martes, 19 de noviembre de 2013

Culpa de una Fujoshi. Cap 2



Capítulo 2


Había viajado a Estados Unidos, a New york para ser más exactos, a estudiar en una de la universidades del lugar. Tres meses llevaba viviendo en el país. Contaba con pocos amigos, hasta entonces solo hombres. Un día caminando por la calles de la ciudad, comenzó a llover fuerte, y en busca de un refugio entro a un caffe shop. Al momento de cruzar la puerta del local, las campanillas  que estaban sobre esta, sonaron anunciando la entrada de un nuevo cliente. Un poco distraído por la lluvia, que apenas alcanzo mojar sus cabellos, no se percató de que estaba a punto de chocar contra alguien. La humedad sobre su pecho, su camisa a cuadrille azul manchada con un líquido marrón, y un vaso descartable, hecho añicos en el suelo, fueron los causantes del comienzo de su amistad.


-¿Acaso no ves por donde caminas?- Grito la joven, de cabellos oscuros, sujeto en una trenza que caía sobre sus hombros.


Woohyun por su parte solo arqueo una ceja y antes de poder decir algo la joven continúo.


-Ahora por tu culpa no tengo mi café… gente desconsiderada- Añadió ella antes de irse, y de empujar con su brazo al joven delante de ella. Ofendida.


<< ¿Gente desconsiderada?... ¿y mi camisa que?>>


Vaya que en ese continente eran mal educados. <<Loca>>. Así la etiqueto desde ese día.


Sorpresa para Woohyun fue saber que asistían a la misma universidad. Siempre la veía, rodeada de jóvenes, cotilleando, riendo, bromeando, con amistades que eran por igual, de hombres y mujeres. Muy extrovertida. Sin embargo por más, que más de una vez habían cruzado miradas, la joven jamás se acercó a disculparse por lo sucedió en el café, mucho menos él a ella.


Una tarde luego de concluir con una de las clases, camino por el campus en busca de un árbol que le bridara algo de sombra. Era verano y hacia bastante calo; el sol estaba en su mayor resplandor. Encontró un sauce, bastante grande y apartado de los edificios de la universidad; apenas y se encontraban un grupo de jóvenes leyendo, pero lo bastante distanciados como para no sentir la presencia del otro. Tomo asiento, y recostó su cabeza en la áspera madera del tronco. Cerró sus ojos. Necesitaba relajar su mente, demasiados libros de economía durante esos días, lo estresaron. Estaba a punto de dormirse, cuando unos pasos sobre el pastizal verde, se iban acercando hacia él. Abrió sus ojos. Una mueca de confusión se dibujó en su rostro al ver de quien se trataba.


-Hola-Dijo ella animada.


-¿Hola?- Woohyun arqueo una ceja.


-Mmm… Escucha, vengo a pedirte disculpa por el incidente del otro día en el café… La verdad no estaba en mis mejores días.- La joven observo su rostro, incomoda, no estaba acostumbra a pedir perdón. Pero sabía que su comportamiento con el muchacho no había sido el mejor.


-No te preocupes… Esta todo más que bien- fue amable.


-La camisa, sé que te la manche… ¿lograste quitar la mancha?


-Sí. Quedo… bastante bien.-Mintió. La verdad era que la camisa quedo en un tacho de basura luego de varios intentos, fallidos, de restablecer el color. Pero bueno, la chica había sido bastante amable, dejando el orgullo de lado, que no podía decirle en donde termino la prenda.


Luego de eso pueden sacar sus propias conclusiones. Su amistad fue creciendo, hasta el punto de llegar, ahora, compartir vivienda.


Woohyun, se despego de sus recuerdos, cuando escucha una canción proveniente de la radio… Una voz que cautiva cada uno de sus sentidos, pero lastima, ha llegado a la realidad cuando esta finaliza.


-¡Woooow! Vaya cantante escondido tenemos aquí… Deberías dedicarte a eso. Lo de locutor no va contigo.- Luego de tan simpático comentario, escucha la risa de Stefania. Muy normal en ella estar peleando, incluso hasta en horarios de trabajo.


Continúa con la comida. Es cerca de las 11 pm. El programa de radio está llegando al final. No sabe cuánto demorara su amiga en llegar, así que no tiene apuros con la cena. Va hasta la nevera y saca una lata de cerveza. No es muy dado al alcohol, pero de vez en cuando una no viene mal. Hay que ser realista, en el apartamento viven dos jóvenes de 22 años, es, en cierta forma, casi imposible que no haiga una cerveza, sobre todo con las costumbres poco femeninas de Stefania. No es que la joven, vaya por la vida eructando o rascándose la pansa, solo que no posee la delicadeza, de la mujer coreana.


Camina hasta la sala. Aún permanece con la camisa azul y el pantalón negro de vestir del trabajo. Toma asiento en el sofá, y deja relajar su espalda en el respaldo de este. Cierra sus ojos. Su mente divaga, se pierde lejos, y por un momento solo piensa en una sola cosa.


<<Linda voz>>

La comisura de sus labios se encargan de esbozar una sonrisa, mientras escucha a Stefania, hacer porras para que su compañero cierre el programa con otra canción interpretada por él.







-Por Dios que molesta que eres…-Se quejo Kim Sungkyu mientras salen de la cabina de grabación.


Dongwoo espera fuera, sentado en su silla con las piernas cruzadas, papeles en mano, y una sonrisa que se extiende de oreja a oreja.


-Ahh que amargo que eres chico… De verdad deberías dedicarte a la música. A ver si se te quita lo antipático.- Espeta Stefania con poco humor, y gesto de disgusto en su rostro.


<< ¿Antipático? ¿Me dijo antipático?>> Esa mujer lograba acabar con su poca paciencia.


-Pero si soy el tipo más simpático del país…


-Pfff…- y la joven solo logra reír a carcajada suelta, antes las palabras Kim


-Bueno, bueno, bueno, bueno.- Repite varias veces Dongwoo. intentando llamar la atención de los dos locutores que no hacen más que pelear.-Es hora de una pequeña reunión para una revisión del programa de mañana…-Continua hablando mientras se pone de pie, y se acerca a ese par, que se dirigen miradas poco amistosas.


Stefania alza una mano y pide que le otorguen unos minutos. Necesita avisar a alguien, no especifica a quien, que llegara un poco tarde. Sungkyu frunce el entre cejo. ¿Acaso la joven tiene una pareja quien espere por ella? Hasta donde él sabe su compañera está sola en corea; el resto de su familia está distribuida por todo el planeta. Tiene el conocimiento de que posee varias hermanas, pero asentadas, cada una, en distintos países. Y sus padres, pues no habla mucho de ellos. Stefania regresa al cabo de un minuto-sí que habla rápido- Y Sungkyu se distrae un momento, y piensa ¿Qué persona tiene tanta paciencia como para aguantar una persona así?


<<Otro loco de seguro>>



-¡Euuu!- Grita la joven, en el oído del mayor solo para que este regresara de su letargo.


-¡¿Pero qué demonios te sucede?!¡¿Por qué mierda me gritas?!


 Dongwoo baja la mirada al suelo, rasca su nuca, exasperado, y suelta un suspiro harto de la situación. Quiere, cuanto antes, concluir con la charla, que ese par se fuera cada uno a su respectiva casa, y dejen de pelear. No puede negar que le resulta gracioso, pero llegaba momentos que se volvía agobiante y tedioso tener que escuchar las críticas, poco constructivas, que se arrojaban el uno al otro. No comprende por qué, pero se da cuenta que se ha tornado como una costumbre, una mala costumbre. Deja los papeles sobre la mesa donde tiene todo el equipo de sonido, y da un golpe, con su puño cerrado sobre esta. El sonido fuerte y seco, logra callar los labios de los locutores, que lentamente desvían su mirada hacia el Director de Programación. Saben a la perfección, que esa actitud en Jang no es para nada común, y también saben que solo reacciona de esa forma, cuando ya han logrado crispar con sus nervios.


-Bien, ahora que todos estamos tranquilo…-dice con una sonrisa. Solo Dongwoo puede con ese cinismo- podemos comenzar.


Platican durante media hora. Ven detalles que se pueden cambiar de la programación del día siguiente. También agregan otras cosas. Y por último, comentan el nuevo segmento que tendrán. Un espacio para debatir y reflexionar, propuesto por Stefania.


Una vez se despidieron, Dongwoo se retiro caminado despacio, hasta llegar a su Audi. Tiene los ánimos a flor de piel, entre ansioso y alegre. Para él la noche aún no termina, sigue. Alguien lo espera. Abrocha su cinturón de seguridad, y se mira a través del retrovisor que está delante de él. Acomoda sus cabellos con las manos y arranca el auto. <<Una cita>> piensa. Al menos eso le gustaría que fuera.








La luz que brinda la luna y el calor de la noche, es una combinación perfecta para pasar el resto de las horas nocturnas, dando un paseo con una buena compañía. Los habitantes de la ciudad parecen percibir lo mismo que él. Las calles de la ciudad, a pesar de ser día de semana, están infestadas de personas. Parejas, que caminan con algo de melosidad tomados de sus manos, amigos que charlan y se juntan en puntos claves, donde la juventud predomina, para compartir un rato agradable y otros solitarios que se conforman con solo caminar y dejarse llevar por un momento de sosiego.


Se detiene, en un semáforo en rojo, espera a que cambie de color a verde, y continúa. Falta poco por llegar al edificio donde se encuentra su vivienda. Dobla en una avenida, a la izquierda, y sus pequeños ojos ya visualizan la inmensa edificación. Frunce el entre cejo. Tienes ganas de estar fuera, en la calle. Pero el tiempo y el cansancio no juegan un papel a su favor. Estaciona el vehículo en la cochera, camina hasta llegar a las puertas de metal del ascensor, y lo llama. 7° piso es su destino.


Cuando ingresa a su apartamento, se detiene bajo el umbral de la puerta de entrada. Prende la luz de la sala y observa. El lugar es demasiado grande, y silencioso. No le gusta, le incomoda. Quiere un poco de bulla. Aunque considera que por ese día ya ha tenido suficiente.


<<Suficiente con las peleas de Stefania>> piensa.


Sungkyu abandona su bolso negro con franjas horizontales grises, sobre el sofá blanco de dos cuerpos. Corre un poco las cortinas beige, con la intención de que la luz de la luna se deje colar por el ventanal. Tiene una maravillosa vista de la ciudad, y por unos minutos se queda mirando, se escapa, aunque sea solo en su mente, y se pierde por la orillas del rio Han. Recorre el apartamento con sus pies descalzo tocando el frio parquet marrón del suelo. Se dirige al baño. Le apetece, de manera urgente, tomar una ducha. Luego cenar algo que encuentre en la nevera y al final dormir.


El agua sobre su cuerpo a resultado ser como un somnífero. Ha logrado relajar cada musculo, hasta sentir la sensación de calma y serenidad. Antes de pasar a la cama, toma un bocadillo rápido en la cocina. Algo fácil y rápido de preparar. Vive solo, y rara vez come en abundancia en su hogar. Por uno segundos se detiene en la sala, turbado. En una esquina esta su mejor acompañante, el receptor de sus penas. Su piano de cola. Lo tiene en el abandono, lleva tiempo sin acariciar sus teclas, y dejar que sus dedos se deslicen sobre estas, creando una suave melodía para el ambiente en soledad del apartamento. Se tienta, y quiere retomar, pero no, aparta su vista del instrumento, tan inmediatamente como la idea quiere vivificarse y se encierra en su habitación. Es como su confidente, y ha sido testigo de la ruptura con su único amor. Volver a tocar el piano, es para él, revivir viejos recuerdos que prefiere dejar enterrados, y no volver experimentar.







-¿Es que acaso no te cansas de pelear?- Se sienta en una de las banquetas, frente a la barra, y deja sobre esta el plato de vidrio con fideos.


Stefania lo observa, sorprendida, mientras pincha con su tenedor un trozo de carne, lo lleva a la boca y luego de masticar digiere.-Yo no comienzo, es que él es muy odioso, y de poca paciencia-Explica-Aparte ponte a pensar, tal y como yo acepto sus costumbres, a medias, que me acepte como soy, van a ser seis meses que trabajo junto a él.


Woohyun solo asiente, y come.


Han estado conversando desde que llego Stefania, de algunos detalles de su jornada. Sin embargo, la curiosidad pica en el consiente de Nam Woohyun.


-Por cierto, el locutor que está contigo, canta muy bien.-Le ha costado formular la frase, y lo ha dicho casi avergonzado, pero no entiende porque.


Stefania, asiente con su cabeza, sin dejar de comer. Los fideos están deliciosos, Woohyun tiene gran mano para las artes culinarias, aunque no le guste admitirlo. Come rápido, casi atragantada, ha pasado su día sin bocado alguno, más que con unas cuantas botellas de agua saborizada o coca cola. Y es muy probable que sea el cansancio que siente su mente y cuerpo, que ha dejado pasar por alto ese comentario del mayor.


-Es cierto, es muy bueno. Casi muero cuando lo escuche cantar. Lástima que su mal genio lo caga todo.-Frunce el entre cejo y deja el tenedor, a un lado de su plato.-Ya termine. Quieres que te ayude lavar los trastos.


-No, yo me encargo. He visto que limpiaste todo hoy, así que vete no más, que nadie te necesita.-Suelta una risa, mientras la despide con un gesto de sus manos.


-¿Por qué te tratas de nadie, Woohyun?- Su carcajada se deja escuchar por todo el apartamento- ¿Quién ríe ahora? ¿Quién? ¿Quién?-Woohyun arquea una ceja mientras comienza a levantarse de la banqueta. Stefania se da cuenta que su estado de ánimo esta alterado, y se relaja, pero sin quitar la sonrisa burlista de sus labios.-Ok no, es el sueño que me tiene así. Mejor me voy.


Se despide de su amigo con un beso en la mejilla, como acostumbra, y pasa directo al baño. Aún le queda “desmugrarse” como dice ella.


Woohyun por otra parte, queda solo en la cocina, lavando y acomodando todo el lugar. No hay mucho para hacer, ya que dos adultos, aburridos, sin ganas de nada, no ensucian mucho. Lava las cacerolas, y salpica un poco de agua en su delantal negro. Él ya está con su pijama, como Stefania había demorado en llegar, utilizo ese tiempo para una ducha y cambiar la muda de ropa, por la de dormir.


Sus pies descalzo sobre las baldosa, siguen el ritmo de una melodía silenciosa en el apartamento, pero que de manera, extraña, hace demasiado ruido en su mente. Esa pequeña parte que llego escuchar del tema interpretado por el compañero de Stefania, se ha instalado en su cerebro, pero es más que eso. Ha sido su voz.

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Segundo cap...


No hay mucho por comentar jejeje


Solo que haya gustado


Kiss

Culpa de una Fujoshi. Cap 1


Capítulo 1
Stefania guardo la guitarra dentro de la funda y tomo su bolso. Sus alumnos ya se han marchado, y el estudio de música queda vacío solo con su presencia. Es directora de un conservatorio, pequeño, pero que está bastante capacitado para impartir clases. La mayoría que asisten son jóvenes, se puede decir que entre los 12 y los 18 años. Es un grupo bastante numeroso, que van en busca de reforzar su talento, y aprovechan que el precio es conveniente y accesible.


Tiene 22 años y se encuentra satisfecha con lo que ha logrado para su corta edad. Está convencida de que sus logros ha superado sus metas. Pero no es consciente de lo que el futuro, a corto plazo, le planteara superar.


Se dirige hasta la mesa de entrada, a pasos agiles, y poco perceptibles. El guardia de seguridad, que está oculto detrás de mostrador, no la escucha llegar, y cuando ve el cuerpo delante del mueble se sobresalta. Stefania ríe.


-Ahh!! Hombre no se asuste.- dijo con tono tranquilo-Ya me voy. Vengo a traerles la llave de mi aula-ella las extiende con su mano derecha.


-Bueno-El guardia recibe el pequeño objeto y lo guarda en unos de los cajones que tiene el mostrador, a un costado de él- la acompañare hasta la salida, De paso cerrare las puertas. Ya no queda más nadie.-Ante de levantarse de su asiento, da un corto vistazo a las pantallas que muestran las imágenes capturadas por las cámaras de vigilancia.


Es habitual en ella, ser la última en retirarse, es parte de su rutina .Al salir, el sol ya se ha puesto y la noche está en su máximo esplendor. <<Noche de verano>> El calor y las centelleantes estrellas del cielo nocturno ameritan continuar admirando su belleza y disfrutar de lo que resta del día, pero no puede. Alguien la espera


<<Si no te apresuras te matara>>


Frase que recuerda cada vez que sale del conservatorio.


Para ser tan joven vive ocupada. Lo de la academia es algo que quiso toda su vida. La música le apasiona desde niña, y poder enseñar a los demás el encanto de aquello, le resulta más que placentero. Para ella la música es el método justo para descargar cualquier tipo de sentimientos y ánimos. Sus alumnos lo hacían, la entendían, porque varios de ellos buscan del ritmo, instrumentos e incluso danza- en su academia también es impartida- para soltar sus alocadas y acumuladas emociones. Luego es locutora de una radio por la noche, dirigida para un público joven. Y ahora mismo está llegando tarde o quizás no, pero su compañero de trabajo es demasiado estricto con los horarios.


Son 8:30 PM y a las 9 ha comienza el programa. Esta segura que en 20 minutos estaría tocando el piso de su segundo lugar de trabajo. Aun así, mientras sube a su auto, va preparando sus oídos para un regaño. No es una persona odiosa, y tan pronto como se enoja se le pasa. Solo hay que saber cómo manejar a Kim Sungkyu.


-Debería buscarse una novia…-Dijo para luego fruncir el entre cejo, rechazando la idea- Novio le queda mejor.


Y entre risas pone en marcha el auto y maneja por las calles de Seúl.






Una vez más repaso las hojas que están sobre la mesa redonda dentro del estudio de grabación. Incómodo. Solo faltan 10 minutos para dar comienzo al programa de ese día y su compañera de trabajo no ha dado, si quiera, señales de humo. Esa mujer lo exaspera. Y no porque fuera molesta. Sungkyu no estaba acostumbrado a lidiar con mujeres que se atrevan a hacerle frente, que rían a carcajadas ante cualquier chiste como si no hubiera un mañana, o que tengan una mente tan, tan… ¿liberal? Es distinta, ni un ápice de timidez posee. Extrovertida en manera excesiva.


La puerta del estudio se abre, y Kim ruega por que sea Stefania, pero no, es Jang Dongwoo, el director de programación. Menor que él y ya tiene ese puesto. Un genio se puede llegar a decir, y la persona compatible con su compañera. Piensa que esos dos deberían hacer pareja, pero es consciente de la orientación sexual del menor. Y es insólito, pero a Stefania parece que tal cosa le agrada. A su mente acuden imágenes de la joven alentando, hace una semana atrás a Dongwoo porque se animara a confesarse ha, ha… No recuerda el nombre del chico.


-Esta noche quisiera que se queden. Necesitamos revisar la programación de mañana- Dijo Dongwoo mientras fija la vista en las hojas que tiene en su mano.

-¿Qué sucede?- pregunto Sungkyu.

-Nada malo. Solo es para dar un vistazo y ver si retocamos algo. Ya sabes para mejorar.

A Dongwoo le gustaba innovar y probar cosas nuevas, por ende siempre está dispuesto a que Stefania y él colaboren con algunas ideas o propuestas. Una encuesta que habían hecho un mes atrás había dado como resultado, que su público era, en gran mayoría, jóvenes de entre los 16 hasta los 29 años y una minoría que superaban los 30. Detalles importantes que Dongwoo siempre tiene en cuenta.


La puerta de estudio se abre nuevamente, y Sungkyu siente un alivio al ver ingresar a Stefania.

-¡Hi!- Saludo la joven con entusiasmo y luego se acerca a cada uno de sus compañeros para darles un beso en la mejilla. Apenas es un rose de piel. Stefania no acostumbra a “besar”, más bien es un choque de mejilla con mejilla.


Sungkyu tuerce el gesto de sus labios y Dongwoo no puede detener sus ganas de reír.


-Es hora que comiences a acostumbrarte a saludar de otra manera- Dijo el mayor de los tres, tajante.


Stefania esboza una sonrisa, ignorando las quejas de Sungkyu acerca de sus costumbres extranjeras. Deja su bolso sobre su silla, y da un repaso ligero de las hojas que Dongwoo le ha tendido cuando ingreso. Luego de un momento desvía la mirada y centra su atención en Kim.


-Esta es mi forma de ser Sungkyu, si no te gusta lo siento por ti, yo no cambiare para hacerte feliz…- se cruza de brazos y sus ojos destellan un brillo de diversión- Yo te acepto así de amargo como eres.


Sungkyu siente que la sangre le ha subido hasta las mejillas, tiñéndolas de carmín intenso. <<Insoportable>> Lo deja en ridículo y eso le molesta. Como le gustaría poder tomar ese níveo cuello y estrujarlo entre sus manos. Pero no, no es un psicópata para andar por la vida asesinando a quien le gusta bromear o tomarle el pelo. Solo deja escapar un suspiro, y trata de relajar sus ideas.


-Bueno basta de peleas por hoy…-dijo Jang sin quitar la sonrisa de sus labios gruesos y acomoda su remera verde de magas cortas- El programa está por comenzar así que se acomodan.


-Y encima te das el gusto de llegar cinco minutos antes de que comience el…- Sungkyu retoma la pelea nuevamente. Parece que aguantar el aire por 10 segundos y soltarlo para librarse del estrés, no funciona con él.


Stefania solo toma asiento, dejando su bolso en el suelo, a un costado de sus piernas, y ríe divertida- Yo no tengo la culpa de que seas tan impuntual y llegues una hora antes.


Dongwoo no aguanto, las carcajadas salieron de su boca sin pedir permiso y prefiere huir antes que seguir escuchando las absurdas peleas sin sentidos de esos dos. Se acomoda en su silla, y observa a través del vidrio que lo separaba del par de locutores que continúan discutiendo. Es como un deporte para ellos. Da unos golpecitos sobre el cristal y llama la atención de ambos. Con los dedos de su mano izquierda le hace unas señas…


<<En tres, dos, uno… al aire>>








Woohyun ingreso al departamento, exhausto pero complacido. Ha trabajado durante todo el maldito día, sin tiempo a descansar, pero de alguna manera ha sido ventajoso. Logro retirarse temprano. Trabaja en la firma inversora de su padre, y para variar es el gerente comercial de una de las sucursales de la empresa.


Enciende las luces de la sala y mira por un momento. El sofá de tres cuerpos que esta junto a la pared y el otro de dos cuerpos, que da de espalda al ventanal del balcón, más los dos puff acomodados en dirección a la puerta de salida resaltan su color negro. La mesita de vano que está en el centro y el mueble donde está asentado el televisor plasma de 42’, brillan ante la luz de la lámpara de techo. Jura que hasta puede ver su reflejo en ellos. Todo está limpio pulcro y ordenado.


Saco sus zapatos y los dejo en el estante que está un lado de la puerta. Continua su recorrido por todo el apartamento, encendiendo las luces, observando que todo esté en su lugar, y a la vez se deja en volver por la fragancia a lavanda que hay en el lugar.


-Ah limpiando todo…- Murmura mientras se deshace de su saco, que lleva puesto desde la mañana, y lo deja sobre uno de los puff.


Dirige sus pasos hasta la cocina y abre la nevera. Comienza hurgar la fuente que están debajo, toma algunas verduras, y una bandeja pequeña de carne. Los deja sobre la mesada y dobla las mangas de su camisa azul, hasta llegar a sus codos. Es la tarea del hogar que a él le toca. Stefania limpia por la mañana antes de irse al conservatorio a dar clases, y Woohyun cocina por las noches cuando llega del trabajo. Una rutina planificada por ambos y a desempeñarse solo de lunes a viernes.


 Antes de tomar el cuchillo, regresa a la sala. Bajo el mueble del plasma, está un centro musical. Lo prende, y busca sintonizar la estación de radio donde conduce un programa su compañera de vivienda. Lo encuentra y nivela un poco el volumen para ser él, el único en escuchar. No quiere dar molestias a sus vecinos. Es la primera vez que lo escucha y está un tanto emocionado. Quiere encontrar alguna falla en la locutora para luego divertirse de aquello ante ella. Están en la tanda publicitaria, de algún Banco de la ciudad.


Woohyun frunce el entre cejo y suelta un suspiro al ver los confortables sofás. La idea de sentarse y relajarse sobre los cómodos almohadones, es desmesuradamente tentador. Pero aún debe ocuparse de la cena. Regresa a la cocina, lava y pica la verdura y la hecha dentro de la cacerola, que permanece sobre la llama de la hornalla, y con el aceite a punto. Corta la carne en forma de cubitos y los junta con la verdura. Piensa hacer una salsa para pasta. Aunque no pone mucho empeño en la comida, está cansado y Stefania al llegar igual, por lo cual poco le importa que tan desabrida este la comida en cuestión. La joven solo come, se baña y pasa a la cama. Igual él. No acostumbran cruzar muchas palabras cuando se reúnen durante la noche, no hay tiempo, más que para descansar y deseos solo de cerrar los ojos por varias horas. Cabe mencionar que duermen en cuartos separados. Solo son buenos amigos. Hace cuatro años que se conocen.

Woohyun comienza a recordar… 


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Buenoooo...

Hay muchos que este cap y varios mas ya lo han leido, ya que antes publicaba en face...

Espero le haya gustado... Yo amo a este fic jejeje y los amo a ellos XD jeejeje

Kiss

lunes, 18 de noviembre de 2013

Culpa de una Fujoshi



Introducción


 Stefania una joven directora de un conservatorio, y locutora de radio por la noche, tiene una forma de ser bastante particular. Como decirles… Es fujoshi. Una aficionada del yaoi. Donde quiere que vaya solo piensa e imagina ¿hombres por hombres? Es raro, pero le gusta. Todo parece volverse un poco loco, cuando una idea, brillante para ella, se le cruza en mente. Unir a su compañero de radio, con su mejor amigo. Ellos no lo saben, pero Stefania asegura que esos dos son gay y que se gustan, aunque al comienzo parecen llevarse a las patadas.


Varios destinos que se entrelazan, historias de amor que comienzan, y vuelven a la locutora una celestina de parejas ¿homosexuales? E incluso parece que en un punto a ella también le llega el flechazo de cupido, pero ¿por quién? ¿Qué hombre puede con la mente maquinista de una fujoshi?


Pero más allá de eso, esta historia también trae su toque de drama. Porque los personajes deberán superar múltiples obstáculos, impuestos por la sociedad.



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Protagonistas: Infinite
Personajes Secundarios: Lee Jonghyun CNBlue
Tematica: Yaoi, drama, romance, comedia,
Advertencia: Lemon, Lenguaje Adulto



Lista de Capitulos