la dejara varias cuadras antes de llegar al centro de salud donde se encontraba WooHyun. Necesitaba pensar, meditar y exactamente era lo que estaba haciendo mientras, con la mirada hacia el piso, veía los cambios de colores y diseño de las baldosas de la acera.

Estaba a unos pocos metros de la Clínica, y simplemente sin ánimos de llegar. Era encarar esa realidad que estaba destrozando a SungKyu y, a la vez, a WooHyun. Nadie tenía la certeza de que el menor fuese a despertar, y de hacerlo, no se sabía que daños se podrían haber causado por ese intento de suicido. Ciertamente a WooHyun lo trajeron, inconsciente, a este mundo por apenas un mechón de cabellos. Palabras propias dichas por uno de los médicos que seguía de cerca el caso de Nam. Min Ji sintió el fresco  aire de la tarde, rozar su cuello y manos descubiertas por el saco que tenía puesto. No presto importancia de esto, pero el suceso le hizo recordar lo que guardaba en uno de los bolsillos de su abrigo.

Una libreta pequeña, que cabía en una mano, pero con una gran cantidad de hojas... Cada una escrita por su hijo. SungKyu le había pedido, con voz entre cortada, denotando ese sufrimiento que apenas lograba disimular, que le entregara la libreta a WooHyun en cuanto despertara.  A pesar de todo el joven tenía una esperanza confortante y desgarradora, acerca del futuro del menor. Temía que esas ilusiones que se montaba su hijo, fuese solo eso, ilusiones. Rogaba porque WooHyun abriera sus ojos pronto, o en algún momento.

Creía que no era justo tanto sufrimiento, y en parte, muchos de esos días, su consciencia la atormentaba acusándola por haber dejado ir tan fácil a  WooHyun. Por no insistir en que permaneciera en la fundación, por no ofrecerse ella a darle lugar en su hogar... Porque creía haberlo abandonado.

Min Ji ingreso a la clínica, con el mismo paso fatigado y perezoso que venía manteniendo desde que bajo del taxi. Subió las escaleras, dejando a un lado la opción de tomar el ascensor. Quería permitirse un trecho más de pensamientos, antes de llegar a aquel cuarto donde sus miedos cobraban fuerza y parecían materializarse. Busco la pequeña libreta de SungKyu, y el tiempo que le llevo sacarla del bolsillo de su abrigo, fue el suficiente para observar el largo pasillo del segundo piso de ese centro de salud.

Sus ojos ubicaron la figura anciana de Eun Ji, de pie, delante de la habitación de WooHyun. Inmóvil.

-Disculpe ¿Se encuentra bien?- Pregunto en voz baja, al acercarse a la mujer. Aun no lograban tomar demasiada confianza, pero Min Ji le agradecía, más de lo que podía demostrar, a la mayor por estar al lado de SungKyu y de WooHyun.


Eun Ji volteo a verla en cuanto la escucho, y la menor, de ambas mujeres, hallo desconsuelo y turbación en el mirar de la otra. 


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Que tal? Buen día...

Espero sepan disculpa la demora de mis actualizaciones, simplemente no tengo demasiado tiempo. Trabajo, estudio, y como sabran algunas, soy mamá. Así que bueno... Cada tiempo que me doy, intento escribir algo...

Bueno aquí el penultimo capitulo de este fic. Espero no demorar con el ultimo.

Muchas gracias por leer, y por comentar para quienes lo hacen.

Nos estamos leyendo.

Bye


P/D: Ya estoy poniendo en marcha al siguiente cap de "Culpa de una Fujoshi".

lunes, 25 de agosto de 2014

White Night

White Night.


El cabello azabache se revolvía por la fuerte brisa invernal que invadía la ciudad.
Las calles adornadas con pintorescas luces de colores, los arboles sin hojas cubiertos por una capa de blanco resaltante en cada una de sus ramas, la tiendas a cada lado de la ciudad con vivos colores navideños.
El cielo repleto de estrellas, una redonda luna blanca en el centro del firmamento, era la estrella principal del espectáculo.
Su bufanda se revolvía y volaba sin piedad entre sus brazos y espalda, el abrigo de shell no llegaba a cubrirlo del frio. La guitarra colgaba de uno de sus hombros, el café humeaba en su baso de plástico.
 Su paso tranquilo, no había apuros en su caminar. Tenía tiempo para llegar aún quedaban algunos minutos.
Su mirada se perdía, paseaba de aquí para allá, observando el paisaje delante de sus ojos marrones.
Un cartel con letras luminosas en un resaltante violeta, recitaba "White night".
Entro al restaurante, inhalo el aroma a cigarrillo, alcohol, el aroma a vida desecha. Camino hasta el escenario, adornado con luces azul zafiro solo un micrófono descansa arriba de este. Subió, dejo su café, frio, en el piso, se quitó su bufanda más se quedó con el abrigo y por ultimo desfundo su guitarra. Acerco sus labios al micrófono, saludo al poco público que decidió prestarle atención y presento su canción.
Un perfecto acústico resonó en el salón, de Passenger " Let Her Go".
Al poco tiempo el restorán quedo en completo silencio, los clientes se inundaban de los acordes de guitarra, de la melodiosa voz del joven, de cabellos azabache.
Entre los espectadores, un muchacho de corta edad, tez blanca como la nieve, la nariz roja, quemada por el frio, al igual que su cabello; observaba y oía al cantante... Una sonrisa ilumino su rostro. Perfecto espectáculo...
Aplaudió entusiasmado, junto al público, en el momento que el joven término...
Recordó la primera vez que el muchacho subió al escenario, inseguro, lleno de vergüenza, recordaba su voz quebrada y tartamuda al hablar, su mirada fija en algún punto del salón. Recordó que presento una canción de Maroon 5 "Sunday Morning", un sábado de verano, por la tarde. Él había entrado por casualidad al bar en busca de algo fresco que beber y se encontró con tal espectáculo. Un niño de no más de veinte años arriba del mismo escenario, hablando... Escucho su nombre "Nam WooHyun".
Luego pudo oír lo perfecto que podían sonar los acordes de la guitarra, si él los tocaba. Más tarde sus oídos se llenaron del canto inigualable del sujeto. Desde entonces siempre asistía por las noches, luego de su trabajo, al bar; aunque en ocasiones no lograba llegar a tiempo, desde el inicio, pero aun así llegaba antes del final.
Siguió con la mirada al muchacho que bajo del escenario se encontró con uno de los meseros, le regalo una sonrisa amplia y le pidió algo el otro sujeto se fue y a los pocos segundos regreso con una botella de agua. SungKyu regreso su vista al escenario, él en algún momento de su vida estuvo en uno parecido, él en algún momento soñó...
WooHyun observo a la distancia la mirada perdida del joven de cabellos rojizos, como el fuego. Sonrío y con pasos decididos camino hasta la mesa de aquel que él consideraba como su mayor fan y WooHyun su gran admirador. Por él, por SungKyu decidió demostrar su talento, salir a la luz.
Deslizo, delicado, la silla a un lado del de cabellos rojos, tomo asiento y reposo su botella de agua en la mesa.
-¿Recordando viejos tiempo?- Soltó Nam.
SungKyu solo asintió, sin apartar su mirada del luminoso escenario... Tiempo más tarde reparo en quien estaba a su lado.
Sonrío.-Anhelando viejos tiempos.-Respondió.
Aunque su música básicamente no fue la misma, SungKyu se sentía identificado con el joven sentado a su lado... Ambos vivieron o viven del sueño...
WooHyun le había contado a Kim que solo por él había decidido seguir su sueño, que por él decidió abandonar el camino planeado por sus padres y seguir sus propias metas, planear un futuro viviendo de sus propios sueños.
WooHyun quería poder cumplir el sueño de su hyung, poder ser solo él quien lo cumpliera.
Tiempo después, luego de una breve conversación WooHyun regreso al escenario, interactuó un poco con el público y prosiguió por pedir la presencia de una persona para que lo acompañe… Al poco tiempo un sonriente SungKyu subió a acompañar al menor… Nam le cedió su guitarra y acerco el micrófono a él, bajo del escenario… SungKyu lo observo sorprendido y extrañado…
WooHyun en un movimiento de labios, casi imperceptible, pronuncio “Como en los viejos tiempos, Hyung”.
Una sonrisa escapo de los labios del mayor.
Nuevamente el salón se inundó del perfecto acústico, del tocar de las cuerdas de guitarra, del cantar del joven. Una voz melancólica y armoniosa tranquilizaba y callaba los sonidos proveniente de fuera. Ni el sonido de los autos circular, siquiera los cantantes de villancicos se oían, solo aquella perfecta voz, solo el sonido producido por sus cuerdas vocales.
Que perfecto ambiente se había generado…Las luces del escenario brillaban, ahora, de un color dorado; los espectadores bebían algunas copas de cerveza, otros fumaban, los meseros a un lado de la barra escuchaban la melodía… Hermosa armonía. 
WooHyun sonrió complacido al escuchar los aplausos y vitoreó del público.
Bajo lento del territorio donde había estado expuesto hace unos minutos y regreso a su mesa, con una perfecta y radiante sonrisa en su rostro.

En el transcurso de la noche, luego de tanto tiempo dentro de aquel bar, WooHyun volvió a salir a ver la luz de la ciudad solo que esta vez acompañado del muchacho de tez blanca.
Las calles casi bacías, pocos peatones circulaban… Ambos inhalaron el aroma a naturaleza… El frio golpeo sus mejillas y revoloteo sus cabellos.
Nam miro el cielo, las estrellas y la luna habían desaparecido, el firmamento pitado de un tono azul oscuro.
La brisa revoloteo por ambos cuerpos. SungKyu tirito.
WooHyun decidió que era hora de regresar. Acomodo su guitarra y su abrigo. Guio la mirada a su Hyung, el mayor temblequeo, cuando un aire gélido choco su rostro. Se quitó la bufanda que llevaba envuelta en su cuello, colocándola en el cuello del mayor.
SungKyu se sorprendió y giro a ver al menor, este menciono bajito “Hace frio”  y prosiguió.
Al terminar, el de cabello azabache se ubicó a un lado de el de tez blanca y tomo su mano.

-Es hora de ir a casa.

Durante el camino la nieve comenzó a caer, recubriendo el paisaje con su blancor. Las luces y los colores quedaron atrás, ahora solo se podía apreciar los pequeños copitos que descendían buscando donde descansar…
En la lejanía, en lo más oculto del panorama, se podía observar a dos jóvenes caminar, viviendo del momento. Viviendo del sueño. 


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Bien, como había prometido hace unos días atras, iba a subir este drabble escrito por mi hermana. Se le da bastante bien los relatos cortos, y a mi parecer, es bastante sensible cuando escribe jejeje lo que hace un poco mas atrapante el relato, porque llega... o que se yo, es lo que me sucede a mi XD ajaj


Bueno espero que haya sido de su agrado. Particularmente me gusto bastante, jejeje sobre todo si es WooGyu... 

Espero puedan comentar, mi hermana y yo se lo vamos a agradecer...

Tengan una buena semana... 

Bye 

miércoles, 20 de agosto de 2014

I Remember. Cap 3

3


Era mediado de abril, las calles, los jardines y parques invadidos de colores llamativos y el cantar de las aves indicaban que la primavera había llegado. 
El tiempo había pasado demasiado rápido, tanto que ya nos habíamos graduado y dentro de algunas semanas ingresaríamos a la universidad.  
Durante este tiempo no había hablado con Yeol acerca de mis sentimientos por él, primero por el hecho de que sentía vergüenza de confesarme y, segundo porque hacía tiempo que él me había confesado sus sentimientos y luego de aquello no volvimos a tocar ese tema. Soy sincero, tenía un vagó sentimiento de que en SungYeol ya no habitaba ningún tipo de sentimiento por mí.

Luego de terminar nuestro recorrido por los distintos sectores de la universidad decidimos ir a almorzar algo, debido a que era pasado el mediodía y aun no habíamos comido.
Caminamos algunas calles, luego de la salida de la universidad, hasta que logramos visualizar un puesto de comida rápida.

-Ven Myung- Yeol tomo de manera brusca mi muñeca, llevándome casi a la fuerza al establecimiento.

Por más que de alguna manera no fuera romántico, yo logre sentirme tan bien al tener a SungYeol una vez más cerca de mí. <<Hace tanto tiempo que no te sentía tan cerca>>. SungYeol apretó con un poco más de fuerza el agarre, llamando mi atención.
Para cuando reaccione ya estábamos dentro del local, con el dependiente frente a nosotros esperando para digitar nuestra orden.

-¿Myung que deseas ordenar?- Preguntó alegre, denotando una enorme sonrisa en su rostro.
Solo pedimos unas hamburguesas y dos Coca-Cola para llevar y salimos del establecimiento. Recorrimos solo algunas calles hasta llegar a un parque repleto de vida. Árboles, flores, de diversos colores y tamaños, y hasta algunos niños con sus padres, al igual que jóvenes.
Nos ubicamos bajo un enorme árbol, el cual nos cubría de los rayos de sol  que comenzaban a ser algo molestos.
Me senté sobre el césped, dejando nuestras bebidas a un lado de mi cuerpo y mire a Yeol, esperando que hiciera lo mismo. Unos segundos más tarde SungYeol se acomodaba a mi lado, extrayendo de la bolsa de papel dos pequeñas cajas, que contenían nuestro almuerzo. Me entrego mi almuerzo y prosiguió por abril el suyo y comenzar a comer. Yo solo opte por beber un poco de gaseosa y mirar a mi futuro compañero de departamento, claro había olvidado que a partir de la semana próxima viviríamos juntos.
Me perdí tanto en sus facciones, en su rostro, que no llegue a percatarme que Lee también me observaba con una amplia sonrisa.

-Dime Myung ¿Qué es lo que tengo en mi rostro que tanto llama tu atención?-Pregunto pícaro.

Mordí mi labio inferior, preguntándome si SungYeol sabía, o tenía algún conocimiento acerca de mis sentimientos por él, o bien lo que estaba haciendo era solo un juego.
<<Oh vamos MyungSoo, eres tan obvio>> Maldita mi conciencia. Desde cuando habla por sí sola, desde cuando era tan malditamente sincera.
No sabía que responder, tan solo mi cabeza no creaba ningún tipo de respuesta concreta ni algo creíble. En momentos como estos lo único que podía hacer era evitar la maldita pregunta y comer como si no hubiera un mañana, y así mismo lo hice. Saque de su empaque la hamburguesa y comí, fingiendo no haber oído su pregunta.
Decidí que ya era suficiente cuando mi boca se llenó y mi estómago se negó a recibir más comida.
Levanté cauteloso mi rostro averiguando si SungYeol aún me observaba, lamentablemente y para mi mala suerte aun lo hacía. Traté de hacer un mero intentó de ignorancia a su inquietante mirada, terminando de ingerir la comida que estaba dentro de mi boca y prosiguiendo a tomar la botella, que se encontraba depositada en el césped. Pero al momento de coger el objeto, mi mano se topó con la de SungYeol.
Yeol sujeto sin cuidado mi mano tironeando con fuerza de ella, para así poder acercarme a él. Caí de espalda, golpeando mi cabeza con sus piernas.
Nos encontrábamos tan cerca el uno del otro, que podía sentir su corazón palpitar, su respiración tranquila y su mirada potente en mi rostro.
SungYeol ya había soltado mi mano, aun así no podía alejarme de él debido a que me sostenía con uno de sus brazos mis hombros y al otro lo paso sobre mi vientre, sujetando firme mi cintura.
La cercanía era demasiada y en momentos como estos no podía evitar sentirme nervioso.

-MyungSoo no respondiste mi pregunta- Dijo abrupto. Sonrío
Había olvidado que nos encontrábamos en un lugar público y que los alrededores estaban repletos de personas.
Miré a un costado observe como algunas de las familias o parejas que se encontraban cerca nos examinaban curiosos o algunos con fastidio.

-¿Myung sucede algo?

No respondí, continúe observando a los individuos que nos miraban. <<Parecen idiotas.>> Era molesto el hecho de que tantas personas nos observaran, como si se tratara de algo extraño, como si lo que vieran fuera un tema “TABÚ”, y era más que claro que no lo era, no en la época en la que vivimos. <<La estupidez humana es sorprendente>>
No llegue a sentir el movimiento de mi amigo, aún menos el momento en que tomo mi cara con su mano, la cual hace un tiempo atrás tenías sobre mi cintura, para que lo mirara.
Su rostro estaba demasiado cerca del mío.
Lo mire, tímido, a los ojos, aquellos que parecían querer perforarme de los profundos que eran.

Oí una leve carcajada.- ¿Porque te sonrojas?

No lo había notado, ni siquiera sentí el ardor en mi rostro.
Mordí nervioso mi labio inferior. <<Basta o notara tus sentimientos por él>> Ya era algo imposible poder ocultarlos.
Cerré mis ojos tratando de perder contacto, aunque sea unos segundos, con su vista.

-¿Porque...?- Su corta e inentendible pregunta, me hizo volver a abrir mis ojos para poder verlo. Ahora Yeol miraba hacia arriba, su mirada se mantenía perdida en aquellas hojas verdes, que brillaban a causa de la luz que irradiaba el sol.- ¿Porque a pesar del tiempo no logro olvidarte?

Aquellas palabras me tomaran por sorpresa, no creí que llegara a decir aquello, ni siquiera pensaba que en él aun albergaba algún tipo de sentimientos por mí. Pero reconozco que por más sorprendido que estuviera, su declaración me lleno de esperanzas y alegría.

-Tan solo no puedo...- Dijo para finalizar.

Sonreí como idiota- Eso es bueno.
Para cuando me di cuenta de lo que acababa de decir, ya era demasiado tarde. Yeol en teoría me ataco con su mirada inquisitiva.
-Explícate MyungSoo, ¿Porque está bien?

¿Qué carajos se suponía que debía decir ahora? ¿Cómo demonios se me ocurrió decirlo en vos alta? ¿Y ahora que se suponía que debía decir?
-MyungSoo explícate- No sabía si Yeol estaba muy ansioso por escuchar la respuesta o bien estaba molesto. <<No lo sé>> - ¡MYUNGSOO!
Me sobresalte al escuchar el tono de voz que había utilizado.
<<Es el momento, debes decirle lo que sientes>> No sabía si hacerle caso a mi conciencia, temía de lo que llegara a decir. <<Vamos Myung es tu momento>> Si lo pensaba mejor mi conciencia tenía razón, este era el momento. Era casi imposible que terminara rechazado. NO, era imposible, porque si mis oídos no escucharon mal él acababa de decir que aún no podía olvidarme.
Trague saliva, tome aire y trate de no apartar mi vista de los ojos de Yeol.
Aun me encontraba recostado en las piernas de mi amigo, a estas alturas bajo mi propia voluntad, debido a que SungYeol hace tiempo que había dejado de ejercer algún tipo de fuerza en mi cuerpo, solo manteniendo su mano derecha sobre mi cabello, en un intento de caricia.
Lleve mis manos a mi vientre y las entrelace.

-Yeol... yo... tú...-No sabía por dónde comenzar.
-Si hablas de esa manera no lograre entenderte.- Dijo alegre.

Mis nervios me dominaban por completo, no sabía por dónde empezar mi declaración.
SungYeol llevo su mano izquierda hasta donde se encontraban las mías, posándola sobre ellas.

-Dilo-Susurró-Confía en mí.
Respire profundo y cerré mis ojos, tal vez las palabras fluirían si no lo veía a la cara.

-Como decirlo... No sé por dónde comenzar- Dije nervioso. -Hace algunos meses atrás comencé a sentir algo, demasiado fuerte, al principio fue inexplicable y difícil de asimilar. Al comienzo creí que solo era una confusión, por causa de tus palabras, luego trate de convencerme que se trataba de cariño. Pero... más tarde comprendí que por más palabras que me dijera la situación no cambiaría y solo me quedaba una opción... aceptar la realidad.
-Y... ¿Cuál es la realidad?

Su pregunta me tomo desapercibido, no imagine que luego de mi relato preguntara aquello, es más llegue a pensar que él ya comprendía, o entendía a lo que me refería.
<<Se más preciso MyungSoo>> ¿Más preciso?
Abrí mis ojos, encontrándome con el rostro de Yeol, en primera plana. << ¿Ser más específico?>> Solté mis manos, llevando mi palma derecha hasta donde se encontraba la suya, para así entrelazar nuestras manos...
SungYeol sonrió.
Inhale y exhale repetidas veces, soltando suspiros de por medio, hasta que logre tranquilizarme, de alguna manera.

-La realidad era simple...- Y el momento había llegado, jamás creí que hoy fuera el día en el que confesaría mis sentimientos a mi mejor amigo, ni siquiera pensaba en algún momento decirlos, pero el día llego sin previo aviso... Nunca lo imagine.- Me había enamorado... de ti. En realidad aun lo estoy.
...
...
Las horas transcurrieron demasiado rápido, o al menos así fue a mí parecer.
Luego de mi inesperada confesión continuamos nuestro almuerzo, claro con algunas palabras de por medio, nada relacionado a nuestros sentimientos. No me sentí decepcionado ni mal por ello, porque sabía que Yeol no hablaba de ello solo para no incomodar o tensar el ambiente, demasiado había sido en el momento de mi declaración.

Ya había anochecido, las farolas de las calles alumbraban nuestro recorrido, con su pintoresca luz blanca.
Nos encontrábamos circulando una de las avenidas cercanas a mi hogar, uno al lado del otro sin pronunciar palabra alguna, ni mirarnos, solo caminando. SungYeol miraba hacia algún punto fijo en la calle, como analizando lo que había delante de él, mientras tanto yo observaba el cielo algo turbio, por las nubes grisáceas que hicieron aparición poco después del atardecer. La noche aún era cálida, pero parecía que llovería pronto.

-Parece que lloverá- Pronuncio en un leve susurro.-Sera mejor que nos apresuremos.

Menciono por ultimo antes de sujetar con fuerza mi mano y caminar rápido.
 Quise creer o suponer que era solo una excusa para que de alguna manera permaneciéramos más juntos, físicamente. Parecía que corríamos por la velocidad en la que avanzábamos por la acera.
Mientras transitábamos con pasos ligeros, la lluvia comenzó a caer, unas cuantas gotas cayeron sobre mi frente, otras sobre mis brazos, así continuaron cayendo hasta que termine por mojarme casi por completo.
Comenzamos a detener nuestros pasos cuando notamos que por más que corriéramos ya no habría escapatoria, además de que ya estábamos empapados.
Yeol volteo a mirarme con una enorme sonrisa en sus labios. Sonrisa que demostraba alegría, entusiasmo, felicidad y miles de sentimientos que si los nombraba no terminaría jamás. Le sonreí también.
Dio unos cortos pasos para acercarse a mí, la distancia era poca, aun así necesitaba hacer unos dos o tres pasos más para que estuviera completamente cerca de mí. Así lo hizo, solo dos pasos y SungYeol se detenía frente de mí, inspeccionándome con la mirada. Poso sus ojos en mis pies, subió desde mi torso hasta llegar a mi ojos, los observo unos cortos segundos, y volvió a bajar su vista. No sé qué fue lo que vio, solo pude percibir su duda, la duda que sus ojos emitían.
Por algún motivo que desconocía, sentí inquietud, nerviosismo, en mi interior. Era como una alerta que me dieron mis sentidos, suponía algo estaba por venir.
Poso de manera suave su mano izquierda sobre mi mejilla. Volvió a levantar su vista, observando mis ojos, dibujándose en los suyos inseguridad y duda.
Comenzó a acercar su rostro al mío, tan lento, pausadamente, que parecía pasar una eternidad.
Si mis sentidos y conclusiones no eran fallidos creía saber que trataba de hacer  y  juraba lo esperaba con tanta emoción.

-Hazlo...-Pronuncie impaciente, esperando la acción de mi amigo.
SungYeol me contemplo asombrado. Sus ojos permanecían abiertos de par en par, tan inmensamente que logro producir en mí una sonora carcajada, la cual no duro demasiado, ya que Yeol se encargó de callarla con aquella acción tan esperada, pero que resulto ser inesperada.
No esperaba que lo hiciera de esa manera, tampoco en ese momento, aun así eso no le quito el encanto y el amor con el que se producía el acto.
Se sentía tan bien estar de esa forma. Poder sentir el sabor único de sus labios. Sentir sus labios acompasarse a los míos, en un compás tan singular, como si de una danza que únicamente él y yo conocíamos se tratara.
De apoco aquel contacto se fue tornando más potente, algo que nos permitía demostrar nuestros sentimientos, todos aquellos sentimientos que por tanto tiempo ocultamos el uno del otro.
Mi mano con cuidado se soltó de la suya, para ascender por su cuerpo y envolverse en su cuello, mientras que la otra la aferraba en su espalda.
Yeol aún mantenía su palma izquierda en mi mejilla, en un contacto poco perceptible.

Sonreí para mis adentros. Los sentimientos que vivía en ese momento nunca los olvidaría, porque nunca antes había podido sentir tantas sensaciones juntas.

...
...

Cada vez que recordaba aquel momento, aquel día, lograba volver a sonreír y sentir aquellas sensaciones que marcaron mi ser.

Siempre que su recuerdo me dolía, siempre que extrañaba su presencia, recordaba nuestro primer beso, aunque eso significara ser un masoquista conmigo mismo, porque el anhelo se hacía más grande, aun así aquello también lograba hacerme sentir bien. Recordar los tiempos vividos a su lado me reconfortaba.



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Que tal como va???

Mmmm, mi hermana y ustedes me mataran por tardar en subir este cap jejeje perdon me olvidaba y no tengo mucho tiempo jejjee... Pero bueno aqui esta... Hagamos fiesta XD j

En Fin yo aun no lo leí, solo lo subi, y en los proximos días subire el siguiente... Recuerden que no soy quien lo escribio, si halagan que sea a mi hermana jejeje, que por cierto escribio un hermoso drabbe del WooGyu, je y la estoy apurando para que lo corrija asi lo subo wiiiii... de verdad me encanto.

Bueno, gracias por leer, y por fa, no me gusta rogar comentarios, pero sirven para saber si lo que hacemos lo hacemos bien o mal. 

Nos estamos leyendo.