lunes, 6 de enero de 2014

Culpa de una Fujoshi. Cap 13

Capítulo 13

No podía llegar aun a su apartamento. Tenía la ropa de esa mañana, la remera lila sport, y el short negro. Un poco sudada, y su pelo comenzando a estallar en esa trenza a causa del frizz y la humedad de la noche.

Había dejado a Yadira, a regañadientes. Porque no podía sentir menos que preocupación por la menor. Estaba sola en ese apartamento. Aunque el edificio contaba con un guardia en el ingreso, nadie garantizaba  que pudiera estar segura, de un psicópata acosador.

Bueno, lo de psicópata quizás esta de más, pero tenía razón en desconfiar. ¿Qué persona se empeña a seguir a otra a donde sea que vaya? A luz y a sombra, más sombra que luz, suponía, porque evidentemente ese sujeto no tenía los cables bien acomodados en la cabeza.

¡Dios! Sentía que perdía la paciencia. Yadira había tomado esa situación muy a la ligera. No con la importancia, que supone, se tendría en esos caso. Puede que exagerara, pero como le había dicho hace un momento a la menor, cambio tres veces el número de su móvil, en cinco meses, y aun así, de alguna forma que desconoce, el tipo se encargaba de obtenerlo, y comenzaba a hostigarla con mensajes y llamadas.

Decir que cuando salió del edificio y fue hasta donde estaba su vehículo, se sintió extrañamente perseguida, como si alguien la observara con descaro, y la devorara en un intento para nada complaciente, de odio. Tal vez fuese psicosis de su mente, e imaginaba cosa, porque volteo a mirar a sus lados antes de subir  al auto, pero no había visto nada raro, nada que despertara temor, solo una pareja caminado por el lugar, y otros jóvenes que parecían listos para irse de fiesta.

Manejo tranquila por una de las avenidas de Seúl, y faltaba poco por llegar a su amado hogar. Tenía que ser honesta, podría dormirse sobre el volante en cualquier segundo, y por ende le urgía llegar rápido al apartamento, o bien el día de mañana podría no contar ningún cuento.

El celular sobre el asiento de acompañante comenzó a sonar. Luego de pensar tanto en el acosador del ex novio de Yadira, y ver el número restringido en la pantalla titilante de una llamada entrante, los bellos de sus brazos se erizaron, y su pecho latió despavoridamente.

-Hola...-No negaría que tartamudeo antes de hablar, sin embargo la voz del otro lado del teléfono era conocida, y su corazón regreso a la normalidad.- Howon ¿Que sucede?

Y luego de un rato en que Stefania escucho con indignación cada palabra del profesor de baile, y de vociferar insultos en contra de su destino, colgó la llamada, y en una intersección de la avenida, doblo en “U” para tomar el sentido contrario de la misma. Tendría que posponer su descanso, y tomar una bebida energética, o de seguro moriría mientras manejaba. ¡Ha! y algo  más, tendría que llamar a Sungkyu.

...
...

Uno de los álbum de Muse sonaba bajo dentro de la vivienda, Woohyun apenas lo podía oír desde el baño y mientras el agua de la ducha caía sobre él. Un punto a su favor, parecía que al mayor le gustaba ese estilo de música, que no estaba nada mal, podría regalarle, no sé, otro CD de la banda en un futuro, luego de tener algo más de confianza. Claro está que esperaba que Sungkyu no tuviera la colección completa de Muse o bien seria en vano. U otra opción regalarle entradas para asistir a unos de sus conciertos, si se presentaban en la ciudad.

Era ridículo pensar en todo aquello, mejor tendría que ponerse a ver la situación en la que se encuentra en ese momento. Se está bañando en la casa del Hámster como Stefania lo llama. ¿Cómo había tenido la inusitada confianza para hacerlo?

No había sido "confianza", en todo caso era culpa, o gracias a que sin querer el refresco dentro de esa lata azul de Pepsi, estallo sobre él, su hyung y el suelo. Está bien se hacía cargo, no se había dado cuenta que sin querer, había agitado la lata antes de abrirla. Era un acto que acostumbraba tener, solo por inercia, tal como Stefania, que tendía a soplar el helado antes de comerlo.

Se golpeó la cabeza mentalmente, eran un par de estúpidos. No por nada eran amigos ¿Verdad?

Para equilibrar la balanza de su lado, contaba con ropa para ponerse luego de terminar con el baño. Había olvidado, que más allá de él tener la ropa de Sungkyu en su posesión, -o mejor dicho en el interior del auto aun- que él también le había prestado un par de prendas al mayor.

Tomo una toalla, que colgaba a un lado de la bañera, y comenzó a secar sus cabellos. Sus fosas nasales no tardaron en embriagarse con el aroma que desprendía ese pedazo de tela rectangular blanco. Era masculino, una fragancia que le recordaba a Giorgio Armani. ¡Ja! Era gracioso pero si se ponía a estudiar la situación, quería pegarse un tiro en la sien. ¿Qué carajo? En su corta vida jamás pensó que el perfume de hombre, que no fuese el suyo, le resultara... tan arrebatador de sus suspiros.

Se volvería esquizofrénico si le daba libre albedrío a  su mente ya pecadora, aunque no perteneciese a ninguna religión. Se vistió rápido, y una vez más perdió los sentidos, cuando percibió el olor a Sungkyu sobre las prendas.

-Huele demasiado bien...-Un simple susurro escapado de su inconsciente y sus labios.

Paso una mano por su rostro, hasta sus cabellos apenas secos. Era mejor salir de ese encierro, y largarse a su apartamento, antes que el instinto de hombre lo venciera, y dijera cualquier idiotez delante del mayor.

Abrió la puerta del baño, y lo primero en ver fue a Sungkyu con una camiseta  que dejaba ver mucho de sus clavículas y parte de sus hombros, quizás demasiado, como para ser tentador y dejar una que otra marca sobre esa tersa piel blanca. Paso bruscamente algo de saliva por su garganta, y no, no mejoraba el mal trago.

El mayor que solo pasaba delante del baño, para dirigirse hasta la sala, se detuvo, y volteo.

-Tengo otro baño en mi habitación, así que aproveche para bañarme...

-De verdad... Espero no haber estropeado tu remera y el piso...

Kim con los cabellos a medios peinar y húmedos, solo lo observaba. Aunque Woohyun no lo supiera, el mayor estaba viviendo el mismo dilema dentro de su mente. Cuestionándose exactamente lo... excitante que era Nam, recién salido de bañarse.

-Debo irme Woohyun... me hubiera gustado seguir una charla más amena, pero...

- Esta bien, no hay problema, otra vez será, y gracias por... dejarme bañar.

No habían conversado mucho, no más allá de unas disculpas dadas  por el menor, luego de complacer el ambiente con la pieza musical, por su conducta en un inicio, cuando recién se conocían. Bueno luego ya saben el accidente de la Pepsi, acabo con toda charla, aunque podría haber continuado luego, si no fuese porque Sungkyu recibió una llamada de su compañero de trabajo, segundos después de colgar a Stefania.

Fue un impulso, una ridiculez, un sabrá Dios que, pero algo fue. Una conexión de WiFi que funcionaba demasiado bien, tal vez.

-¡Puedes pedirle mi número a Stefania!

Al mismo tiempo. Ya hasta se hacía costumbre que acertaran diciendo las mismas frases. El colmo es que ninguno pensase pasar el número de móvil, en ese instante que estaba uno frente al otro.

-Mejor te lo paso ahora...

Y Sungkyu fue el primero en acceder.

...
...

Patético, y humillante. O en todo caso humillado. Observo el reflejo que le devolvía el espejo del baño de su casa. Los moratones de su cuello, alguna que otra marca de los dientes de Sungyeol que cortaron su piel sobre su pecho, y que ya comenzaba a arder, aunque levemente.

Sin cuidado, y totalmente bruto. Sexo, había sido simplemente sexo rudo, y consensuado por ambos. Más por él que lo había buscado. Le costaba creer que hubiera sido capaz de ir en busca del mayor solo para saciar sus ganas. Para que lo trataran como una prostituta, que se dejaba hacer cualquier cosa, mientras pagaran, solo que no hay dinero de por medio, solo el deseo desvergonzado de poder tocar la piel desnuda del otro.

Pero ese era su caso, eso era lo que a Myungsoo le sucedía, porque no podría saber qué es lo que pensaba Sungyeol, no exactamente. Aunque en unos leves segundos, que cruzaron sus miradas, mientras el mayor seguía penetrándolo con fuerza, y sus gemidos escapan abiertamente, y a pesar que ambos pares de ojos se encontraban obnubilados por la lujuria, Kim fue capaz de percibir la confusión, y cierta ira en el ajeno.

Sus besos, tampoco habían sido como la primera vez, esos tiernos, que hacían de cuenta que estaba tratando con delicadeza a una figura de porcelana. No, esa noche, había cobrado cierto grado de violencia, y eso se podía ver en su labio inferior, rasgado. Mordiscos que se propinaban mutuamente, y que de seguro Sungyeol también tendría.

No lo sabía, porque ni bien acabaron, Lee lo había dejado bajo la lluvia de la ducha, y había salido a cambiarse sin si quiera despedirse ni voltear a mirarlo. Solo había derramado todo el semen sobre sus piernas, porque hasta en eso se negó Sungyeol, no quiso acabar en su interior. Como si tuviera cierto desprecio.

Lo sentía, y aunque hubiera querido detenerlo para explicar lo que le estaba sucediendo, sus piernas flaquearon por el cansancio de estar sosteniéndose con fuerza de la cadera del mayor mientras era embestido. Prefirió dejarlo ir, sintiendo el portazo de la puerta del baño, retumbando con eco en el interior del lugar, y mientras él intentaba recuperar las fuerzas para ponerse de pies e irse también.

-¿Qué es esto?...

Un susurro. Una pregunta que no se basaba en haber encontrado un objeto desconocido tirado en el suelo, más bien era hacia sí mismo, a ese desconcierto que padecía en su ser, en su alma, en su corazón que parecía afligirse, por algo que no terminaba de comprender.

Pero una vez más obvio todo eso, como obvio también la decepción de que realmente Sungyeol solo se aprovechara de él, a pesar que él fuera el primero en insinuarse.

...
...

Omitió a las dos personas que se encontraban cenando en la cocina, dando grandes zancadas en dirección a su cuarto que se encontraba en la planta alta de la casa. Con su mochila al hombro, que en cuanto ingreso a la habitación, se deshizo de su peso, solo para tirarla contra la pared, olvidando por completo que dentro estaba su móvil, su table, y la laptop con documentos de la empresa.

Desquiciado, un furor interno, que amenazaba con apoderarse de sus manos, y comenzar a romper todo lo que lo rodeaba. Jamás se había llegado a sentirse así, utilizado, como si se tratase de simplemente un objeto para emplear cada vez que se le viniera en ganas.

Mucho menos había experimentado, ese sentimiento que está causando estragos en él. Podría tirarse de los cabellos, por el desespero de sentirse perdido, en medio de un tumulto de gente hipócrita e ignorante. Aunque ese "tumulto" fuese de una sola persona.

Puso el seguro a la puerta de su habitación, y cayó sobre su cama de dos plazas, tendida con un edredón negro, acolchado y suave. Era desmesurado el pesar que jugaba a hincar en el centro de su pecho, contrayéndolo, haciendo faltar el aire, fastidiando a su calma, pero sobre todo, repercutiendo en esa ilusión que se resquebrajaba, hasta caer en pedazos.

-Hyung... ¿te encuentras bien?-Escucho la voz de su hermano desde el otro lado de la puerta.

-¡Lárgate Jong!... ¡Quiero estar solo!

Muy probablemente el menor no se merecía que lo trataran así, porque poco tenía que ver en todo ese meollo, de Myungsoo y él. Pero no estaba de humor para tratar con nadie.

-Ahh... Vete a la mierda... Estoy en mi habitación si necesitas algo...-Y luego solo escucho los pasos de Sungjong alejarse.

Paso las manos por debajo de su cabeza, y observo el techo de su habitación. Myungsoo estaba para él, en todos lados, aún más, marcado en su cuerpo. Y no hacía referencia en los arañazos sobre su piel, o sus labios agrietados de tanto besarlo. No, ese joven había hecho mella profundamente en su ser. Y basto solo verlo una vez

Tocarlo, y hacerlo suyo, solo aumento las consecuencias, de esa frustración de golpearse duramente contra la realidad. Al menos con el hecho de que Kim encontraba un pasa tiempo en él. Tal vez solo buen sexo.

Pero Sungyeol, a pesar de tener experiencias en lo casual, hubiera querido que las cosas con Myungsoo fuesen de otra manera. No hablar de amores eternos, pero si al menos crear una afinidad. Complicidad. Aunque sea entablar una conversación, que no fuese, las sucias palabras que se decían cada vez que lo hacían.

...
...


Tenía que ver el lado bueno de estar en medio de tres paredes, una reja, y un guardia que los observaba cada tanto para ver que no terminaran a los golpes en cualquier segundo. Claro que dentro de esa celda había más tipos, de los cuales desconocía el motivo por el cual estaban ahí dentro. Bien podrían ser asesinos, lo que ponía a Howon en la única persona en la cual confiar.

Sin embargo prefería estar sentado entre un mal oliente borracho que parecía sufrir de ser un nudista, aunque para gracias de todos, estaba cubierto con una gabardina bastante gastada. Y a su otro lado, un sujeto que desvariaba. Más bien era un pendejo, y por lo dilatada que estaban las pupilas podría apostar a que estaba tan drogado como para creer que había un duende brincando dentro del lugar.

Dongwoo soltó un suspiro, y observo de soslayo a Hoya.

De cuclillas en un rincón, apartado de todo el resto, Lee meditaba todo lo que había sucedido. Beso a Dongwoo, no podría decir que saltaba en un solo pies, por haber probado al fin de esos labios gruesos de su hyung, que le supieron mejor de lo que esperaba, porque el golpe... el golpe había jodido todo, literalmente.

El encanto de un sumiso, se fue al carajo, aunque persistía la necesidad de abrazarlo, y seguir probando del mayor.  Pero bien parecía, Jang Dongwoo era más hetero de lo que aparentaba. Su amistad y las posibilidades de seguir teniéndolo cerca, de no  perderlo, de no mandar todo a la mierda. Así de simple. Por culpa de actuar sin pensar.

Pero al menos lo había besado. Era algo bueno ¿No? Podría ser que al menos, aquel sujeto de piel morena, y quien se mordía el labio inferior en ese momento, para volverse más tentador de lo que ya era, sintiera un mínimo de confusión acerca de su sexualidad... Por amor al buda que algo tenía que haber provocado ese beso.

-¡Hey ustedes tres!, como que son demasiado lindos y buenos como para estar aquí dentro...

Dongwoo alzo una de sus cejas, y otro tipo más alto corpulento con pinta de ser entrenador de peleas callejeras, lo observo a él, Howon, y al crio a medio desmayar a su lado. No podía ser lo que pensaba.

-Deberíamos hacer una fiestita con los nuevitos en ser malos...

<< ¿Nuevitos en ser malos? ¿Fiesta? ¿Qué tipo de fiesta?>>

Hoya no demoro un segundo en ponerse de pie, y caminar hasta donde se encontraba su ex amigo, y el drogadicto sin nombre. Tenían que estar jodiendo, no podían pensar en... en hacer eso ¿verdad?

-Ohhhh geniaaaalll... ¡Party hard!

Los ojos de Dongwoo se abrieron desmesuradamente, al escuchar al muchacho a su lado. Estaba desvariando de seguro...

-Uke, seremos uke...

-Uhhhh que pendejo estúpido...-Howon rodo los ojos, y se acercó más a los barrotes de la celda, solo para sentirse más seguro, de alguna manera.

Dongwoo se levantó, y corrió al lado del menor, rogando porque el policía que les hacía guardia no permitiera que sucediera nada, pero parecía importarle bien poco lo que ocurría dentro. Otro policía apareció en la escena, susurro algo al oído del inepto que solo tenía ojos para su móvil.

-Lee Howon, Jang Dongwoo... pueden irse.

Dijo de pronto el uniformado inepto, y los dos a punto de ser violados, no dudaron en salir a los empujones de dentro de esa celda, en la cual no estuvieron más de una hora, y podría haber sido su muerte... Algo así, ustedes entienden.

Caminaron por el pasillo despoblado, uno a la par del otro, con ansias de respirar aire puro, y seguidos por otro oficial.

-¡Oh pero que musculoso que estas!

-Ese pendejo era un maldito gigolo...

Susurro Hoya mientras se acercan donde se encontraban las oficinas. Doblaron hacia la derecha, y tiene que ser sincero jamás, pero jamás en su vida se había alegrado de ver tanto a Stefania.

-Qué bonito... Disturbios en la vía publica ¿Eh?... Espero estés contento de quitarme horas de sueño, de irrumpir mi futuro baño, y de tener que restar plata en mi billetera...-Prácticamente gruño al final.

Sungkyu de pie atrás de la joven, cruzado de brazos, y bostezando.

-No le hagan caso, esta alterada. Porque históricamente hoy se levantó temprano y aún no ha dormido.

-Disculpa hyung, no quería molestarte, pero tenía que llamar a alguien para que me retirara. Mis padres están en Busan y...

-No te preocupes Dongwoo. Luego me regresas el dinero.

-Stefania gracias... Yo eh también lue...

-Te descontare del sueldo Hoya. Ahora vamos que necesito bañarme, huelo peor que tarzan en medio de la jungla.- A pesar de que daba gracia, en Stefania no había ni un atisbo de humor en su rostro.- Por cierto cada uno se va con quien le pagó la fianza, ya que la moto y el auto no serán devueltos hasta dentro de tres días.


Fin del tema. Nadie dijo más nada y solo siguieron a la joven hasta la salida de la estación de policías.



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Hola...

Estoy con sueño, con muchas ganas de dormir, pero no creo que pueda jejeje Es que esnseguida empieza la novela, la única novela que veo. Avenida Brazil... alguna que la allá visto?? Que no seas Miku, porque la ves conmigo jajajaja


Bien el cap... Uhhh se acerca el final de este fic...


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Naaaaa mentira... Nada que ver XD jajaja el sueño me afecta, eh dormido muy poco jajaja comprendan... Wiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!!-Se estrella contra la pared- Miren que tengo tanto sueño como para escuchar Slipknot asdfghjsdfgh si alguna no la conoce, no la conozcan, se que no les vas a gustar jijiji

jejeje

Que les pareció? 

Es todo un lío este fic... Me mareo un poco al escribirlo, porque son muchas historias,  y aun falta. Pero ya empezare a soltar el resto de los problemas, y uno que otro personaje que emmm... aran estragos...

Como comenzaron el año???

Feliz 2015... jajaja se durmio todo un año la escritora jajaja

Naaa Feliz 2014...

Que hicieron?? Yo no hice mucho, solo me re encontre con una amiga de la infancia, que hace siglos no veia, y nos pusimos al día con nuestras vidas. Lo insolito es que vive pasando una casa de la mia. jajajaja Uno crece y se distancia por muchas cosas...

Luego una ridicula pelea con mis amigas, las que veo poco pero siempre en contacto. De verdad ridiculo, pero solucionado, y como dijo una de ellas, BORRON Y CUENTA NUEVA... Creo que si entre hermanas puede haber diferencias entre amigas tambien. Lo bueno es poder encarar la situación y solucionarlo de la mejor manera...

Disculpen si no hago o escribo con respecto a estas fechas especiales, para algunos, otro como yo que resulta nada mas que otro dia de semana. Cosas que pasan y hacen perder el encanto de algo tan lindo como la navidad. Me cuesta sentir las fiesta como cuando era mas chica...  De verdad disculpen.

Aunque aun asi deseo que este año solo sea de bendicion y prosperidad.

Tambien ayuden al blog, que hasta donde yo se, seguire escribiendo de Infinite...

Para esos hermosos y bellos Infinitos fuerzas a pesar de estar lejos, y que sus exitos continuen, a pesar de las trabas que se impongan.

Bien chicas espero tambien que me den mas Woogyu Yadong, Myungyeol o Yeolsoo, y Jongie, (te amo Maknae) se consiga alguien para que tambien lo podamos shippear jajajaja


Una Yadira!!! jajajaja

bue me voy


comenten

nos vemos besos...


P/D: Casi lo olvido aqui lo que prometi El Trébol de la Luna, la continuacion del two shot, lamento el nombre, no se me ocurrio algo mejor XD...

El Trébol de la Luna. Cap 1

Capítulo 1


Los comienzos. A veces pueden variar un poco, a veces pueden iniciar con algo bueno, pintando, algo que tiende ser calma tranquilidad, hasta que llegas al momento donde se desata el dramatismo, o bien, comienzas,  desde un principio, con un prólogo que te prepara para los hechos que puedan continuar.

En este caso Woohyun, no sabría que pensar. Si su deleite, se basara que el día de mañana publicara un libro, con su biografía. Pues tendría que dividirlos en dos tomos. Kim Sungkyu, sería su final del primero, y su inicio del segundo, que estaría en proceso, si no fuese porque su pasión, corre por las aguas de la medicina.

Estirado por completo sobre la cama de una plaza, de su habitación. Observando el techo, sin verlo, porque no hay más que oscuridad dentro de esas cuatros paredes. La noche se funde sobre la ciudad siendo solo una. Los recuerdos, llegando a su mente una y otra vez sin cansancio.

Hace dos semanas que está de nuevo en su país y nada había cambiado. Sus padres reacios a abrir su mente, casi se podría llegar a decir que no echaron en falta su presencia en la casa, mientras estaba de viaje. Un recibimiento que pudo palpar entre sueños.

Abrir la puerta de lo que suponía era aún su hogar, sus progenitores sentados en el sofá de la sala, y no olvidaría jamás, los ojos de incredulidad de ambos, al verlo ingresar. Si bien saludo con el respeto que los mayores se merecen, de sus padres no se despegó palabra alguna. Solo miradas, que demostraban el descontento por su regreso.

El resto de los días, los veía poco. Se retiraba temprano, cuando aún dormían. Regreso a cursar las últimas materias pendientes que le quedaban de su carrera, quizás con más fortaleza de la que tuvo en un principio, pero no dejaba de ser difícil escuchar los comentarios de rechazo que desligaban de esas bocas ajenas.

También contaba con un trabajo de medio tiempo. En un centro médico, que le ayudaba con las prácticas para obtener el título, definitivo. Y por último, y para mantenerse el mayor tiempo posible fuera de su casa, culminaba sus días en la fundación de niños huérfanos, en la cual ayudaba desde mucho antes de irse a Irlanda.

Para cuando llegaba  a la vivienda, siempre encontraba a sus padres recogiendo los platos de la cena. Los mismo de todas las noches, el saludaba, pero no obtenía respuestas. Tampoco esperaba que lo hicieran, aunque Woohyun los quería, mayormente lo hacía por educación.

Volteo hacia un lado, para ponerse de costado sobre su cama, y a pesar de la oscuridad, sus ojos siempre observaban en dirección, a la mesita de noche. Donde se encontraba un portarretrato, con un dibujo, que ocultaba demasiado significado para él.

...
...

Dublin, Irlanda

Los pasos de sus pies desnudos, sobre el suelo de porcelanato blanco, sumado al ruido de la intensa llovizna, en forma de corta transparente, sobre la ciudad, era los únicos sonidos acompañantes de ese día. Una calma en su hogar que frecuentaba, más seguido de lo que acostumbraba. Siempre sondeando un silencio, que si fueran otros los que tuvieran que vivirlo, lo más probable es que lo tomaran como un padecimiento, o rompieran con ello, en pocos instantes.

Plena tarde, que parece un tanto más oscura, por las nubes grises, que intentan redoblar la apuesta, y forzar a los relámpagos y truenos aparecer, sobre un firmamento opaco. Un feriado, solo para estar encerrado. La editorial para la que trabaja, cerrada por ese día. Los tomos de los libris por traducir esperando, hasta pasado el fin de semana.

Un café poco humeante, por dejarlo esperar, sobre el escritorio, de su pequeña oficina. Su laptop junto al portarretrato, con la inmortal imagen de su madre, y él en Phoenix Park., antes de que la mujer decidiera regresar a su país natal.

Observo por unos segundos, la pantalla del ordenador, el Word abierto, y un texto que permanece en suspenso. Un suspenso, que se va cubriendo de ideas, cada vez que el recuerdo de ese sujeto marcaba presencia en su mente. Ese joven, que acallo sus sentidos, en un simple mirar.

En el club, en el parque, el micro, y los acantilados. No se llamaría a si mismo acosador, porque no lo sentía de esa manera A su parecer, fue un arrebato de curiosidad, intriga que los ojos rasgados ennegrecidos del menor denotaban. Un acrecenté instinto por descubrir, la perdida de brillo en alguien, que tenia o suponía poseía las cualidades de la luz de una ángel.

Nam Woohyun, paso por su camino, despertando y generando inspiraciones nuevas. Una historia, que se desarrolla en sus sentidos más ocultos, y que quieren plasmarse, en donde puedan. Aunque más hubiera querido plasmar, escribir y finalizar sus ideas, sus sentimientos en el menor. Poder darlos a conocer más allá, de besos y caricias de un día.

Pero se fue sin saber  poco y nada de él, se fue dejando huellas en su piel, se fue dejando su inscripción en su pecho. Sin dejar nada para contactarlo nuevamente, para poder hacerle saber, de sus consecuencias al pasar por su sendero. Se fue, sin hacer la promesa de volver, solo diciendo que estaría bien.

Sus dedos una vez más sobre las teclas de su laptop, tipeando sin parar, sin descanso, sin ganas de concluir, ese estado hipnótico en el que ingresa cada vez que el recuerdo del menor apresa sus pensamientos. Porque para Kim Sungkyu y su fluyente, deseo o necesidad, de algún modo, ha hallado la manera de hacerle llegar a Woohyun, lo que provoco en él...



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Holaaaa!!! Como están???

Pues aquí el primer capítulo de esta Historia, que la verdad para ser sincera, no se en que puede terminar jejeje Aunque tengo una idea de como puede ser...

Es micro cap XD... me quedo corto, disculpen, pero preferí dejar el resto que escribí para la semana siguiente jajajaja Pero no crean que todos serán como este...Los otros vas a ser mas cortos jajaja naaa chiste. Van a ser mas largos jejeje

Bien, aclaro que como han leído, mientras Namu dormía porque era de noche, Gyu estaba en plena tarde... Es que Irlanda tiene 9 horas menos que Corea... Espero que se allá entendido, y si no, escriben en el comentario, aunque no es nada complicado jajajaja es cualquier cosa, solo era para explicar porque uno estaba de noche y el otro aun en dia, que se yo... ya me perdí sola con lo que dije XD jajajaja


Bueno, no sé, me voy a subir El otro Cap de Culpa de una Fujoshi jejeje

Es un desastre ese fic jejeje.


Comenten que les pareció ...


Besos

Kiss

Bye




El Trébol de la Luna


Y podría poner un fin, podría… Porque es lo que quiero. Pero todo lo que me rodea me resulta difícil de apartar. Aun siento, y presiento que no acaba, y que los hostigadores surgirán de las entrañas de la nada, y regresaran…

Mis pasos se perderán, si la fuerza que me libero no se encuentra cerca. Lee mis pensamientos a kilómetros, y atrévete a cumplir lo que te pido. Lo que anhelo…

Atrévete a escribir un bonito final, para una luna solitaria, que sola en el firmamento desea contar con un trébol, y su suerte… De encontrar su compañero…




Continuación del Two Shot Trébol de Cuatro Hojas


Protagonista: Nam Woohyun, Kim Sungkyu
Genero: Drama, Romance
Advertencias: Yaoi, Lime


Lista de Capítulos:


lunes, 30 de diciembre de 2013

Culpa de una Fujoshi. Cap 12

Capítulo 12

Un baño. Si podría ser suficiente, para quitar la rabia que le brotaba por los poros. Ofuscado, nervioso, tratando de mitigar ese desorden emocional en su interior. Contar con el calor de la jornada, un boceto que parecía no tener fin a la hora de pintarlo, y el par de compañeros que le había tocado. Como si con Sungjong no alcanzara para fastidiarlo. ¿Porque su madre tenía que poner a ese sujeto junto a ellos?

Pocas, y cortas palabras. No comprendía mucho, o mejor dicho no entendía en nada a Myungsoo. Noches atrás, verlo sentado en ese banco de la plaza, solo, cuando sus miradas se cruzaron, y el maldito simplemente insinuándose de nuevo, como en el club.  Le había costado horrores poder seguir con su trayecto hasta su casa. Quería provocarlo, lo sabía. O bien Myungsoo era un promiscuo en busca de sexo cada vez que la oportunidad se presentaba.

Quería, fervientemente, haber bajado del auto, y probar de la carne de Kim, ahí mismo, en esa banca, bajo los faroles de la plaza. Sin importar nada.

-Es un maldito...- Los murmullos guardados para sí mismo, en el interior de las duchas del gimnasio.

Su cuerpo parcialmente desnudo.  Sudado, y un tanto percudido, con gotas de azul rojo y amarillo en sus brazos. Se desase de la bermuda, y el calzado. El interior del lugar era como una sauna. Demasiado calor. Suponía que su madre se iría con su hermano. Él andaba en su vehículo. No entendía porque Sungjong no sacaba ya su auto del garaje, para algo lo había comprado ¿No? Es más tendría que aprovechar a ver si así lograba conquistar a la jovencita, por la cual parece volar, o flotar por la estratosfera. Si, estaba enterado de todo,  también porque el menor le pedía consejos para poder salir de esa Friend Zone, que sin ganas entro.

Ni que fuera un genio con las mujeres, teniendo en cuenta que le gusta un hombre, pero podría decir que si tenía experiencias con ellas. Pero nada excesivo, una que otra novia. Nada serio. Sus estándares con respecto a tener una relación, no era como la de las costumbres en su país, esperando casarse. Optaba por probar cosas nuevas. Algo, que puede, haberse pegado en sus viajes a oxidante.

 Decir que ese cubo donde estaba era grande era poco, sobre todo si era para una persona, perfecto, lo menos que quería era un espacio claustrofóbico, no con el humor que tenía. Abrió la llave de la ducha, y el agua fría cayo, intempestivamente sobre su cuerpo. Era relajante, demasiado. Le estaba haciendo falta desde que vio a Myungsoo es mañana. Aunque secretamente, tendría que aceptar, que había esperado poder encontrarlo cuando fue al campus. Pero no espero pasar más de 11 horas, al lado de él.

Escucho la puerta de ingreso a las duchas abrirse. Alguien más en busca de quitarse la peste de la transpiración, y lo inquietante de sentirse sucio por el calor. No dio mucha importancia. Podía ser cualquiera de los compañeros de su madre o los amigos de su hermano. Woohyun no lo creía, no, por el simple hecho de que lo había visto más entretenido en ver al locutor que otra cosa. Increíble, la homosexualidad parecía ser contagiosa, o no sabía bien, pero su amigo gay, otro al club.

Enjuago su rostro con el agua, que caía de la ducha y de sus cabellos mojados. Concentrado en solo higienizarse, hasta que la puerta  blanca detrás de él, se abrió, y al voltear, la imagen impúdica del cuerpo desnudo, y adictivo de Myungsoo, lo descoloco.

<<Maldito...>>

...
...

Lleva viendo por el retrovisor a cada cinco minutos. Y miraría a cada segundo si no fuera que va conduciendo. Si intentaba sacar lo peor de él, o ponerlo nervioso, eso no lo sabía, pero se estaba cansando. Su paciencia, perdía los pocos hilos de cordura que tenía.

¿Porque simplemente no lo dejaba tranquilo? Dongwoo está convencido, que no puede seguir aguantado las insistentes llamadas y mensajes por parte de Hoya. En un principio quiso, o pensó como idea hacerse de rogar, solo un poco. Pero a medida que los días transcurrían, se lo replanteaba, su cabeza y corazón se ponían en discusión. ¿Acaso no era mejor, olvidar? ¿Abrir sus puertas para alguien más? Para alguien que al menos valore sus esfuerzos por mantener una amistad.

Pero al momento, recuerda que lo suyo no es mantener una amistad, era poder estar cerca de la persona que lograba sacarle una sonrisa con solo observarlo, era querer más allá de lo debido, entre amigos. Era amar, sin ser amado. Sin recibir nada a cambio.

No supo en que momento sus ojos se humedecieron, empañando su vista. Detuvo su auto, cerca de la acera, frente a un edificio. No podía continuar así, no con las lágrimas, pujando por salir. Se bajó del vehículo, cerrando con fuerza la puerta. Solo para que aquel subido en esa moto Yamaha negra, que incluso él se encargó de elegir, notara no solo su presencia, si no el enojo que cargaba.

Con la remera de color verde desgastada, y un jean oscuro, Dongwoo lo que menos quería era enfrentarlo, porque en ese estado de casación, y abrumación en el que se encuentra lo que diga no saldrá con sutileza de sus labios.

La musculosa negra, con una imagen rara en el centro, bermuda color aceituna, Hoya se acerca, con pasos firmes y decisivos. Sus ojos sin mostrar un mínimo de emoción. El rodado estacionado varios metros atrás del de Dongwoo.

-¿Qué demonios quieres? ¿Por qué me sig...

Su nuca apresada por las fuertes manos del menor, y sus labios chocando abruptamente con los de Hoya. Las preguntas quedaron a media formular, y la mente en blanco.


...
...


-¡Adiós!

Las dos se despidieron a coro, de Sungjong y  su madre. Vieron el Volkswagen suran alejarse, y luego doblar en un esquina. En la calle frente a la universidad solo quedaba el Corolla de Sungyeol, la Gillera de Myungsoo, y la Ford EcoSport de Stefania.

-Tu que dices... ¿Vamos a espiar a ver que hacen?

Yadira arqueo una ceja,  en cuanto escucho y observo al rostro insinuante y pícaro de la mayor.

-No, mejor llévame a casa por favor...

Claro que puede gustarle las muestras de cariños entre hombres, pero bien entendido tiene, que debe respetar la privacidad de las personas, y seguro Stefania no lo hacía con malas intenciones, es solo que se dejaba llevar mucho por la tentación.

La locutora la miro ceñuda, pero luego las muecas en su cara, cambiaron radicalmente y miraron a la menor preocupada.

-Te llevo, sí, pero me dices de que quieres hablar conmigo, ahora.

El cuerpo se le puso tenso, incluso sintió que sus palmas sudaban, y sentían como un cosquilleo. Lo había olvidado. Luego de que Howon y Dongwoo se fueran, de los gritos impertinentes por parte de ambas, y de una larga charla con Sun Hi y los compañeros de la fundación, Yadira había formateado sus propias palabras.

-¿Y?

-¿Y qué?

Ahora que lo pensaba detenidamente, no le placía hablar de sus asuntos. Puede que con Stefania se conociera de mucho tiempo, que fuese su amiga y jefa de trabajo. Pero aún se sentía insegura de hablar con alguien más de sus problemas personales. Lamentablemente  ya había abierto la boca y la mayor no pararía hasta estrujarla y sacarle hasta la última cosa, que oculta.

-Sube al auto Yadiz, que tenemos que hablar...

-Mejor me voy en bus...

Stefania miro severamente a la menor, y apunto con su dedo índice y estirando completamente su brazo derecho, el vehículo. No, no le tomarían el pelo, si ya ha tenido varias oportunidades de notarla tensa, inquieta, o alterada. Y si sacaba la excusa de que era solo para que Woohyun y Sungkyu se fueran juntos, no le creería. Si casi pudo percibir algo de desesperación o urgencias en Yadira durante la tarde.

-Sube eh dicho.

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No lo comprendía de verdad que por más que intentara, no podía tocar suelo firme, y decir que cabía en su entendimiento el comportamiento de Nam Woohyun. Ya era la segunda vez, en una semana. Otra muestra de amabilidad, que no comprendía. ¿Porque esos imprevistos cambios en su comportamiento?

La incomodidad era envolvente para ambos, no cruzaban palabra alguna. No se miraban y Kim Sungkyu se preguntó así mismo ¿Cómo carajo había accedido tan fácil?

Solos dentro de ese vehículo, que lejos era mucho mejor al suyo, con un silencio absorbente, el aire acondicionado encendido, porque  hasta en eso Woohyun se preocupó de preguntarle si le hacía falta. Su corazón en su pecho golpeando con fuerza las paredes de su tórax, casi de manera dolorosa. Y es que más allá de insólito, era vergonzoso. Por no decir ridículo.

¿Qué demonios? Si hasta recuerda, lo que hizo un par de noches atrás, pensando en ese tipo. En cualquier segundo abriría la puerta del Audi, y se tiraría en medio de la avenida. Y si con suerte, que le pisara un camión. Estaba siendo exagerado, aunque la revolución de sensaciones en su interior lo exasperaba.

"No soy gay"  A cada segundo se lo repetía en su cabeza, para que se le grabara, pero ¿Que otra explicación habría, para ese calor fastidioso que se apoderaba de su cuerpo, con solo pensarlo? ¿Con que justificaba que se masturbo, hasta el punto de querer sentir a Nam Woohyun apropiándose de él?

Sin darse cuenta se abanicó su rostro, con su mano. Parecía que el aire no funcionaba porque él ya sentía un cambio de temperatura.

-¿Aun te hace calor?- A su lado Woohyun aprovechaba el semáforo en rojo para poder observarlo, intrigado o curioso.

-¿Eh? No, no, no...- Aclaro un poco su garganta, y reconsideraba la idea de saltar del auto.- Estoy bien.

El menor solo se encogió de hombros, y esbozo una sonrisa. Puso en marcha al Audi nuevamente. Las luces de las calles se filtraban por las ventanilla, y de vez en cuando podía deleitarse mirando de soslayo, el delicado rostro nívea de Sungkyu. Pensativo, y deseaba en sobremanera poder saber qué era lo que rondaba en esa cabeza que lo tenía tan distraído. Con un polo beige cuello en V, y jean azul claro. Era extrañamente lindo.

-En ese edificio, déjame ahí...

Woohyun observo la edificación, y estaciono el vehículo, casi de mala gana. Se había echo, otra vez, demasiado corto el camino, y él aun quería conversar, y conocer más del mayor.

Kim comenzó abrir la puerta, pero justo un momento antes de poner un pie sobre la acera, volteo, dubitativo, a mirar a Nam.

-¿Quieres pasar al apartamento?... ¿a tomar algo?


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Los puños se ciñeron con fuerza, sobre el cuello de su musculosa, y el mayor aparto bruscamente sus labios de los suyos. Por un ligero y fugaz momento pudo observar un atisbo de confusión en los ojos de Dongwoo pero prontamente se habían incendiado de ira, de algo que Hoya en sus años de amistad  jamás había presenciado.

-¿Qué demonios te sucede? ¿Eres un enfermo acaso?

Las palabras habían calado con fuerza en su interior.  Lo había besado, porque ya no podía, con la ignorancia petulante que Dongwoo destilaba hacía. No podía aguantar más tiempo, sin sentirlo cerca, y más aún, no pudo contener bajo su piel, el deseo de probar de los labios de su amigo. Pero esa no era su idea de seguirlo, eso no era lo que buscaba, el solo quería entablar las paces, calmar aunque fuese un poco esa tempestad entre ellos, pero todo había empeorado.

Enfermo... Y hasta entonces no se lo había planteado. No de ser homosexual, o bisexual, porque esta tan inmersamente confundido que no sabe que mierda es. Pero jamás se había puesto pensar en las posibilidades de que el mayor sintiera aberración por ese tipo de amor, entre el mismo, sexo. O que llegara a considerar que era una enfermedad.

Una fuerte sacudida en su camiseta, y Howon obligo a su mente dejar de divagar.

-¿Que mierda quieres? ¿Quién carajos te crees que eres Howon?

Y esa rabia enervante en su pecho, oprimían todo uso razón. Dongwoo podía destilar veneno, en esos arranques de furia, descomunales.

-¿Te piensas que soy estúpido o qué? ¿Que creíste que sería otro juguete de tus sabanas?, ¿Otro entretenimiento para tu cama? ¿O el trofeo para tu cuarto? Eres un maldito hijo de puta.

Para entonces tenían a su alrededor, pero no tan cerca, a varios de los transeúntes, observando con ojos estupefactos o curiosos.

Hoya, no lograba coordinar ni enfilar palabra alguna, no más allá de un tímido balbuceo, que no vislumbraba frase entendible, a oídos ajenos. ¿Qué le diría? Ahora más que nunca se arrepentía de sus actos desbocados. Analizar algo de lo que decía Dongwoo, ya no pudo, no cuando su mejilla siendo aplastada por el puño de su amigo, lo dejaba tendido en el suelo.

Dongwoo sacudió su mano. Los nudillos le dolían, y eso le hizo saber que a Howon puede que le allá dolido más.

Tan rápido como pudo, estabilizo sus piernas, e hizo caso omiso de las punzadas a un costado de su cara. Hubiera querido poder centrar sus ideas y mantener su juicio intacto, pero el impacto imprevisto de hace unos segundo, le nublaron la mente. Y estaba a punto de devolver el ataque, cuando dos uniformados, se acercaban corriendo hacia ellos.

-¿Qué es lo que sucede aquí?...


...
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-¿Y cuándo pensabas contarme todo eso?

Stefania sirvió un poco de jugo de limón en un vaso de vidrio con detalles de lunares naranjas y se lo tendió a la menor. Yadira bajo el umbral de la cocina solo lo recibió más por inercia, que por ganas o necesidad de beber.

Estaban en el apartamento de la mayor, prácticamente discutiendo, o mejor dicho ella, recibiendo el regaño de su jefa, que hace menos de quince minutos se ha puesto en el papel de algo así como el de una hermana mayor.

-Espero que entiendas que una persona, con esas facultades, o mejor dicho con esa actitud, no tiene los patitos de la cabeza en fila ¿No?

Yadira asintió, bajo la cabeza. Está bien aceptaría lo que fuese por parte de Stefania. No porque fuera mayor a ella o porque la desesperación de desligarse de ese problema la llevara a hacerlo. Era por motivos que superaban expectativas. No por ser amigas. Por el hecho de ser mujer, y no por la edad. Porque la vida la había forjado de esa manera, solo que lastimosamente, la locutora y directora del conservatorio, ocultaba ese otro lado bajo un manto invisible.

-Mira Yadiz, yo no suelo hablar muy enserio a veces, pero esta vez te seré sincera. Llevas tiempo con este asunto, y como casi adulta que eres, debiste solucionarlo en un comienzo. Ignorando sus llamadas, no consigues nada. Teniendo en cuenta que en cinco meses has cambiando de numero de móvil tres veces.

Abecés era abrumante ese utópico estado de madures, en la mayor. No sabía que esperar si un discurso, que le hiciera sentir culpable por su falta de tacto en el tema, o palabras concretas y hoscas, que pudieran incomodarla.

-Una única opción, ya que esto lleva de un buen tiempo, a pesar de que yo recién me entero.-Stefania levanto un tono más a sus voz, haciendo hincapié, en la última frase, y el rostro de Yadira se tiño de carmín.- Tienes que denunciarlo.

Directa y sin vacilación. Pero tenía razón. Si luego de año y medio que había puesto relativamente un final a aquello, y las cosas en vez de mermar, para sentirse segura, con el trascurso de los meses, se volvían hostigadoras a un punto que la dejaba inquieta y nerviosa.

-Y no es para alarmarte, pero de dónde vengo, o donde fuese, un acoso, porque lo es, no tienen buen final.


...
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Una vez Stefania le había dicho, que tenía el "Si" fácil. Solo por el hecho de aceptar cualquier invitación si se trataba de una persona, que realmente apreciaba. Generalmente cuando era ella, solo lo hacía porque era la versión de la hermana menor que jamás tuvo y que quizás deseaba. Si es algo que no le allá sentido, pero era una amistad que se definía de esa manera, mas fraternal que otra cosa.

Y en este momento se pregunta, que diría ese intento de hermana, cuando se enterara, que había accedido, prácticamente sin pensarlo, a pasar al apartamento de Kim Sungkyu.  Pegaría un grito en el cielo, de seguro.

Las cortinas del ventanal estaban corridas, y la vista a la ciudad asemejaba a la que tenía él en su oficina. La sala era espaciosa, y grande. Decorado con elegancia. El sofá, blanco en forma de "L" similar al de su despacho, solo que este tiene las curvas redondeadas, una mesa de cristal delante, un plasma, y podría seguir observando cada vez más si no fuese porque Kim salía de la cocina con dos latas en sus manos y se acercaba hacia él.

-¿Pepsi o cerveza?

Podría encontrase nervioso, porque la sonrisa en el mayor lo desestabilizaba, sin embargo, aparte de embobarlo, no podría recordar cuando fue la última vez que sintió, tanta satisfacción y sosiego en su pecho, por mirar a alguien.

-Pepsi. Debo manejar luego, así que solo por esta vez tendré que rechazarla.

Porque con muchas ganas estaba decidido, que no sería la única vez que estaría cerca de Kim Sungkyu. El joven le entrego la lata azul, y la verde de Heineken se la quedo el. Woohyun contemplo una vez más la sala, y quiso hacer o intentar una conversación más amena.

-¿Tocas el piano?

Lo había notado apenas ingreso a la vivienda, y definitivamente el instrumento había ganado su atención.

-Mmm... Algo así.-Sungkyu rasco su nuca.-Pero hace tiempo que... no toco nada en él.

-Yo podría... Digo si no te molesta.

Kim asintió vehemente, no tan seguro de si era lo correcto. El instrumento no había sido tocado por mas nadie, que no fuese él, y solamente cuando se trataba de aquella mujer. Casi podía asegurar que lo compro solo para complacerla, y mostrar de alguna manera cuanto la amaba.

Woohyun fue enérgico. Se sentó en la mullida banqueta blanca, y luego levanto la tapa del piano de cola. Sus dedos acariciaron de una sola pasada cada tecla, y luego sin titubear, sus dedos se agilizaron sobre el instrumento.

Amaba la música, demasiado. Y pocos sabían de esa Azaña suya, por aprender algo más de lo que realmente le apetecía benevolencia, de sus huidas infragantis durante las clases en la universidad, solo para prestar su pasión a un conservatorio en EE.UU, y que lograra sacar su deseo desenfrenado por ser parte y uno solo con el arte de la música.

Sea's Woman opacaba con el silencio del apartamento, con el sonido de su respiración, y el latido de su corazón parecía acoplarse con la pieza que sonaba, en cada rincón de la sala. Sungkyu observando aun lado del sofá, con la cerveza en la mano,  la figura de un Nam Woohyun vestido informalmente detrás de su piano, con solo una playera blanca, jean y zapatillas, no podría decir concentrado, más bien encantado por como tocaba el menor, aunque esa pieza que tan bien conocía, solo provocaba, las súbitas imágenes no deseadas de su pasado.

Y por unos minutos todo se volvió calma, y esa sala parecía ser un escenario, donde solo ellos dos eran participes, de ese espectáculo, y la luz de la luna surcando por el ventanal, terminaba por ser el reflector que los alumbraba. La inexistencia completa del mundo.

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Las palmas de su mano y el lado izquierdo de su rostro, se pegaron contra los azulejos blancos y húmedos del baño. La ducha aún abierta, y el agua fría cayendo entre ambos cuerpos. Sus cabellos tironeados hacia atrás con fuerza, sacando un gemido de dolor de sus labios, que parecían querer rasgar el límite de la tolerancia.

No muy en claro tenia, como es que sus pies se auto condujeron a ese lugar. ¿En busca de que habían ido?, ¿porque no se detuvo cuando tuvo tiempo? Simplemente pudo haberse retirado, volver atrás, e irse con su primo. Pero una sensación oscura en su pecho, que no logra apaciguar, que no puede poner un paño frio, o algo de luz que lo ubique en donde está parado, lo ha llevado a perderse una vez más.

Ha poner los pestillos en la puerta del baño, a desnudarse en silencio, e interrumpir en ese cubículo ya ocupado. Ah no pedir permiso, para probar el sabor de esa boca ajena, a escabullir su lengua en el interior, y entregarse tan fácilmente ante el tacto caliente de aquel sujeto, que lo desquicia de manera excelsa.

Su cuello duele y arde, los diente del mayor mordiendo cada centímetro de piel, sin cuidado alguno. Desquitándose con él, con su cuerpo una ira interna, que puede ser peligrosa, y aun así, sentir la necesidad de que es tipo detrás de él, sea aún más desquiciado, más bruto.

-Eres como loca sucia Myungsoo...

El susurro caliente en su oído, las palabras denigrantes por parte de Sungyeol, el trato con él, como si fuera una puta de turno, y a pesar de aquello, pidiendo más.

-Tócame... Tócame...

Las palabras de su boca, siendo desconocidas para su ajetreada mente, y a la vez siendo obedecidas, sin oposición alguna. Una manos en su trasero, apretando sus nalgas con fuerzas, clavando esos dedos en su piel, y una de las falanges del mayor abriéndose paso entre sus nalgas, Acariciando ese minúsculo espacio entre ambas, y deteniendo sobre su entrada.

-¡Ahh!

Sus cuerdas vocales sirviendo, solo para emitir sus jadeos, ante la intromisión descuidada de esos dos dedos de Sungyeol. La lengua del mayor en busca de la suya, y él respondiendo sin resistencia. Su miembro erecto, apresado, y fuertemente apretado por la mano de Lee.

Y no puede más, con él mismo. ¿Por qué se rebajaba de tal manera? ¿Por qué se dejaba tratar de esa forma? Aunque la pregunta realmente era ¿Que quería de aquel sujeto? ¿Qué es lo que buscaba de verdad? ¿Por qué lo deseaba tanto?

Y sus pensamientos efímeros, se burlan de él, y le dan la espalda en cuanto su cuerpo siente el dolor que le produce tener que padecer ese hormigueo voraz en sus entrepiernas.  Su pene manipulado por la palma de Sungyeol, que gruñe en su oído, como si a pesar del placer estuviera en contra de todo aquello.

-Dios como te has puesto...Soo

Sin previo aviso es girado, y es su espalda sintiendo, ahora, la humedad de los azulejos. Una nueva sensación atosiga a su fisionomía. La lengua del mayor acariciando la punta de su hombría. Rodeando su glande, antes de arremetes contra su falo, y engullirlo de una vez.

-Mmm... Yeol.

Y ha pesar de que el mayor esta entretenido, con su pene, no ha perdido la oportunidad, de posar las manos en su trasero y penetrarlo con los dedos. Myungsoo desvaría, su pecho pierde el orden de la respiración y los latidos de su corazón, acrecentados, al punto de causar pequeños estamos en su cuerpo. Sus ojos se cierran, y el placer gobierna infernalmente en su ser.

Apenas unos sonoros gemidos escabullen de la boca llena de Sungyeol, que comienza a degustar el sabor salado del líquido pre seminal del menor. Y para su sorpresa, no le desagrada, ese niño que parece morir en cualquier momento de tanta lujuria escondida e su cuerpo, sabe demasiado rico. Demasiado bien, como para volverse adictivo.  

Y antes de que Myungsoo sucumba ante un orgasmo prominente, él se pone de pie, y detiene su manía repentina por practicar sexo oral. Toma de la estrecha cintura del menor, y en un solo esfuerzo lo levanta. Las piernas de Kim que actúan sin una orden implícita, y rodean sus caderas.

-Mmmmmggg...Ahhhggg! ¡Hyung!

Un grito casi agudo se escucha como eco, en cada Angulo de ese baño. Sin importarle el dolor que causo su intromisión descuidada, en el interior de Myungsoo, Lee comienza a moverse sin compasión.

-Grita más fuerte... Grita como la puta desesperada que eres.

Y es que ese juego de palabra sucias, parece complementar su acto sexual. Como algo propio de ellos, como un ritual pecaminoso, e inmoral que le concierne a sí mismos. Que lleva al extremo el nivel de excitación.

Los jadeos del menor sonando con fuerza en su oído, por cada embestida dentro de ese pequeño anillo, que sin poder verlo, lo imagina ya no rosado, quizás rojo, por su brutalidad y desquiciada forma de follarlo. La pared de azulejos blancos sirviendo de apoyo para la espalda de Myungsoo.

-¿Esto es lo que... quieres? mmmm... ¿Solo quieres que te folle?

Y a pesar de todo, entre gruñidos, no logra disimular la indignación que le provoca, la actitud de Kim. Que lo busque solo para saciar las ganas. ¿Qué sucede con ese chico? Las uñas del menor tiran de la piel de su hombro, hasta rasgarla y él solo lo apresa entre sus brazos con más fuerza, porque el agua que sigue mojándolos, torna sus cuerpos resbalosos.

-Más fuerte... follame...-Myungsoo aparta su rostro solo unos pocos centímetros, para poder observar los ojos de ese sujeto que lo está cogiendo, que se apropia de él, que le generan cosas que desconoce por completo.-Sungyeol... rómpeme... ¡AHHHHGGGG!


Ya no lo quiere escuchar, tampoco seguir cruzando miradas, y prefiere callarlo con un beso. Con su boca chocando con la otra, y devorarse con una necesidad desconsolante, dejándose llevar por ese frenesí caliente de sus cuerpos, azotarse por los latigazos de lujuria, y sentir morir, en cuanto lleguen a la cima de ese orgasmo.



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Holaaaaaaa! Como les ha ido?

Espero que bien, yo maso, con un dolor de estomago, horrible. Tome algo para el dolor de muela, y me cayo mal al estomago. Que desastre.

Bueno dejemos este tema de lado. Espero que el cap alla gustado,  con sus idas y vueltas, con la locura de cada uno, y sus pocas decisiones. jejeje es que bueno. No me maten, XD

Lamento si hay palabras mas palabras menos o errores de ortografia jajajaj es que la bomba en mi higado, ya a robado mi concentracion. XD

Por cierto que le trajo de regalo Santa? yo pedi woogyu en accion, o un chinito debajo del arbolito, pero, pffff... maquillaje, y eso que no me pinto, al menos no muy seguido jajajaja


Por cierto ya que optaron por un serial con Trebol de cuatro hojas, el cap lo voy a subir la semana que viene. Hoy actualizare otro.  A alguna le gusta los fics hetero? yo escribo dos XD jejejej fueron los primeros que se me ocurrieron a pesar de que amo el yaoi. jejeje

Bueno no tengo mas nada que decir solo que este 2014 nos sorprenda con nuevas emociones, aventuras, y cosas lindas por vivir. Que tengan un feliz año nuevo jejejej

Se las quiere

Kiss