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jueves, 6 de febrero de 2014

Culpa de una Fujoshi. Cap 16

Capítulo 16

El rechazo duele, y él en ese momento lo estaba experimentando en carne propia. Un desasosiego que se apoderaba de cada rincón de su ser, opacando cualquier lumbre interna, hasta sentirse desprotegido completamente, aunque no le hallase sentido alguno, a tal sentimiento. Una agitación violenta, en su pecho, en un esfuerzo extremo de contener las salinas gotas en sus parpados.

<<Tiene una idea equivocada de ti...>>

Regreso al aula,  cerró la puerta y se quedó apoyada en ella, mientras observaba la ventana que daba hacia la calle. El clima seguía igual como hace varios días, fresco y triste por alguna manera decirlo. Paso una mano por sus labios, limpiándose con el dorso como si estuviera sucio, y luego batió sus cabellos, desesperado.

<<Tiene una idea equivocada de ti...>>

Un suave roce de su boca con la ajena, apenas, para él, un simple tacto que conllevaba más de una necesidad por estar cerca del mayor, un impulso incapaz de detener, porque no quería apartarse, quería dejarse llevar por esa corriente eléctrica, que lo lanzaba a hacer locuras.

Las manos del mayor se posaron sobre su cintura, y apretaron fuertemente en aquel lugar. Sus labios continuaban moviéndose, sobre los otros, sin recibir respuesta alguna, sin ser correspondido. <<Reacciona, ¿Por qué no me sigues?>> Se hostigo a preguntas a él mismo, buscando una explicación por la falta de acción de aquel sujeto. ¿Porque la reticencia? Sin embargo, y de manera inesperada, las manos sobre su cuerpo, lo apartaron, tan lentamente, que lastimo mucho más que su orgullo.

-No, no me interesa esto. No me interesas tú. Nada de lo que venga de ti me interesa.-La cejas en el rostro de Sungyeol se unían, fruncidas, expresando sin atavió la molestia o la ira que le genero su repentino acto. Sungyeol limpio sus labios, con el dorso de su mano, con tanta fuerza impuesta, dando la impresión de que algo repugnante había tocado su boca.- Idiota, yo no tengo tiempo para perder con niños inmaduros como tú, o sus infaltables ganas de ser cogidos como zorras. No soy juguete de nadie. Búscate otro hueso para roer, Myungsoo.

Sungyeol lanzo una última mirada, furibunda, luego solo giro sobre sus pies y se marchó, por ese pasillo hasta desaparecer.

<<Tiene una idea equivocada de ti...>>

-Oh que mierda sabes tú, Stefania- Reprocho a la joven, pese a que no se encontrara en las inmediaciones del conservatorio.

La puerta verde manzana, detrás de él, recibió un golpe seco de su puño. Un intento, truncado, de liberar la rabia y la aflicción mortificante que tensaba cada musculo de su cuerpo. Si no quería saber nada de él, Sungyeol podría habérselo dicho de otra manera,  << ¿Qué carajo sabe el de mí, para decirme todo aquello?>> Un impoluto silencio se instaló en su conciencia.

<<Exacto, él no sabe nada de ti... Ni tú de él>>

Y aun escuchaba la voz de su jefa, recriminándole su estúpida situación. Ahora quien golpeaba contra la puerta, era su nuca. Una y otra vez, con la maldita certeza de que era un idiota.

...
...

Era una locura, una broma de las peores que le podían haber jugado en su vida. Llego a pensar que era al propósito, solo para mofarse de él, o en extremo, demasiado, un complot en su contra. Pero el rostro perturbantemente serio, e irónico de la joven diluyeron su idea a cero.

Era una orden. No había "Por favor" de por medio, mucho menos otra opción a elegir, de un "Tómalo o déjalo". Nada. Siendo mayor podría haber replicado, incluso negarse, sin embargo  Stefania no vacilo en su mirada, y su voz al hablar.

<<Se hace lo que yo digo y punto...>>

Más directa, imposible.

¿Y ahora que hacia? Observo de soslayo al menor, que subía la cremallera de su chaqueta de cuero hasta llegar al cuello, y luego cruzaba el casco de la moto en su brazo, y el objeto quedaba colgando de este. Apenas unas pocas palabra dichas, intercambiando planes para completar sus obligaciones, pero con conclusiones nefastas. Sin ponerse de acuerdo en nada.

Él es Director de Programación, lo que significa, de una manera poco agraciada, que todo lo que sucede durante el programa de radio, son ideas propias de él, directamente salidas de su cabeza -Aunque de vez en cuando recibía algún aporte extra, de sus compañeros- Entonces ¿Porque su maldito, genio loco, interno, no generaba soluciones para salir de ese problema? Tenía la sensación de que su cerebro había sido recubierto por pintura negra, por ende no vislumbraba camino, por donde escabullirse.

<<Hace dos semanas, no estabas pensando lo mismo>>

Su mente, como la de varios, tendía a cobrar vida propia. Él era capaz de discutir con su propio raciocinio, tal como el par de locutores/ compañeros de trabajo, eran capaces de entablar conversación con la sombra de un poste de luz... Bueno eso estaba de más. No creía capaz a Sungkyu de aquello, pero quizás Stefania...

<<Sigue esquivando el tema, tratando de diagnosticar demencia en tu amiga, y el único loco aquí, eres tú por negarte hablar con Howon. >>

Un suspiro, y se cruzó de brazos. Apoyado en uno de los pilares del hall, mirando al robusto cuerpo de su ex mejor amigo, emprender marcha hacia la salida del conservatorio, con aires a su alrededor de estar ofendido o molesto tal vez. Y el aprovechando de que el menor le da la espalda, para poder pellizcar con sus dientes, su labio inferior.

<< ¿Te has puesto a pensar que si te beso es porque le gustas?>>

Si, si lo había pensado. Y la idea era tan tentadora, a tal punto de ilusionarse con que era así, porque las miradas de ese día parecían seguir la corriente de su imaginación. Howon demostró indiferencia, igual que él, al hablar, pero sus ojos parecían estar tan pendientes de cada uno de sus movimientos.

¿Y si realmente era así? ¿Y si ahora existían sentimientos del menor hacia él?

<<Háblale>>

Pero al salir de su letargo, cayó en la cuenta que ya se encontraba solo en ese Hall. Hoya ya se había ido, igual que Sungyeol, y quedaba solo él, con Myungsoo que permanecía encerrado dentro de una de las aulas.

-Ya es tarde. Es hora que cerremos.-Los pasos, junto con la voz de Kim, le hicieron voltear.

La mirada sombría en el menor, le preocupo. Lo cabellos desordenados, e incluso noto el nítido enrojecimiento en sus ojos.

-¿Te encuentras bien?- Pregunto en un tono bajo, tratando de no sonar entrometido, y no incomodar.

Myungsoo se encogió de hombros, y continúo caminando directo hacia la salida del conservatorio.

Dongwoo no hizo más pregunta. Se despidió del menor al salir, y se fue en su vehículo. No hacía falta ser un sabio, para deducir que algo había sucedido entre Kim y Sungyeol. Y de todas maneras, él no se involucraría, porque sencillamente tenia demasiado con su dilema llamado Howon.

¿Tal vez era momento de apartar a un lado su orgullo?

...
...


¿Diferente? ¿Esa podría ser la definición que utilizaría para describirla? No estaba seguro, pero definitivamente, no era lo que acostumbraba. Comenzando por la apariencia con que se presentó, vestida como si estuviera lista para ir a correr, si no fuese por el hecho de que se veía en un estado deplorable, por lo que le pareció, una gripe. 

Supo siempre que iba a tratar con una extranjera. Como su jefe le había pedido, recogió todo tipo de información acerca de la joven. Desde que era directora de un conservatorio, hasta que era locutora de un programa de radio. Sin embargo no había logrado dar con una imagen, y ese día había sido la primera vez en verla, también la primera vez que alguien, que no fuese hombre, se dirigía a él con tanta soberbia y arrogancia.

Tenía que aceptarlo, si fuera por las fachas en que se presentó a la reunión, aseguraba que era su misma versión pero femenina, nada más. No hablo con altanería, no levanto la voz en ningún momento, si quiera dijo demasiado, como para creerla retadora. Pero era exactamente la falta de aquello, que le hacía juicio. La mirada inquisitiva, y altiva, con ese par de ojos grandes, el iris de un color café tan oscuro, que si no observabas bien, diría que era totalmente un círculo negro.

Y su voz, aunque ronca, al hablar mantenía un nivel bajo. No la conocía, y no hacía falta conocerla para saber que era la manera en que la joven, marcaba su fuerte presencia. No por nada Jukka la quería como parte de la empresa.

Intento mostrarse insinuante, atractivo, algo que a veces no le hacía falta demostrar con énfasis, porque era consciente de lo que causaba en las mujeres, incluso al escucharlo hablar. Pero Stefania, parecía jactarse de su propia Belleza occidental, que no hizo caso de su intento de cortejo. Todo lo contario, apenas balbuceo una frase.

-No me interesa. Es una propuesta pobre...

¡Con un demonio! El maldito de Jukka le estaba cediendo uno de los puestos gerenciales, y ella se había negado. La joven había apoyado su codo, sobre el posa brazos de la silla,  recargo su mentón en su mano, y con esa pose lo observo, infundiendo cierto grado, alto, de aburrimiento. Lo que se encargó de remarcar aún más, con un bostezo.

-Pues si es solo para esto, que me han llamado, me retiro.-Se había puesto de pie, acomodando su bolso en el proceso, y dedicándole una última mirada de suficiencia.-Por cierto la próxima vez que necesiten contactar conmigo, me pueden encontrar en el conservatorio, o la estación de radio.

Intercambiaron algunas palabras más, él esforzando todavía porque la joven cediera un poco ante su encanto físico, pero nada. Ella se marchó, con paso lento, sus manos perdidas dentro del bolsillo canguro del buzo, y dejándolo pasmado dentro de su despacho.

Pero aun no había acabado ahí ese asunto. Tuvo que llamar al extranjero, para comunicarle el fatídico encuentro, a su jefe que estaba en un viaje de negocios en Alemania. Jukka no reacciono como lo esperaba. Había soltado una carcajada en cuanto dio la noticia, sin embargo pidió que continuara  insistiendo. Jonghyun en un principio no comprendió porque la obstinación del mayor en que Stefania aceptara pero, de un momento a otro fueron claras las intenciones por parte de Karjalainen.

Si bien Stefania no marcaba un peligro para los planes de Jukka, a simple vista uno podía percibir la ambición inalcanzable, por conseguir el éxito, en la joven. El viejo, de alguna manera, se había percatado de aquello sin conocerla, y como había hecho con él, años atrás, la quería bajo su poder. Quien poseía ambición, llegaba lejos, según el empresario, y para evitar rivales, prefería contratarlos.

-¡Jonghyun, il mio amore!- La joven, de cabellos dorados largos, resaltantes y penetrantes ojos azules avanzaba con la maleta de ruedas, por la sala repleta de personas. Con chaleco de cashmere beige, camisa cárdigan, jean apretados a sus piernas, y botas de cañas largas, negras y de tacón fino, Erikka enlazo sus brazos alrededor del cuello de Jonghyun, y sin permiso, estampo sus labios con el del muchacho.

Él la correspondió, y pensó que el trabajo comenzaba a  ocupar un gran lugar en su vida, a tal punto que había olvidado que estaba en el aeropuerto esperando por la llegada de su novia.

-Te extrañe tanto amor-El rostro de la joven se perdió por el hueco de su cuello, y murmuro-¿Tú me extrañaste a mí?

-Sí, Erikka. Demasiado.

Pero no era así.

...
...


La laptop sobre la mesa de la sala, encendida manteniendo abierta la ventana de Skype, en una conversación que terminaría por crisparles los nervios, un cumulo de hojas dispersar alrededor del ordenador -Trabajo que se acumulaba- y ella sentada, delante de todo aquello, sobre el parquet opaco que sufría de falta de brillo, a causa de su poca atención en la limpieza del apartamento durante esa semana. El manos libres en su oreja izquierda, y la imparable voz de Myungsoo que no paraba de escucharse a través del auricular.

-A ver Myung. Creo haberte dicho ayer, que ese chico tenía un idea errónea de ti- Le pareció escuchar carraspear al menor, del otro lado de la línea. Y Stefania se preguntó, ¿para que la llamaba, si no tenía ganas de oírla?- Y estoy en lo cierto, ¿no?

-Tal vez- Balbuceo sin ganas.

Frunció el entre cejo. El sonido del chat, anunciando un nuevo mensaje, la exaspero.

     -¿Tal vez?-Repitió la pregunta, casi despidiendo odio- ¡El tipo cree que eres un maldito promiscuo!-Grito, sin importarle, que escaleras arribas, encerrado en el baño, preparándose para salir dentro de un par de horas, estuviera Woohyun y probablemente la escuchara.

-¡Shhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh! ¿Por qué mierda gritas? Te puede escuchar Woohyun.

<< ¿Dime qué hago? Lo extraño, pero no estoy seguro de que el sienta algo realmente por mi >>

Casi le da un tic en uno de sus ojos al leer el mensaje recibido. ¿Pero qué carajo? Si no fuera, porque sabía que era de Dongwoo hubiera jurado que se trataba de una charla entre mujeres. ¡Ni que fuese mina!

-Stefania, ¿sigues ahí?

Soltó un suspiro. Sinceramente no tenía ganas de responderle a ninguno de los dos. Es mas quería enviarlos a ambos, y sus dilemas, bien a la m... Tomo una bocanada de aire, y exhalo profundamente, mientras cerraba sus ojos. De verdad, estaba cansada, enferma, irritada por esa estúpida reunión con el imbécil del abogado del tal Jukka. Y como si fuese poco, comenzando su maldito periodo. A veces ser mujer era tan duro.

<< ¿Estas?>> Dongwoo seguían escribiéndole.

Aun tenía en mente, su ridícula actitud ante Lee Jonghyun. Si, casi se le caen los calzones, por semejante sujeto, pero no era tan estúpida como para rebajarse, así que trato de igualar la soberbia del joven. Y le salió bien, así que al menos en eso, se sentía relajada, aunque le pareció extraña la propuesta. ¿Por qué se interesaban en ella? ¿Por qué no buscaron a Sun Hi, que tenía experiencia, en el rubro de empresas? o ¿Al mismo Sungyeol? Tampoco era hipócrita, era una de las propuestas más tentadoras que le habían ofrecido en su vida, pero no era tan miserable, como para darle la espalda a esos niños.

-Estoy aquí Myung.-Respondió, rendida, y al mismo tiempo contestaba a Dongwoo.

<<Deja tu dilema, y habla con él. Es orgullo que tanto demuestran, terminara por distanciarlos del todo. Aprovecha la oportunidad que te di, y soluciona el problema. Sé que Howon está más que dispuesto, entablar más que una amistad contigo. >>

El timbre del apartamento sonó, y eso le pareció raro. Generalmente debían llamar al portero eléctrico, desde abajo para poder ingresar al edificio.

-Escucha Myung, debo colgar. Voy a ser directa, pendejo. Y no reniegues de mi sinceridad. A ti te gusta Sungyeol, y Sungyeol gusta de ti, eso es un hecho obvio.-Por un momento se le vino a la mente, una canción de Laura Pausini, luego retomo la conversación- Pero son tan estúpidos, que han comenzado por coger, en vez de conocerse de manera no sexual. Así que comienza por ahí, Myungsoo. Búscalo y aclara las cosas. Demuéstrale que está equivocado, que no eres ninguna zorra, y hazle saber que él fue tu primer y único hombre en penetrarte. ¿Está claro? Ahora te cuidas y chau.

Si recibió insultos o no por parte del menor, no se enteró, porque colgó antes de recibir una respuesta. Se desconectó del chat, sin despedirse de Jang, y se levantó del suelo para atender. Se llevó una sorpresa, al abrir la puerta y que Yadira ingresara dentro del apartamento, jalando de su brazo y llevándola hasta la cocina, Jongie por atrás, se encargó de cerrar. Stefania volteo su cabeza para verlo, y el solo se encogió de hombros, dando entender que no comprendía nada.

-Stefania, ¿podrías ayudarme a escoger la ropa...-Woohyun descendía por las escaleras, solo con una toalla alrededor de la cintura, y aun con algunas gotas de agua en su torso.- Lo siento, ¿luego podrías subir?- Stefania solo asintió, y Nam regreso arriba, y se encerró en su cuarto.

Apena, cerro sus ojos, en un intento de descanso, su brazo fue jalado nuevamente, y Yadiz llamo su atención.

-Tenemos que hablar-Dijo la menor.

...
...

¿Lo odiaba? Seguramente no, aunque el dicho dice que del amor al odio, hay un solo pasó. No lo estaba, al menos no con certeza. Sin embargo todo lo que el creía o quería, parecía atravesar un crepúsculo, hasta cubrirse de total oscuridad. Tenía sentimientos fuertes hacia el menor, pese a que aquel no hacía más que disgustarlo con su comportamiento. Y nuevamente la pregunta arremetió en su cabeza ¿Lo odiaba? No, no lo odiaba. Le sucedía algo más. Tal vez el hecho de darse cuenta, que lo que en un momento quiso y obtuvo, le resultara poco, y la esperanza se perdía en algún lugar más recóndito del mundo, al saber que no conseguiría más de lo que ya le había sido otorgado.

Abandono su calzado, apenas ingresar a su casa. Todo en el interior iluminado por las luces ya encendidas. A pocas horas de que la tarde desapareciese por ese día, el cielo había oscurecido. Su pequeño gato, apareció, y comenzó ronronear mientras daba vueltas alrededor de sus piernas.  Sungyeol lo alzo entre sus brazos, cual si fuese una criatura, y se encamino hasta la cocina, al escuchar unos ruidos.

-Hola, Mamá- Dijo una vez cruzar el umbral de la entrada.

Sun Hi, saco la bandeja de dentro del horno. El bizcochuelo sabor a vainilla se alzaba recién cocido dentro de la fuente de vidrio, resistente a altas temperaturas, y Sungyeol lo observo, casi deleitándose con la imaginación.

-Hola hijo. No, esto no es para ti.

-Pero si quiera dije algo.-Refunfuño, mientras el animal que sostenía estiraba su cabeza hacia un lado, para dar lugar a que su dueño, le acariciara con el dedo índice en el cuello.

- Por si las dudas.- La mujer saco una par de cosas del interior del refrigerador. Desde un bols, con crema batida, hasta un par de frutilla.- ¿Sungjong?

-No lo eh visto. Me atrase, y cuando llegue al conservatorio, ya se había ido.

-Pero aquí no llego.

-Se fue con Yadira.-Sungyeol corrió una de las sillas, frente a la mesa, hacia atrás y tomo asiento. La gatita, se escabullo de sus brazos, y desapareció por el corredor que llevaba a la habitación de su madre. Sun Hi elevo una de sus cejas, y observo al joven- No imagines cosas, mamá. Recién envió un mensaje, y están, ambos, en casa de Stefania. No están solos.

La mujer asintió, y regreso a sus labores de repostería.

-Y... ¿Se puede saber, para que tanta junta secreta, entre ustedes?

-No.

-¿Tiene que ver con la fundación?

-No, mamá.-Mintió.

Por una vez quería que Sun Hi y los demás socios y encargados de Fly Hope, se mantuvieran a un  costado de lo que tuviera que ver con la fundación, todos menos Stefania, que al ser tan reciente su asociación, no cargaba con el mismo peso de los demás. En esta ocasión, seria él, y Sungjong, como hijos de Sun Hi, y Stefania. Aun así, eran varios más los que ayudaban.

-¿A qué hora salen mañana?

-A las 9 de la mañana.-Respondió, la mujer. Algo más, para mantenerlos lejos de todo lo que planeaban hacer, había sido mandar de viaje a los niños de la fundación, junto con todos los encargados. Dos semanas. Sun Hi entre cerro sus ojos, y nuevamente observo al joven.-Sungyeol, hijo. Hace tiempo que quiero hacerte una pregunta.

-¿Cuál?- pregunto sin importancia, como si lo que fuese a decir su madre fuera de irrelevancia para su vida. Sus mirada en la pantalla de su móvil, mientras navegaba por internet, y se balanceaba en la silla de atrás hacia delante.

-¿Eres Gay?- Eso le tomó por sorpresa, pero: -¿Tienes alguna relación, con Kim Myungsoo?

Perdió el equilibrio, y la silla y él se fueron hacia atrás, quedando despatarrados en el suelo blanco de esa cocina.

-Esas... Son dos preguntas... Mamá.-Murmuro, apenas, entre quejidos

Y un dolor, punzante, se instaló en su espalda.


...
...

Una tarde completamente, solo. Generalmente era así, pero habían sido horas de pura ansiedad. Su sangre bullendo dentro de su cuerpo, como agua que recién hierve. Un descontrolado pulso, que se tranquilizaba, y en cuanto el móvil sobre el sofá sonaba, se disparaba de nuevo, como si viviera un momento de suspenso.

Sungkyu se miró una vez más delante del espejo de su habitación, que colgaba en la pared a un lado de la puerta. Un cristal demasiado amplio, lo suficiente para verse de cuerpo entero. Un Jean azul, gastado en las rodillas, no porque lo estuviera de manera literal, solo era como decorativo en el pantalón. Buzo blanco con capucha, y una estampa en el centro. Converse negras, un regalo de su compañera de trabajo, que parecía amar esa marca de zapatillas.

Totalmente informal. ¿Por qué? Porque esa seria, no más que una salida con una amistad, comer algo y regresar a su apartamento. Y el clima no se prestaba para ponerse ropa más… ¿Sugerente? Un golpe mental de sí mismo. ¿Por qué más sugerente? ¿Acaso quería insinuarse a Nam Woohyun? El aire abandono sus pulmones de una sola vez.

Su cabeza era un total caos. Porque pese que estaba sencillamente vestido, no iba a negar, jamás, que había puesto demasiado empeño en verse bien, para llamar la atención del menor. Inquietante, era ponerse a pensar que le gustaba un hombre-eso ya lo tenía asumido- pero ¿imaginarse a él, como el pasivo de algo que aún no había sucedido y que tal vez jamás sucedería, porque dudaba que aquel muchacho, fuera de meter goles en contra? Paso una mano por su rostro. Era mucho, para aceptar.

Aun así, desde la primera vez que fantaseo con Woohyun, y para su mala suerte, que termino propinándose placer, solo, -Y debía admitir, que tal acto se repitió varias veces más- era Nam, quien se hacía de su cuerpo, y él por su parte, gozaba con su inventiva.

Su móvil, sobre la cama, sonó, y Sungkyu disperso su complejo de uke, para atender.

<<Estoy fuera del edificio, esperándote>>


Relataba el mensaje, en la pantalla luminiscente de su celular. Robo una bocanada de aire, y alisto su mente, para un trajín de emociones que le esperaba durante la noche.


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Hiiii... como va todo???


Yo cansada, emocionada y bla bla...

disculpen el retraso, de verdad no tengo tiempo para escribirlo, y trato de ser lo mas rapido que puedo. Uso poco la pc, ya que la mia esta rota, y en la que escribo es de mi hermana.


Bueno, iba a ser mas largo el cap, pero quise dejar lo que sigue para la semana que viene. 


El Gyuwoo aun no lo termino, pero me queda poco. Tratare de tenerlo listo para el sabado.


Bien, me despido.


Iba a hablar de Infinite, y su nuevo programa, pero no terminare mas, y me van a matar aqui en mi casa.


Se cuidan, y Viva INFINITE!!!

lunes, 13 de enero de 2014

El Trébol de la Luna. Cap 2

Capítulo 2


Un día complicado. Dos exámenes por la mañana, para los cuales poco había podido estudiar, y ambos eran demasiado rigurosos para su carrera, complicados y tediosos. Abecés realmente prefería las prácticas. Están en medio de la acción, aunque hasta entonces  no había hecho más que atender algún que otro paciente, intoxicado, o generalmente cuando  le tocaba una guardia durante la noche, algún que otro sujeto con una gripe.

La punta del bolígrafo, golpeando, suavemente sobre la hoja, parcialmente escrita. Y esta por, el segundo examen. Dos preguntas más y finalizaba, pero cuenta con menos de media hora, para que la clase acabe. Y con el mismo tiempo para llegar a cubrir su turno en el hospital.

<<Un hombre de 67 años no fumador acude a consulta por tos seca y disnea progresiva desde hace año y medio. A la exploración presenta crepitantes tipo velcro en bases y acropaquias...>>

El caso puesto como ejemplo era más extenso, sus opciones iban de Sarcoidosis, Fibrosis idiopática pulmonar, Histiciositosis X, Etc. Bien se echaba ganas a él mismo, su mente alentándolo, y algo que lo acompaña de hace como un mes, quizás unos días más, la pequeña planta, en el bolsillo de su pantalón. Podría decir que la tenía porque realmente pensaba que su suerte cambiaba, a pequeños pasos claro está, pero era un recuerdo del cual no se podía apartar, aunque la planta  el trébol en todo caso, no era el real. El original creado por la naturaleza hace mucho que había marchitado.

Paso una de sus manos por sus cabellos, y observo hacia delante. El profesor apoyado, en el borde de su escritorio, con una mirada de ambulante en cada estudiante, y de vez en cuando observando su reloj de muñeca.

-15 minutos, para finalizar.- Advirtió con tono áspero, y se cruzó de brazos.

Un suspiro escapo de sus labios, y regreso sus ojos a la hoja.

<<Varón de 69 años, agricultor jubilado; bebedor importante y fumador de más de 20 cigarrillos/día desde su juventud hasta hace dos años en que abandonó el consumo tras ser diagnosticado de EPOC grave (grado III de GOLD). Es hipertenso, diabético y presenta dislipemia...>>

Y continuaba. Pero sabía, bastante, aunque sus horas de estudio no habían sido demasiadas. Tal vez, el examen se prestaba fácil, o realmente la suerte estaba de su lado. Prefería pensar que se había roto la cabeza durante la noche, estudiando, a que fuese La suerte del irlandés, porque simple, no podía contar en una sala de operación con solo Suerte...

...
...

 Sentado en una banca fuera del hospital, con la casaca y pantalón azul del trabajo, observo ingresar y salir personas de dentro del centro de salud. Su horario de descanso, y solo lo aprovecho con una coca. Mientras otros tomaban su merienda en la cafetería del lugar, él prefería o más bien necesitaba de algo de aire.

El habiente dentro, era generalmente tenso. Si algunos ya saben o tienen un leve conocimiento, los pasillos de hospitales ocultan demasiados secretos, y falsedad entre sus empleados, algo que él prefería no compartir. Siempre meollos inquietantes, detrás de los mandiles blancos que representan una seriedad y,  el titulo de profesionalidad.

Una suntuosa nube esponjosa, se atrevió a opacar el sol de la tarde, y sus ojos viajaron directamente a ella. Entre cerrando aun sus ojos, delineo los contornos que parecían luchar con los rayos de luz de ese sobrenatural astro detrás de ella. Al final la nube pareció rendirse y siguió con su paso.

Woohyun bajo la vista una vez más. Los suspiros se apoderaban cada minuto de él. Podría argumentar que era cansancio, de no tomar tiempo en su vida para detenerse a tranquilizar su rutina. En parte lo era. Solo una pequeña parte, porque en fin de esa manera, manteniéndose en un trajín constante, era la única forma de mermar esas emociones impulsivas, que pujan por volver.

Y si solo algo podía atreverse a sentir, era un nítido e insignificante miedo de que se volviera dejar llevar por la soledad, por la angustia, por esos escandalosos y abrumantes recuerdos, que jugaban con querer presentar revancha una vez más, y apropiarse de su presente.

Los dedos de su mano izquierda, se posicionaron sobre la muñeca  de su brazo derecho. Acaricio superficialmente la tela negra de la muñequera, y por un fugaz momento dejo que la imagen de piel nívea poseyera su cerebro, y cada centímetro de piel, hasta erizarla.

Las cicatrices bajo la muñequera parecieron quemar, y aparto su mano. La evocación de quien fue su única consolación cobraba vida cada vez que lo necesitaba. Y solo se dejaba llevar por una simple y estoica promesa de que estaría bien, para poder seguir en pie.

...
...

Los trastos sucios sobre, el mesón de la cocina. Woohyun miro la cantidad de cosas por lavar, y doblo las mangas de su camiseta negra  hasta los codos. Más allá de que fuese mucho, el mismo había aceptado ayudar. Cubrió sus manos con los guantes amarillos de látex dio inicio.

Algunos niños de la fundación daban vueltas por la cocina, jugando, correteando a pesar de que hacía unos pocos minutos habían terminado de cenar. De vez en cuando se acercaban hasta él, jalando de sus jogging, para preguntarle cualquier cosa que se les ocurriese y les generase dudas. Esa curiosidad que nunca, uno puede acabar en los niños.

-¡A prepararse para dormir!...

El grito de una de las encargada de la fundación, llamando a los menores sonó como eco en el salón junto a la cocina, y los pequeños que estaban con él, se despidieron con una avenía, y corrieron hacia donde se encontraba la mujer. Era tarde.

Intentaba alargar su estadía en ese lugar. Que era, de alguna manera  el más cómodo. El más pasable para estar. Lo mantenía ocupado, con la mente en otro lado que no fuesen sus asuntos personales y la medicina. Quizás en donde su sonrisa, aunque no autentica, jamás desaparecía. Por supuesto esos pequeños no se merecían ver caras, ajadas y entristecidas, cuando ellos, a su corta edad, presentan grandes dilemas en sus futuros.

Pronto tendría que ir hasta su casa, y simplemente sentía como un ahogo en su cuello. Se le complicaba respirar con solo pensarlo. No exageraba. Tendría que ser su hogar, el lugar en el que más deseara estar, pero cada vez era más real, que ya no pertenecía a esa familia. Eran sus mismos padres, y su indignante ignorancia, los que se lo hacían saber.

Termino con los trastos y comenzó a secarlos y guardarlos.

-Disculpa, Woohyun. Tenemos que hablar.

Otra de las encargadas de la fundación, apareció por la cocina, de pie a unos pasos de él, y Nam presiente que por el tono severo que utilizo para dirigirse, solo trae malas noticias.

...
...

Dublin, Irlanda

Un clima templado durante la tarde. Algunos rayos atrevidos del sol, se animas a pasar por la ventana de su despacho en donde trabaja, y brindan algo más de luz a esas tapas de libros sobre su escritorio. Observa unos segundos, y se pierde en medio de esas pequeñas partículas de polvo que se vislumbran en esa fina cortina de luz.

Su mente viaja un poco más lejos, que ese espacio donde está encerrado. Cruzando barreras, fronteras, kilómetros y tiempos. Pensando que podría estar haciendo, esa persona que roba cada suspiro de su pecho, y su concentración en el trabajo.

Se hacía difícil. Incompresible como aquel sujeto arrebato mucho de él. Imaginaba, soñaba quizás, un momento cuando, si el destino lo quisiera, se volvieran a ver. Sí, Woohyun había ganado, sin esfuerzo, crear sentimientos sin límites en él.

Sungkyu relajo su espalda, en el respaldo de la silla, y prefirió abandonar la traducción de uno de los libros, a pesar de que significase una demora a la hora de la entrega del ejemplar en nuevo idioma. Pero no seguiría hasta no volver a concentrarse. Podría, y era muy posible, que terminara escribiendo cualquier cosa.

La puerta de madera, lisa y de un marrón claro, se abrió, y la cabeza de una joven, con cabellos dorados y ondulados, cruzo el umbral y con una sonrisa, en los finos labios rosas dijo:

-Con los chicos, planeamos ir a tomar algo, cuando salgamos. ¿Te prendes, o te quedas de aburrido en tu casa?

Su compañera de trabajo, y amiga desde que entro a la editorial. Miro dubitativo a la mayor, en inclino su cabeza hacia un lado, como si realmente fuera algo que mereciera, seriamente, pensarlo.

-Vamos hombre, decídete que no tengo todo el día.-Apuro la rubia.

Y al final termino por aceptar.

...
...

Cuando había aceptado su orientación sexual, luego de caminar un largo trecho de auto negación, Sungkyu había tenido las cosas en un intermedio, que se podría decir, no había sido tan difícil de sobre llevar. Pudo pintar como una carga en un inicio. Su padre había sido el primero en poner el grito en el cielo, no aceptándolo, hasta el punto de irse del país. Su madre, a pesar de que no era lo que esperaba de él, se quedó y permaneció a su lado.

Como una aliada, o quizás no. Como madre que era. Desde un inicio intentando comprenderlo, y brindando su apoyo. Aconsejándolo de las  posibles complicaciones que encontraría en el camino, por ser de alguna forma, un poquito diferente. Era duro de digerir, él lo sabía y lo entendía. Por eso no mostraba reproches, si alguna vez su progenitora no se dirigía con las palabras acertadas.

<<Hijo comprende que esto es nuevo. Una cosa es verlo desde afuera, y otra es vivirlo uno mismo. Dame tiempo a que pueda adaptarme a este cambio... Aun así, sabes que siempre estaré a tu lado. >>

Diría que su madre era y es un ángel. Plantearse a dejar de lado algunos sueños que tenía, por ser su apoyo en todo momento, había logrado que esa mochila fuese más ligera de cargar.

Pero también debía hacer mención de sus amigos. Los que quedaron de ellos. De su país natal, pues no contaba más que con uno solo, que de vez en cuando mantenía contacto a través del chat. Sin embargo, los más presentes y a pesar de que se llevaron una gran sorpresa en un comienzo, fueron quienes en este momento rodeaban esa mesa circular. Cada uno con unos chops llenos de cerveza.

-Oh, sí, sí, sí. Últimamente brilla por su ausencia...- Erin, quien lo había invitado, sentada al lado de su novio Séan, comentaba algo acerca de uno de los compañeros de trabajo, que hacía varios días no se presentaba a trabajar.

Cuando ingreso a  la editorial, tres años atrás, aun no había aceptado sus preferencias de gustos. Fue algo que se dio a mitad del primer año. En esos entonces, simplemente todos eras compañeros, pero que en fin tenían la tendencia de aceptar al prójimo. Ellos habían sido una influencia positiva desde un principio, cuidaron de él, y habían fomentado las fuerzas para encarar a sus padres y decirle la verdad.

Un conjunto de risas estrepitosas entre todos, y una ronda más de cerveza.

...
...

-¿Y has sabido algo de él?

Sungkyu con las manos metidas en los bolsillos de sus jean negro, volteo su cabeza hacia un costado y observo a quien caminaba junto a él.

-¿De quién hablas?- Pregunto con sus cejas levemente fruncidas, un tanto sorprendido por el hecho de que tuviera conocimiento de algo, que él no había dado a conocer.

-Del chico que conociste hace un mes atrás...

-¿Alana te conto?-Sungkyu  lo interrumpió. Alana una joven de origen noruego, blanca, alta, y de un resaltante cabello cobrizo, era a la única a quien le había confiado, ese pequeño secreto. Y evidentemente quien le había traspasado aquello a Gael.

El joven rubio, de prominente barba, cejas pobladas, varios centímetros más alto que Sungkyu, y una clara descendencia escandinava, que se manifestada en todo lo que era "Gael", se encogió de hombros y sus mejillas se tiñeron de un ligero carmín, dando por sentado que había hablado de más. Luego se enderezo y lo miro con seriedad.

-Si fue ella. ¿Y cuál es el problema? Deberías confiar en nosotros, ¡En mí! Soy tu amigo ¿No?- Utilizo bastante ademanes, impulsivos, con sus manos, dando un toque más dramático al asunto.

-Sí, pero era algo que por el momento pref...

-Mejor no digas nada Sungkyu.

Continuaron caminando por la acera, en dirección al edificio donde ambos Vivian, aunque en distinto pisos. En un silencio incómodo y la noche arriba de Dublin. El más alto aparentado estar ofendido, por su falta de confianza a la hora de hablar, cruzado de brazos, arrugando la remera blanca informal que utilizo para ir a trabajar, y observando las baldosas debajo de sus pies. Kim soltó una bocanada de aire y rasco su nuca.

-Bueno. La verdad no sé nada. El solo... se fue. Pero tengo algo en mente que puede que me de muchas esperanzas, para hacerle saber, mucho de mí, y de lo que siento.

Gael levanto la cabeza, y con deje de curiosidad lo miro y pregunto:


-¿Cómo?...



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Holaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!




Bueno nuevo cap, un poquito mas largo que el anterior.

Lamento lo que escribi de medicina, ni yo lo entendi jajajaja solo busque por internet XD


Bien queria avisar que no seria un fic largo. Estoy volteando mocos a cada rato, con una alergia desesperante.

Bueno espero le guste el cap.

Y espero sus comentarios.

Gracias por leer.

Kiss