jueves, 6 de febrero de 2014

Culpa de una Fujoshi. Cap 16

Capítulo 16

El rechazo duele, y él en ese momento lo estaba experimentando en carne propia. Un desasosiego que se apoderaba de cada rincón de su ser, opacando cualquier lumbre interna, hasta sentirse desprotegido completamente, aunque no le hallase sentido alguno, a tal sentimiento. Una agitación violenta, en su pecho, en un esfuerzo extremo de contener las salinas gotas en sus parpados.

<<Tiene una idea equivocada de ti...>>

Regreso al aula,  cerró la puerta y se quedó apoyada en ella, mientras observaba la ventana que daba hacia la calle. El clima seguía igual como hace varios días, fresco y triste por alguna manera decirlo. Paso una mano por sus labios, limpiándose con el dorso como si estuviera sucio, y luego batió sus cabellos, desesperado.

<<Tiene una idea equivocada de ti...>>

Un suave roce de su boca con la ajena, apenas, para él, un simple tacto que conllevaba más de una necesidad por estar cerca del mayor, un impulso incapaz de detener, porque no quería apartarse, quería dejarse llevar por esa corriente eléctrica, que lo lanzaba a hacer locuras.

Las manos del mayor se posaron sobre su cintura, y apretaron fuertemente en aquel lugar. Sus labios continuaban moviéndose, sobre los otros, sin recibir respuesta alguna, sin ser correspondido. <<Reacciona, ¿Por qué no me sigues?>> Se hostigo a preguntas a él mismo, buscando una explicación por la falta de acción de aquel sujeto. ¿Porque la reticencia? Sin embargo, y de manera inesperada, las manos sobre su cuerpo, lo apartaron, tan lentamente, que lastimo mucho más que su orgullo.

-No, no me interesa esto. No me interesas tú. Nada de lo que venga de ti me interesa.-La cejas en el rostro de Sungyeol se unían, fruncidas, expresando sin atavió la molestia o la ira que le genero su repentino acto. Sungyeol limpio sus labios, con el dorso de su mano, con tanta fuerza impuesta, dando la impresión de que algo repugnante había tocado su boca.- Idiota, yo no tengo tiempo para perder con niños inmaduros como tú, o sus infaltables ganas de ser cogidos como zorras. No soy juguete de nadie. Búscate otro hueso para roer, Myungsoo.

Sungyeol lanzo una última mirada, furibunda, luego solo giro sobre sus pies y se marchó, por ese pasillo hasta desaparecer.

<<Tiene una idea equivocada de ti...>>

-Oh que mierda sabes tú, Stefania- Reprocho a la joven, pese a que no se encontrara en las inmediaciones del conservatorio.

La puerta verde manzana, detrás de él, recibió un golpe seco de su puño. Un intento, truncado, de liberar la rabia y la aflicción mortificante que tensaba cada musculo de su cuerpo. Si no quería saber nada de él, Sungyeol podría habérselo dicho de otra manera,  << ¿Qué carajo sabe el de mí, para decirme todo aquello?>> Un impoluto silencio se instaló en su conciencia.

<<Exacto, él no sabe nada de ti... Ni tú de él>>

Y aun escuchaba la voz de su jefa, recriminándole su estúpida situación. Ahora quien golpeaba contra la puerta, era su nuca. Una y otra vez, con la maldita certeza de que era un idiota.

...
...

Era una locura, una broma de las peores que le podían haber jugado en su vida. Llego a pensar que era al propósito, solo para mofarse de él, o en extremo, demasiado, un complot en su contra. Pero el rostro perturbantemente serio, e irónico de la joven diluyeron su idea a cero.

Era una orden. No había "Por favor" de por medio, mucho menos otra opción a elegir, de un "Tómalo o déjalo". Nada. Siendo mayor podría haber replicado, incluso negarse, sin embargo  Stefania no vacilo en su mirada, y su voz al hablar.

<<Se hace lo que yo digo y punto...>>

Más directa, imposible.

¿Y ahora que hacia? Observo de soslayo al menor, que subía la cremallera de su chaqueta de cuero hasta llegar al cuello, y luego cruzaba el casco de la moto en su brazo, y el objeto quedaba colgando de este. Apenas unas pocas palabra dichas, intercambiando planes para completar sus obligaciones, pero con conclusiones nefastas. Sin ponerse de acuerdo en nada.

Él es Director de Programación, lo que significa, de una manera poco agraciada, que todo lo que sucede durante el programa de radio, son ideas propias de él, directamente salidas de su cabeza -Aunque de vez en cuando recibía algún aporte extra, de sus compañeros- Entonces ¿Porque su maldito, genio loco, interno, no generaba soluciones para salir de ese problema? Tenía la sensación de que su cerebro había sido recubierto por pintura negra, por ende no vislumbraba camino, por donde escabullirse.

<<Hace dos semanas, no estabas pensando lo mismo>>

Su mente, como la de varios, tendía a cobrar vida propia. Él era capaz de discutir con su propio raciocinio, tal como el par de locutores/ compañeros de trabajo, eran capaces de entablar conversación con la sombra de un poste de luz... Bueno eso estaba de más. No creía capaz a Sungkyu de aquello, pero quizás Stefania...

<<Sigue esquivando el tema, tratando de diagnosticar demencia en tu amiga, y el único loco aquí, eres tú por negarte hablar con Howon. >>

Un suspiro, y se cruzó de brazos. Apoyado en uno de los pilares del hall, mirando al robusto cuerpo de su ex mejor amigo, emprender marcha hacia la salida del conservatorio, con aires a su alrededor de estar ofendido o molesto tal vez. Y el aprovechando de que el menor le da la espalda, para poder pellizcar con sus dientes, su labio inferior.

<< ¿Te has puesto a pensar que si te beso es porque le gustas?>>

Si, si lo había pensado. Y la idea era tan tentadora, a tal punto de ilusionarse con que era así, porque las miradas de ese día parecían seguir la corriente de su imaginación. Howon demostró indiferencia, igual que él, al hablar, pero sus ojos parecían estar tan pendientes de cada uno de sus movimientos.

¿Y si realmente era así? ¿Y si ahora existían sentimientos del menor hacia él?

<<Háblale>>

Pero al salir de su letargo, cayó en la cuenta que ya se encontraba solo en ese Hall. Hoya ya se había ido, igual que Sungyeol, y quedaba solo él, con Myungsoo que permanecía encerrado dentro de una de las aulas.

-Ya es tarde. Es hora que cerremos.-Los pasos, junto con la voz de Kim, le hicieron voltear.

La mirada sombría en el menor, le preocupo. Lo cabellos desordenados, e incluso noto el nítido enrojecimiento en sus ojos.

-¿Te encuentras bien?- Pregunto en un tono bajo, tratando de no sonar entrometido, y no incomodar.

Myungsoo se encogió de hombros, y continúo caminando directo hacia la salida del conservatorio.

Dongwoo no hizo más pregunta. Se despidió del menor al salir, y se fue en su vehículo. No hacía falta ser un sabio, para deducir que algo había sucedido entre Kim y Sungyeol. Y de todas maneras, él no se involucraría, porque sencillamente tenia demasiado con su dilema llamado Howon.

¿Tal vez era momento de apartar a un lado su orgullo?

...
...


¿Diferente? ¿Esa podría ser la definición que utilizaría para describirla? No estaba seguro, pero definitivamente, no era lo que acostumbraba. Comenzando por la apariencia con que se presentó, vestida como si estuviera lista para ir a correr, si no fuese por el hecho de que se veía en un estado deplorable, por lo que le pareció, una gripe. 

Supo siempre que iba a tratar con una extranjera. Como su jefe le había pedido, recogió todo tipo de información acerca de la joven. Desde que era directora de un conservatorio, hasta que era locutora de un programa de radio. Sin embargo no había logrado dar con una imagen, y ese día había sido la primera vez en verla, también la primera vez que alguien, que no fuese hombre, se dirigía a él con tanta soberbia y arrogancia.

Tenía que aceptarlo, si fuera por las fachas en que se presentó a la reunión, aseguraba que era su misma versión pero femenina, nada más. No hablo con altanería, no levanto la voz en ningún momento, si quiera dijo demasiado, como para creerla retadora. Pero era exactamente la falta de aquello, que le hacía juicio. La mirada inquisitiva, y altiva, con ese par de ojos grandes, el iris de un color café tan oscuro, que si no observabas bien, diría que era totalmente un círculo negro.

Y su voz, aunque ronca, al hablar mantenía un nivel bajo. No la conocía, y no hacía falta conocerla para saber que era la manera en que la joven, marcaba su fuerte presencia. No por nada Jukka la quería como parte de la empresa.

Intento mostrarse insinuante, atractivo, algo que a veces no le hacía falta demostrar con énfasis, porque era consciente de lo que causaba en las mujeres, incluso al escucharlo hablar. Pero Stefania, parecía jactarse de su propia Belleza occidental, que no hizo caso de su intento de cortejo. Todo lo contario, apenas balbuceo una frase.

-No me interesa. Es una propuesta pobre...

¡Con un demonio! El maldito de Jukka le estaba cediendo uno de los puestos gerenciales, y ella se había negado. La joven había apoyado su codo, sobre el posa brazos de la silla,  recargo su mentón en su mano, y con esa pose lo observo, infundiendo cierto grado, alto, de aburrimiento. Lo que se encargó de remarcar aún más, con un bostezo.

-Pues si es solo para esto, que me han llamado, me retiro.-Se había puesto de pie, acomodando su bolso en el proceso, y dedicándole una última mirada de suficiencia.-Por cierto la próxima vez que necesiten contactar conmigo, me pueden encontrar en el conservatorio, o la estación de radio.

Intercambiaron algunas palabras más, él esforzando todavía porque la joven cediera un poco ante su encanto físico, pero nada. Ella se marchó, con paso lento, sus manos perdidas dentro del bolsillo canguro del buzo, y dejándolo pasmado dentro de su despacho.

Pero aun no había acabado ahí ese asunto. Tuvo que llamar al extranjero, para comunicarle el fatídico encuentro, a su jefe que estaba en un viaje de negocios en Alemania. Jukka no reacciono como lo esperaba. Había soltado una carcajada en cuanto dio la noticia, sin embargo pidió que continuara  insistiendo. Jonghyun en un principio no comprendió porque la obstinación del mayor en que Stefania aceptara pero, de un momento a otro fueron claras las intenciones por parte de Karjalainen.

Si bien Stefania no marcaba un peligro para los planes de Jukka, a simple vista uno podía percibir la ambición inalcanzable, por conseguir el éxito, en la joven. El viejo, de alguna manera, se había percatado de aquello sin conocerla, y como había hecho con él, años atrás, la quería bajo su poder. Quien poseía ambición, llegaba lejos, según el empresario, y para evitar rivales, prefería contratarlos.

-¡Jonghyun, il mio amore!- La joven, de cabellos dorados largos, resaltantes y penetrantes ojos azules avanzaba con la maleta de ruedas, por la sala repleta de personas. Con chaleco de cashmere beige, camisa cárdigan, jean apretados a sus piernas, y botas de cañas largas, negras y de tacón fino, Erikka enlazo sus brazos alrededor del cuello de Jonghyun, y sin permiso, estampo sus labios con el del muchacho.

Él la correspondió, y pensó que el trabajo comenzaba a  ocupar un gran lugar en su vida, a tal punto que había olvidado que estaba en el aeropuerto esperando por la llegada de su novia.

-Te extrañe tanto amor-El rostro de la joven se perdió por el hueco de su cuello, y murmuro-¿Tú me extrañaste a mí?

-Sí, Erikka. Demasiado.

Pero no era así.

...
...


La laptop sobre la mesa de la sala, encendida manteniendo abierta la ventana de Skype, en una conversación que terminaría por crisparles los nervios, un cumulo de hojas dispersar alrededor del ordenador -Trabajo que se acumulaba- y ella sentada, delante de todo aquello, sobre el parquet opaco que sufría de falta de brillo, a causa de su poca atención en la limpieza del apartamento durante esa semana. El manos libres en su oreja izquierda, y la imparable voz de Myungsoo que no paraba de escucharse a través del auricular.

-A ver Myung. Creo haberte dicho ayer, que ese chico tenía un idea errónea de ti- Le pareció escuchar carraspear al menor, del otro lado de la línea. Y Stefania se preguntó, ¿para que la llamaba, si no tenía ganas de oírla?- Y estoy en lo cierto, ¿no?

-Tal vez- Balbuceo sin ganas.

Frunció el entre cejo. El sonido del chat, anunciando un nuevo mensaje, la exaspero.

     -¿Tal vez?-Repitió la pregunta, casi despidiendo odio- ¡El tipo cree que eres un maldito promiscuo!-Grito, sin importarle, que escaleras arribas, encerrado en el baño, preparándose para salir dentro de un par de horas, estuviera Woohyun y probablemente la escuchara.

-¡Shhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh! ¿Por qué mierda gritas? Te puede escuchar Woohyun.

<< ¿Dime qué hago? Lo extraño, pero no estoy seguro de que el sienta algo realmente por mi >>

Casi le da un tic en uno de sus ojos al leer el mensaje recibido. ¿Pero qué carajo? Si no fuera, porque sabía que era de Dongwoo hubiera jurado que se trataba de una charla entre mujeres. ¡Ni que fuese mina!

-Stefania, ¿sigues ahí?

Soltó un suspiro. Sinceramente no tenía ganas de responderle a ninguno de los dos. Es mas quería enviarlos a ambos, y sus dilemas, bien a la m... Tomo una bocanada de aire, y exhalo profundamente, mientras cerraba sus ojos. De verdad, estaba cansada, enferma, irritada por esa estúpida reunión con el imbécil del abogado del tal Jukka. Y como si fuese poco, comenzando su maldito periodo. A veces ser mujer era tan duro.

<< ¿Estas?>> Dongwoo seguían escribiéndole.

Aun tenía en mente, su ridícula actitud ante Lee Jonghyun. Si, casi se le caen los calzones, por semejante sujeto, pero no era tan estúpida como para rebajarse, así que trato de igualar la soberbia del joven. Y le salió bien, así que al menos en eso, se sentía relajada, aunque le pareció extraña la propuesta. ¿Por qué se interesaban en ella? ¿Por qué no buscaron a Sun Hi, que tenía experiencia, en el rubro de empresas? o ¿Al mismo Sungyeol? Tampoco era hipócrita, era una de las propuestas más tentadoras que le habían ofrecido en su vida, pero no era tan miserable, como para darle la espalda a esos niños.

-Estoy aquí Myung.-Respondió, rendida, y al mismo tiempo contestaba a Dongwoo.

<<Deja tu dilema, y habla con él. Es orgullo que tanto demuestran, terminara por distanciarlos del todo. Aprovecha la oportunidad que te di, y soluciona el problema. Sé que Howon está más que dispuesto, entablar más que una amistad contigo. >>

El timbre del apartamento sonó, y eso le pareció raro. Generalmente debían llamar al portero eléctrico, desde abajo para poder ingresar al edificio.

-Escucha Myung, debo colgar. Voy a ser directa, pendejo. Y no reniegues de mi sinceridad. A ti te gusta Sungyeol, y Sungyeol gusta de ti, eso es un hecho obvio.-Por un momento se le vino a la mente, una canción de Laura Pausini, luego retomo la conversación- Pero son tan estúpidos, que han comenzado por coger, en vez de conocerse de manera no sexual. Así que comienza por ahí, Myungsoo. Búscalo y aclara las cosas. Demuéstrale que está equivocado, que no eres ninguna zorra, y hazle saber que él fue tu primer y único hombre en penetrarte. ¿Está claro? Ahora te cuidas y chau.

Si recibió insultos o no por parte del menor, no se enteró, porque colgó antes de recibir una respuesta. Se desconectó del chat, sin despedirse de Jang, y se levantó del suelo para atender. Se llevó una sorpresa, al abrir la puerta y que Yadira ingresara dentro del apartamento, jalando de su brazo y llevándola hasta la cocina, Jongie por atrás, se encargó de cerrar. Stefania volteo su cabeza para verlo, y el solo se encogió de hombros, dando entender que no comprendía nada.

-Stefania, ¿podrías ayudarme a escoger la ropa...-Woohyun descendía por las escaleras, solo con una toalla alrededor de la cintura, y aun con algunas gotas de agua en su torso.- Lo siento, ¿luego podrías subir?- Stefania solo asintió, y Nam regreso arriba, y se encerró en su cuarto.

Apena, cerro sus ojos, en un intento de descanso, su brazo fue jalado nuevamente, y Yadiz llamo su atención.

-Tenemos que hablar-Dijo la menor.

...
...

¿Lo odiaba? Seguramente no, aunque el dicho dice que del amor al odio, hay un solo pasó. No lo estaba, al menos no con certeza. Sin embargo todo lo que el creía o quería, parecía atravesar un crepúsculo, hasta cubrirse de total oscuridad. Tenía sentimientos fuertes hacia el menor, pese a que aquel no hacía más que disgustarlo con su comportamiento. Y nuevamente la pregunta arremetió en su cabeza ¿Lo odiaba? No, no lo odiaba. Le sucedía algo más. Tal vez el hecho de darse cuenta, que lo que en un momento quiso y obtuvo, le resultara poco, y la esperanza se perdía en algún lugar más recóndito del mundo, al saber que no conseguiría más de lo que ya le había sido otorgado.

Abandono su calzado, apenas ingresar a su casa. Todo en el interior iluminado por las luces ya encendidas. A pocas horas de que la tarde desapareciese por ese día, el cielo había oscurecido. Su pequeño gato, apareció, y comenzó ronronear mientras daba vueltas alrededor de sus piernas.  Sungyeol lo alzo entre sus brazos, cual si fuese una criatura, y se encamino hasta la cocina, al escuchar unos ruidos.

-Hola, Mamá- Dijo una vez cruzar el umbral de la entrada.

Sun Hi, saco la bandeja de dentro del horno. El bizcochuelo sabor a vainilla se alzaba recién cocido dentro de la fuente de vidrio, resistente a altas temperaturas, y Sungyeol lo observo, casi deleitándose con la imaginación.

-Hola hijo. No, esto no es para ti.

-Pero si quiera dije algo.-Refunfuño, mientras el animal que sostenía estiraba su cabeza hacia un lado, para dar lugar a que su dueño, le acariciara con el dedo índice en el cuello.

- Por si las dudas.- La mujer saco una par de cosas del interior del refrigerador. Desde un bols, con crema batida, hasta un par de frutilla.- ¿Sungjong?

-No lo eh visto. Me atrase, y cuando llegue al conservatorio, ya se había ido.

-Pero aquí no llego.

-Se fue con Yadira.-Sungyeol corrió una de las sillas, frente a la mesa, hacia atrás y tomo asiento. La gatita, se escabullo de sus brazos, y desapareció por el corredor que llevaba a la habitación de su madre. Sun Hi elevo una de sus cejas, y observo al joven- No imagines cosas, mamá. Recién envió un mensaje, y están, ambos, en casa de Stefania. No están solos.

La mujer asintió, y regreso a sus labores de repostería.

-Y... ¿Se puede saber, para que tanta junta secreta, entre ustedes?

-No.

-¿Tiene que ver con la fundación?

-No, mamá.-Mintió.

Por una vez quería que Sun Hi y los demás socios y encargados de Fly Hope, se mantuvieran a un  costado de lo que tuviera que ver con la fundación, todos menos Stefania, que al ser tan reciente su asociación, no cargaba con el mismo peso de los demás. En esta ocasión, seria él, y Sungjong, como hijos de Sun Hi, y Stefania. Aun así, eran varios más los que ayudaban.

-¿A qué hora salen mañana?

-A las 9 de la mañana.-Respondió, la mujer. Algo más, para mantenerlos lejos de todo lo que planeaban hacer, había sido mandar de viaje a los niños de la fundación, junto con todos los encargados. Dos semanas. Sun Hi entre cerro sus ojos, y nuevamente observo al joven.-Sungyeol, hijo. Hace tiempo que quiero hacerte una pregunta.

-¿Cuál?- pregunto sin importancia, como si lo que fuese a decir su madre fuera de irrelevancia para su vida. Sus mirada en la pantalla de su móvil, mientras navegaba por internet, y se balanceaba en la silla de atrás hacia delante.

-¿Eres Gay?- Eso le tomó por sorpresa, pero: -¿Tienes alguna relación, con Kim Myungsoo?

Perdió el equilibrio, y la silla y él se fueron hacia atrás, quedando despatarrados en el suelo blanco de esa cocina.

-Esas... Son dos preguntas... Mamá.-Murmuro, apenas, entre quejidos

Y un dolor, punzante, se instaló en su espalda.


...
...

Una tarde completamente, solo. Generalmente era así, pero habían sido horas de pura ansiedad. Su sangre bullendo dentro de su cuerpo, como agua que recién hierve. Un descontrolado pulso, que se tranquilizaba, y en cuanto el móvil sobre el sofá sonaba, se disparaba de nuevo, como si viviera un momento de suspenso.

Sungkyu se miró una vez más delante del espejo de su habitación, que colgaba en la pared a un lado de la puerta. Un cristal demasiado amplio, lo suficiente para verse de cuerpo entero. Un Jean azul, gastado en las rodillas, no porque lo estuviera de manera literal, solo era como decorativo en el pantalón. Buzo blanco con capucha, y una estampa en el centro. Converse negras, un regalo de su compañera de trabajo, que parecía amar esa marca de zapatillas.

Totalmente informal. ¿Por qué? Porque esa seria, no más que una salida con una amistad, comer algo y regresar a su apartamento. Y el clima no se prestaba para ponerse ropa más… ¿Sugerente? Un golpe mental de sí mismo. ¿Por qué más sugerente? ¿Acaso quería insinuarse a Nam Woohyun? El aire abandono sus pulmones de una sola vez.

Su cabeza era un total caos. Porque pese que estaba sencillamente vestido, no iba a negar, jamás, que había puesto demasiado empeño en verse bien, para llamar la atención del menor. Inquietante, era ponerse a pensar que le gustaba un hombre-eso ya lo tenía asumido- pero ¿imaginarse a él, como el pasivo de algo que aún no había sucedido y que tal vez jamás sucedería, porque dudaba que aquel muchacho, fuera de meter goles en contra? Paso una mano por su rostro. Era mucho, para aceptar.

Aun así, desde la primera vez que fantaseo con Woohyun, y para su mala suerte, que termino propinándose placer, solo, -Y debía admitir, que tal acto se repitió varias veces más- era Nam, quien se hacía de su cuerpo, y él por su parte, gozaba con su inventiva.

Su móvil, sobre la cama, sonó, y Sungkyu disperso su complejo de uke, para atender.

<<Estoy fuera del edificio, esperándote>>


Relataba el mensaje, en la pantalla luminiscente de su celular. Robo una bocanada de aire, y alisto su mente, para un trajín de emociones que le esperaba durante la noche.


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Hiiii... como va todo???


Yo cansada, emocionada y bla bla...

disculpen el retraso, de verdad no tengo tiempo para escribirlo, y trato de ser lo mas rapido que puedo. Uso poco la pc, ya que la mia esta rota, y en la que escribo es de mi hermana.


Bueno, iba a ser mas largo el cap, pero quise dejar lo que sigue para la semana que viene. 


El Gyuwoo aun no lo termino, pero me queda poco. Tratare de tenerlo listo para el sabado.


Bien, me despido.


Iba a hablar de Infinite, y su nuevo programa, pero no terminare mas, y me van a matar aqui en mi casa.


Se cuidan, y Viva INFINITE!!!

miércoles, 29 de enero de 2014

El Trébol de la Luna. Cap 3

Capítulo 3 

La conversación intacta en su mente. Distrayéndolo de sus estudios para los próximos exámenes. Y ya habían transcurrido varios días de eso, pero no lograba retenerla solo en su sub consiente. Se expandía, hasta llegar a sus sueños. Tal vez exageraba pero no era consciente de que hacia tan especial o perturbarte las palabras de aquella mujer.

Woohyun estiro sus brazos, desperezando su cuerpo, y luego apago el despertador que sonaba insistente sobe la mesita de noche a un lado de su cama. Seis y media la mañana, un día largo, tedioso y tal vez ¿Emocionante? No tanto así, pero durante su turno en el Hospital, tendría su primera cirugía. Algo sencillo, nada que pudiese llegar a ser complicado, aunque nada es predecible dentro de un quirófano.

Sus padres aun dormían, así que en silencio salió de su habitación, ya vestido y acicalado. Bajo las escaleras solo para tomar su bolso, calzarse y salir de la casa.

Las hojas de los arboles iniciaban la etapa de  perder su peculiar color verde, tiñéndose de marrones claros, fuertes, amarillos y anaranjados. Si, la época otoñal asomaba sus narices de a poco en ese año. Las calles vacías, la parada de autobús desierta, solo con su presencia. Un brisa surco por el ambiente, sus cabellos se despeinaron y una sonrisa se posó en sus labios.

Una vez más recordando, a quien no quisiera olvidar. Percibiendo su aroma si tenerlo cerca. Normal era detenerse unos segundos, para evocar los recuerdos, tan vivos y claros como el agua, de Kim Sungkyu. Las palabras tan embelesantes, y reconfortantes que servían día tras día, como Una Oración a Dios, para comenzar la jornada, y de alguna manera toda esa pesadez en su pecho, que lo ahogaba, se disolvía hasta esfumarse y dejar existir.

Pero cada día era una batalla nueva. Enfrentar aunque fuese, míseros minutos el rostro de sus padres, que no hacían mas que insinuar lo aberrante que era su existencia en este mundo. El desprecio que desprendían hacia él, con solo ignorarlo, y dolía. Podría disimularlo, pero internamente, lastimaba. La universidad era un caso aparte, el no apreciaba a sus compañeros, y ellos menos a él.  Pese a que los murmullos no cesaban, podía vivir con aquello. El hospital, mejor no hablar. No sabían de su condición sexual, y era mejor así. Abecés se aventuraba a pensar que de enterarse, la voz se correría a la velocidad de la luz, hasta llegar a los pacientes. Y eso sería un problema complicado de manejar. ¿Y si decidían a no atenderse con él? No obtendría el título, y estaba luchando demasiado para conseguirlo.

Algo que lo inquieto, quizás mucho, fue la charla con la mujer de la fundación. En un inicio no fue algo para que se relajara, ya lo había presentido. La seriedad en el rostro de la mayor fue hasta alarmante cuando le pidió que la siguiera hasta la pequeña oficina que tenía dentro del lugar. La siguió. El silencio cuando ingreso a esa habitación, bastante simple, fue abrumador. Tomo asiento como ella se lo pidió. La mujer hizo lo mismo, y Woohyun sintió el pulso acelerarse.

-Nam Woohyun, ¿Verdad?-Él solo asintió- Hace mucho que te estoy observando. Desde antes que te fueras de viaje. Sabes me ha llegado un curioso rumor acerca de ti...

El cuerpo de Woohyun sufrió la falta de aire ¿Es que acaso nadie podía mantener su boca callada? ¿Era un famoso, para que su vida causara tanto revuelo? ¡Que mierda les importaba, lo que hacía con su vida!

Como algunos sabrán, en fundaciones es normal que existan entes económicos, que apoyan, o donan dinero por solidaridad. La voz de su homosexualidad, se había corrido hasta llegar a un padre de familia, dueño de una empresa, y para dada las casualidades, ya que estamos, quizás uno de los más importantes, colaboradores de la fundación. Mucho tenía que ver, que uno de sus compañeros en la universidad, fuese hijo de aquel sujeto. Lo dedujo, no solo por el apellido, sino porque el mismo sujeto se encargó de decirle, que era su primogénito, quien había llegado al hogar, luego de clases, comentado que un chico Gay trabajaba junto a menores, en aquel lugar.

-¿Eres homosexual, Woohyun?- Había preguntado la mayor, con voz apacible, tranquila.

-Sí. Lo soy.- Su pulso término por dispararse. <<Hubiera sido más fácil mentir… >> No, claro que no. Le alcanzaba con el hospital. Las palmas de sus manos comenzaron a sudar.

El rostro de la mujer no mostro sorpresa, indignación, ni nada que hiciese suponer, que su presencia en el lugar había acabado. Min Ji, esbozo una cálida sonrisa, y lo observo como una madre a su hijo, quien está pasando por momentos difíciles, y ellas por experiencias comprenden a la perfección, lo que les sucede a los menores.

-No es algo que me sorprenda, Nam. Por eso te cuento que cuando me exigieron que te expulsara de aquí, me negué.- y la sorpresa termino por llevársela él. Sus párpados se abrieron, y sus ojos quedaron plenamente a la vista ¿Por qué se había negado? La mujer se enderezo en su silla, y con el dedo índice de su mano, acomodo sus lentes, acercándolos más al puente de su nariz.- No sé qué tendrá aquel sujeto en contra de los homosexuales, o su hijo que por lo visto ya te conoce. Pero no dejare que quieran hacer de mi fundación, lo que a ellos les plazca...

<< ¿Mi fundación?>> Tenía varios meses ayudando en el lugar, pero era la primera vez que cruzaba palabra con la mayor, más allá de un simple saludo. Y cuando ingreso, nadie se había tomado la molestia de presentarla como tal, solo como otra encargada.

-Soy la Creadora de esta fundación, Woohyun, por si te lo preguntas.

-Ah- Balbuceo, avergonzado.

-Woohyun, yo tengo a mi hijo que es homosexual, como tú.  No es un enfermo, no está mal de la cabeza, ni es un promiscuo. Todo lo contrario, ha sido un excelente hijo, una buena persona. No sé si todos lo sean, aunque nadie en este mundo lo es, pero doy fe de que tú lo eres. Soy consciente, de que esto quita una entrada de dinero en la fundación, pero no me gustaría que mi hijo pasara por algo así. ¿No sé si entiendes? Es como un sentimiento que,-Min Ji había tomado entre sus manos las del menor, y comenzó a acariciarlas con sus pulgares.- creas, porque me recuerdas a él. Quizás sea porque llevo tiempo sin verlo. No vive en este país...

 Woohyun sintió un poco de envidia, en  ese momento, no de mala manera, pero ver los ojos de aquella mujer, brillar por cada vez que mencionaba a su hijo, y los logros alcanzados por aquel, le hizo generar un desasosiego, un vacío interno. ¿Porque su madre no podría aceptarlo? ¿Por qué  no era capaz de apreciar, todo lo que él hacía, sin tener en cuenta ese detalle de su homosexualidad? Estaba estudiando medicina, no solo porque le gustase, lo hacía porque quería ver un semblante de orgullo en sus padres, cuando al fin tuviera su título en mano. Cuando fuese un profesional. Lo hacía más que nada, por ellos. Pero hasta entonces, no lograba cambios en los mayores. En ese momento había sentido pugnar unas lágrimas en sus ojos. Molestando por liberarse del encierro. Woohyun logro disuadirlas, aunque algo parecido a un frio seco, como el hielo de un iceberg, comprimió su corazón.

El chirrido del bus al frenar delante de él, hizo que regresara de los recuerdos. Ajusto su bolso, y subió al vehículo, antes de que arrancase. Un examen, y cirugía, les esperaba ese día. Luego ver a la Señora Min Ji, que desde el momento en que conversaron, lo hacía sentir como un niño con el trato que le propinaba. Al menos ese cariño, apego cálido con la mujer, aminoraba el desasosiego causado por la falta de contención por parte de sus padres. Y al final regresar a su casa.

...
...

Dublin, Irlanda

 Dejo de tipiar por unos minutos. Cerró y abrió la mano varias veces, tratando de relajar sus dedos, casi entumecidos de tanto escribir. Llevaba cerca de cuatro horas, encerrado en la oficina, sentado en su silla, solo levantándose para ir hasta el baño, o buscar algo de beber en la cocina. Ocho horas delante del ordenador del trabajo, mas cuatro horas frente a la laptop en su casa, terminarían por dejarle ciego, o con las retinas fundidas.

Quito los lentes de su rostro, y hurgo en los cajones de su escritorio. Saco un pequeño frasco del interior de uno de ellos, lo desenrosco y dejo caer dos gotas en cada uno de sus ojos, del gotero que pertenecía al frasco. Parpadeo varias veces, y la vista se le empaño.  Su espalda dolía,  y pensó que ya era hora de un baño y de una pausa.

Dijo "Basta" mentalmente. Por ese día, daba por finalizado su trabajo. Un trabajo aparte del que tenía en la editorial. Algo que estaba consumiendo sus horas de descanso, pero que al final, aseguraba que sacaría provecho de ello. Su propio libro. Podría decir, que estar rodeado de ellos, habían logrado transmitirle un amor especial por la escritura, pero debía sincerarse, que su meta no era alcanzar el éxito con su relato. Había algo más importante detrás de tanto empeño e inspiración, que nacía puramente de su alma. Cada una de esas páginas eran dedicadas a alguien, y cada palabra era su muestra más sincera, hacia quien amaba.

Tomo una relajante ducha, de largos minutos, su cabeza aun generando ideas, por cuanto segundo transcurría, y se halló en un punto en que no podía parar de pensar, ni imaginar frases, para esa historia.

-Para un poco, Sungkyu- Se dijo así mismo, antes de sumergir completamente su cabeza bajo el agua, de la pileta.

Con solo el pantalón de su pijama, de rayas azules, y grises verticales, y una musculosa blanca sobre su torso, Sungkyu se dirigió hacia su habitación, hasta que el teléfono en su oficina, comenzó a sonar. El timbre del aparato, chocando contra cada rincón del apartamento.

Frunció el entre cejo antes de regresar varios pasos atrás, bajar las escaleras, y pasar por toda la sala, hasta llegar al pequeño cuarto. Miro el reloj en la pared sobre el estante de libros, a un costado de la puerta. Una de la madrugada, y solo una persona en la tierra, era capaz de llamarlo a esa hora.

-Mamá, por favor que sean las diez de la mañana en Corea, no significa, que aquí lo sea- Gruño a través del auricular, sin embargo al escuchar la risa de la mujer del otro lado de la línea, logro sacarle una sonrisa a él también.

-Buen día hijo. ¿Cómo estás?- Dijo su madre con voz cantarina.

Sungkyu, rodeo el escritorio, y tomo asiento sobre su silla. Alzo los pies del suelo y los dejo sobre el mueble, estirando completamente sus piernas, mientras relajaba su cuerpo, sobre el respaldo de la silla. Con el teléfono en mano y al lado de su oreja.

Eran pocas las personas de Corea, con las que mantenía contacto. Solo dos, mas específicamente. Entre ellas su madre, que lo llamaba una o dos veces por semana, sin tener en cuenta la diferencia horaria entre un país y otro Pero era la primera vez que había sido más sutil con el horario, al llamarlo. Había veces que el teléfono sonaba, demasiada entrada la madrugada, a las  3 o 4 am. Lo levantaba de la cama, y ella tendía hablarle, como si en Irlanda fuera pleno medio día. 

-Corres con suerte. Aun no me había ido a dormir. Pero...

-Estabas en camino ¿verdad?

-Exacto, mamá. Incluso ya había subido las escaleras ¿sabes?- La ironía en sus palabras marcando presencia. Escucho la mujer reír.- ¿Cómo está todo por allá? ¿Papá?

Su madre pareció vacilar antes de responder.

-Bien. Ocupado en el trabajo. Como siempre- dijo tajante.

Percibió la incomodidad que se creó en esa charla. No era su intención. Lamentablemente, sus padres estaban pasando por una crisis en su matrimonio, una crisis que parecía no tener retorno, más que avances a un pronto divorcio. Sungkyu soltó una bocanada de aire. De pronto un sentimiento de culpa se instaló en su pecho.

-Lo siento Mamá, de verdad...

-Hijo, tú no tienes culpa alguna. Las relaciones se desgastan con el tiempo. Algunas sobreviven, otras no.

Y por más que dijera que él no tenía nada que ver con ese asunto, era una obviedad que el desencadenante de los problemas, había sido su salida del closet, y el apoyo de su madre hacia él. Su progenitor, pese a ser bastante tiempo, no lo aceptaba, pero él aprendió a vivir con ello. Sin su aceptación.

-¿Sabes algo, Sungkyu? Conocí a un chico como, tu.-La mujer cambio rápidamente de tema, y Sungkyu hallo sospechoso el tono con que hablo.

-¿Como yo?-Pregunto, curioso.

-Sí, Es homosexual.-Murmuro, como si fuese un secreto.

-¡Mamá, ni que fuésemos una especie de animal en extinción!- Levanto la voz, pero una vez más escucho la risa de la mujer a través de la línea, y Sungkyu no pudo más que compartirla.- ¡Hay, Mujer!-Espeto mientras negaba con su cabeza.

 Entendía que su madre no lo había dicho con ánimos de ofender. Todo lo contrario, lo había comentado como si fuese algo gracioso, y divertido.

-Lo siento. Aun me cuesta.- Respondió, y él se la imaginaba sonriente.

La extrañaba. Aunque no perdieran el contacto, empezaba hacerle falta ese calor materno. Podrían estar sus amigos, pero no tenía familia en Irlanda. La idea de una visita a Corea, comenzaba a picar como un bichito insistente sobre su cabeza.

-Lo sé, mamá. Bueno cuéntame, porque te noto muy alegre.

-Ah, sí. La verdad lo conozco de hace un tiempo, pero hace poco comenzamos hablar. Trabaja en la fundación...

<<Y bla bla bla...>> Sungkyu se acomodó mejor sobre la silla, y se dispuso a escuchar el largo relato, de su madre. Algo le decía que su hora de dormir se pospondría por media hora más, o al menos hasta que Min Ji, decidiera dejarlo ir.


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Buenas noches.


Lo siento, se que dije que el lunes iba a estar listo, pero no me convenció lo que escribí, y lo empece de nuevo al cap. Aunque me quedo corto. Muy corto, pero me gusta más así.

Creo que está lindo... ¿Ustedes que dicen? XD


Bien, esta rara la historia, pero prometo que tendrá sentido.

Lamento tardar con las actu, y tambien en responder los comentarios. Aprecio mucho que den su opinión de estas historias, es lo que mas me gusta de escribir, jejeje saber que piensan acerca de los fics. Tambien agradezco el tiempo que se toman en leer.

Gracias de verdad.


Bueno, el lindo de Gyu y Namu. Lejos y cerca a la vez. ¿Que les deparara la vida?


Tenia mucho por comentar, pero me quede en blanco jajaja y me apuran con la comida XD

Bueno, calculo, no prometo nada, que para el lunes o martes, ya actualice de nuevo. Es que saben, tenia en mente escribir mas fics, de infinite. Los cuales ya empece, pero hasta que no acabe con algunos de estos, los yaoi o heteros, no los subire. Salvo que me agarre la loca, y termine por subirlo igual.


Bueno, me despido. Respondere los comentarios en los siguientes días.

Se cuidan.

Kiss


P/D: Les iba a compartir un video de los Grammys, pero lo bloquearon y no se puede ver en you tube. Pero una pagina en face logro subirlo. Es hermoso de verdad.

Les dejo el Link. Yo casi lloro =)